Proyecto A1

Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

Archivo de 17 mayo 2011

MMXX – Un mapa de tendencias para el 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/17

Este es mi mapa de las tendencias más relevantes para el año 2020, que cierra la serie que llamado MMXX por su equivalente en números romanos. No se trata de una predicción ni describe el escenario mundial de dentro de 10 años, si no que consiste en un conjunto de ideas, tecnologías, áreas de interés y pensamiento, tendencias, regiones, … que tendrán una participación destacada en la configuración del mundo del 2020, y siempre bajo una visión personal y subjetiva:

Las principales tendencias para 2020

Tendencias MMXX - 2020

El mapa debe leerse así:

  • Está dividido en cuatro grandes áreas temáticas en forma de triángulos: Ciencia y Tecnología, Economía, Sociedad y Mundo (ideología, geopolítica, entorno)
  • Las más relevantes están marcadas en negrita, esto supone las que tendrían mayor alcance e impacto global
  • Los cuadros concéntricos quieren indicar la relevancia de una tendencia determinada para España. Cuanto más cercanas al centro, más relevantes, y más impacto podrían tener potencialmente
  • Como complemento a lo anterior, he destacado aquellas tendencias cuyo impacto potencial puede ser principalmente positivo (tono verdoso), o negativo (tono rojizo) para España

Esta sería una versión simplificada del mapa dejando únicamente las tendencias más relevantes y destacadas, junto a las que tienen un impacto positivo o negativo más claro:

Versión simplificada del mapa de tendencias 2020

Tendencias MMXX - 2020 simplificadas

Y por último, la versión simplificada dejando sólo las tendencias más relevantes globales y las de mayor impacto para España:

Versión simplificada del mapa de tendencias 2020 - MMXX

Mapa MMXX-2020 simplificado

La lista completa con las 80 tendencias está disponible en el blog. Se trata de un número completamente arbitrario, por supuesto. Podrían ser más, pero las que tengo en reserva no son (no me parecen) suficientemente relevantes, o el número sería demasiado alto y dificultaría la legibilidad.

En la entrada anterior ya mostré un mapa de relaciones entre tendencias que además permite destacar aquellas que tienen un mayor número de conexiones con las demás, lo que podría indicar un grado de relevancia (aunque hay que tener en cuenta que el mapa partía de la limitación de evitar líneas cruzadas y superpuestas):

MMXX - Red de tendencias destacados por número de enlaces

En relación a las destacadas, quisiera dejar una breve razón de cada una de ellas:

  • Abierto: es un movimiento muy importante que afecta a la forma de entender el conocimiento, a la propiedad y a la industria, y que puede suponer una oportunidad para desarrollar nuevos modelos económicos.
  • Agua: es un tema muy importante en todo el mundo y crítico en España, donde las perspectivas no son nada buenas.
  • Aislamiento: es una gran tentación de muchos países que perjudicaría enormemente a la economía española.
  • Alimentos: el alza continuada de precios y una potencial escasez pueden tener serias consecuencias, especialmente en los países más deficitarios o vulnerables.
  • Asia: una región en auge, con grandes implicaciones políticas, culturales y económicas.
  • Cambio climático: de materializarse en sus peores previsiones tendría consecuencias muy negativas en España.
  • China: su reciente auge y la proyección futura de su crecimiento la convierten en uno de los motores del cambio futuro. España tiene la oportunidad de beneficiarse de ese crecimiento sin tener que ser necesariamente su puerto de entrada en Europa.
  • Clase media: su potencial deterioro afectaría notablemente a la estructura de la sociedad española.
  • Cogno: uno de los grandes pilares del desarrollo futuro y un campo que puede ser una oportunidad.
  • Colaboración: la apertura, la integración, la difusión del conocimiento son rasgos que pueden ser muy beneficiosos para España.
  • Combustibles fósiles: su futura escasez o encarecimiento serán un desafío, especialmente para los países más deficitarios.
  • Competitividad: España está en condiciones de sacar partido de ella, aunque hasta ahora su posición ha sido débil, y sus perspectivas de mejora pocas.
  • Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes: un motor de cambio nuevo, que afecta a las infraestructuras públicas, un campo donde España puede ganar una experiencia que puede exportar.
  • Democracia 2.0: la participación ciudadana usando los medios sociales es una oportunidad para renovar la democracia española.
  • Descontento: su despertar afectará seriamente a todas las sociedades, y sobre todo a las más adormecidas.
  • Desigualdad: un factor clave de deterioro social y una seria amenaza en España.
  • Desintermediación: en un país con pequeñas empresas es una oportunidad el desarrollo de canales directos entre productores y consumidores.
  • Deuda: amenaza global, sobre todo a los países desarrollados, y especialmente por su historia y evolución a España.
  • Digi-real: un cambio de la visión del mundo, motor de desarrollo económico y tecnológico.
  • Digitalización: puede tener consecuencias positivas para países que traten de ponerse en cabeza y exportar su experiencia.
  • Educación: debería ser una oportunidad para España, pero parecemos abocados a un mayor deterioro del sistema.
  • Energía: es uno de los grandes desafíos del futuro, y una oportunidad para los países que puedan encontrar la forma de reducir su dependencia de las fuentes tradicionales.
  • Envejecimiento y rejuvenecimiento: el envejecimiento afecta sobre todo a los países desarrollados e impactará con dureza en aquellos que tengan una baja tasa de natalidad.
  • Estado y actores no-estatales: una oportunidad para racionalizar y hacer valer una intensa experiencia en descentralización.
  • Fabricación personal: un posible cambio radical en la economía, y una oportunidad para países con una industria débil.
  • Hipertransparencia: ya está teniendo un gran impacto en la política de muchos países y puede ser un movimiento enriquecedor en España.
  • Identidad: va a ser un tema de los próximos años por sus implicaciones que salen del mundo virtual.
  • Innovación “barata”: va a tener un gran impacto en la industria global, y en campos como la salud, sobre todo en países en desarrollo.
  • Innovación abierta: puede suponer un gran beneficio para la circulación de ideas en países como España.
  • Integración: la progresiva integración en entes como la Unión Europea ha sido especialmente beneficiosa para países como España, que ahora debe encontrar una nueva forma de aportar y recibir sin diluirse en ella.
  • Interdependencia: la progresiva dependencia mutua en cada vez más campos es uno de los grandes movimientos de nuestro tiempo, y unirse a esa corriente, aunque desafiante, puede ofrecer oportunidades.
  • IoT: un importante desarrollo tecnológico futuro que se puede impulsar desde España, sobre todo por el lado de las infraestructuras y las ciudades inteligentes.
  • Islam: temática importante para España como país vecino, occidental y con población de ese origen. La incierta evolución futura hace difícil determinar de qué forma afectarán los cambios
  •  “Make”: una oportunidad para canalizar la creatividad en un país de empresas pequeñas e industria débil.
  • Materias primas: su potencial escasez tendrá un gran impacto, sobre todo en países no productores.
  • Meta-ciudad: abre la posibilidad de ponerse en vanguardia de una nueva forma de concebir las ciudades.
  • Movilidad: la ola de cambios tecnológicos, económicos y sociales continuará y se pronunciará su impacto
  • Nano: otro de los pilares de la investigación futura, y un campo en el que España tiene oportunidades.
  • Paro: el paro va a ser un problema crucial en aquellas economías en las que tenga un mayor componente estructural.
  • Salud: su elevado gasto va a pesar sobre países ya fuertemente endeudados y envejecidos.
  • Social: una gran corriente nacida en la tecnología pero que está teniendo impacto en muchos otros campos.
  • Talento: puede ser una gran oportunidad para quienes sepan incentivarlo, cuidarlo y evitar que se vaya.
  • TIC: continuará la acelerada evolución tecnológica de la mano de las comunicaciones y la informática, y seguirá habiendo una oportunidad para quienes favorezcan su desarrollo.
  • Traducción automática: de llegar a puerto tendría un impacto especialmente beneficioso en un país como España con tan bajo dominio de otras lenguas.
  • Transporte: el consumo de energía y las emisiones que genera van a presionar para que haya cambios en la forma de movernos y transportar nuestras mercancías.

Con esta entrada finaliza la serie sobre el año 2020 o MMXX en números romanos. No contemplo más actividad en el blog –de momento. Quizá acabe generando un documento integrado con todo este material, pero ahora mismo me parece poco probable.

La actividad futura seguirá en la versión abreviada del blog (proyectoa1.tumblr.com) y en Twitter (en las cuentas @proyectoa1 y @alalga) donde espero poder encontrarme con todos los que habéis tenido la paciencia de seguir estos artículos.

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MMXX – 80 tendencias para 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/12

Esta es la lista completa de tendencias que he identificado para el año 2020 (o MMXX en números romanos). Vista ahora, está claro que hay un claro sesgo hacia la tecnología, pero hubiera sido sorprendente que no fuera así. A fin de cuentas, es a lo que me dedico.

La lista completa, tras algunos cambios y colecciones, está en la página Tendencias 2020 de este blog. En esta tabla se muestran todas de un vistazo:

Abaratamiento del genoma Concentración urbana Estado y actores no-estatales La Singularidad Plataformas
Abierto Cultura global Estados Unidos Libro electrónico Pobreza y desequilibrio
Agua Decrecimiento Exaflood Localización Privacidad
Aislamiento Democracia 2.0 Fabricación personal M2M Realidad aumentada
Alimentos Descontento Geoingeniería “Make” Religión
Análisis visual de datos Desigualdad Gestión de la atención Materias primas Retornos
Asia Desintermediación Gratis, freemium Meta-ciudad Robotización
Cambio climático Deuda Hipertransparencia Migraciones Salud
China Digi-real Identidad Movilidad Social
Clase media Digitalización Innovación “barata” Nano Talento
Cloud Dólar Innovación abierta Nueva naturaleza TIC
Cogno Educación Integración Nuevas ciudades Traducción automática
Colaboración Empresa como red Interdependencia Nuevos interfaces Transformación de los medios
Combustibles fósiles Energía IoT Pandemias Transhumanismo
Competitividad Energía nuclear Islam Paro Transporte
Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes Envejecimiento y rejuvenecimiento Jugar Personalización Urbanismo

Pero claro, al menos en mi caso, no basta con las tendencias, hay que obtener un mapa con ellas.

Ese mapa está ya como un borrador, que he presentado esta tarde en una conferencia para ATI, sin embargo, aún necesita un poco de trabajo para refinar contenido y formato. Pero eso no quiere decir que no pueda hacerse un primer trabajo de mapeo trabajando sobre las relaciones entre tendencias.

El punto de partida es la lista desordenada de tendencias. Sin embargo, cuando se conectan las que tienen algún tipo de relación entre sí, va surgiendo una compleja trama:

Eso sí, hay una clara limitación y es que no hay líneas cruzadas lo que limita el número de relaciones entre tendencias que podría ser mayor. Es una limitación del medio y la disposición del gráfico, y el experimento de marcar las líneas cruzadas de otra forma no acaba de funcionar. No es preocupante porque se pierden pocas y no son las más relevantes.

Para ganar en legibilidad he podido destacar un subconjunto de tendencias marcando aquellas que tienen un mayor número de enlaces:

Relaciones -principales- entre las 80 tendencias

La lista resultante es bastante razonable, y muchas de ellas están en mi particular selección. En la próxima entrada dejaré el resultado final de este ejercicio: un mapa global de tendencias para 2020, más unas cuantas gráficas intermedias del proceso.

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MMXX – Tendencias para 2020 (VI)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/05

Sexta entrega que cierra la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas del blog. Estos artículos se han ido  intercalados con otros recogiendo aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, estas tendencias se ordenarán y dispondrán en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Están disponible el catálogo completo de las publicadas hasta ahora, así como la primerasegundaterceracuarta y quinta partes.

Las correspondientes a esta entrada son:

Jugar: derivado del éxito de la introducción de los videojuegos en la cultura popular desde los años 80, la metáfora del juego aplicada a todo tipo de actividades “serias” es un rasgo distintivo de nuestro tiempo que va a más. No solamente la manera de manejar muchos productos y equipos sigue la metáfora del juego, si no que muchos de sus conceptos se aplican a la filosofía misma de servicios de todo tipo.

Gratis: lo que hace pocos años era inconcebible, el fremium o los modelos negocio basados en la gratuidad, es hoy una realidad. Se trata de una idea con un largo recorrido e impacto futuro. La cultura de la gratuidad está desbordando sus orígenes en Internet y si bien es dudoso que alcance una posición dominante, sí que su influencia se dejará notar en todos los ámbitos.

Religión: quizá como consecuencia de uno de esos vaivenes de la historia, podría ser que un nuevo auge religioso siga a la ola de laicismo presente, sobre todo, en los países desarrollados. Lo cierto es que se está viviendo un auge religioso en África, América y China, y en gran parte del mundo islámico. Además de las tradicionales, una gran cantidad de nuevas religiones aparecen cada año, desde variantes de las llamadas iglesias pentecostales, a religiones de nuevo cuño, sincréticas o inspiradas en movimientos parareligiosos (como la new age). Más dudoso es afirmar que estamos ante un momento de explosión religiosa como hace 2.500 años, pero de ser así, las consecuencias sólo serían visibles en el muy largo plazo.

Transporte: los próximos años pueden ser decisivos para el futuro de transporte. El elevado precio de los combustibles, la congestión de rutas (por no hablar de las ciudades) y el peso del transporte en la generación de CO2 global hará que se ponga en cuestión. Al mismo tiempo hay una fuerte presión para contener su precio y aumentar su capacidad. La tendencia a primar los productos locales, y la fabricación distribuida (impresión 3D) pueden acabar teniendo efecto en el largo plazo. En paralelo, se está avanzando mucho en el desarrollo de sistemas de ayuda a la conducción y vehículos autónomos, especialmente en el entorno militar: desde aviones a vehículos terrestres, y puede que trenes y barcos en el futuro.

Desigualdad: la falta de igualdades económicas, sociales y políticas tanto individuales como entre grupos,  continuará alimentando la percepción de injusticia entre aquellos que no vean cumplidas sus expectativas. Aunque las condiciones materiales podrían seguir mejorando en los próximos años, y parece posible una reducción de la pobreza más extrema, la brecha entre ricos y pobres se seguiría ampliando. Las diferencias más grandes seguirán en los países más pobres, pero se están ensanchando en países como China. Estas diferencias serán cada vez más visibles con el acceso a tecnologías de comunicaciones más baratas. Este escenario puede favorecer el resurgir de movimientos anticapitalistas, populistas y marxistas, y estimular descontento y revueltas en todo el mundo.

Clase media: y su caída y auge en distintas partes del mundo. Hace años que se anticipa un declive de la clase media en los países desarrollados que se traduce en la impresión de que el nivel de vida y oportunidades de los padres no sería alcanzado por los hijos. En estos países hay amenaza de niveles de paro crónico, se ha vivido una escalada casi universal de los precios de la vivienda, parece haber una cierta “burbuja” educativa y se destaca la sobrecualificación como un mal para muchos jóvenes. Como consecuencia, podemos esperar un descontento cuya traducción final es difícil de anticipar (la falta de oportunidades más la ausencia de libertades parecen ser las principales motivaciones de las revueltas en los países árabes). En cambio, en las economías emergentes en rápido crecimiento se está viviendo un auge de la clase media, que se triplicaría en países como la India, por ejemplo. A pesar de las desigualdades, una potente clase media está naciendo en China, Brasil o India, hasta el punto de que en diez a veinte años superará en número a su equivalente en Occidente.

Geoingeniería: este es uno de esos conceptos que tendrá una gran influencia aunque muy posiblemente no lo veremos realizado en los próximos años. La modificación a gran escala de las condiciones climáticas de un planeta entero tiene mucho de ciencia ficción, pero si aceptamos la mano humana en la evolución del clima en la Tierra, el concepto parece perfectamente plausible. Esta idea, la de corregir el clima por medio de acciones a gran escala, se está difundiendo y puede jugar un papel en el futuro.

Cultura global: una de las consecuencias de la globalización y el libre movimiento de capitales, mercancías y, en cierta medida, personas es la difusión de ideas, costumbres y contenidos culturales. Ya no se trata únicamente de la ubicua presencia de iconos, referencias y contenidos occidentales (sobre todo de Estados Unidos) a través de la radio, cine y TV, si no que naciones emergentes, especialmente de Asia, están contribuyendo. Parece que estamos abocados a la aparición de una verdadera cultura transnacional y ubicua, tanto de élite como de masas, con un grado de homogeneidad similar al de la tecnología o las formas arquitectónicas. Las reacciones contrarias ya existían, incluso dentro del mundo occidental, y van desde el proteccionismo al rechazo y persecución, aunque parecemos abocados a un proceso de homogeneización en el largo plazo.

Nuevos interfaces: la interacción con la tecnología presenta carencias que están tratando de resolver estas nuevas formas poner en contacto a usuarios y objetos. Los interfaces actuales (desde teclados a ratones, pasando por pantallas o sonidos) cubren de manera parcial y muchas veces insatisfactoria la necesidad de la comunicación entre personas y máquinas. Una nueva generación de interfaces se está apoyando en el uso de modos alternativos de interacción: detección de gestos, BCI (interfaces entre mente y máquina), hápticos o táctiles, o los sensibles al contexto y las emociones. En los próximos años veremos cómo se perfeccionan estos nuevos interfaces y qué grado de utilidad y aceptación pueden obtener del público.

Educación: sin duda uno de los temas centrales de la próxima década, aunque pueda ser en su conjunto un tema de debate intemporal. Aunque los cambios de calado son lentos en este entorno, son muchas las presiones en torno al modelo educativo. Para empezar está el papel de la tecnología y su impacto: la forma en la que el elearning se está introduciendo, o el uso final que tendrán los medios electrónicos en el aula. También la sobreformación (exceso de cualificación para los puestos de trabajo disponibles) y fracaso escolar de algunos países, las diferentes concepciones entre países desarrollados y emergentes (sobre todo China e India), o una supuesta “burbuja educativa” (inversión en educación difícil de recuperar por la falta de oportunidades), y finalmente si habrá un relevo en liderazgo científico y calidad de centros occidentales frente a los de otros países.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

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Mapas tecnológicos y de tendencias

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/03

Este artículo se publicó en el número 206 de julio de 2010 de la revista Novatica de la Asociación de Técnicos de Informática (ATI) con el título “Mapas tecnológicos”. Lo vuelvo a publicar aquí con cambios menores y como parte de la serie “MMXX” sobre el futuro en el año 2020 como anticipo al mapa de tendencias que culmina la serie.

Los mapas son una de las muchas formas de representar la realidad. Aunque al hablar de mapas pensamos siempre en la cartografía, en la representación de la superficie de la Tierra, existen muchos otros mapas: de ideas, de sistemas, de mercados, de elementos físicos, de estrellas, del cuerpo humano.

La representación gráfica de la realidad física cumple muchas funciones:

  • Para empezar, nos ayuda a recoger y actualizar el conocimiento que tenemos. Pero ese conocimiento no es estático: la actividad humana cambia el territorio (carreteras, ciudades), y nuevas formas de representación se superponen a las clásicas (imágenes de satélites, o reconstrucciones tridimensionales de la ciudades).
  • Los mapas recogen también las relaciones entre las distintas partes del mundo: carreteras, rutas, líneas de transporte, infraestructuras, … Toda esa información describe un mundo interconectado.
  • Los mapas son una herramienta básica para conocer nuestra posición, y ponerla en el contexto del conocimiento (geográfico, ideas, APIs, …) que representan.
  • Y,  como complemento de lo anterior, sirven para dibujar el camino recorrido y planificar nuestros próximos pasos. Los mapas, ayudados por herramientas que nos ayudan a identificar nuestra posición, son unos componentes básicos para la planificación.

Si pueden hacer todo esto para la geografía y el conocimiento del mundo físico ¿Podrán hacer algo por la tecnología, su gestión y estrategia?

Los mapas no tienen porqué limitarse al mundo físico. Una larga serie de diagramas, convenciones de representación y modelos gráficos sirven desde hace tiempo para mostrar conceptos e ideas, su disposición y relaciones. Incluso se ha roto la convención geográfica para representar elementos puramente cartográficos, como el mapa del Metro de Londres de Harry Beck en 1931.

Los mapas mentales (mind maps), mapas de ideas, diagramas de descomposición o relación, por mencionar sólo algunos, son herramientas que permiten realizar una representación visual de conceptos por lo general alejados de la cartografía. En las TIC manejamos desde hace tiempo mapas de red o de sistemas.

Una de las fuentes de inspiración han sido los mapas de tendencias futuras, como el que periódicamente actualiza Richard Watson es su estupenda web “What’s next”. Este mapa combina información sobre tecnologías, sus relaciones, evolución temporal, y elementos adyacentes, usando una metáfora visual muy cercana a un mapa de transporte como el ya mencionado de Beck.

Mapa de tendencias futuras de “What’s Next”

La tecnología es tan susceptible de ser cartografiada como otras muchas áreas de la actividad humana, y además cuenta con dimensiones (interrelaciones, evolución temporal, dependencias) que la hacen especialmente apropiada para ser plasmada en un diagrama.

Los diseños de circuitos y componentes son en sí mismos mapas, pero hemos podido plasmar gráficamente ideas como ocurre, por ejemplo, con los diagramas UML, un completo conjunto de mapas capaces de representar relaciones, comportamientos o dependencias.

Una aplicación de los mapas en la tecnología

Una de las tareas del Observatorio Tecnológico de Telefónica Investigación y Desarrollo ha sido  identificar las principales tendencias tecnológicas para apoyar la toma de decisiones estratégicas de la compañía. Para ello se realizan labores de observación sobre todo tipo de fuentes, recopilando gran cantidad de información. Los datos recogidos tienen orígenes, alcance, orientación, y formato muy diverso. Convertir esos datos en información valiosa, y presentarla de forma que se facilite el trabajo de análisis es uno de los principales retos.

Este trabajo se ha apoyado en el uso de medios gráficos de representación de la información, experimentando con nuevas formas y herramientas. La metáfora cartográfica ha demostrado ser muy bien aceptada por personas de perfil e intereses muy variados. Los mapas de tecnologías, de futuro o de tendencias son recibidos con naturalidad y los conceptos que representan, muy alejados de lo que tradicionalmente se puede considerar parte una cartografía, se amoldan con naturalidad a las dimensiones de un mapa. Mencionaremos ahora algunos de los más relevantes de acuerdo con la experiencia, el uso que se les ha dado, y la aceptación de sus usuarios.

Una de las primeras enseñanzas aprendidas fue determinar en qué casos merece la pena apoyarse en herramientas y cuándo es suficiente una vista estática. Para empezar, la información manejada tiene muchas dimensiones. Por ejemplo, para una misma tecnología o temática de naturaleza tecnológica se acumulan números parámetros, algunos literales y descriptivos, mientras que otros pueden recibir valores que permiten la comparación y la ordenación: madurez, relevancia, horizonte de aplicación, sentido de tendencias en citas o patentes, por citar sólo algunos ejemplos. Esta variedad de parámetros sugiere que no hay un único análisis, si no muchos posibles. Por ejemplo buscar áreas de interés identificando las de alto potencial, horizonte de aplicación lejano y con poca presencia en IPR; o las que definen el próximo “hype” a partir de horizontes medios, alta relevancia y tendencias crecientes en medios generales y especializados.

No es de extrañar que una de las primeras aproximaciones para representar esta información pasara por contar con una herramienta capaz de manejar las distintas dimensiones y generar mapas de acuerdo con los intereses y necesidades de sus usuarios. Se adoptaron tres tipos de representaciones gráficas en esta herramienta: tagcloud dinámico y estático y treemap.

El tagcloud (o nube de etiquetas o tags) es una forma simple de destacar un parámetro jugando con el tamaño de la tipografía empleada, de forma que, por ejemplo, los nombres de las tecnologías más relevantes en un ámbito determinado aparezcan con un tipo de letra mayor que las que tiene una menor relevancia. El uso de colores permite añadir una segunda dimensión, por ejemplo representar la madurez con varias tonalidades de un mismo color. Este tagcloud puede ser una representación estática, indicada para ser impresa, o dinámica, apropiada cuando el número de términos es muy elevado.

 

Un ejemplo de nube de tags o tagcloud

El treemap, como el mostrado a continuación, es una representación de uso frecuente en ámbitos diversos como el mercado de valores, donde el tamaño de cada caja representa el volumen de capitalización de una empresa y el color (en una graduación de verde a rojo) la tendencia de la sesión. Permite la agrupación de valores, y añadir información a cada caja más allá del nombre siguiendo el estilo de las representaciones clásicas de la tabla periódica de elementos.

Treemap

Una de las ventajas derivadas del uso de treemaps es que se adaptan muy bien a la representación de capas, un concepto muy frecuente en comunicaciones e informática. De esta forma es posible disponer en capas horizontales agrupaciones de temáticas tecnológicas que tengan una relación de dependencia entre sí. Por ejemplo, pueden dejarse las tecnologías que supongan la infraestructura de comunicaciones y sistemas en la base e ir colocando sobre ellas otras capas cada vez más cercanas a los servicios finales de usuario.

Los treemaps permiten mostrar en una misma representación varios datos: el tamaño de cada caja, su color, su localización (arriba o abajo, a la derecha o la izquierda, con un sentido más “cartográfico” que otras representaciones), la tipografía usada, y la posibilidad de incorporar iconos simples. La máxima utilidad de estas representaciones se consigue con el uso de una herramienta que permite construir vistas a medida, y ampliar la información al pinchar sobre cada caja.

Una última nota con respecto a los grados de libertad que se ofrecen a los usuarios: aunque hay una gran variedad de preguntas que se pueden plantear a una herramienta de esta naturaleza, es mejor contar con un juego de vistas predeterminadas que ayudan a los usuarios a no partir de cero resolviendo las necesidades más habituales.

A pesar de su capacidad para mostrar información, hay algunos aspectos fundamentales que quedan fuera de su alcance. El treemap es en el fondo una representación estática, fácil de imprimir, y que permite acumular muchos datos en una misma vista, pero que no es capaz de mostrar las relaciones entre los elementos del mapa. Un mapa de relaciones dispone de esa capacidad, aunque a costa de un precio: la cantidad de información (parámetros) es menor, en cada vista sólo puede mostrarse satisfactoriamente un subconjunto de los elementos del mapa, y es imprescindible contar con una herramienta.

Mapa de relaciones

Las relaciones entre las temáticas tecnológicas pueden ser muchas: dependencia, precedencia, complementariedad. El uso de un mapa de relaciones, además de mostrar el entramado de conexiones entre tecnologías, ayuda a identificar situaciones de especial relevancia: componentes aislados, sin relación con el resto de mapa; “hojas” o elementos terminales, que tienen pocas relaciones con el resto del mapa; o “nodos”, elementos centrales con numerosos nexos con otros componentes. En este último caso, tiene especial importancia identificar los elementos con más relaciones, ya que de ahí pueden extraerse conclusiones como identificar componentes de base o de mayor importancia para la estrategia tecnológica de una organización, aunque no sean necesariamente los de mayor impacto o relevancia.

A la hora de tratar con la variable tiempo, muy frecuente en el trabajo de observación tecnológica, hay una representación muy apropiada: el radar. Como se puede ver en la siguiente figura, un radar muestra una serie de semicírculos concéntricos cada vez más alejados del centro que representa el momento actual. De esta forma, un elemento puede ubicarse rápidamente en el tiempo. Con el uso de sectores que dividen cada semicírculo es posible además hacer una clasificación temática (por ejemplo, similar a las capas descritas en el mapa anterior).

Radar

En la imagen, la distancia del centro representa el plazo de aplicación (corto, medio, largo), y los sectores la clasificación temática. Una vez más, el uso de colores, tipografía e iconos, permite añadir información adicional sobre el mapa, por ejemplo usando negrita para destacar las temáticas más relevantes.

Hay otras representaciones que se ha utilizado con éxito para propósitos muy particulares. Por ejemplo, combinaciones de ejes cartesianos con círculos cuyo tamaño y color añaden información, o nube de círculos que destacan unos elementos frente al conjunto, tal y como se puede ver en la siguiente figura.

 

Nube de puntos

Al margen de estas vistas, basadas en representaciones estandarizadas, hemos ido experimentando y creando otros modelos de visualización propios y que tienen la capacidad de mostrar el máximo grado de información en una sola vista.

Por ejemplo, el de la siguiente figura se ha creado para mostrar, en una sola imagen, toda la información relativa al uso de tecnologías en una empresa. Funciona de la siguiente forma:

En lo que se refiera a la disposición del mapa, cada sector recoge las áreas operativas. Las tecnologías comunes se engloban en un área de “soporte”. La relevancia estratégica de cada temática queda reflejada en la cercanía al centro. De ahí, que el rectángulo interior contenga las tecnologías consideradas “estratégicas” por la compañía.

El tamaño de las cajas revela importancia de cada tecnología, distinta de la relevancia estratégica, ya que un mismo componente puede ser imprescindible para la operativa, pero no necesariamente estratégico para el negocio. Un código de colores indica el estado de implantación de cada tecnología, y unos iconos aportan información adicional sobre su uso, dominio, etc.

Mapa tecnológico de una empresa

El último ejemplo de esta aproximación a los mapas tecnológicos se puede ver en la última imagen. Se trata de un mapa que recoge las tendencias tecnológicas más relevantes para una empresa.

Los sectores representan las áreas temáticas en las que se han agrupado las tendencias tecnológicas. Los círculos concéntricos representan la relevancia que cada tendencia concreta tiene para la empresa. El tamaño, color y tipografía permite distinguir las tendencias más o menos relevantes en el mercado. Con ello se pretende cruzar la relevancia global con la que pueda tener para la actividad concreta de una organización. El resultado es bastante sencillo y limpio:

Mapa de tendencias

Los dos últimos mapas recogen una gran cantidad de información en una única vista y están pensadas para ser impresas, aunque pueden ser soportadas por herramientas. En nuestra experiencia es muy importante anticipar el uso de cada mapa para valorar si es preferible adoptar una vista estática y manual, al desarrollo de una herramienta. El medio más apropiado de consulta (pantalla, documento o gran formato) es otra de las variables que hay valorar a la hora de decantarse por una vista u otra.

A modo de conclusión

Los mapas tecnológicos proporcionan herramientas de análisis y comunicaciones muy potentes.

Experimentar con todo tipo de mapas y formas de representación nos ha permitido ir depurando el catálogo de vistas disponibles y determinar cuáles son más apropiadas para según qué propósito. El complemento de herramientas interactivas de consulta ha resultado para potenciar el uso de la información disponible.

Por último, valorar convenientemente la audiencia, uso y expectativas de la información representada por este medio, permite seleccionar la aproximación más apropiada en cada caso.

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