Proyecto A1

Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

Archivo de 31 enero 2011

MMXX – La tecnología (II)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/31

Seguimos con la serie de entradas sobre el año 2020 (MMXX en números romanos), ampliando el tema de la tecnología, ya tratado en MMXX – La tecnología (I).

El de la tecnología en 2020 parece un tema inagotable. La continuidad en la aparición y evolución de nuevas tecnologías, y el enorme grado de difusión y penetración en nuestro mundo actual, hace que la tecnología futura sea un campo muy fértil para la predicción y la anticipación.

Hay que tener en cuenta que “tecnología” se refiere preferentemente a todo lo relacionado con las comunicaciones y el procesado de información (TIC o ICT), pero la progresiva digitalización de todos los aspectos de nuestro mundo actual le da una dimensión más global. Ahora afecta al entretenimiento, la salud, el transporte, el gobierno, o la seguridad y promete ampliar su radio de acción a nuestra relación con el mundo físico de la mano de conceptos como IoT (Internet of Things, o el Internet de las cosas).

En la primera entrada referida a la tecnología, se recogía lo que los lectores del The Economist anticipaban para el mundo tecnológico de 2020. Veamos lo que dicen ahora analistas y expertos.

Para empezar hay un consenso generalizado en torno al crecimiento de la difusión de la tecnología: el número de teléfonos móviles ya supera al de habitantes en países como Brasil, la fibra es prácticamente ubicua en Corea, las redes sociales tienen un alcance universal y están detrás de movimientos sociales en países como Irán, Egipto o Túnez, y el número de ordenadores no deja de crecer en países emergentes. Todas estas señales hacen que predecir la continuidad del crecimiento tecnológico no sea aventurado. El cómo se distribuye ese crecimiento sería el lugar para la especulación.

Por ejemplo, el número de personas conectadas a Internet varía según estimaciones entre los 4 y los 6 mil millones, para una población de casi 7.700 millones. A día de hoy, con cerca de 7.000 millones de habitantes, se estima las personas conectadas a Internet en 2.000 millones, y el número de teléfonos móviles en 5.000. Si la tendencia hacia la Internet móvil continua, seguramente los números manejados se queden cortos.

Esa Internet futura tendría mucho de vídeo, hasta el punto que podría ocupar más del 90% del tráfico mundial. La forma en la se transmita ese video (streaming, descarga, IPTV, P2P) es algo aún en el aire, pero la preeminencia del video, incluso móvil, es también algo casi universalmente aceptado.

A las personas y los contenidos se unirá una tercera dimensión, los objetos. Ericsson anticipó un número muy celebrado: 50.000 millones de dispositivos conectados en 2020 (50B, millardos, o billions anglosajones). Ese número, que multiplica por siete al de habitantes de la Tierra incluye:

  • Todo tipo de elementos de medida distribuidos  por las infraestructuras públicas y privadas
  • Vehículos conectados, y los sensores y componentes que, independientemente, tengan su propia conexión
  • Todos los dispositivos personales, cuyo número y diversidad seguirá aumentando hasta estimarse en unos 10 por persona

Otras estimaciones, más conservadoras, cifran en 31 mil millones el número de dispositivos conectados (IDC) pero a cambio habría más de un 1 billón de etiquetas electrónicas y sensores marcando todo tipo de objetos en el mundo real.

Además, habrá que considerar otros –quizá- 100.000 millones de procesadores embebidos en todo tipo de objetos que no consideramos habitualmente dentro de la categoría “computador”: electrodomésticos, juguetes, controles automáticos, los ya mencionados sensores, etc.

Las dimensiones de la Internet futura, que sería una parte ya casi imposible de separar y distinguir de resto de elementos de nuestro mundo, serían colosales: los contenidos multiplicarían por 44 los actuales, y los “contenedores digitales” se multiplicarían por 67 (elementos con entidad propia que almacenan información).

Todo este crecimiento supondrá una fuerte presión sobre las infraestructuras. Las líneas de acceso deberán multiplicarse, especialmente en su vertiente móvil que es, a día de hoy, la única forma eficiente de llegar a buena parte de la población de países emergentes donde hay una fuerte carencia de infraestructuras básicas. Se ha identificado la tendencia a primar las necesidades de comunicaciones sobre otras básicas como las sanitarias (el número de  móviles supera al de cepillos de dientes, por ejemplo) y el gasto medio por habitante en comunicaciones en muchos países emergentes no deja de crecer.

Claro, ese volumen de personas y dispositivos conectados supondrá una presión enorme sobre las redes. La multiplicación del tráfico, el peso del vídeo, el aumento de los elementos conectados, su dispersión y diversidad, el acceso ubicuo y continuo, … Todos estos factores definen un escenario lleno de desafíos para las redes del futuro.

Otro gran reto lo representa el volumen de contenidos que amenaza con superar la capacidad total de almacenamiento mundial. Ya hay propuestas para buscar la forma mantener una única copia de cada objeto digital y garantizar su acceso desde la red. Aunque seguramente sea algo difícilmente realizable, esa explosión de los contenidos favorecerá la adopción de soluciones de cloud computing en todos ámbitos de la vida digital.

Para finalizar, el conjunto de la infraestructura tecnológica en continuo crecimiento y distribuida entre componentes desplegados (personas y dispositivos) y centralizados (cloud) va suponer un porcentaje considerable del consumo energético mundial. Una de las incertidumbres que tendremos que despejar en el futuro es si la eficiencia energética será capaz de hacer frente al crecimiento de usos y componentes conectados.

En futuras entradas terminaremos de revisar la tecnología futura analizando certidumbres e incertidumbres, y enumerando las principales tendencias tecnológicas a medio plazo.

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MMXX – La población en 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/26

Llega el turno de la demografía a esta serie de entradas sobre el año 2020 o MMXX en números romanos. La demografía es la excepción que confirma la regla: es el único campo de la actividad humana donde la predicción es posible a medio plazo, y 2020 es en realidad un corto plazo en términos de población. El motivo es que el número de personas varía lentamente y tiene una fuerte inercia: las tasas de mortandad y natalidad no sufren cambios bruscos y el crecimiento de la población es muy dependiente del número de personas en edad fértil en un momento dado. Un cambio brusco –e hipotético- en la natalidad difícilmente sería global, y su efecto no se haría notar en 10 años.

Además, la población no está sujeta a cambios repentinos. Aunque localmente un acontecimiento determinado -guerras y epidemias sobre todo- puedan tener un efecto importante (la Camboya de los Khmer, la Unión Soviética entre 1941-45), éste se diluye en el conjunto de la población mundial. Incluso el efecto de las guerras mundiales es rápidamente absorbido. Sólo pandemias de la envergadura de la Peste Negra del siglo XIV tienen un impacto significativo en la población global.

Las grandes tendencias observadas a lo largo de este siglo estarán presentes en la población del 2020: continuación del crecimiento –ligeramente ralentizado- global, envejecimiento y menor crecimiento en economías más desarrolladas, y una enorme proporción de personas muy jóvenes en países en desarrollo, especialmente en África.

Evolución de la población entre 1800 y 2100 según tres escenarios (Naciones Unidas)

La estimación global de población para 2020 de acuerdo con Naciones Unidas es de 7.675 millones de personas. El hito de los 7.000 millones se alcanzaría a lo largo de este año, anticipándose a estimaciones anteriores que lo fijaban en 2012. Aunque el crecimiento continuado pueda parecer gradual (cada año muere el equivalente a la población de Francia y nace un número similar a la de Turquía) visto en perspectiva es espectacular. En torno al año 1800 estaría en torno a los 1.000 millones (desde unos 200-300 hace 2000 años y unos 400 millones en torno al 1200). En 1927 llegó a los 2.000 millones, en 1960 a los 3.000, en 1974 4.000, en 1987 5.000, y en 1999 6.000. Es decir, en los últimos 50 años, la población ha crecido en 1.000 millones de habitantes cada 15 años o menos.

Las estimaciones dicen que ese crecimiento se está ralentizando de forma que se alcanzarían los 8.000 millones entre 2025 y 2030, y los 9.000 millones en 2050. Más allá todo son conjeturas mareantes de acuerdo con los escenarios analizados. Un escenario de pesadilla llevaría la población a los 14.000 millones cuando acabe el siglo, mientras que en el otro extremo, un escenario muy favorable reduciría la población hasta el entorno de los 5.500.

Sin caer en el maultusianismo el crecimiento de la población lleva aparejadas una serie de exigencias de crecimiento económico que no siempre se van a poder cumplir. 1.000 millones de personas más significa más alimentos, más viviendas, más energía, más transporte, más producción, y proveer de puestos de trabajo a todas esas personas. El crecimiento demográfico, por supuesto, no es estrictamente bueno o malo , y es cierto que lleva aparejado un incremento automático de la actividad económica, pero añade una presión sobre los recursos que será mayor en el futuro. Por ejemplo, el crecimiento urbano se hace normalmente a costa de tierras agrícolas, que a su vez serán necesarias para la producción de los alimentos adicionales necesarios.

Evolución de la población en las regiones del mundo entre 1950 y 2050 (Naciones Unidas)

Ese crecimiento será homogéneo, si no que variará entre regiones, aunque en términos generales se irá moderando con respecto a los valores históricos, excepto en África.

Estos serían los cambios demográficos en algunos países destacados (de acuerdo con Naciones Unidas):

  • China superaría los 1.400 millones (tanto como la población total mundial a finales del siglo XIX)
  • La India estaría muy cerca de esa cifra, por encima de los 1.350 millones, con un crecimiento continuado y espectacular en los últimos años
  • Estados Unidos estaría cerca de los 350 millones
  • Brasil tendría 201 millones de habitantes. México se acercaría a los 120, Colombia tendría 52, Argentina 44, Perú 32, Venezuela 33, Guatemala 18 (frente a 5 tan sólo 40 años antes)
  • En Europa, en cambio, países como Alemania, pasaría de 82 a 80, o Italia se estancaría en los 60. España llegaría a los 48, Francia a los 64, y el Reino Unido a los 65.
  • Dos extremos: Nigeria pasaría 158 a 193 millones, mientras que Japón se reduciría de 126 a 123 millones

Mientras China continúa aplicando (aunque quizá menos estrictamente) su política de hijo único, o dos en zonas rurales, el crecimiento en la India no tiene ese tipo de limitaciones. Por ello, se prevé que la India supere la población china en un futuro próximo (2030). De hecho, el área que engloba a India, Pakistán, Bangla Desh, Nepal y Ceilan ya supera ampliamente a China.

No sólo el crecimiento de la población no será homogéneo, si no que su propia estructura variará dramáticamente entre regiones y países. En 2020 más de la mitad de la población del África subsahariana tendrá menos de 18 años, lo que supone, entre otras cosas, un potencial de crecimiento futuro enorme. En el otro extremo, el de las naciones envejecidas, no sólo destaca Japón y varios países de Europa: la política de restricción de la natalidad en China está produciendo, además de un desequilibrio entre el número de hombres y mujeres, una sociedad progresivamente envejecida que previsiblemente tendrá que importar mano de obra en un futuro próximo si quiere mantener su papel como “fábrica del mundo”.

Más allá de los números, es muy importante entender cómo sería la sociedad de 2020 y de qué forma variaría en estos próximos diez años, pero vamos a dejar esa discusión para otra entrada dentro de esta misma serie.

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El futuro en breve (VIII)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/13

Esta es la última entrada que recogerá las señales del futuro. Para mantenerse al tanto es mejor seguir los principales enlaces y noticias que publico directamente a través de la cuenta Twitter, y en la versión Tumblr del Proyecto A1:

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No hay que dormirse

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/12

“Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer”

Henry Ford, vía @sandopen

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