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MMXX – 80 tendencias para 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/12

Esta es la lista completa de tendencias que he identificado para el año 2020 (o MMXX en números romanos). Vista ahora, está claro que hay un claro sesgo hacia la tecnología, pero hubiera sido sorprendente que no fuera así. A fin de cuentas, es a lo que me dedico.

La lista completa, tras algunos cambios y colecciones, está en la página Tendencias 2020 de este blog. En esta tabla se muestran todas de un vistazo:

Abaratamiento del genoma Concentración urbana Estado y actores no-estatales La Singularidad Plataformas
Abierto Cultura global Estados Unidos Libro electrónico Pobreza y desequilibrio
Agua Decrecimiento Exaflood Localización Privacidad
Aislamiento Democracia 2.0 Fabricación personal M2M Realidad aumentada
Alimentos Descontento Geoingeniería “Make” Religión
Análisis visual de datos Desigualdad Gestión de la atención Materias primas Retornos
Asia Desintermediación Gratis, freemium Meta-ciudad Robotización
Cambio climático Deuda Hipertransparencia Migraciones Salud
China Digi-real Identidad Movilidad Social
Clase media Digitalización Innovación “barata” Nano Talento
Cloud Dólar Innovación abierta Nueva naturaleza TIC
Cogno Educación Integración Nuevas ciudades Traducción automática
Colaboración Empresa como red Interdependencia Nuevos interfaces Transformación de los medios
Combustibles fósiles Energía IoT Pandemias Transhumanismo
Competitividad Energía nuclear Islam Paro Transporte
Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes Envejecimiento y rejuvenecimiento Jugar Personalización Urbanismo

Pero claro, al menos en mi caso, no basta con las tendencias, hay que obtener un mapa con ellas.

Ese mapa está ya como un borrador, que he presentado esta tarde en una conferencia para ATI, sin embargo, aún necesita un poco de trabajo para refinar contenido y formato. Pero eso no quiere decir que no pueda hacerse un primer trabajo de mapeo trabajando sobre las relaciones entre tendencias.

El punto de partida es la lista desordenada de tendencias. Sin embargo, cuando se conectan las que tienen algún tipo de relación entre sí, va surgiendo una compleja trama:

Eso sí, hay una clara limitación y es que no hay líneas cruzadas lo que limita el número de relaciones entre tendencias que podría ser mayor. Es una limitación del medio y la disposición del gráfico, y el experimento de marcar las líneas cruzadas de otra forma no acaba de funcionar. No es preocupante porque se pierden pocas y no son las más relevantes.

Para ganar en legibilidad he podido destacar un subconjunto de tendencias marcando aquellas que tienen un mayor número de enlaces:

Relaciones -principales- entre las 80 tendencias

La lista resultante es bastante razonable, y muchas de ellas están en mi particular selección. En la próxima entrada dejaré el resultado final de este ejercicio: un mapa global de tendencias para 2020, más unas cuantas gráficas intermedias del proceso.

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Mapas tecnológicos y de tendencias

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/03

Este artículo se publicó en el número 206 de julio de 2010 de la revista Novatica de la Asociación de Técnicos de Informática (ATI) con el título “Mapas tecnológicos”. Lo vuelvo a publicar aquí con cambios menores y como parte de la serie “MMXX” sobre el futuro en el año 2020 como anticipo al mapa de tendencias que culmina la serie.

Los mapas son una de las muchas formas de representar la realidad. Aunque al hablar de mapas pensamos siempre en la cartografía, en la representación de la superficie de la Tierra, existen muchos otros mapas: de ideas, de sistemas, de mercados, de elementos físicos, de estrellas, del cuerpo humano.

La representación gráfica de la realidad física cumple muchas funciones:

  • Para empezar, nos ayuda a recoger y actualizar el conocimiento que tenemos. Pero ese conocimiento no es estático: la actividad humana cambia el territorio (carreteras, ciudades), y nuevas formas de representación se superponen a las clásicas (imágenes de satélites, o reconstrucciones tridimensionales de la ciudades).
  • Los mapas recogen también las relaciones entre las distintas partes del mundo: carreteras, rutas, líneas de transporte, infraestructuras, … Toda esa información describe un mundo interconectado.
  • Los mapas son una herramienta básica para conocer nuestra posición, y ponerla en el contexto del conocimiento (geográfico, ideas, APIs, …) que representan.
  • Y,  como complemento de lo anterior, sirven para dibujar el camino recorrido y planificar nuestros próximos pasos. Los mapas, ayudados por herramientas que nos ayudan a identificar nuestra posición, son unos componentes básicos para la planificación.

Si pueden hacer todo esto para la geografía y el conocimiento del mundo físico ¿Podrán hacer algo por la tecnología, su gestión y estrategia?

Los mapas no tienen porqué limitarse al mundo físico. Una larga serie de diagramas, convenciones de representación y modelos gráficos sirven desde hace tiempo para mostrar conceptos e ideas, su disposición y relaciones. Incluso se ha roto la convención geográfica para representar elementos puramente cartográficos, como el mapa del Metro de Londres de Harry Beck en 1931.

Los mapas mentales (mind maps), mapas de ideas, diagramas de descomposición o relación, por mencionar sólo algunos, son herramientas que permiten realizar una representación visual de conceptos por lo general alejados de la cartografía. En las TIC manejamos desde hace tiempo mapas de red o de sistemas.

Una de las fuentes de inspiración han sido los mapas de tendencias futuras, como el que periódicamente actualiza Richard Watson es su estupenda web “What’s next”. Este mapa combina información sobre tecnologías, sus relaciones, evolución temporal, y elementos adyacentes, usando una metáfora visual muy cercana a un mapa de transporte como el ya mencionado de Beck.

Mapa de tendencias futuras de “What’s Next”

La tecnología es tan susceptible de ser cartografiada como otras muchas áreas de la actividad humana, y además cuenta con dimensiones (interrelaciones, evolución temporal, dependencias) que la hacen especialmente apropiada para ser plasmada en un diagrama.

Los diseños de circuitos y componentes son en sí mismos mapas, pero hemos podido plasmar gráficamente ideas como ocurre, por ejemplo, con los diagramas UML, un completo conjunto de mapas capaces de representar relaciones, comportamientos o dependencias.

Una aplicación de los mapas en la tecnología

Una de las tareas del Observatorio Tecnológico de Telefónica Investigación y Desarrollo ha sido  identificar las principales tendencias tecnológicas para apoyar la toma de decisiones estratégicas de la compañía. Para ello se realizan labores de observación sobre todo tipo de fuentes, recopilando gran cantidad de información. Los datos recogidos tienen orígenes, alcance, orientación, y formato muy diverso. Convertir esos datos en información valiosa, y presentarla de forma que se facilite el trabajo de análisis es uno de los principales retos.

Este trabajo se ha apoyado en el uso de medios gráficos de representación de la información, experimentando con nuevas formas y herramientas. La metáfora cartográfica ha demostrado ser muy bien aceptada por personas de perfil e intereses muy variados. Los mapas de tecnologías, de futuro o de tendencias son recibidos con naturalidad y los conceptos que representan, muy alejados de lo que tradicionalmente se puede considerar parte una cartografía, se amoldan con naturalidad a las dimensiones de un mapa. Mencionaremos ahora algunos de los más relevantes de acuerdo con la experiencia, el uso que se les ha dado, y la aceptación de sus usuarios.

Una de las primeras enseñanzas aprendidas fue determinar en qué casos merece la pena apoyarse en herramientas y cuándo es suficiente una vista estática. Para empezar, la información manejada tiene muchas dimensiones. Por ejemplo, para una misma tecnología o temática de naturaleza tecnológica se acumulan números parámetros, algunos literales y descriptivos, mientras que otros pueden recibir valores que permiten la comparación y la ordenación: madurez, relevancia, horizonte de aplicación, sentido de tendencias en citas o patentes, por citar sólo algunos ejemplos. Esta variedad de parámetros sugiere que no hay un único análisis, si no muchos posibles. Por ejemplo buscar áreas de interés identificando las de alto potencial, horizonte de aplicación lejano y con poca presencia en IPR; o las que definen el próximo “hype” a partir de horizontes medios, alta relevancia y tendencias crecientes en medios generales y especializados.

No es de extrañar que una de las primeras aproximaciones para representar esta información pasara por contar con una herramienta capaz de manejar las distintas dimensiones y generar mapas de acuerdo con los intereses y necesidades de sus usuarios. Se adoptaron tres tipos de representaciones gráficas en esta herramienta: tagcloud dinámico y estático y treemap.

El tagcloud (o nube de etiquetas o tags) es una forma simple de destacar un parámetro jugando con el tamaño de la tipografía empleada, de forma que, por ejemplo, los nombres de las tecnologías más relevantes en un ámbito determinado aparezcan con un tipo de letra mayor que las que tiene una menor relevancia. El uso de colores permite añadir una segunda dimensión, por ejemplo representar la madurez con varias tonalidades de un mismo color. Este tagcloud puede ser una representación estática, indicada para ser impresa, o dinámica, apropiada cuando el número de términos es muy elevado.

 

Un ejemplo de nube de tags o tagcloud

El treemap, como el mostrado a continuación, es una representación de uso frecuente en ámbitos diversos como el mercado de valores, donde el tamaño de cada caja representa el volumen de capitalización de una empresa y el color (en una graduación de verde a rojo) la tendencia de la sesión. Permite la agrupación de valores, y añadir información a cada caja más allá del nombre siguiendo el estilo de las representaciones clásicas de la tabla periódica de elementos.

Treemap

Una de las ventajas derivadas del uso de treemaps es que se adaptan muy bien a la representación de capas, un concepto muy frecuente en comunicaciones e informática. De esta forma es posible disponer en capas horizontales agrupaciones de temáticas tecnológicas que tengan una relación de dependencia entre sí. Por ejemplo, pueden dejarse las tecnologías que supongan la infraestructura de comunicaciones y sistemas en la base e ir colocando sobre ellas otras capas cada vez más cercanas a los servicios finales de usuario.

Los treemaps permiten mostrar en una misma representación varios datos: el tamaño de cada caja, su color, su localización (arriba o abajo, a la derecha o la izquierda, con un sentido más “cartográfico” que otras representaciones), la tipografía usada, y la posibilidad de incorporar iconos simples. La máxima utilidad de estas representaciones se consigue con el uso de una herramienta que permite construir vistas a medida, y ampliar la información al pinchar sobre cada caja.

Una última nota con respecto a los grados de libertad que se ofrecen a los usuarios: aunque hay una gran variedad de preguntas que se pueden plantear a una herramienta de esta naturaleza, es mejor contar con un juego de vistas predeterminadas que ayudan a los usuarios a no partir de cero resolviendo las necesidades más habituales.

A pesar de su capacidad para mostrar información, hay algunos aspectos fundamentales que quedan fuera de su alcance. El treemap es en el fondo una representación estática, fácil de imprimir, y que permite acumular muchos datos en una misma vista, pero que no es capaz de mostrar las relaciones entre los elementos del mapa. Un mapa de relaciones dispone de esa capacidad, aunque a costa de un precio: la cantidad de información (parámetros) es menor, en cada vista sólo puede mostrarse satisfactoriamente un subconjunto de los elementos del mapa, y es imprescindible contar con una herramienta.

Mapa de relaciones

Las relaciones entre las temáticas tecnológicas pueden ser muchas: dependencia, precedencia, complementariedad. El uso de un mapa de relaciones, además de mostrar el entramado de conexiones entre tecnologías, ayuda a identificar situaciones de especial relevancia: componentes aislados, sin relación con el resto de mapa; “hojas” o elementos terminales, que tienen pocas relaciones con el resto del mapa; o “nodos”, elementos centrales con numerosos nexos con otros componentes. En este último caso, tiene especial importancia identificar los elementos con más relaciones, ya que de ahí pueden extraerse conclusiones como identificar componentes de base o de mayor importancia para la estrategia tecnológica de una organización, aunque no sean necesariamente los de mayor impacto o relevancia.

A la hora de tratar con la variable tiempo, muy frecuente en el trabajo de observación tecnológica, hay una representación muy apropiada: el radar. Como se puede ver en la siguiente figura, un radar muestra una serie de semicírculos concéntricos cada vez más alejados del centro que representa el momento actual. De esta forma, un elemento puede ubicarse rápidamente en el tiempo. Con el uso de sectores que dividen cada semicírculo es posible además hacer una clasificación temática (por ejemplo, similar a las capas descritas en el mapa anterior).

Radar

En la imagen, la distancia del centro representa el plazo de aplicación (corto, medio, largo), y los sectores la clasificación temática. Una vez más, el uso de colores, tipografía e iconos, permite añadir información adicional sobre el mapa, por ejemplo usando negrita para destacar las temáticas más relevantes.

Hay otras representaciones que se ha utilizado con éxito para propósitos muy particulares. Por ejemplo, combinaciones de ejes cartesianos con círculos cuyo tamaño y color añaden información, o nube de círculos que destacan unos elementos frente al conjunto, tal y como se puede ver en la siguiente figura.

 

Nube de puntos

Al margen de estas vistas, basadas en representaciones estandarizadas, hemos ido experimentando y creando otros modelos de visualización propios y que tienen la capacidad de mostrar el máximo grado de información en una sola vista.

Por ejemplo, el de la siguiente figura se ha creado para mostrar, en una sola imagen, toda la información relativa al uso de tecnologías en una empresa. Funciona de la siguiente forma:

En lo que se refiera a la disposición del mapa, cada sector recoge las áreas operativas. Las tecnologías comunes se engloban en un área de “soporte”. La relevancia estratégica de cada temática queda reflejada en la cercanía al centro. De ahí, que el rectángulo interior contenga las tecnologías consideradas “estratégicas” por la compañía.

El tamaño de las cajas revela importancia de cada tecnología, distinta de la relevancia estratégica, ya que un mismo componente puede ser imprescindible para la operativa, pero no necesariamente estratégico para el negocio. Un código de colores indica el estado de implantación de cada tecnología, y unos iconos aportan información adicional sobre su uso, dominio, etc.

Mapa tecnológico de una empresa

El último ejemplo de esta aproximación a los mapas tecnológicos se puede ver en la última imagen. Se trata de un mapa que recoge las tendencias tecnológicas más relevantes para una empresa.

Los sectores representan las áreas temáticas en las que se han agrupado las tendencias tecnológicas. Los círculos concéntricos representan la relevancia que cada tendencia concreta tiene para la empresa. El tamaño, color y tipografía permite distinguir las tendencias más o menos relevantes en el mercado. Con ello se pretende cruzar la relevancia global con la que pueda tener para la actividad concreta de una organización. El resultado es bastante sencillo y limpio:

Mapa de tendencias

Los dos últimos mapas recogen una gran cantidad de información en una única vista y están pensadas para ser impresas, aunque pueden ser soportadas por herramientas. En nuestra experiencia es muy importante anticipar el uso de cada mapa para valorar si es preferible adoptar una vista estática y manual, al desarrollo de una herramienta. El medio más apropiado de consulta (pantalla, documento o gran formato) es otra de las variables que hay valorar a la hora de decantarse por una vista u otra.

A modo de conclusión

Los mapas tecnológicos proporcionan herramientas de análisis y comunicaciones muy potentes.

Experimentar con todo tipo de mapas y formas de representación nos ha permitido ir depurando el catálogo de vistas disponibles y determinar cuáles son más apropiadas para según qué propósito. El complemento de herramientas interactivas de consulta ha resultado para potenciar el uso de la información disponible.

Por último, valorar convenientemente la audiencia, uso y expectativas de la información representada por este medio, permite seleccionar la aproximación más apropiada en cada caso.

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MMXX – Tendencias para 2020 (III)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/15

Continuación de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Así que aquí están, como continuación de la primera y segunda lista de tendencias:

M2M: Las comunicaciones entre máquinas, o sin intervención de personas. Se trata de una visión en la que todo tipo de dispositivos (cámaras, coches, infraestructuras, …) y, sobre todo, sensores, estarían conectados a Internet, lo que permitiría crear una imagen más fiable, rica y actualizada de la realidad. Se trata de uno de los grandes paradigmas tecnológicos emergentes ya en implantación y cuya verdadera dimensión se apreciará en los próximos años cuando el colosal volumen de información generado pueda dar lugar a nuevos servicios y modalidades de relación entre personas y su entorno por medio de la tecnología.

Paro: ¿Hay un paro crónico, estructural, en la mayoría de las economías del mundo? Muchos países en desarrollo parecen incapaces de dar ocupación a sus generaciones más jóvenes, mientras que al mismo tiempo, en los desarrollados, una capa de parados jóvenes y mayores parecen condenados a quedar fuera del mercado de trabajo. Quizá sea un poco pronto para considerar este paro, consecuencia en muchos casos de la reciente crisis, como crónico. Lo cierto es que el ocio consecuencia de la tecnología que se prometía para el futuro hace cuarenta años, parece haberse convertido en paro, quizá consecuencia en parte de esa misma tecnología.

Cogno: Las ciencias relacionadas con el modo de funcionamiento de la mente humana están en medio de una revolución, y se ven como uno de los grandes campos de desarrollo humanos. Por un lado se está ahondando en los mecanismos fisiológicos del cerebro, lo que puede desembocar en todo tipo de avances de tipo médico, y herramientas de mejora, y no sólo para reparar disfunciones. Por otro, se ahonda en la comprensión de los mecanismos de la consciencia, la inteligencia, la memoria y el razonamiento. La simulación de los procesos cerebrales es una posible consecuencia de todo este trabajo y, si fuera posible, permitiría crear una nueva generación de software realmente inteligente capaz de superar los principales problemas de la inteligencia artificial (razonamiento, reconocimiento de imágenes y lenguaje) y hacerlo en un entorno escalable.

Talento: muchos análisis y predicciones coinciden en destacarlo como el factor más importante en la empresa del futuro –al menos en los países desarrollados. Parece que viviremos un desprestigio –aún mayor- de la labores manuales. Al mismo tiempo una sobreformación y excesiva especialización parece ir en contra de los trabajadores del futuro. Muchos estudiantes de hoy trabajarán en empleos que aún no existen, y que requerirán una formación continuada que seguramente no puedan dar las instituciones que conocemos. Un último elemento de incertidumbre es la capacidad de la empresa del futuro para sacar partido al talento, atraerlo y desarrollarlo. ¿Se abrirá un abismo entre dos clases de trabajadores?

Abierto: sobre todo cuando hace referencia al conocimiento y los contenidos. Con independencia de polémicas sobre copia, compartición de contenidos, piratería, y el debate sobre la propiedad intelectual, la creación de contenidos de carácter libre y la apertura de datos públicos (open data) son movimientos que se seguirán consolidando. Aunque en sus inicio ha estado asociado a la tecnología e Internet (software y hardware open source, por ejemplo, licencias CC), el libre acceso y disposición de información se ha ido extendiendo a otros ámbitos y va a tener sin duda un fuerte impacto en educación, especialmente en naciones emergentes (bibliotecas digitalizadas, libros sin derechos de autor). Otro área muy intensa de actividad es la relacionada con open data, es decir, el acceso a datos de propiedad pública (cartográficos, estadísticos) para poder ser agregados y procesados externamente.

Alimentos: el alza de los precios de los alimentos parece una tendencia que va a continuar con fuerza en el futuro. Hay muchos factores que han contribuido a ello, y no parece que vayan a cambiar en el corto plazo: crecimiento de la población, mayor capacidad de gasto y gustos más refinados en países emergentes (por ejemplo, mayor consumo de carne), migración del campo a la ciudad (menos mano de obra productora y edificación sobre terrenos fértiles), y el impacto de los biocombustibles. El margen entre la capacidad de producción de alimentos y la demanda no es muy amplio, lo que hace los problemas en la producción, sobre todo climáticos, tengan un impacto enorme. El desarrollo económico está haciendo que algunas naciones (como China e India) pasen a ser dependientes de las importaciones. Una de las apuestas de futuro es una revolución “verde” en África, similar la vivida en la India hace 40 años o en Brasil en tiempos más recientes.

Migraciones: el siglo XXI podría ser el de los movimientos de población y las migraciones. La globalización y sus consecuencias económicas, motivos climáticos, o políticos pueden poner en movimiento a una masa cada vez mayor de personas entre países y continentes. Al desarraigo, el aislamiento y la precariedad como consecuencias negativas, puede acompañar el nacimiento de una cultura global, y una nueva clase internacional sin las raíces ni referencias a las que estamos acostumbrados.

Meta-ciudad: desde la época de las ciudades-estado su papel ha ido quedando relegado frente al de las distintas formas de Estado. Sin embargo, estamos viviendo un momento de auge de la ciudad como centro económico y cultural muy superior a su relevancia política actual. Su influencia se extiende a cientos de kilómetros a la redonda, cruzan fronteras y llegan a superar al del propio estado que los alberga. Podrían ser algunos de los agentes decisivos en la organización del mundo futuro.

Transhumanismo: la evolución de la medicina ha ido desde reparar a prevenir, y el siguiente paso sería el de mejorar. El transhumanismo, humanidad aumentada o H+ defiende la mejora de las capacidades humanas por medio de la tecnología y la medicina. Ya no se trataría de curar la ceguera, corregir o prevenir la miopía sino de, por ejemplo, añadir la capacidad de unos prismáticos a la visión humana. Estos conceptos se verán implementados progresiva y tímidamente en los próximos años, pero la idea (no conformarse con las capacidades propias, ir más allá de la Naturaleza)  ya se está calando en la cultura e influirá en la evolución tecnológica de los próximos años.

Competitividad: siendo uno de los componentes básicos de nuestro mundo, podríamos verla crecer a una escala inimaginable como consecuencia de la profundización de la globalización. Ya no sólo se trata de competir en precios por productos básicos, el próximo desafío es la competencia en productos de calidad y en innovación. Esta competitividad se traslada también a los mercados laborales: en lo que respecta al talento y el conocimiento experto (y a una gama cada vez más amplia de servicios), competimos con personas que viven a miles de km de distancia y que se basan en medios tecnológicos para acceder a nuestro mercado local.

Interdependencia: como consecuencia de una globalización cada vez más extendida. Alimentos, transporte, productos de todo tipo, o servicios cruzan fronteras ayudando a establecer relaciones de dependencia cada vez más intrincadas y complejas. La autosuficiencia será cada vez más utópica. Eso sí, hay que tener en cuenta que este proceso ya se produjo hace cien años y la Gran Guerra y sus consecuencias hicieron retroceder comercio e intercambios mundiales durante más de 50 años.

Innovación abierta: el modelo de innovación clásico, de laboratorio, secreto y exclusividad, está en retroceso. La innovación abierta, que supone la aportación enriquecedora de entidades externas a la que lidera la innovación (incluyendo consumidores de a pie), se está difundiendo y aplicándose en un número creciente de empresas, organizaciones y campos. El futuro inmediato parece ser el de la innovación abierta.

Desintermediación: las tecnologías asociadas a Internet están acabando con el papel del intermediario. En el comercio es cada vez más fácil adquirir productos en toda clase de modalidades al margen de los canales tradicionales, incluso a través de fronteras. Por otra parte, las personas son capaces de realizar con ayuda de medios tecnológicos un número mayor de tareas especializadas que antes requerían depender de terceros. Este proceso se seguirá ampliando y afectando a un número mayor de funciones y servicios. Una hipotética “fabricación personal” sería una consecuencia de este movimiento.

Pobreza y desequilibrio: aunque hay un proceso continuado de reducción de la pobreza absoluta, las desigualdades se mantendrían en el futuro, sobre todo en regiones en desarrollo con alto crecimiento demográfico. En tiempo de crisis y en países emergentes se están ampliando las diferencias entre ricos y pobres. El impacto sobre la clase media, sobre todo en los países desarrollados (deterioro y retroceso) podría empujar esa corriente.

Envejecimiento y rejuvenecimiento: mientras en las sociedades desarrolladas la población continuará envejeciendo (en un proceso que alcanzará a medio plazo a China), en los países en desarrollo será la población joven la que siga creciendo hasta suponer los menores de 18 años más de la mitad de la población de África en 2020. En el primer caso se agravarán las tensiones sobre los sistemas de asistencia y pensiones, suponiendo un esfuerzo económico cada vez mayor. El desarrollo tecnológico encaminado a aliviar estas tensiones (teleasistencia, telemedicina), aunque grande, no acabaría de tener un impacto significativo. En el otro extremo, en muchos países en desarrollo la excesiva población juvenil supondrá tensiones si no es capaz de conseguir trabajo y perspectivas de futuro, incrementando el descontento.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

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MMXX – El 2020 en la ciencia-ficción

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/31

Siguiendo con la revisión de predicciones, pronósticos y estimaciones para el año 2020, vamos a darnos una vuelta por los dominios de la ficción.  Predecir el futuro con alguna esperanza de acertar es un imposible, y no lo digo yo, lo dice gente con más idea y fundamento como Nassim Taleb. La predicción es una forma de ficción creativa que toma la realidad sobre base, así que la ciencia-ficción debería ser una forma tan buena de anticipar el futuro como otra, sólo que con más estilo.

2020 no ha sido una de esas fechas mágicas que han atraído la imaginación de escritores y guionistas (como 1999, 2000, 2100, etc) pero muchos han situado sus creaciones entre este año que ahora muere de 2010, y unos pocos más allá del 2020.

Centrándonos sólo en el cine para no extendernos demasiado, no hay mucho -bueno- en común entre las distintas visiones, como era de esperar por otro lado:

El punto de partida es sobrevivir a “2012”. Ya se sabe, ese año en el que nos han querido hacer creer que el mundo se acaba (falso, porque todos sabemos que terminó el 29 de agosto de 1997, que es cuando Skynet toma consciencia de sí mismo). Pero el 2012 será un año difícil: o terminamos en las garras de la plaga de “Soy Leyenda”, o habrá que estar atento al 22 de diciembre que es cuando los extraterrestres inician la colonización de la Tierra según los “Expedientes X”. Además, que se preparen los ricos y guapos, el grupo terrorista “Acción Mutante” sembrará el terror en Bilbao y el resto de la galaxia.

2013 puede ser año en el que resurge la Humanidad de sus cenizas gracias al “Mensajero del futuro” (vaya traducción para “The Postman”) que recupera el servicio postal universal en un mundo sin orden ni gobierno. Algo nos podíamos imaginar gracias a “2013: Rescate en L.A.” en el  que Los Ángeles, convertido en isla gracias a un terremoto, se ha convertido en una especie de colonia penal.

No todo va a ser destrucción del mundo, en “A scanner darkly” (deslumbrante en la forma, pero un poco hueca en el fondo) el mundo sobrevive, pero a costa de verse inundado de drogas y de permitir una masiva vigilancia de todos sus ciudadanos.

2015 será un año especial. Habrá que estar muy atentos, porque el 21 de octubre tendremos entre nosotros a Marty McFly y Doc según “Regreso al futuro II”. Y ya sabemos lo que eso significa: uso continuo del fax (habrá que recuperar las viejas máquinas), monopatines voladores, las Air McFly y “Tiburón 19”.

No parece que otras visiones del 2015 sean incompatibles: empezaría la colonización espacial con la primera colonia permanente en Marte según “Horizonte final” (otra traducción imaginativa para “Event horizon”), y la clonación –instantánea y de adultos- será algo habitual de acuerdo con “El sexto día”.

2015 es también el año de “Robocop”: cyborgs despiadados al servicio de la seguridad en una Detroit un poco más arruinada que la de hoy en día.

Otra predicción del fin del mundo aparece en “Los cazafantasmas 2”, así que hay que apuntar en la agenda que hay que reservarse el 14 de febrero de 2016, por lo que pueda pasar.

2017 es el año en el que se centra la acción de “Los sustitutos”, una forma de robots de telepresencia que nos ahorran el trance de tener que tratar con otras personas.

En 2018 se centra la acción de “Terminator Salvation”, ya se sabe, tras eludir el Día del Juicio en 1997, pero tras ocurrir en 2004, aunque aparentemente el fin del mundo pasó un poco desapercibido. El mundo postapocalíptico de Terminator lo es en un grado extremo: legiones de máquinas se dedican a exterminar a la Humanidad, con notable éxito, por cierto. Por si fuera poco, según “I Spit on your rave”, si fallaran los robots, los zombies acabarían con la Humanidad, aunque para mantenerlos entretenidos hay que organizar conciertos.

Si hay que buscar una constante en todas estas visiones de ficción, esta es la distopía, el futuro desesperanzador, de ruina y, la verdad, poco apetecible. La tecnología ya no tiene esa imagen positiva de hace setenta o sesenta años. El mundo del futuro parece que nos lleva indefectiblemente a la catástrofe, muchas veces por nuestros pecados, pero en ocasiones la culpa es de otros, menos mal.

Por ejemplo, en el “Imperio del Fuego”, unos dragones prehistóricos arrasan la Tierra y unos pocos supervivientes se enfrentan a ellos en 2020. Teóricamente hace “veinte años” que dominan el mundo, así que deberíamos haberlos visto por aquí y aseguro que no pasan desapercibidos.

Thunderbirds”, la versión en cine de la serie de TV de los años 60, describe un año 2020 brillante y a ratos retrofuturista con naves espaciales y tecnologías espectaculares.

En “Misión a Marte” la nave Marte I llegará a su destino en 2020, donde hará un descubrimiento inesperado y requerirá una nueva expedición de rescate unos años más tarde. Hay darse prisa en empezar a construir la “Estación Espacial Mundial” que aparece en la película, mucho más grande y sofisticada que la actual.

La política ficción tiene su lugar en “Yesterday”, una curiosa película coreana ambientada en la reunificada península de Corea en 2020.

La serie “Dark Angel” se ambienta a caballo entre el año 2019 y el 2020, un mundo de humanos aumentados perseguidos por poderosas y misteriosas fuerzas gubernamentales.

Johnny  Mnemonic”, una historia ciberpunk basada en una novela de Gibson, se basa también en la llamada human augmentation (interfaces directos entre ordenadores y mente) en 2021, en un mundo donde Asia es la región dominante. 2021 es también el año en el que se sitúa la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” en la que se basa muy libremente la extraordinariamente influyente “Blade Runner” que, sin embargo, se sitúa dos años antes, en 2019. Un mundo oscuro y lluvioso (un cambio climático quizá inesperado) donde los robots replicantes hacen el trabajo sucio y aspiran a no disolverse “como lágrimas bajo la lluvia”.

2019 sería un año accidentado. Si se supera el problema de replicantes, queda el desafío de “Akira”, y la segunda destrucción de Neo-Tokio. El Tokio original desapareció en 1988, así que ya sólo podremos conocerlo por las fotos y las historias de @Kirai.

El desafío de 2020 es superar el 2019. A los replicantes, y la megadestrucción de ciudades hay que añadir una plaga de vampiros que casi acaba con la humanidad según “Daybreakers”, una películilla al lado de los dos hitos anteriores. Será por eso que corría tanto Arnold Schwarzenegger en “Perseguido”, huyendo en un programa de TV en una América dictatorial y totalitaria tras el colapso total de su economía.

Aunque no todo es distópico y apocalíptico en 2019. “La isla” muestra un reducto utópico del que, no obstante, hay quien se empeña en escapar.

Soylent Green” (o, por su imaginativo nombre en español, “Cuando el destino nos alcance”) es una ficción distópica ambientada en el Nueva York de 2022, donde la superpoblación y la carestía de alimentos son los ejes de la historia. La idea central ha tenido su influencia, porque hasta en Futurama aparece el “Soylent Green” como parte de la dieta diaria:

En 2023, según “Doomsday: el día del juicio”, Escocia ha retrocedido a la Edad Media, confinada tras un muro que la aísla del mundo tras una infección un virus en 2008. Posiblemente lo hayamos confundido con la gripe, porque no hay más noticias al respecto.

En 2024, según “Los inmortales II: el desafío”, patética película también distópica, una gran corporación vive de proteger la Tierra de los efectos de la destrucción de la capa de ozono que sin embargo se ha recuperado de manera natural. Un año agitado ese, ya que es el arranque de la Cuarta Guerra Mundial según la serie “Doctor Who”.

La ciencia-ficción no hace sino proyectar en el futuro los temores, los problemas y los dilemas de hoy. Lo hace añadiendo alguna pizca de anticipación que sirva para dibujar un escenario suficientemente distinto del actual como para que sea creíble el estar en otro tiempo, y contar con libertad para poner sobre la mesa temas que nos inquietan. Más que un ejercicio de predicción, es una excusa para trasladar los problemas y sus soluciones a otro lugar. Al mismo tiempo, es una forma de mostrar en un escenario real avances o cambios significativos, y es ahí donde resulta más útil, siendo una herramienta de inspiración, sobre todo tecnológica (ahí están “Star Treck” y “Minority Report” y su gran influencia en el desarrollo tecnológico actual). Por eso, un gran acierto de la serie “Star Wars” es situarla en un tiempo muy lejano.

Así que tomadas como divertimento, las predicciones de la ciencia-ficción no dejan de tener su gracia y su interés. ¿Por qué conformarse sólo con los próximos 10-15 años? En “Líneas del tiempo que se cruzan” mostré varios ejercicios de visualización del tiempo futuro según los autores de ciencia-ficción, así que lo mejor es terminar con una de ellas:

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MMXX – Certezas y planes

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/02

Aunque el futuro es en sí mismo de naturaleza impredecible, incluso de una fecha como 2020 podemos tener algunas -relativas- certezas. Los movimientos astronómicos son seguramente los más claros: nadie nos garantiza que el Sol siga en su sitio dentro de 10 años, pero la experiencia anterior nos sugiere que la probabilidad de que no esté donde suele es tirando a baja.

De acuerdo con esta idea, hay algunos hechos futuros sobre los que podemos tener alguna certeza, aunque a medida que nos alejamos de la astronomía, esa certeza debe tomarse con mucho cuidado. Así, esta es una lista de predicciones que podrían tener ocurrir:

  • Habrá dos eclipses de Sol totales: el 21 de junio (Pakistán, India, China, Filipinas), y el 14 de diciembre (Chile, Argentina, Peru, Uruguay, Brasil). También habrá dos eclipses lunares: el 26 de junio, y el 21 de diciembre.
  • Si continúa la tendencia actual, de acuerdo con la ONU, el Mar de Aral desaparecerá completamente en 2020. También habría regiones liberadas de hielo, como por ejemplo el Parque Natural de los Glaciares (qué ironía) en Estados Unidos
  • Dado que hay una alta probabilidad (hasta certeza estadística) de que se produzca un gran terremoto en California entre hoy y el año 2037, en 2020 puede haber ocurrido
  • La AIE/IEA (Agencia International de la Energía) predice la llegada del temido “oil peak” en 2020
  • Olimpiadas. Sólo una catástrofe, como una guerra mundial, parece capaz de impedirlo. Las ciudades candidatas se decidirán en 2013, aunque ya algunas en el proceso de postularse como Venecia o Durban. En 2020 ya habremos disfrutado de los Juegos Olímpicos de Londres y Rio de Janeiro, así como de otros dos Mundiales de fútbol en Brasil y en Rusia

Con las Olimpiadas entramos  en el terreno de los planes y el caso es que hay unos cuantos con horizonte 2020:

  • La flota de transbordares espaciales descansará en museos (y su sustituto, presumiblemente privado, en funcionamiento)
  • Más planes en el espacio: turismo espacial en funcionamiento, ISS completada, más exploración robotizada de Marte, sondas espaciales en Plutón y Ceres. Y, específicamente en 2020: misión robotizada japonesa en la Luna, China tendría su propia estación espacial, misión de la NASA a Venus, y Rusia extraería Helio-3 de la Luna
  • China sería el mayor consumidor de energía del mundo
  • La última central nuclear de Alemania tiene previsto su cierre en 2020
  • Finalizado el puente sobre el Estrecho de Mesina
  • Todos los planes de evacuación de tropas de Afganistán deberían haberse cumplido
  • Trenes directos entre Londres y Frankfurt y otras ciudades europeas

Y muchos, muchos planes:

  • Varios países subdesarrollados tienen planes para llegar a entrar en el grupo de los desarrollados en 2020: Trinidad y Tobago, Malaysia, Chile, India, Omán, Pakistán, Filipinas, …
  • Estrategia 2020 de la Unión Europea para una energía competitiva, sostenible y segura
  • Planes turísticos en 2020 en España, Brasil, …
  • “Zero Carbon Australia 2020”
  • “2020 Heat Plan” Dinamarca
  • Y muchos planes locales: California, Chicago, Sevilla, Toronto, Perth, …

Ya hemos visto que verdaderas certezas hay más bien pocas. El siguiente paso será entrar en la niebla del futuro con las certezas relativas más importantes y las mayores incertidumbres.

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Un hombre singular

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/07/14

Es difícil hablar del futuro sin acabar mencionando a Ray Kurzweil (aquí lo hemos hecho varias veces, como en “La singularidad: una visión entusiasta” o en “H+: transhumanismo“), o haciendo referencia a algunas de sus iniciativas: desde su web KurzweilAI a la Universidad de la Singularidad. Persona de gran inteligencia, ha participado activamente en el desarrollo de muchas tecnologías relacionadas con la Inteligencia Artificial, el OCR (reconocimiento de texto), la síntesis de voz, o la interpretación del lenguaje natural. Todo ello como emprendedor de distintas empresas con las que ha alcanzado éxito económico. Sin embargo es mucho más conocido por sus ideas acerca de la aceleración del cambio, la Singularidad o el transhumanismo. El pasado 8 de junio, Ray Kurzweil estuvo en Madrid, participando en el foro Debate y Conocimiento de la Fundación Telefónica (el video está disponible, para quien quiera seguir su intervención). Lamentablemente no pude pasarme por allí, pero gracias a Ruth, que sí que estuvo (y pudo charlar con él), puedo poner aquí la lista de las principales ideas que allí expuso:

  • La tecnología evoluciona exponencialmente, no linealmente
  • La reducción del coste de la tecnología es lo que ha facilitado su difusión en la sociedad: democratizando así la tecnología.
  • Habló de una tecnología cada vez más pequeña, más barata y más potente. Hizo referencias a los Smartphones como un exponente de este paradigma
  • Desaparecen tipos de trabajo o profesiones de “menor cualificación” y al mismo tiempo se crean nuevas profesiones que requieren una mejor formación y más capacidades
  • Energía solar más eficiente (hasta 10 veces más de lo que es ahora).
  • Mezcla o fusión del ser humano y las máquinas: nanomáquinas que se introducen en el cuerpo y son capaces de reparar los problemas (ejemplo de células de la sangre artificiales que pueden conseguir que las personas puedan bucear sin asistencia de bombonas de oxígeno).
  • Evolución de la realidad aumentada con imágenes directamente proyectadas en la retina de las personas gracias a lentes biónicas
  • En este momento ya se están replicando en laboratorio de manera artificial las estructuras del neocortex cerebral humano.
  • En el 2029 la capacidad de computación habrá sobrepasado la capacidad del cerebro humano
  • En el 2029 será posible hacer un “volcado de memoria” –conocimientos- del cerebro humano a un ordenador y podremos vivir eternamente (pero virtualmente)

Precisamente, en estos días el New York Times dedica una serie de artículos a una de las principales creaciones de Ray Kurzweil, la Universidad de la Singularidad. Esta iniciativa ha tenido un éxito enorme en el entorno de Silicon Valley (con inversiones y donaciones de Google o la NASA), lo que puede no extrañar dado que los principales postulados de Kurzweil son muy atractivos para cualquier ingeniero o tecnológo que se precie: en pocas décadas la innovación se acelerará hasta tal punto que máquinas y humanos estarán en igualdad de condiciones, será posible dar soporte artificial a la consciencia y prolongar indefinidamente la vida (un resumen muy tosco, pero puede valer). Incluso sus tesis han empezado a calar en la cultura popular de manos de series como Fringe. Al margen de sus promesas casi religiosas, la Universidad se ha convertido en una meca para toda clase de científicos e ingenieros que asisten a sus cursos y seminarios (a precios nada populares). Esta Universidad de la Singularidad es otra actividad más de la “marca Kurzweil” que incluye libros (no sólo tecnológicos, también sobre salud), películas y documentales, cursos y conferencias.

Ray Kurzweil no es el único defensor de estas ideas, pero sí posiblemente el que más y mejor las ha vendido (hasta el punto de que algunos creen que las ha “usurpado”). Su actividad de divulgación, y su propia experiencia personal han contribuido enormemente a popularizarlas: en su afán por prolongar su vida hasta llegar a la aparición de la Singularidad en algún momento de la década de 2030 (ha habido un adelanto de 10 años sobre la fecha inicialmente prevista) afirma ingerir 150 pastillas cada día, y seguir unos hábitos y dieta estrictos para extender la vida, que refleja en sus libros.

Lo cierto es que la Universidad está formando una red de personas, sobre todo procedentes de la industria privada, que comparten esa visión de un Dorado tecnológico futuro, lo que no hará sino estimular ese proceso o al menor ayudar a difundir esa visión.

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¿Y si … el petróleo se acaba?

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/04/15

Entre los años 2005 y 2006, la BBC produjo una serie de programas bajo el título genérico de “If …” (“¿Y si …?) en los que en un formato de pseudocumental, se planteaban situaciones hipotéticas futuras. La lista de temas es reveladora: “… dejamos de enviar ayuda a África”, “…. si las drogas fueran legales”, “… si la clonación puede curarnos”, etc. Recientemente he dado con un episodio de la serie, emitido en España por la cadena Cuatro: “Y si … se acaba el petróleo” (“If… The Oil Runs Out”). No tengo muchas referencias del resto de los programas, pero éste parece un buen ejemplo, y además recoge uno de los más clásicos escenarios distópicos actuales.

En la serie se mezcla el documental, la ficción y la prospectiva. A través de una historia cotidiana (en este caso dos familias en ambos lados de Atlántico) se muestran las consecuencias del acontecimiento, mientras que el marco se define con datos históricos, y el escenario futuro con entrevistas (como al mítico Ministro de Petróleo de Arabia Saudí y relevante figura en la OPEP de los años 70, Ahmed Zaki Yamani) y estimaciones. El tono de la serie es quizá excesivamente melodramático en la parte de ficción, pero correcta en la parte documental. El horizonte temporal se fija en 2016, diez años después de la grabación del programa.

Posiblemente, lo más destacable de este ejemplo sea que el agotamiento del petróleo se muestra como un proceso gradual cuya manifestación más visible es un dramático aumento del coste de los carburantes. Como muestra, este gráfico donde se presenta la evolución del precio nominal y real (a precios de 2008) que ha seguido el petróleo desde se tiene noticia de estos datos:

(hay que tener en cuenta que 2009 fue en periodo de caídas, mientras que en el momento de escribir estas líneas estamos ante otro periodo de alzas, acercándose a los 85 dólares nominales, otra vez un nivel de 2008).

Es decir, no cabe esperar que de repente deje de haber gasolina. Con lo que tenemos que contar es con que la escasez se manifestará en una espiral de precios cada vez mayores. La principal consecuencia se muestra en el documental, y es bastante esperable: el arranque de una crisis económica motivada por el encarecimiento de los precios, especialmente del transporte. Otras importantes consecuencias son el alza de la calefacción (dramática en regiones nórdicas), la escasez de productos importados y especialmente los alimenticios, el desabastecimiento, quiebra de empresas y paro.

El caso es que hay reservas para mantener, al menos durante décadas, un ritmo de extracción tan desaforado como el actual durante mucho tiempo, el problema parece venir por dos frentes.

Para empezar está la accesibilidad de esas reservas. Buena parte del crudo se encuentra en lugares o bajo formas que encarecen enormemente su extracción, aunque en un escenario de escasez esas reservas, actualmente relegadas, serían una fuente adicional de petróleo aunque a un precio muy alto. Los intentos por identificar nuevos campos petrolíferos viables, han llevado en los últimos tiempos a abrir la prospección en regiones hasta ahora protegidas, como la costa atlántica norteamericana, o la reserva ártica de Alaska.

Sin embargo, la tasa de descubrimiento de nuevos campos se ha estancado o incluso disminuye:

Además, los costes de la exploración también crecen con la dificultad de encontrar nuevas fuentes. El siguiente gráfico muestra la profundidad a la que se ha tenido que perforar en la costa en plataformas destacadas de los últimos 16 años:

El otro frente que nos empuja a una situación como la que describe el documental es el crecimiento del consumo en países emergentes, sobre todo China. En un momento de debilidad económica en los principales países consumidores coincide con el crecimiento del consumo y expansión económica de economías emergentes. Estados Unidos ha reducido su consumo de petróleo en un millón de barriles diarios, que ha sido la misma cantidad que aumentado el de China. Con mayor capacidad económica, y un esfuerzo de años en captar reservas, sobre todo en África, ponen a China en una situación inmejorable para desviar recursos hacia ella, mientras que otras economías muy dependientes, pero debilitadas, como las europeas, podrían tener dificultades.

Un efecto que no se muestra en el programa, pero que también estaría presente, es el de una fluctuación entre precios y consumo: un petróleo más caro presionaría a la baja al consumo, que al reducir la demanda abarataría el precio, lo que estimularía el consumo. Aunque la tendencia resultante acabe siendo creciente, habría una continua sucesión de altibajos.

Por último, hay otro factor que ayuda a retardar o al menos a limitar los efectos de una potencial escasez. Los esfuerzos por encontrar fuentes alternativas y por reducir el consumo también tienen un efecto de tirar del precio a la baja, aunque sea a costa de cuantiosas inversiones, cuyos resultados aún no están a la vista.

Al final del proceso nos tendremos que resignar a darle otra utilidad a algunos de los iconos de este inicio de siglo, como se puede ver en el siguiente video:

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Líneas del tiempo que se cruzan

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/03/05

Viendo el otro día “2010“, una película del año 1984, (menor y entretenida, que quizá merezca la pena revisar aquí) pude ver en acción un ejercicio de futurismo completamente fallido. Según la película, hoy en día:

  • Continuaría la Guerra Fría, con la Unión Soviética y Estados Unidos enfrentados en algún lugar de Centroamérica. Hay que reconocer que pocas cosas parecían en su momento más llamadas a eternizarse que la vieja URSS.
  • Seguiría también la carrera espacial y ambos bandos tendrían la capacidad de enviar enormes naves espaciales con un buen número de tripulantes a lugares tan inalcanzables hoy en día como Júpiter.
  • Habría bases estables en la Luna, que sería un destino alcanzable con facilidad por los seres humanos.
  • La inteligencia artificial produciría sistemas con capacidad de raciocinio y aprendizaje que hablarían con naturalidad con las personas.
  • Se descubríría una inteligencia y formas de vida extraterrestres en nuestro propio Sistema Solar.
  • Eso sí, los trajes no desentonarían de los que podría encontrarse en las calles de la actualidad.

Pero no son las únicas predicciones que la ciencia-ficción tenía prevista para este año. En i09 (“Science Fiction’s Predictions for the Year 2010”) hay unas cuantas más:

  • Un virus destruye a la mitad de la población (“Absolon”), o unos aliens nos vuelven estériles (”Stargate SG-1”: “2010″).
  • En París se aisla un barrio entero por el crimen (“Banlieue 13”), mientras que en Sudáfrica, la nave en la que llegaron los extraterrestres que viven en un suburbio también aislado, deja la Tierra (“Distrito 9”, por cierto, qué gran película).

Ya hemos dejado atrás algunos mundos predichos por películas como “La naranja mecánica”, o “Días extraños”. El siguiente gráfico muestra el momento del estreno de un buen número de películas de ciencia-ficción y la fecha a la que se refiere la acción:

 

Aunque la cosa se complica cuando entran en juego los viajes en el tiempo. Este diagrama muestra los avances (en azul) y los retrocesos (en rojo) de un buen número de obras de ficción (la fuente ha desaparecido]:

 

Pero no es suficiente, ya que la naturaleza de los viajes en el tiempo implica saltos y líneas que se cruzan. David McCandless, del fantástico blog “Information is Beautiful” ha hecho un trabajo muy detallado para mostrar en toda su complejidad la dinámica de los viajes en el tiempo en la ficción. Y el resultado es esta imagen sinuosa y ondulante con saltos y cruces a lo largo de miles de años, y que hay ver en gran tamaño para poder apreciarla:

¿Cómo no va a ser compleja esa visualización, si una sola línea temporal, la de la serie “Regreso al futuro”, tiene este aspecto?

 

Afortunadamente, parece que éste va a ser un año tranquilo con pocas visitas de viajeros del futuro: el último Terminator estuvo por aquí en 2004, y hasta 2015 no veremos al De Lorean. Mientras tanto, podemos tratar de asistir a la boda de Lisa Simpson.

(Actualizado 31/12/2010 por enlaces rotos)

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En pocas palabras (IV)

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/02/15

Tengo que reconocer que he dejado un poco abandonado este blog. He estado absorbido por un proyecto que ya está llegando a su fín: la revisión en profundidad de mi Guía de HTML, ahora centrada completamente en la versión 5. Superado el trance, vuelvo a escribir, pero en este caso en el blog.

Casi desde el inicio de este blog, he estado usando mi cuenta de Twitter para publicar enlaces a noticias que pudieran ser interesantes para otros que sientan el gusanillo del futuro. Se publican usando el tag #futuros para que sea fácil de buscar y que si alguien se anima, pueda añadir los suyos. Esta es la recopilación correspondiente a los meses de muy baja actividad de diciembre de 2009 y enero de 2010:

Y para terminar, una extraordinaria colección de imágenes retrofuturistas espaciales en, como de costumbre, “The Dark Roasted Blend”: “Retro Future: To The Stars!“.

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Malthus: “luego vendrá el que bueno te hará”

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/10/22

Hubiera sido uno más de los economistas clásicos en lugar de uno de los autores más denigrados, sobre todo en su tiempo, pero el reverendo Thomas Robert Malthus tuvo la ocurrencia de hacer cuentas y pensar en el futuro. Y sus cuentas fueron que con una población de 15-16 millones de habitantes en la Gran Bretaña de su tiempo (año 1800, frente a los 65 actuales) y un crecimiento inédito hasta esos días, la población rebasaría la capacidad de producir alimentos de la agricultura tradicional de su época.

Hoy Malthus parece el ejemplo de agoreros y de catastrofistas, y en su tiempo no fue mucho mejor. Sin embargo, su libro “Ensayo sobre el principio de la población” se basa en unos principios aplicados hoy en todo tipo de predicciones: desde el oil peak a los modelos de predicción del clima o GCM. Desprovisto de ecuaciones y datos numéricos, Mathus intuye un modelo en el que la población crece exponencialmente y la capacidad de producir alimentos aritmética o linealmente.

Las curvas de población y recursos de Malthus

Las consecuencias previstas por Malthus como escasez, hambre, o enfermedades conformaban un mecanismo regulatorio de la población que haría que se mantuviera estable, aunque a costa de periódicos desastres, las catástrofes maltusianas, que de forma drástica regulan población y recursos.

Lo que no pudo anticipar es que la expansión del comercio y, sobre todo, las mejoras tecnológicas en la agricultura harían que la producción de alimentos creciera a un paso similar al de la población, y que nos llevara a cifras fabulosas como los más de 6.500 millones de habitantes del planeta de hoy en día frente a los algo menos de 1.000 millones de hace dos siglos (y puede que unos 200 al comienzo de nuestra era). Otra magnitud asombrosa es el número de años para doblar la población que se ha reducido desde 200 en tiempos de Malthus, a unos 50 en la actualidad.

Evolución de la población mundial

No sólo ha cambiado el número, también lo ha hecho, y mucho, la distribución de la población. Por ejemplo, hace dos siglos, Europa contenía a la quinta parte de la Humanidad. Hoy sólo a un 5%.

A pesar del descrédito del maltusianismo, a mediados del siglo XX el estudio de la evolución de la población empezó a mostrar signos alarmantes. En 1972, el Club de Roma, un prestigioso think tank que estudia el desarrollo sostenible, publicó el informe “Los límites del crecimiento” que se basaba en el uso de modelos matemáticos producidos por el MIT. Las conclusiones hubieran sido firmadas por Malthus: una vez más, el crecimiento exponencial de la población suponía una presión insostenible sobre los recursos, llegando a predecir, por ejemplo, un agotamiento del petróleo en 1990 que, obviamente no aconteció (entre otras cosas debido a la aparición de nuevas reservas). El informe se actualizó unos años más tarde, y siguió poniendo el foco en la presión sobre los recursos de una población que no deja de crecer, y que posiblemente haya rebasado el tamaño sostenible que puede soportar la Tierra.

La nueva edición pronostica hambrunas catastróficas para el siglo XXI, pero más allá de los números (que demostraron se poco fiables en la primera versión), la principal contribución del Club de Roma es la introducción de los conceptos de limitación de recursos y desarrollo económico y humano sostenible.

La presión sobre los recursos pesqueros

A mediados de los años 60, había lugares en la Tierra donde las hambrunas crónicas actuaban como ese mecanismo de regulación natural identificado por Malthus. Lo cierto es que aún hoy sigue habiendo estos lugares. Pero hace cincuenta años el paradigma era la India, y fue uno de los lugares donde se aplicaron en mayor escala las técnicas de la llamada Revolución Verde. Se trató de la difusión de los nuevos modos de agricultura mecanizada y tecnificada en un país en desarrollo. La renovación de la agricultura está en la base del crecimiento de la población que asustó a Malthus, y a mediados del siglo XX se había convertido en una combinación del uso de fertilizantes, nuevas variedades y mecanización. El caso hindú es el paradigma, y hoy se habla de una nueva revolución que haga algo similar por África.

En el excelente artículo “The Global Food Crisis” en National Geographic se habla de la revolución verde cuarenta años después: contaminación del suelo y de las aguas, dependencia excesiva de productos químicos, agotamiento de la tierra. Este precio ¿es el adecuado por sacar a la India del hambre o es inasumible? Algunos de los promotores de la nueva revolución verde para África tratan de apoyarse en técnicas tradicionales más saludables, y que, sobre todo, eviten la dependencia de los fertilizantes industriales.

Pero sea de una o de otra forma, es necesaria una revolución en la producción de alimentos. Hasta ahora, el escenario futuro parecía despejado:

Evolución de la población, el precio de los alimentos, la producción per cápita y el número de personas hambrientas

Las mejoras en la agricultura y la puesta en producción de nuevos terrenos dieron lugar a un crecimiento de la cantidad de alimentos per capita –muy desigualmente repartido-, y una continuada reducción de sus precios –con consecuencias como las políticas de subvenciones agrarias en los países que pueden permitírselo. Pero la población sigue creciendo a un ritmo asombroso, y al conjurar el fantasma de Malthus nos encontramos con que el consumo ha superado a la producción como en los tiempos de hambrunas históricas, traduciéndose en alzas de precios, escasez y hambre:

La clave: producción y demanda de cereales en la pasada década

Hay causas inmediatas como la sequía crónica en la región de producción de cereales australiana, el aumento en el consumo de carne (el 35% de los cereales se dedican al ganado) o la política de promoción de biocombustibles que desató una fiebre sobre el maíz (95 litros de etanol requieren el alimento de una persona durante un año). Pero las causas más profundas son otras.

Por un lado el imparable aumento, exponencial, de la población. 9.000 millones. Hay que retener esa cifra, porque parece haber acuerdo en estimarla como la población del planeta hacia mediados de este siglo. Eso supone aumentar en un 50% en menos de 50 años, y supone que una parte considerable del crecimiento económico futuro, sobre todo en los países más desfavorecidos, debe dedicarse a proporcionar alimento, vivienda y trabajo a esos nuevos habitantes, no a despegar desde la pobreza actual.

Crecimiento estimado de la población

El crecimiento de población actual es de unos 80 millones de personas netos cada año. Es como añadir un Egipto o una Alemania nueva al mundo cada año.

En el lado de los alimentos, también asoma Malthus. En su tiempo se produjeron una serie de avances en la agricultura que llevaron al estado actual de mecanización, uso de fertilizantes, pesticidas, y selección de variedades. Además, la expansión colonial puso en producción enormes extensiones de terreno fértil en todo el mundo, y esas cosechas llegaron a todo el mundo gracias al avance de los transportes. Incluso, para hundir más la fama de Malthus, la emigración desde Inglaterra actúo como regulador no traumático de la población.

Hoy, las perspectivas para alimentar una población creciente son mucho más “malthusianas”. La empresa Land Commodities tiene una buena lista con todos los argumentos para invertir en todo lo relacionado con la producción agrícola, y es, al mismo tiempo, un catálogo de problemas para el futuro: escasez de tierra utilizable, sequías, cambio climático, fuerte dependencia de productos químicos, reducción de los incrementos de producción, degradación del suelo, incremento del consumo de carne, incremento de precios agrarios, …

Cambios en el uso de la tierra

Incrementos en la producción agrícola

Variación de los precios agrarios

Habiendo alcanzado los confines de la Tierra, sin posibilidad de exportar población fuera de ella, sin ninguna política global de contención del crecimiento, y sin prever avances radicales en la tecnología agraria, vamos a tener que poner una vela a Malthus (además de a Dios y al Diablo) para que nos saque de esta …

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e6/Thomas_Malthus.jpg

Malthus

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