La Singularidad puede ser un concepto atractivo, capaz de atraer el entusiasmo de muchos, pero esta moneda tiene otra cara, la del excepticimismo hacia esa visión. Hace un año, en junio de2008, la revista Spectrum de la IEEE, publicó un número especial muy recomendable sobre La Singularidad, que está disponible en su web. En él, además de hacer una buena introducción a los conceptos implicados, contrastar la opinión de personas muy conocidas en el mundo de laciencia y la tecnología, o revisar el quién es quién en ese mundillo, se hace eco una visión crítica y excéptica sobre el fenómeno de la Singularidad.
Las críticas se concentran en algunos puntos básicos:
- Las bases del concepto. No basta la proyección de unas gráficas y la confianza ciega de personajes de renombre para considerar a la Singularidad una certeza. Si no fuera por la relevancia de sus defensores, podría tomarse como un subgénero de la ciencia-ficción o parte de esas creencias -a falta de mejor definición- en OVNIs y otros fenómenos. La Ley de Moore, como base de la creencia en una inevitable progresión de la tecnología es muy débil. Además el carácter puntual de esa singularidad contrasta con la experiencia previa de otros fenómenos históricos. Incluso la pretendida aceleración del cambio es discutible, ya que la percepción han cambiado mucho con el tiempo, de forma que ha habido periodos (como la primera mitad del siglo XX) en los que los avances han sido radicales y evidentes para todos.
- La mente humana, y con ella la consciencia están lejos de ser explicadas, y puede que ni siquiera seamos capaces de hacerlo en este siglo, así que migrarlas a máquinas parece fuera del alcance de la tecnología futura, al menos en los plazos que fijan los defensores de la Singularidad. El cerebro es mucho más complejo que la analogía con un ordenador sugiere, y se encuentra bajo un proceso de continuos cambios, y presenta marcadas diferencias entre personas. Replicarlo en una máquina parece propio del dominio de la ciencia-ficción según los expertos en neurología.
- La robótica, y la inteligencia artificial, están aún muy lejos de los avances en las bases para llegar a las AGI (Inteligencias Artificiales Generales) que están en la base de la Singularidad. Esas AGI podrían aparecer espontaneamente en máquinas con la potencia esperada en los diagramas que manejan los creyentes en la Singularidad, pero la realidad puede ser muy distinta. Para empezar la Singularidad no sería un momento, si no un periodo más o menos largo de tiempo, esas inteligencias tendrían que ser creadas y activadas, y tendríamos que llegar a un paradigma nuevo para que aparezcan, no sólo a una potencia de cálculo extraordinaria.
- La nanotecnolgía, que tiene un papel central como medio para superar las limitaciones de nuestros cuerpos, está dando sus primeros pasos, y muy lejos en el tiempo de tener aplicaciones cercanas a lo que predicen los creyentes en La Singularidad, que no es el foco del trabajo actual. Todos los conceptos referidos a la nanotecnología (nanomáquinas, control, integración en el cuerpo y el ambiente, fabricación exponencial) no han mostrado aún su viabilidad ni en sus formas más simples.
- Desde un punto de vista económico (La Singularidad también habla de un crecimiento económico exponencial) podemos contar con la perspectiva histórica de varias revoluciones pasadas que han acelerado enormemente el crecimiento y el bienestar. En ningún caso esas transiciones han sido puntuales, si no que se han prolongado a lo largo de muchos años. Además, la inteligencia y su difusión como elixir mágico no ha jugado un papel en esas revoluciones. Además, la mecanización e informatización han supuesto un mayor valor para el trabajo humano más que su sustitución.
Para no mostrar sólo una de las caras de la moneda, se incluyen también un artículo y un vídeo de Vinge, o las opiniones de Kurzweil y Gershenfled.



