Proyecto A1

Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

Archivo de 31 diciembre 2010

MMXX – El 2020 en la ciencia-ficción

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/31

Siguiendo con la revisión de predicciones, pronósticos y estimaciones para el año 2020, vamos a darnos una vuelta por los dominios de la ficción.  Predecir el futuro con alguna esperanza de acertar es un imposible, y no lo digo yo, lo dice gente con más idea y fundamento como Nassim Taleb. La predicción es una forma de ficción creativa que toma la realidad sobre base, así que la ciencia-ficción debería ser una forma tan buena de anticipar el futuro como otra, sólo que con más estilo.

2020 no ha sido una de esas fechas mágicas que han atraído la imaginación de escritores y guionistas (como 1999, 2000, 2100, etc) pero muchos han situado sus creaciones entre este año que ahora muere de 2010, y unos pocos más allá del 2020.

Centrándonos sólo en el cine para no extendernos demasiado, no hay mucho -bueno- en común entre las distintas visiones, como era de esperar por otro lado:

El punto de partida es sobrevivir a “2012”. Ya se sabe, ese año en el que nos han querido hacer creer que el mundo se acaba (falso, porque todos sabemos que terminó el 29 de agosto de 1997, que es cuando Skynet toma consciencia de sí mismo). Pero el 2012 será un año difícil: o terminamos en las garras de la plaga de “Soy Leyenda”, o habrá que estar atento al 22 de diciembre que es cuando los extraterrestres inician la colonización de la Tierra según los “Expedientes X”. Además, que se preparen los ricos y guapos, el grupo terrorista “Acción Mutante” sembrará el terror en Bilbao y el resto de la galaxia.

2013 puede ser año en el que resurge la Humanidad de sus cenizas gracias al “Mensajero del futuro” (vaya traducción para “The Postman”) que recupera el servicio postal universal en un mundo sin orden ni gobierno. Algo nos podíamos imaginar gracias a “2013: Rescate en L.A.” en el  que Los Ángeles, convertido en isla gracias a un terremoto, se ha convertido en una especie de colonia penal.

No todo va a ser destrucción del mundo, en “A scanner darkly” (deslumbrante en la forma, pero un poco hueca en el fondo) el mundo sobrevive, pero a costa de verse inundado de drogas y de permitir una masiva vigilancia de todos sus ciudadanos.

2015 será un año especial. Habrá que estar muy atentos, porque el 21 de octubre tendremos entre nosotros a Marty McFly y Doc según “Regreso al futuro II”. Y ya sabemos lo que eso significa: uso continuo del fax (habrá que recuperar las viejas máquinas), monopatines voladores, las Air McFly y “Tiburón 19”.

No parece que otras visiones del 2015 sean incompatibles: empezaría la colonización espacial con la primera colonia permanente en Marte según “Horizonte final” (otra traducción imaginativa para “Event horizon”), y la clonación –instantánea y de adultos- será algo habitual de acuerdo con “El sexto día”.

2015 es también el año de “Robocop”: cyborgs despiadados al servicio de la seguridad en una Detroit un poco más arruinada que la de hoy en día.

Otra predicción del fin del mundo aparece en “Los cazafantasmas 2”, así que hay que apuntar en la agenda que hay que reservarse el 14 de febrero de 2016, por lo que pueda pasar.

2017 es el año en el que se centra la acción de “Los sustitutos”, una forma de robots de telepresencia que nos ahorran el trance de tener que tratar con otras personas.

En 2018 se centra la acción de “Terminator Salvation”, ya se sabe, tras eludir el Día del Juicio en 1997, pero tras ocurrir en 2004, aunque aparentemente el fin del mundo pasó un poco desapercibido. El mundo postapocalíptico de Terminator lo es en un grado extremo: legiones de máquinas se dedican a exterminar a la Humanidad, con notable éxito, por cierto. Por si fuera poco, según “I Spit on your rave”, si fallaran los robots, los zombies acabarían con la Humanidad, aunque para mantenerlos entretenidos hay que organizar conciertos.

Si hay que buscar una constante en todas estas visiones de ficción, esta es la distopía, el futuro desesperanzador, de ruina y, la verdad, poco apetecible. La tecnología ya no tiene esa imagen positiva de hace setenta o sesenta años. El mundo del futuro parece que nos lleva indefectiblemente a la catástrofe, muchas veces por nuestros pecados, pero en ocasiones la culpa es de otros, menos mal.

Por ejemplo, en el “Imperio del Fuego”, unos dragones prehistóricos arrasan la Tierra y unos pocos supervivientes se enfrentan a ellos en 2020. Teóricamente hace “veinte años” que dominan el mundo, así que deberíamos haberlos visto por aquí y aseguro que no pasan desapercibidos.

Thunderbirds”, la versión en cine de la serie de TV de los años 60, describe un año 2020 brillante y a ratos retrofuturista con naves espaciales y tecnologías espectaculares.

En “Misión a Marte” la nave Marte I llegará a su destino en 2020, donde hará un descubrimiento inesperado y requerirá una nueva expedición de rescate unos años más tarde. Hay darse prisa en empezar a construir la “Estación Espacial Mundial” que aparece en la película, mucho más grande y sofisticada que la actual.

La política ficción tiene su lugar en “Yesterday”, una curiosa película coreana ambientada en la reunificada península de Corea en 2020.

La serie “Dark Angel” se ambienta a caballo entre el año 2019 y el 2020, un mundo de humanos aumentados perseguidos por poderosas y misteriosas fuerzas gubernamentales.

Johnny  Mnemonic”, una historia ciberpunk basada en una novela de Gibson, se basa también en la llamada human augmentation (interfaces directos entre ordenadores y mente) en 2021, en un mundo donde Asia es la región dominante. 2021 es también el año en el que se sitúa la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” en la que se basa muy libremente la extraordinariamente influyente “Blade Runner” que, sin embargo, se sitúa dos años antes, en 2019. Un mundo oscuro y lluvioso (un cambio climático quizá inesperado) donde los robots replicantes hacen el trabajo sucio y aspiran a no disolverse “como lágrimas bajo la lluvia”.

2019 sería un año accidentado. Si se supera el problema de replicantes, queda el desafío de “Akira”, y la segunda destrucción de Neo-Tokio. El Tokio original desapareció en 1988, así que ya sólo podremos conocerlo por las fotos y las historias de @Kirai.

El desafío de 2020 es superar el 2019. A los replicantes, y la megadestrucción de ciudades hay que añadir una plaga de vampiros que casi acaba con la humanidad según “Daybreakers”, una películilla al lado de los dos hitos anteriores. Será por eso que corría tanto Arnold Schwarzenegger en “Perseguido”, huyendo en un programa de TV en una América dictatorial y totalitaria tras el colapso total de su economía.

Aunque no todo es distópico y apocalíptico en 2019. “La isla” muestra un reducto utópico del que, no obstante, hay quien se empeña en escapar.

Soylent Green” (o, por su imaginativo nombre en español, “Cuando el destino nos alcance”) es una ficción distópica ambientada en el Nueva York de 2022, donde la superpoblación y la carestía de alimentos son los ejes de la historia. La idea central ha tenido su influencia, porque hasta en Futurama aparece el “Soylent Green” como parte de la dieta diaria:

En 2023, según “Doomsday: el día del juicio”, Escocia ha retrocedido a la Edad Media, confinada tras un muro que la aísla del mundo tras una infección un virus en 2008. Posiblemente lo hayamos confundido con la gripe, porque no hay más noticias al respecto.

En 2024, según “Los inmortales II: el desafío”, patética película también distópica, una gran corporación vive de proteger la Tierra de los efectos de la destrucción de la capa de ozono que sin embargo se ha recuperado de manera natural. Un año agitado ese, ya que es el arranque de la Cuarta Guerra Mundial según la serie “Doctor Who”.

La ciencia-ficción no hace sino proyectar en el futuro los temores, los problemas y los dilemas de hoy. Lo hace añadiendo alguna pizca de anticipación que sirva para dibujar un escenario suficientemente distinto del actual como para que sea creíble el estar en otro tiempo, y contar con libertad para poner sobre la mesa temas que nos inquietan. Más que un ejercicio de predicción, es una excusa para trasladar los problemas y sus soluciones a otro lugar. Al mismo tiempo, es una forma de mostrar en un escenario real avances o cambios significativos, y es ahí donde resulta más útil, siendo una herramienta de inspiración, sobre todo tecnológica (ahí están “Star Treck” y “Minority Report” y su gran influencia en el desarrollo tecnológico actual). Por eso, un gran acierto de la serie “Star Wars” es situarla en un tiempo muy lejano.

Así que tomadas como divertimento, las predicciones de la ciencia-ficción no dejan de tener su gracia y su interés. ¿Por qué conformarse sólo con los próximos 10-15 años? En “Líneas del tiempo que se cruzan” mostré varios ejercicios de visualización del tiempo futuro según los autores de ciencia-ficción, así que lo mejor es terminar con una de ellas:

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MMXX – La tecnología (I)

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/26

Siguiendo con la serie dedicada al 2020, tocaba ya una primera aproximación a la tecnología, y digo “una primera” porque es este campo (y un poco menos en economía) es donde se acumulan más predicciones. Es probable que realmente estemos viviendo una aceleración y acumulación de los cambios en este campo. Pero es igualmente probable que sea simplemente la distorsión de la cercanía, y el enorme eco que tiene hoy en día la información tecnológica quienes nos estén mostrando una imagen desdibujada. Sea como fuere, hay una gran cantidad de material en forma de predicciones, pronósticos, anticipaciones, recopilaciones y análisis sobre la evolución tecnológica de los próximos 10 años. La opinión autorizada de todo tipo de expertos es lo habitual, pero en este caso, y por eso creo que merece la pena recogerla, es la de los usuarios.

The Economist, que a pesar de lo que pueda parecer, dedica bastante espacio a la tecnología y su evolución (recuerdo de mis clases de Economía que es uno de los factores críticos del crecimiento económico), ha elaborado una corta lista de las tecnologías con mayor impacto potencial en la próxima década para que sus lectores voten y seleccionen aquella que marcará los próximos años. Esta es la lista:

4G: la tecnología merecedora del primer premio, cuyo despliegue ha empezado este año y llamada a tener un gran impacto en la nueva década. Puede parecer poco innovadora o rupturista, pero es una vez más una distorsión: hablar mucho de una temática o que se mencione con frecuencia en Internet no quiere decir ni mucho menos que haya sido resuelta o que no suponga una gran innovación. Véase si no el tiempo que llevamos hablando de la transmisión inalámbrica de electricidad, la energía de fusión o el teletransporte. Queda mucho por resolver y desarrollar en las redes de nueva generación, y su verdadero impacto es algo que sólo podemos intuir, aunque en opinión de los lectores de The Economist, ese impacto será decisivo.

Coche eléctrico: la teoría es que revolucionará la industria del automóvil reduciendo emisiones. A cambio el reto en nueva distribución y almacenamiento de energía entre otras cosas será formidable. También está por demostrar que el resultado de proceso de sustituir el consumo individual de combustible, por la generación masiva de electricidad suponga una gran diferencia en el uso del petróleo. Hay estudios tanto a favor como en contra.

Geoingeniería (o ingeniería del clima):  creo que es un concepto muy potente y con un gran recorrido (intervenciones de gran alcance para influir en el clima global). No obstante, la propia dimensión las acciones y el problema que quieren resolver hacen muy dudoso que veamos alguna realización práctica. Que el alcance sea global y por tanto obligue a contar con el acuerdo de numerosos gobiernos y organizaciones ya nos da una pista de lo que puede tardar en llegar a algún sitio.

La electrónica basada en grafeno, cuyas aplicaciones sólo ahora empiezan a entreverse.

El transporte espacial privado, aunque su impacto seguirá restringido a aplicaciones y mercados muy limitados.

Nuevas formas de distribución de ayuda y fomento al desarrollo. La verdad es una temática un poco vaga y cuyo impacto, desde el punto de vista tecnológico, es difícil de calibrar.

Recomiendo la lectura del artículo “Why 4G Networks Deserves Your Vote as the Innovation that will Most Influence the World over the Next Decade” de David Orban, que como primer autor de un libro sobre 4G (además de reputado experto sobre el tema) fue la persona encargada de recoger el premio a esa tecnología.

Esta es sólo una primera incursión en la tecnología, una cuestión sobrte la que hay abundante material y muchas opiniones de cara al 2020.

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Los desafíos del futuro según Javier Solana

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/16

(Con la ayuda y contribución especial de @ruthgamero)

A veces no todo es trabajo en mi trabajo. A veces contamos con el privilegio de poder escuchar a personajes de primera fila que acuden a compartir su punto de vista, normalmente sobre nuestra gran preocupación y pasión: la innovación tecnológica. El lunes 13 tuvimos el placer y el privilegio de poder escuchar a Javier Solana en la inauguración de nuestro off-site (un acontecimiento interno y privado que llegó a trending-topic en Twitter).

Javier Solana es, me temo, un caso particular: un político español con proyección y reconocimiento internacional, sólida formación académica y además … ¡de Ciencias! (catedrático de Física), lo que le permite hablar con propiedad de los desafíos de los agentes no gubernamentales en el futuro o del grafeno y sus aplicaciones en la electrónica. Durante un tiempo que a todos se nos hizo breve,  nos dio su visión de los grandes desafíos del mundo del futuro, pensando sobre todo en 2020, del papel de Occidente, y de la innovación en ese mundo:

Para empezar, nos cuenta que partimos de una imagen equivocada y sesgada del mundo. Tendemos a dividirlo entre países desarrollados y emergentes, encabezados por China y la India. Sin embargo, deberíamos hablar más bien de países “re-emergentes”, ya que en vísperas de segunda gran expansión de Occidente, en el siglo XVIII, los dos suponían más de la mitad de la riqueza mundial, mientras que Europa suponía menos de un tercio. De esa forma, estaríamos viviendo más bien una vuelta a una situación habitual en tiempos históricos (aunque con la novedad de un mundo mucho más conectado e interdependiente).

El centro de gravedad del poder político, militar y económico se está desplazando. El final de la Primera Guerra Mundial, la potencia emergente era Estados Unidos y a lo largo del siglo XX se consolidó una transferencia de poder transatlántica, entre culturas esencialmente similares y con principios compartidos. El siguiente desplazamiento de ese centro de gravedad, que estamos viviendo en nuestros días, sería entre una orilla y otra del Pacífico pero ahora entre culturas y tradiciones completamente distintas. Eso, claro está, -y esto es cosecha mía- si el proceso no se tuerce por el camino, ya que la misma China que nos asombra con su desarrollo económico actual, protagonizó serios retrocesos en los años 50 y 60, y todo ello bajo la dirección del mismo partido –nominalmente- entonces y ahora.

Evolución del peso en el PIB mundial por regiones

El mundo hacia el que nos dirigimos posiblemente siga siendo unipolar en lo militar, aunque será bipolar en otros aspectos, especialmente el económico. Hay que tener en cuenta que la crisis económica es esencialmente un fenómeno de Occidente, lo que no deja de reforzar la idea de un desacoplamiento entre las económicas occidentales y emergentes, capaces éstas últimas ahora de crecer por sí mismas, sin depender de nuestra demanda. Por mi parte, agrego aquí, que incluso en lo militar puede haber cambios, a medida que los intereses chinos sean más globales –especialmente en lo que respecta a materias primas- y su diplomacia más asertiva en la expresión de esos intereses.

Esa transferencia de poder entre estados y áreas geográficas se manifiesta en otros grandes cambios, por ejemplo en la redistribución de poder dentro de los países, de forma que retienen menos poder que en el pasado. De hecho, emergen actores internacionales no gubernamentales con gran poder: la operación contra la piratería en el Índico se dirige contra una entidad que no es un gobierno y ni siquiera está realmente articulada, lo mismo que ocurre con ciertas formas de terrorismo. Los estados se vuelven más complicados de gobernar, y ese efecto se transmite también al conjunto del mundo, que se vuelve multipolar, interdependiente, y difícil de controlar por una o dos naciones como en el pasado.

El mundo hacia el que nos dirigimos verá también un fuerte crecimiento de las clases medias, muy superior al previsto para el conjunto de la población, hasta alcanzar pronto los 1.300 millones, y que serán factor de estabilización en el mundo. Por supuesto, ese crecimiento se verificará en esos países re-emergentes donde triunfa una cultura entusiasta por el esfuerzo y la superación. Mientras en Occidente el talento tiende a moverse hacia el sistema financiero, el derecho y las actividades empresariales, el número de ingenieros chinos aumenta espectacularmente, y los estudiantes asiáticos ocupan un lugar cada vez más destacado en las universidades de prestigio americanas.

¿Cómo podemos afrontar ese desafío de los países emergentes desde Europa y el resto de Occidente? Hay quien ya lo da todo por perdido y concibe nuestro futuro como un inmenso museo al aire libre para nuevos turistas. Más allá, podemos ver tres estrategias o actitudes:

  • Podemos ignorarlos, dar la espalda y aislarnos. Repetir el enfrentamiento de la Guerra Fría encerrándonos. Y es posible: en el pasado el proteccionismo y nacionalismo han sido una respuesta ante situaciones similares, y se han mostrado signos recientes de poder repetirlo.
  • Podemos buscar la confrontación, bien endureciendo la regulación internacional, bien con medidas más drásticas y potencialmente peligrosas para todos.
  • O tenemos la colaboración y competición, que es un camino mucho más complejo, difícil, pero potencialmente más beneficioso para todos. La competencia no será posible en las tareas de bajo valor añadido donde son imbatibles en costes, pero es que además, los países re-emergentes ya compiten en alto valor añadido (ciencia e innovación). Hay mucho por hacer para poder competir de una manera creíble: hay que mejorar y mucho la relación Universidad-Empresa, y hay que hacer una innovación que “emane” de la sociedad

Posiblemente sea el último modelo de colaboración/competición el que nos permita afrontar los tres grandes desafíos del futuro que destacó Javier Solana enfatizando mucho su importancia y certeza (“esto que os cuento es real”):

  • La proliferación de armas nucleares (y por extensión de armas de destrucción masiva). Nuestro mundo sería muy distinto y peligroso si estuvieran al alcance de todo tipo de gobiernos en países inestables o fallidos
  • La desigualdad económica y social dentro de los distintos países. En Occidente la tendencia histórica se ha invertido y lleva varios años aumentando
  • Y la combinación de cambio climático, gestión energética, del agua y gestión de recursos

Es una pena que no pudiera hacerle una pregunta sobre la forma de encarar estos retos desde aquí, pero creo que puedo anticipar una respuesta a partir de sus palabras: entusiasmo, iniciativa, innovación, excelencia y mucha ciencia e ingeniería.

¡Gracias Don Javier!

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MMXX – Lo previsible, y las grandes incertidumbres

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/07

A pesar de reconocer la imposibilidad de la predicción, hay quien trata de acotar los eventos futuros distinguiendo entre lo “previsible”, lo “probable”, y lo únicamente “posible” (equivalente a “foreseeable”, “Probable”, y “Possible” en inglés). A medida que nos alejamos del momento actual, el cono de probabilidad de los sucesos se amplia, y sobre esa base es posible –con una gran dosis de intuición personal- identificar los acontecimientos más probables, y las mayores incertidumbres.

Sin ningún pudor eso es lo que se hace en el informe “Global Trends 2025: A Transformed World” del Consejo Atlántico, un “think-tank” basado en Washington.  Un informe bastante completo que cubre numerosos aspectos, y desarrolla escenarios en un horizonte algo más alejado, el de 2025.

Así, en la sección “The 2025 Global Landscape” habla de las principales “certezas” para el 2020, que serían:

  • La globalización sería irreversible, aunque resultaría menos occidentalizada de lo que lo es hoy
  • Un creciente número de empresas globales facilitaría la difusión de nuevas tecnologías
  • Auge de Asia, y aparición de una posible nueva clase media económica
  • Población envejecida en los países más poderosos
  • La generación de energía “en suelo” suficiente para cubrir la demanda global
  • Creciente poder de los actores no estatales
  • El Islam político permanecería como una fuerza potente
  • Capacidades mejoradas en armas de destrucción masiva en varios estados
  • El “arco de inestabilidad” incluiría Próximo Oriente, Asia y África
  • Poco probable un conflicto entre grandes potencias capaz de convertirse en una guerra global
  • Aún más foco en cuestiones medioambientales y éticas
  • Estados Unidos continuará como la única superpotencia económica, tecnológica y militar

La otra cara son las principales incertidumbre. En este caso una versión ampliada de la lista que se propone en el informe:

  • Por supuesto, y desde nuestra perspectiva, la primera y más importante es el curso que llevará la crisis actual, que algunos llaman “Segunda Gran Depresión”. ¿Continuará o será sólo un recuerdo? ¿La salida será suave o tan traumática como en la anterior?
  • ¿Se producirá el “desacoplamiento”? ¿Funcionarán las economías emergentes con ciclos diferenciados frente a las desarrolladas?
  • Hasta qué punto va a tirar la globalización de las economías atrasadas, y en qué grado establecerán los países asiáticos nuevas “reglas de juego”
  • Extensión de la brecha entre “los que tienen” y los que no; retroceso de las democracias más frágiles
  • ¿Veremos el “peak” del petróleo, carbón y materiales raros en 2020?
  • ¿Afrontaremos escasez alimentaria?
  • ¿De qué forma impactarán las nuevas epidemias en la economía, el transporte o la política?
  • Hasta qué punto la conectividad va a desafiar a los gobiernos
  • Si el ascenso de China e India se va a producir suavemente
  • La capacidad de la Unión Europea y Japón para adaptar sus fuerzas laborales y sistemas de salud, y para integrar emigrantes. ¿Será capaz la UE de convertirse en una potencia?
  • Inestabilidad política en países productores de materias primas; posibles interferencias sobre el suministro
  • Impacto de la religión en la unidad de los estados, y capacidad de generar conflictos
  • ¿Más o menos potencias nucleares? ¿Tendrán los terroristas capacidad de adquirir armas biológicas, radiológicas, químicas o nucleares?
  • Capacidad para gestionar la presión y competencia sobre los recursos
  • Hasta qué punto serán capaces las nuevas tecnologías de crear o resolver dilemas éticos

Sin embargo, verdaderas certezas sólo puede haber con la demografía, y hacia allí habrá que dirigir la mirada en las próximas entradas.

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MMXX – Certezas y planes

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/02

Aunque el futuro es en sí mismo de naturaleza impredecible, incluso de una fecha como 2020 podemos tener algunas -relativas- certezas. Los movimientos astronómicos son seguramente los más claros: nadie nos garantiza que el Sol siga en su sitio dentro de 10 años, pero la experiencia anterior nos sugiere que la probabilidad de que no esté donde suele es tirando a baja.

De acuerdo con esta idea, hay algunos hechos futuros sobre los que podemos tener alguna certeza, aunque a medida que nos alejamos de la astronomía, esa certeza debe tomarse con mucho cuidado. Así, esta es una lista de predicciones que podrían tener ocurrir:

  • Habrá dos eclipses de Sol totales: el 21 de junio (Pakistán, India, China, Filipinas), y el 14 de diciembre (Chile, Argentina, Peru, Uruguay, Brasil). También habrá dos eclipses lunares: el 26 de junio, y el 21 de diciembre.
  • Si continúa la tendencia actual, de acuerdo con la ONU, el Mar de Aral desaparecerá completamente en 2020. También habría regiones liberadas de hielo, como por ejemplo el Parque Natural de los Glaciares (qué ironía) en Estados Unidos
  • Dado que hay una alta probabilidad (hasta certeza estadística) de que se produzca un gran terremoto en California entre hoy y el año 2037, en 2020 puede haber ocurrido
  • La AIE/IEA (Agencia International de la Energía) predice la llegada del temido “oil peak” en 2020
  • Olimpiadas. Sólo una catástrofe, como una guerra mundial, parece capaz de impedirlo. Las ciudades candidatas se decidirán en 2013, aunque ya algunas en el proceso de postularse como Venecia o Durban. En 2020 ya habremos disfrutado de los Juegos Olímpicos de Londres y Rio de Janeiro, así como de otros dos Mundiales de fútbol en Brasil y en Rusia

Con las Olimpiadas entramos  en el terreno de los planes y el caso es que hay unos cuantos con horizonte 2020:

  • La flota de transbordares espaciales descansará en museos (y su sustituto, presumiblemente privado, en funcionamiento)
  • Más planes en el espacio: turismo espacial en funcionamiento, ISS completada, más exploración robotizada de Marte, sondas espaciales en Plutón y Ceres. Y, específicamente en 2020: misión robotizada japonesa en la Luna, China tendría su propia estación espacial, misión de la NASA a Venus, y Rusia extraería Helio-3 de la Luna
  • China sería el mayor consumidor de energía del mundo
  • La última central nuclear de Alemania tiene previsto su cierre en 2020
  • Finalizado el puente sobre el Estrecho de Mesina
  • Todos los planes de evacuación de tropas de Afganistán deberían haberse cumplido
  • Trenes directos entre Londres y Frankfurt y otras ciudades europeas

Y muchos, muchos planes:

  • Varios países subdesarrollados tienen planes para llegar a entrar en el grupo de los desarrollados en 2020: Trinidad y Tobago, Malaysia, Chile, India, Omán, Pakistán, Filipinas, …
  • Estrategia 2020 de la Unión Europea para una energía competitiva, sostenible y segura
  • Planes turísticos en 2020 en España, Brasil, …
  • “Zero Carbon Australia 2020”
  • “2020 Heat Plan” Dinamarca
  • Y muchos planes locales: California, Chicago, Sevilla, Toronto, Perth, …

Ya hemos visto que verdaderas certezas hay más bien pocas. El siguiente paso será entrar en la niebla del futuro con las certezas relativas más importantes y las mayores incertidumbres.

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