Amor + Sexo con Robots
Publicado por Alonso Alvarez en 2009/02/12
Generado un considerable revuelo (dentro de unos límites, claro) el lanzamiento hace poco más de un año del libro de David Levy, “Love + Sex with Robots“. Lamentablemente no he tenido aún ocasión de poder ojearlo, pero sí he leído muchas de las opiniones que se vierten sobre él.
Se trata de un texto en el que se anticipan tendencias sobre robots e inteligencia artificial que se adentran en este siglo que acabamos de estrenar. Asumiendo que los avances en estos campos lo harán posible, considera que para mediados de siglo los estados tendrán que empezar a plantearse medidas tan chocantes como la legalización de los matrimonios entre humanos y robots.
Lógicamente hay que añadir unos cuando “si” y alguna matización: debería llegar un momento en el que el aspecto y reacciones de un robot fueran aceptables para una persona, y aún más llegar a ser similares a las de otro ser humano; deberían incluir la capacidad de demostrar e incluso de desarrollar una serie de características psicológicas similares a las nuestras.
Parece que hay una creciente confianza en que desde de la Inteligencia Artificial será viable alcanzar un desarrollo capaz de ofrecer robots o entidades artificiales con estas características. El desarrollo físico de robots está también dando grandes pasos, no tanto en la línea humanoide, aunque sí que están ganando en autonomía y capacidad de decisión en un medio físico.
Si es posible lleva a cabo algo, por raro y disparatado que sea, alguien lo intentará. Las personas son capaces de desarrollar una fuerte empatía por animales, y no sólo los más “interactivos” como perros o gatos. En la nómina de lazos afectivos con el reino animal figuran mascotas como tortugas o iguanas. También es posible desarrollar relaciones afectivas con sujetos sin presencia física debido a la distancia. Esto podría ser un precedente válido para lo que propone el libro.
En contra juegan efectos como la llamada -y discutida- Teoría del Valle Inquietante (Uncanny Valley) que mantiene que la aceptación de un objeto con similitud a una persona aumenta hasta que llega un momento en el que bruscamente baja y se convierte en rechazo. Supuestamente, sería un mecanismo evolutivo que nos ayudaría a alejarnos de los cadáveres (aparentemente humanos, pero con los que no es muy salubre convivir), y que propicia que el aumento de realismo en juegos y mundos virtuales dé lugar a personajes definitivamente no humanos.
En otro orden de cosas, la industria del sexo está siempre a la vanguardia de sacar partido a los avances tecnológicos. Hace poco leí que los interfaces táctiles interesaban sobre todo a este sector, más aún que a los fabricantes de dispositivos móviles. Creo que es fácil imaginar el porqué. Los “muñecos” actuales de gama alta son capaces de generar calor, imitar la respiración y cuenta con texturas cada vez más humanas.
Una combinación de mayor humanidad “física” e intelectual parece capaz de atraer bastante atención y ser la puerta para el desarrollo de relaciones como las mencionadas en el libro. Aunque aún es pronto para ver el resultado de estas tendencias, sí que hay bastante especulación sobre ella (“Inteligencia Artificial” de Spielberg dedica una parte importante de su contenido a ello).
Signo del interés que ha despertado es la lista de preguntas planteadas por lectores y de las que se ha extraído una selección para que el autor del libro las reponda.
En resumen, este es un jardín este bastante espeso, y lleno de maleza donde enredarse, pero creo que si se superan decorosamente las enormes dificultades técnicas que lo impiden a día de hoy, parece razonable empezar a plantearse la realidad de este tipo de relaciones. No obstante, creo que antes veremos desarrollarse otras bajas pasiones (desde una suerte de racismo a la violencia más cruda). Puede que las máquinas saquen algo bueno de nosotros mismos, pero antes agotaremos el amplio catálogo de lo peor que somos capaces de mostrar.
Citando a:
- New Scientist (“Do you take this sexbot…?“, “Your questions on love and sex with robots answered…“)
- Emerging Technology News (“Will you one day marry a robot?“)
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