Este post forma parte de la iniciativa “La Ciencia española no necesita tijeras” en la que más de 800 blogs (en el momento de escribir esta entrada) se han unido para publicar el mismo día una entrada con una razón contra los recortes en la inversión en Investigación y Desarrollo.
Y en este blog sobre el futuro, la razón es histórica. En 1933 Karl T. Compton, presidente del MIT y asesor científico de Roosevelt trataba de convencer al gobierno de la necesidad de invertir en ciencia. En aquella época no pocos acusaban a la tecnología de provocar paro con la mecanización de muchas actividades. Pero ante todos demostraba que la Ciencia había sido una gran creadora de puestos de trabajo, pero que necesitaba tiempo, confianza y financiación para crear los frutos que revierten en el conjunto de la sociedad. El programa de obras públicas de su tiempo, como los subsidios y rescates de ahora, son acciones para dar una solución a lo más urgente, pero la consolidación sólo llega a través de una apuesta decidida por el futuro. Y ese futuro es, desde hace 200 años, el fruto de la ciencia.
Invertir en investigación es comprar el futuro.


