Siguiendo con la revisión de predicciones, pronósticos y estimaciones para el año 2020, vamos a darnos una vuelta por los dominios de la ficción. Predecir el futuro con alguna esperanza de acertar es un imposible, y no lo digo yo, lo dice gente con más idea y fundamento como Nassim Taleb. La predicción es una forma de ficción creativa que toma la realidad sobre base, así que la ciencia-ficción debería ser una forma tan buena de anticipar el futuro como otra, sólo que con más estilo.
2020 no ha sido una de esas fechas mágicas que han atraído la imaginación de escritores y guionistas (como 1999, 2000, 2100, etc) pero muchos han situado sus creaciones entre este año que ahora muere de 2010, y unos pocos más allá del 2020.
Centrándonos sólo en el cine para no extendernos demasiado, no hay mucho -bueno- en común entre las distintas visiones, como era de esperar por otro lado:
El punto de partida es sobrevivir a “2012”. Ya se sabe, ese año en el que nos han querido hacer creer que el mundo se acaba (falso, porque todos sabemos que terminó el 29 de agosto de 1997, que es cuando Skynet toma consciencia de sí mismo). Pero el 2012 será un año difícil: o terminamos en las garras de la plaga de “Soy Leyenda”, o habrá que estar atento al 22 de diciembre que es cuando los extraterrestres inician la colonización de la Tierra según los “Expedientes X”. Además, que se preparen los ricos y guapos, el grupo terrorista “Acción Mutante” sembrará el terror en Bilbao y el resto de la galaxia.
2013 puede ser año en el que resurge la Humanidad de sus cenizas gracias al “Mensajero del futuro” (vaya traducción para “The Postman”) que recupera el servicio postal universal en un mundo sin orden ni gobierno. Algo nos podíamos imaginar gracias a “2013: Rescate en L.A.” en el que Los Ángeles, convertido en isla gracias a un terremoto, se ha convertido en una especie de colonia penal.
No todo va a ser destrucción del mundo, en “A scanner darkly” (deslumbrante en la forma, pero un poco hueca en el fondo) el mundo sobrevive, pero a costa de verse inundado de drogas y de permitir una masiva vigilancia de todos sus ciudadanos.
2015 será un año especial. Habrá que estar muy atentos, porque el 21 de octubre tendremos entre nosotros a Marty McFly y Doc según “Regreso al futuro II”. Y ya sabemos lo que eso significa: uso continuo del fax (habrá que recuperar las viejas máquinas), monopatines voladores, las Air McFly y “Tiburón 19”.
No parece que otras visiones del 2015 sean incompatibles: empezaría la colonización espacial con la primera colonia permanente en Marte según “Horizonte final” (otra traducción imaginativa para “Event horizon”), y la clonación –instantánea y de adultos- será algo habitual de acuerdo con “El sexto día”.
2015 es también el año de “Robocop”: cyborgs despiadados al servicio de la seguridad en una Detroit un poco más arruinada que la de hoy en día.
Otra predicción del fin del mundo aparece en “Los cazafantasmas 2”, así que hay que apuntar en la agenda que hay que reservarse el 14 de febrero de 2016, por lo que pueda pasar.
2017 es el año en el que se centra la acción de “Los sustitutos”, una forma de robots de telepresencia que nos ahorran el trance de tener que tratar con otras personas.
En 2018 se centra la acción de “Terminator Salvation”, ya se sabe, tras eludir el Día del Juicio en 1997, pero tras ocurrir en 2004, aunque aparentemente el fin del mundo pasó un poco desapercibido. El mundo postapocalíptico de Terminator lo es en un grado extremo: legiones de máquinas se dedican a exterminar a la Humanidad, con notable éxito, por cierto. Por si fuera poco, según “I Spit on your rave”, si fallaran los robots, los zombies acabarían con la Humanidad, aunque para mantenerlos entretenidos hay que organizar conciertos.
Si hay que buscar una constante en todas estas visiones de ficción, esta es la distopía, el futuro desesperanzador, de ruina y, la verdad, poco apetecible. La tecnología ya no tiene esa imagen positiva de hace setenta o sesenta años. El mundo del futuro parece que nos lleva indefectiblemente a la catástrofe, muchas veces por nuestros pecados, pero en ocasiones la culpa es de otros, menos mal.
Por ejemplo, en el “Imperio del Fuego”, unos dragones prehistóricos arrasan la Tierra y unos pocos supervivientes se enfrentan a ellos en 2020. Teóricamente hace “veinte años” que dominan el mundo, así que deberíamos haberlos visto por aquí y aseguro que no pasan desapercibidos.
“Thunderbirds”, la versión en cine de la serie de TV de los años 60, describe un año 2020 brillante y a ratos retrofuturista con naves espaciales y tecnologías espectaculares.
En “Misión a Marte” la nave Marte I llegará a su destino en 2020, donde hará un descubrimiento inesperado y requerirá una nueva expedición de rescate unos años más tarde. Hay darse prisa en empezar a construir la “Estación Espacial Mundial” que aparece en la película, mucho más grande y sofisticada que la actual.
La política ficción tiene su lugar en “Yesterday”, una curiosa película coreana ambientada en la reunificada península de Corea en 2020.
La serie “Dark Angel” se ambienta a caballo entre el año 2019 y el 2020, un mundo de humanos aumentados perseguidos por poderosas y misteriosas fuerzas gubernamentales.
“Johnny Mnemonic”, una historia ciberpunk basada en una novela de Gibson, se basa también en la llamada human augmentation (interfaces directos entre ordenadores y mente) en 2021, en un mundo donde Asia es la región dominante. 2021 es también el año en el que se sitúa la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” en la que se basa muy libremente la extraordinariamente influyente “Blade Runner” que, sin embargo, se sitúa dos años antes, en 2019. Un mundo oscuro y lluvioso (un cambio climático quizá inesperado) donde los robots replicantes hacen el trabajo sucio y aspiran a no disolverse “como lágrimas bajo la lluvia”.
2019 sería un año accidentado. Si se supera el problema de replicantes, queda el desafío de “Akira”, y la segunda destrucción de Neo-Tokio. El Tokio original desapareció en 1988, así que ya sólo podremos conocerlo por las fotos y las historias de @Kirai.
El desafío de 2020 es superar el 2019. A los replicantes, y la megadestrucción de ciudades hay que añadir una plaga de vampiros que casi acaba con la humanidad según “Daybreakers”, una películilla al lado de los dos hitos anteriores. Será por eso que corría tanto Arnold Schwarzenegger en “Perseguido”, huyendo en un programa de TV en una América dictatorial y totalitaria tras el colapso total de su economía.
Aunque no todo es distópico y apocalíptico en 2019. “La isla” muestra un reducto utópico del que, no obstante, hay quien se empeña en escapar.
“Soylent Green” (o, por su imaginativo nombre en español, “Cuando el destino nos alcance”) es una ficción distópica ambientada en el Nueva York de 2022, donde la superpoblación y la carestía de alimentos son los ejes de la historia. La idea central ha tenido su influencia, porque hasta en Futurama aparece el “Soylent Green” como parte de la dieta diaria:

En 2023, según “Doomsday: el día del juicio”, Escocia ha retrocedido a la Edad Media, confinada tras un muro que la aísla del mundo tras una infección un virus en 2008. Posiblemente lo hayamos confundido con la gripe, porque no hay más noticias al respecto.
En 2024, según “Los inmortales II: el desafío”, patética película también distópica, una gran corporación vive de proteger la Tierra de los efectos de la destrucción de la capa de ozono que sin embargo se ha recuperado de manera natural. Un año agitado ese, ya que es el arranque de la Cuarta Guerra Mundial según la serie “Doctor Who”.
La ciencia-ficción no hace sino proyectar en el futuro los temores, los problemas y los dilemas de hoy. Lo hace añadiendo alguna pizca de anticipación que sirva para dibujar un escenario suficientemente distinto del actual como para que sea creíble el estar en otro tiempo, y contar con libertad para poner sobre la mesa temas que nos inquietan. Más que un ejercicio de predicción, es una excusa para trasladar los problemas y sus soluciones a otro lugar. Al mismo tiempo, es una forma de mostrar en un escenario real avances o cambios significativos, y es ahí donde resulta más útil, siendo una herramienta de inspiración, sobre todo tecnológica (ahí están “Star Treck” y “Minority Report” y su gran influencia en el desarrollo tecnológico actual). Por eso, un gran acierto de la serie “Star Wars” es situarla en un tiempo muy lejano.
Así que tomadas como divertimento, las predicciones de la ciencia-ficción no dejan de tener su gracia y su interés. ¿Por qué conformarse sólo con los próximos 10-15 años? En “Líneas del tiempo que se cruzan” mostré varios ejercicios de visualización del tiempo futuro según los autores de ciencia-ficción, así que lo mejor es terminar con una de ellas:







