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Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

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MMXX – Un mapa de tendencias para el 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/17

Este es mi mapa de las tendencias más relevantes para el año 2020, que cierra la serie que llamado MMXX por su equivalente en números romanos. No se trata de una predicción ni describe el escenario mundial de dentro de 10 años, si no que consiste en un conjunto de ideas, tecnologías, áreas de interés y pensamiento, tendencias, regiones, … que tendrán una participación destacada en la configuración del mundo del 2020, y siempre bajo una visión personal y subjetiva:

Las principales tendencias para 2020

Tendencias MMXX - 2020

El mapa debe leerse así:

  • Está dividido en cuatro grandes áreas temáticas en forma de triángulos: Ciencia y Tecnología, Economía, Sociedad y Mundo (ideología, geopolítica, entorno)
  • Las más relevantes están marcadas en negrita, esto supone las que tendrían mayor alcance e impacto global
  • Los cuadros concéntricos quieren indicar la relevancia de una tendencia determinada para España. Cuanto más cercanas al centro, más relevantes, y más impacto podrían tener potencialmente
  • Como complemento a lo anterior, he destacado aquellas tendencias cuyo impacto potencial puede ser principalmente positivo (tono verdoso), o negativo (tono rojizo) para España

Esta sería una versión simplificada del mapa dejando únicamente las tendencias más relevantes y destacadas, junto a las que tienen un impacto positivo o negativo más claro:

Versión simplificada del mapa de tendencias 2020

Tendencias MMXX - 2020 simplificadas

Y por último, la versión simplificada dejando sólo las tendencias más relevantes globales y las de mayor impacto para España:

Versión simplificada del mapa de tendencias 2020 - MMXX

Mapa MMXX-2020 simplificado

La lista completa con las 80 tendencias está disponible en el blog. Se trata de un número completamente arbitrario, por supuesto. Podrían ser más, pero las que tengo en reserva no son (no me parecen) suficientemente relevantes, o el número sería demasiado alto y dificultaría la legibilidad.

En la entrada anterior ya mostré un mapa de relaciones entre tendencias que además permite destacar aquellas que tienen un mayor número de conexiones con las demás, lo que podría indicar un grado de relevancia (aunque hay que tener en cuenta que el mapa partía de la limitación de evitar líneas cruzadas y superpuestas):

MMXX - Red de tendencias destacados por número de enlaces

En relación a las destacadas, quisiera dejar una breve razón de cada una de ellas:

  • Abierto: es un movimiento muy importante que afecta a la forma de entender el conocimiento, a la propiedad y a la industria, y que puede suponer una oportunidad para desarrollar nuevos modelos económicos.
  • Agua: es un tema muy importante en todo el mundo y crítico en España, donde las perspectivas no son nada buenas.
  • Aislamiento: es una gran tentación de muchos países que perjudicaría enormemente a la economía española.
  • Alimentos: el alza continuada de precios y una potencial escasez pueden tener serias consecuencias, especialmente en los países más deficitarios o vulnerables.
  • Asia: una región en auge, con grandes implicaciones políticas, culturales y económicas.
  • Cambio climático: de materializarse en sus peores previsiones tendría consecuencias muy negativas en España.
  • China: su reciente auge y la proyección futura de su crecimiento la convierten en uno de los motores del cambio futuro. España tiene la oportunidad de beneficiarse de ese crecimiento sin tener que ser necesariamente su puerto de entrada en Europa.
  • Clase media: su potencial deterioro afectaría notablemente a la estructura de la sociedad española.
  • Cogno: uno de los grandes pilares del desarrollo futuro y un campo que puede ser una oportunidad.
  • Colaboración: la apertura, la integración, la difusión del conocimiento son rasgos que pueden ser muy beneficiosos para España.
  • Combustibles fósiles: su futura escasez o encarecimiento serán un desafío, especialmente para los países más deficitarios.
  • Competitividad: España está en condiciones de sacar partido de ella, aunque hasta ahora su posición ha sido débil, y sus perspectivas de mejora pocas.
  • Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes: un motor de cambio nuevo, que afecta a las infraestructuras públicas, un campo donde España puede ganar una experiencia que puede exportar.
  • Democracia 2.0: la participación ciudadana usando los medios sociales es una oportunidad para renovar la democracia española.
  • Descontento: su despertar afectará seriamente a todas las sociedades, y sobre todo a las más adormecidas.
  • Desigualdad: un factor clave de deterioro social y una seria amenaza en España.
  • Desintermediación: en un país con pequeñas empresas es una oportunidad el desarrollo de canales directos entre productores y consumidores.
  • Deuda: amenaza global, sobre todo a los países desarrollados, y especialmente por su historia y evolución a España.
  • Digi-real: un cambio de la visión del mundo, motor de desarrollo económico y tecnológico.
  • Digitalización: puede tener consecuencias positivas para países que traten de ponerse en cabeza y exportar su experiencia.
  • Educación: debería ser una oportunidad para España, pero parecemos abocados a un mayor deterioro del sistema.
  • Energía: es uno de los grandes desafíos del futuro, y una oportunidad para los países que puedan encontrar la forma de reducir su dependencia de las fuentes tradicionales.
  • Envejecimiento y rejuvenecimiento: el envejecimiento afecta sobre todo a los países desarrollados e impactará con dureza en aquellos que tengan una baja tasa de natalidad.
  • Estado y actores no-estatales: una oportunidad para racionalizar y hacer valer una intensa experiencia en descentralización.
  • Fabricación personal: un posible cambio radical en la economía, y una oportunidad para países con una industria débil.
  • Hipertransparencia: ya está teniendo un gran impacto en la política de muchos países y puede ser un movimiento enriquecedor en España.
  • Identidad: va a ser un tema de los próximos años por sus implicaciones que salen del mundo virtual.
  • Innovación “barata”: va a tener un gran impacto en la industria global, y en campos como la salud, sobre todo en países en desarrollo.
  • Innovación abierta: puede suponer un gran beneficio para la circulación de ideas en países como España.
  • Integración: la progresiva integración en entes como la Unión Europea ha sido especialmente beneficiosa para países como España, que ahora debe encontrar una nueva forma de aportar y recibir sin diluirse en ella.
  • Interdependencia: la progresiva dependencia mutua en cada vez más campos es uno de los grandes movimientos de nuestro tiempo, y unirse a esa corriente, aunque desafiante, puede ofrecer oportunidades.
  • IoT: un importante desarrollo tecnológico futuro que se puede impulsar desde España, sobre todo por el lado de las infraestructuras y las ciudades inteligentes.
  • Islam: temática importante para España como país vecino, occidental y con población de ese origen. La incierta evolución futura hace difícil determinar de qué forma afectarán los cambios
  •  “Make”: una oportunidad para canalizar la creatividad en un país de empresas pequeñas e industria débil.
  • Materias primas: su potencial escasez tendrá un gran impacto, sobre todo en países no productores.
  • Meta-ciudad: abre la posibilidad de ponerse en vanguardia de una nueva forma de concebir las ciudades.
  • Movilidad: la ola de cambios tecnológicos, económicos y sociales continuará y se pronunciará su impacto
  • Nano: otro de los pilares de la investigación futura, y un campo en el que España tiene oportunidades.
  • Paro: el paro va a ser un problema crucial en aquellas economías en las que tenga un mayor componente estructural.
  • Salud: su elevado gasto va a pesar sobre países ya fuertemente endeudados y envejecidos.
  • Social: una gran corriente nacida en la tecnología pero que está teniendo impacto en muchos otros campos.
  • Talento: puede ser una gran oportunidad para quienes sepan incentivarlo, cuidarlo y evitar que se vaya.
  • TIC: continuará la acelerada evolución tecnológica de la mano de las comunicaciones y la informática, y seguirá habiendo una oportunidad para quienes favorezcan su desarrollo.
  • Traducción automática: de llegar a puerto tendría un impacto especialmente beneficioso en un país como España con tan bajo dominio de otras lenguas.
  • Transporte: el consumo de energía y las emisiones que genera van a presionar para que haya cambios en la forma de movernos y transportar nuestras mercancías.

Con esta entrada finaliza la serie sobre el año 2020 o MMXX en números romanos. No contemplo más actividad en el blog –de momento. Quizá acabe generando un documento integrado con todo este material, pero ahora mismo me parece poco probable.

La actividad futura seguirá en la versión abreviada del blog (proyectoa1.tumblr.com) y en Twitter (en las cuentas @proyectoa1 y @alalga) donde espero poder encontrarme con todos los que habéis tenido la paciencia de seguir estos artículos.

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MMXX – 80 tendencias para 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/12

Esta es la lista completa de tendencias que he identificado para el año 2020 (o MMXX en números romanos). Vista ahora, está claro que hay un claro sesgo hacia la tecnología, pero hubiera sido sorprendente que no fuera así. A fin de cuentas, es a lo que me dedico.

La lista completa, tras algunos cambios y colecciones, está en la página Tendencias 2020 de este blog. En esta tabla se muestran todas de un vistazo:

Abaratamiento del genoma Concentración urbana Estado y actores no-estatales La Singularidad Plataformas
Abierto Cultura global Estados Unidos Libro electrónico Pobreza y desequilibrio
Agua Decrecimiento Exaflood Localización Privacidad
Aislamiento Democracia 2.0 Fabricación personal M2M Realidad aumentada
Alimentos Descontento Geoingeniería “Make” Religión
Análisis visual de datos Desigualdad Gestión de la atención Materias primas Retornos
Asia Desintermediación Gratis, freemium Meta-ciudad Robotización
Cambio climático Deuda Hipertransparencia Migraciones Salud
China Digi-real Identidad Movilidad Social
Clase media Digitalización Innovación “barata” Nano Talento
Cloud Dólar Innovación abierta Nueva naturaleza TIC
Cogno Educación Integración Nuevas ciudades Traducción automática
Colaboración Empresa como red Interdependencia Nuevos interfaces Transformación de los medios
Combustibles fósiles Energía IoT Pandemias Transhumanismo
Competitividad Energía nuclear Islam Paro Transporte
Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes Envejecimiento y rejuvenecimiento Jugar Personalización Urbanismo

Pero claro, al menos en mi caso, no basta con las tendencias, hay que obtener un mapa con ellas.

Ese mapa está ya como un borrador, que he presentado esta tarde en una conferencia para ATI, sin embargo, aún necesita un poco de trabajo para refinar contenido y formato. Pero eso no quiere decir que no pueda hacerse un primer trabajo de mapeo trabajando sobre las relaciones entre tendencias.

El punto de partida es la lista desordenada de tendencias. Sin embargo, cuando se conectan las que tienen algún tipo de relación entre sí, va surgiendo una compleja trama:

Eso sí, hay una clara limitación y es que no hay líneas cruzadas lo que limita el número de relaciones entre tendencias que podría ser mayor. Es una limitación del medio y la disposición del gráfico, y el experimento de marcar las líneas cruzadas de otra forma no acaba de funcionar. No es preocupante porque se pierden pocas y no son las más relevantes.

Para ganar en legibilidad he podido destacar un subconjunto de tendencias marcando aquellas que tienen un mayor número de enlaces:

Relaciones -principales- entre las 80 tendencias

La lista resultante es bastante razonable, y muchas de ellas están en mi particular selección. En la próxima entrada dejaré el resultado final de este ejercicio: un mapa global de tendencias para 2020, más unas cuantas gráficas intermedias del proceso.

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Mapas tecnológicos y de tendencias

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/03

Este artículo se publicó en el número 206 de julio de 2010 de la revista Novatica de la Asociación de Técnicos de Informática (ATI) con el título “Mapas tecnológicos”. Lo vuelvo a publicar aquí con cambios menores y como parte de la serie “MMXX” sobre el futuro en el año 2020 como anticipo al mapa de tendencias que culmina la serie.

Los mapas son una de las muchas formas de representar la realidad. Aunque al hablar de mapas pensamos siempre en la cartografía, en la representación de la superficie de la Tierra, existen muchos otros mapas: de ideas, de sistemas, de mercados, de elementos físicos, de estrellas, del cuerpo humano.

La representación gráfica de la realidad física cumple muchas funciones:

  • Para empezar, nos ayuda a recoger y actualizar el conocimiento que tenemos. Pero ese conocimiento no es estático: la actividad humana cambia el territorio (carreteras, ciudades), y nuevas formas de representación se superponen a las clásicas (imágenes de satélites, o reconstrucciones tridimensionales de la ciudades).
  • Los mapas recogen también las relaciones entre las distintas partes del mundo: carreteras, rutas, líneas de transporte, infraestructuras, … Toda esa información describe un mundo interconectado.
  • Los mapas son una herramienta básica para conocer nuestra posición, y ponerla en el contexto del conocimiento (geográfico, ideas, APIs, …) que representan.
  • Y,  como complemento de lo anterior, sirven para dibujar el camino recorrido y planificar nuestros próximos pasos. Los mapas, ayudados por herramientas que nos ayudan a identificar nuestra posición, son unos componentes básicos para la planificación.

Si pueden hacer todo esto para la geografía y el conocimiento del mundo físico ¿Podrán hacer algo por la tecnología, su gestión y estrategia?

Los mapas no tienen porqué limitarse al mundo físico. Una larga serie de diagramas, convenciones de representación y modelos gráficos sirven desde hace tiempo para mostrar conceptos e ideas, su disposición y relaciones. Incluso se ha roto la convención geográfica para representar elementos puramente cartográficos, como el mapa del Metro de Londres de Harry Beck en 1931.

Los mapas mentales (mind maps), mapas de ideas, diagramas de descomposición o relación, por mencionar sólo algunos, son herramientas que permiten realizar una representación visual de conceptos por lo general alejados de la cartografía. En las TIC manejamos desde hace tiempo mapas de red o de sistemas.

Una de las fuentes de inspiración han sido los mapas de tendencias futuras, como el que periódicamente actualiza Richard Watson es su estupenda web “What’s next”. Este mapa combina información sobre tecnologías, sus relaciones, evolución temporal, y elementos adyacentes, usando una metáfora visual muy cercana a un mapa de transporte como el ya mencionado de Beck.

Mapa de tendencias futuras de “What’s Next”

La tecnología es tan susceptible de ser cartografiada como otras muchas áreas de la actividad humana, y además cuenta con dimensiones (interrelaciones, evolución temporal, dependencias) que la hacen especialmente apropiada para ser plasmada en un diagrama.

Los diseños de circuitos y componentes son en sí mismos mapas, pero hemos podido plasmar gráficamente ideas como ocurre, por ejemplo, con los diagramas UML, un completo conjunto de mapas capaces de representar relaciones, comportamientos o dependencias.

Una aplicación de los mapas en la tecnología

Una de las tareas del Observatorio Tecnológico de Telefónica Investigación y Desarrollo ha sido  identificar las principales tendencias tecnológicas para apoyar la toma de decisiones estratégicas de la compañía. Para ello se realizan labores de observación sobre todo tipo de fuentes, recopilando gran cantidad de información. Los datos recogidos tienen orígenes, alcance, orientación, y formato muy diverso. Convertir esos datos en información valiosa, y presentarla de forma que se facilite el trabajo de análisis es uno de los principales retos.

Este trabajo se ha apoyado en el uso de medios gráficos de representación de la información, experimentando con nuevas formas y herramientas. La metáfora cartográfica ha demostrado ser muy bien aceptada por personas de perfil e intereses muy variados. Los mapas de tecnologías, de futuro o de tendencias son recibidos con naturalidad y los conceptos que representan, muy alejados de lo que tradicionalmente se puede considerar parte una cartografía, se amoldan con naturalidad a las dimensiones de un mapa. Mencionaremos ahora algunos de los más relevantes de acuerdo con la experiencia, el uso que se les ha dado, y la aceptación de sus usuarios.

Una de las primeras enseñanzas aprendidas fue determinar en qué casos merece la pena apoyarse en herramientas y cuándo es suficiente una vista estática. Para empezar, la información manejada tiene muchas dimensiones. Por ejemplo, para una misma tecnología o temática de naturaleza tecnológica se acumulan números parámetros, algunos literales y descriptivos, mientras que otros pueden recibir valores que permiten la comparación y la ordenación: madurez, relevancia, horizonte de aplicación, sentido de tendencias en citas o patentes, por citar sólo algunos ejemplos. Esta variedad de parámetros sugiere que no hay un único análisis, si no muchos posibles. Por ejemplo buscar áreas de interés identificando las de alto potencial, horizonte de aplicación lejano y con poca presencia en IPR; o las que definen el próximo “hype” a partir de horizontes medios, alta relevancia y tendencias crecientes en medios generales y especializados.

No es de extrañar que una de las primeras aproximaciones para representar esta información pasara por contar con una herramienta capaz de manejar las distintas dimensiones y generar mapas de acuerdo con los intereses y necesidades de sus usuarios. Se adoptaron tres tipos de representaciones gráficas en esta herramienta: tagcloud dinámico y estático y treemap.

El tagcloud (o nube de etiquetas o tags) es una forma simple de destacar un parámetro jugando con el tamaño de la tipografía empleada, de forma que, por ejemplo, los nombres de las tecnologías más relevantes en un ámbito determinado aparezcan con un tipo de letra mayor que las que tiene una menor relevancia. El uso de colores permite añadir una segunda dimensión, por ejemplo representar la madurez con varias tonalidades de un mismo color. Este tagcloud puede ser una representación estática, indicada para ser impresa, o dinámica, apropiada cuando el número de términos es muy elevado.

 

Un ejemplo de nube de tags o tagcloud

El treemap, como el mostrado a continuación, es una representación de uso frecuente en ámbitos diversos como el mercado de valores, donde el tamaño de cada caja representa el volumen de capitalización de una empresa y el color (en una graduación de verde a rojo) la tendencia de la sesión. Permite la agrupación de valores, y añadir información a cada caja más allá del nombre siguiendo el estilo de las representaciones clásicas de la tabla periódica de elementos.

Treemap

Una de las ventajas derivadas del uso de treemaps es que se adaptan muy bien a la representación de capas, un concepto muy frecuente en comunicaciones e informática. De esta forma es posible disponer en capas horizontales agrupaciones de temáticas tecnológicas que tengan una relación de dependencia entre sí. Por ejemplo, pueden dejarse las tecnologías que supongan la infraestructura de comunicaciones y sistemas en la base e ir colocando sobre ellas otras capas cada vez más cercanas a los servicios finales de usuario.

Los treemaps permiten mostrar en una misma representación varios datos: el tamaño de cada caja, su color, su localización (arriba o abajo, a la derecha o la izquierda, con un sentido más “cartográfico” que otras representaciones), la tipografía usada, y la posibilidad de incorporar iconos simples. La máxima utilidad de estas representaciones se consigue con el uso de una herramienta que permite construir vistas a medida, y ampliar la información al pinchar sobre cada caja.

Una última nota con respecto a los grados de libertad que se ofrecen a los usuarios: aunque hay una gran variedad de preguntas que se pueden plantear a una herramienta de esta naturaleza, es mejor contar con un juego de vistas predeterminadas que ayudan a los usuarios a no partir de cero resolviendo las necesidades más habituales.

A pesar de su capacidad para mostrar información, hay algunos aspectos fundamentales que quedan fuera de su alcance. El treemap es en el fondo una representación estática, fácil de imprimir, y que permite acumular muchos datos en una misma vista, pero que no es capaz de mostrar las relaciones entre los elementos del mapa. Un mapa de relaciones dispone de esa capacidad, aunque a costa de un precio: la cantidad de información (parámetros) es menor, en cada vista sólo puede mostrarse satisfactoriamente un subconjunto de los elementos del mapa, y es imprescindible contar con una herramienta.

Mapa de relaciones

Las relaciones entre las temáticas tecnológicas pueden ser muchas: dependencia, precedencia, complementariedad. El uso de un mapa de relaciones, además de mostrar el entramado de conexiones entre tecnologías, ayuda a identificar situaciones de especial relevancia: componentes aislados, sin relación con el resto de mapa; “hojas” o elementos terminales, que tienen pocas relaciones con el resto del mapa; o “nodos”, elementos centrales con numerosos nexos con otros componentes. En este último caso, tiene especial importancia identificar los elementos con más relaciones, ya que de ahí pueden extraerse conclusiones como identificar componentes de base o de mayor importancia para la estrategia tecnológica de una organización, aunque no sean necesariamente los de mayor impacto o relevancia.

A la hora de tratar con la variable tiempo, muy frecuente en el trabajo de observación tecnológica, hay una representación muy apropiada: el radar. Como se puede ver en la siguiente figura, un radar muestra una serie de semicírculos concéntricos cada vez más alejados del centro que representa el momento actual. De esta forma, un elemento puede ubicarse rápidamente en el tiempo. Con el uso de sectores que dividen cada semicírculo es posible además hacer una clasificación temática (por ejemplo, similar a las capas descritas en el mapa anterior).

Radar

En la imagen, la distancia del centro representa el plazo de aplicación (corto, medio, largo), y los sectores la clasificación temática. Una vez más, el uso de colores, tipografía e iconos, permite añadir información adicional sobre el mapa, por ejemplo usando negrita para destacar las temáticas más relevantes.

Hay otras representaciones que se ha utilizado con éxito para propósitos muy particulares. Por ejemplo, combinaciones de ejes cartesianos con círculos cuyo tamaño y color añaden información, o nube de círculos que destacan unos elementos frente al conjunto, tal y como se puede ver en la siguiente figura.

 

Nube de puntos

Al margen de estas vistas, basadas en representaciones estandarizadas, hemos ido experimentando y creando otros modelos de visualización propios y que tienen la capacidad de mostrar el máximo grado de información en una sola vista.

Por ejemplo, el de la siguiente figura se ha creado para mostrar, en una sola imagen, toda la información relativa al uso de tecnologías en una empresa. Funciona de la siguiente forma:

En lo que se refiera a la disposición del mapa, cada sector recoge las áreas operativas. Las tecnologías comunes se engloban en un área de “soporte”. La relevancia estratégica de cada temática queda reflejada en la cercanía al centro. De ahí, que el rectángulo interior contenga las tecnologías consideradas “estratégicas” por la compañía.

El tamaño de las cajas revela importancia de cada tecnología, distinta de la relevancia estratégica, ya que un mismo componente puede ser imprescindible para la operativa, pero no necesariamente estratégico para el negocio. Un código de colores indica el estado de implantación de cada tecnología, y unos iconos aportan información adicional sobre su uso, dominio, etc.

Mapa tecnológico de una empresa

El último ejemplo de esta aproximación a los mapas tecnológicos se puede ver en la última imagen. Se trata de un mapa que recoge las tendencias tecnológicas más relevantes para una empresa.

Los sectores representan las áreas temáticas en las que se han agrupado las tendencias tecnológicas. Los círculos concéntricos representan la relevancia que cada tendencia concreta tiene para la empresa. El tamaño, color y tipografía permite distinguir las tendencias más o menos relevantes en el mercado. Con ello se pretende cruzar la relevancia global con la que pueda tener para la actividad concreta de una organización. El resultado es bastante sencillo y limpio:

Mapa de tendencias

Los dos últimos mapas recogen una gran cantidad de información en una única vista y están pensadas para ser impresas, aunque pueden ser soportadas por herramientas. En nuestra experiencia es muy importante anticipar el uso de cada mapa para valorar si es preferible adoptar una vista estática y manual, al desarrollo de una herramienta. El medio más apropiado de consulta (pantalla, documento o gran formato) es otra de las variables que hay valorar a la hora de decantarse por una vista u otra.

A modo de conclusión

Los mapas tecnológicos proporcionan herramientas de análisis y comunicaciones muy potentes.

Experimentar con todo tipo de mapas y formas de representación nos ha permitido ir depurando el catálogo de vistas disponibles y determinar cuáles son más apropiadas para según qué propósito. El complemento de herramientas interactivas de consulta ha resultado para potenciar el uso de la información disponible.

Por último, valorar convenientemente la audiencia, uso y expectativas de la información representada por este medio, permite seleccionar la aproximación más apropiada en cada caso.

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Donde pongo el ojo … (3)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/04/11

Predecir es arriesgarse, y aquí hay una buena muestra:
  • “Las máquinas serán capaces, dentro de veinte años, de hacer cualquier cosa que pueda hacer una persona”

Herbert Simon, Premio Nobel, 1965

  • Hacia los años 90, la esperanza de vida será de 400 años o más

Dr. Paul Segall, UC-Berkeley, 1978

  • La primera colonia espacial, “Island One” estará operativa antes de 1990. Esto es posible, insisto, dentro de los límites de los materiales y tecnologías actuales

Gerard O’Neill, 1975

  • Sólo movilizando los recursos médicos y científicos de Estados Unidos, el envejecimiento sería superado en una década

Alex Comfort, gerontólogo, 1978

  • En el plazo de una generación … el problema de crear’ inteligencia artificial’ intelligence’ estará esencialmente resuelto

Marvin Minsky, 1967

  • Los ordenadores del futuro no pesarán más de 1,5 toneladas

Popular Mechanics, 1949

  • He viajado a lo largo y a lo ancho de este país, he hablado con los mejores y puedo asegurar que el procesamiento de datos es una moda pasajera que no durará ni un año

Director de la editorial Prentice Hall Business Book

  • No hay ninguna razón por la que alguien quiera tener un ordenador en casa

Ken Olsen, 1977

  • No haremos nunca un sistema operativo de 32 bits

Bill Gates, 1989

  • Creo que el OS/2 está destinado a ser el sistema operativo más importante de todos los tiempos

Bill Gates, 1987

  • Lo lógico es pensar que si eres anónimo, harías lo que quisieras, pero los grupos tienen en realidad su propio sentido de la comunidad

John Allen, 1993

  • El spam será cosa del pasado en dos años

Bill Gates, 2004

  • Las próximas Navidades el iPod estará muerto y acabado

Alan Sugar, 2005

Vía “Are we in the future yet?“, y “Las ocho predicciones fallidas más llamativas sobre la tecnología” en el Blog Salmón.

Trenes y ciudades del futuro vistos en 1932

 

Más predicciones en la sección La Bola.

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MMXX – Tendencias para 2020 (IV)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/04/06

Cuarta entrega de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Están disponibles la primerasegunda y tercera partes, así como el catálogo completo de las publicadas hasta ahora. Las correspondientes a esta entrada son:

Agua: la gestión del agua es posiblemente uno de los motivos de que hayamos desarrollado una civilización (la “trampa hidráulica”), y su control sigue siendo uno de sus rasgos principales. El aumento de población, incluso en zonas inhóspitas, la contaminación, cambios en el clima, y un uso abrumador en agricultura e industria hacen que la escasez alcance incluso a regiones húmedas. Hay un consenso generalizado en considerar al agua uno de los factores críticos del siglo XXI, capaz de provocar disputas, guerras y migraciones por motivos medioambientales. Además, las fuentes naturales se están reduciendo y las alternativas son muy caras, lo que agrava la situación en naciones en desarrollo.

China: si el siglo XX se ha llamado el “siglo americano”, hay quien ve el XXI como el “siglo chino”. El espectacular crecimiento económico de China, que se está traduciendo rápidamente en influencia política (dirigida esencialmente al control de materias primas) puede derivar también en poder militar y un desarrollo tecnológico independiente. Considerar qué todo eso configure un mundo bipolar como el vivido en la Guerra Fría es un poco prematuro, no obstante. Aunque es cierto que la política china se volverá más asertiva y creará más puntos de roce, aún debe consolidar unos cimientos estables sorteando las amenazas de la corrupción, el aumento de las diferencias sociales, la ausencia de libertades políticas, la contaminación, la falta de recursos, el crecimiento urbano, o el envejecimiento de la población. Hay que tener en cuenta que durante la mayor parte de la historia de la Humanidad (aproximadamente hasta el siglo XVIII) el papel económico de China –e India- era muy relevante, lo que hace que se interprete el crecimiento actual como corrección de la “anomalía” histórica de los dos últimos siglos (más que países emergentes, podría hablarse de “re-emergentes”).

Energía: definitivamente es uno de los temas clave de la próxima década, y abre sus desafíos en varios frentes. En primer lugar está la reducción del consumo, especialmente de los combustibles fósiles (algo que no parece posible), la identificación de nuevas fuentes energéticas capaces de sustituir el catálogo usado actualmente, y la presión hacia el control del suministro y la autosuficiencia energética. Aunque la inversión tecnológica ha crecido enormemente en los últimos años, no parece que estemos cerca de encontrar una solución a los problemas actuales lo que podría llevarnos a una década llena de tensiones y movimientos geoestratégicos para tratar de asegurar el suministro basado en el modelo actual.

Retornos: es inevitable que vivamos la recuperación de viejas ideas que puedan haber “expiado sus culpas” y vuelvan con un nuevo prestigio, sobre todo en las nuevas generaciones y ayudadas por algunas condiciones de entorno. Las desigualdades pueden llevar, por ejemplo, a un resurgimiento de ideas anticapitalistas –un sentimiento que la crisis presente parece alimentar-, quizá ligadas a movimientos religiosos, anarquistas o nihilistas. Algo similar puede ocurrir con diversas formas de populismo o marxismo.

Plataformas: una tendencia observada desde hace ya algún tiempo en el mundo tecnológico, pero que se están extiendo a otros es el de convertir un producto en una plataforma y favorecer el crecimiento de un ecosistema de proveedores de nuevos servicios alrededor. No hay start up tecnológica que no tenga a día de hoy la pretensión de hacer que su producto sea una nueva plataforma de referencia, o de trabajar para una de las ya establecidas. Aunque Facebook, y el ecosistema de aplicaciones y servicios nacidos a su alrededor es un ejemplo clásico, de la mano de la innovación abierta están surgiendo otras propuestas, a veces con el apoyo del fabricante, y a veces con su oposición: robots Roomba modificables, diseños de Lego proporcionados por los usuarios, firmware alternativo para cámaras y equipos de comunicaciones, o reglajes de motor proporcionados por usuario. El consumidor del futuro parece esperar productos abiertos, plataformas que se puedan modificar, extender o adaptar a nuevas necesidades.

Integración: una de las corrientes contradictorias de nuestro tiempo (frente al aislamiento). La creación y consolidación de estructuras supranacionales parece haberse ralentizado (aunque también lo ha hecho la fiebre de creación de nuevas fronteras), pero podrían recibir un nuevo empuje si la Unión Europea –o parte de ella- adopta una resolución más clara hacia la creación de una entidad macroestatal. Como fórmula para combatir la crisis (frente al tradicional proteccionismo) es inédita, y de cómo resulte dependerá que el mapa del mundo que conocemos cambie decisivamente en el futuro.

Decrecimiento: una cara más del neoludismo, pero al mismo tiempo una idea con una penetración muy amplia dadas sus connotaciones ecologistas, anticonsumistas y anticapitalistas. La idea es invertir el proceso histórico, especialmente acelerado de los últimos siglos de crecimiento económico, demográfico, incluso tecnológico. Desde sus formas más moderadas (reducción del consumo y sostenibilidad) a los más extremos (reducir significativamente e incluso extinguir la Humanidad), el decrecionismo como reacción puede tener un papel muy significativo en función de la evolución futura de población, presión sobre los recursos y medio ambiente.

Open innovation: no se trata en absoluto de una novedad, pero los próximos años podrían mostrarnos una mayor difusión y adopción del concepto, incluso por administraciones públicas. La integración de los usuarios en la innovación de las empresas, el estímulo a la creatividad individual, el abandono de la fórmula del clásico laboratorio y su mundo cerrado y secreto, la transparencia en la difusión de la información y otros muchos aspectos propios de la innovación abierta se están convirtiendo en algo habitual y pueden suponer una nueva era de cambios en empresa y gobierno.

Materias primas: la presión de las economías emergentes (especialmente China, pero también se deja sentir India o Brasil) sobre las materias primas se consolidaría en la próxima década. Una carrera por asegurar fuentes de suministro, especialmente en África, está teniendo lugar en estos momentos. Al temido “peak oil” se unen otros “peak” de materiales que van desde el platino al carbón –barato. Esta presión se ha trasladado a la chatarra y los materiales recuperados. Todo ello conforma otro frente más (junto a la energía, el agua o los alimentos) de disputa sobre recursos ahora percibidos como escasos.

Cambio climático: el debate sobre el cambio, su origen y consecuencias está muy lejos de haberse cerrado. Puede que la crisis económica lo haya sacado de las portadas, pero se trata de un tema que ha calado hondo en la opinión pública, que se ha introducido el discurso político, y que está tras el empuje de una serie de tecnologías “limpias”. También puede acabar siendo usado como un arma económica al dificultar el comercio de productos “sucios” de países en desarrollo, frente a los “limpios” de los desarrollados. Dos grandes incógnitas de este periodo será de qué manera incorporará –si es que lo hace- China el discurso de sostenibilidad en su economía, y si las anunciadas consecuencias serán visibles (por ejemplo, los problemas que podrían derivarse por el deshielo del Himalaya) y por ello tendrán un impacto decisivo en la adopción o no de medidas.

Hipertransparencia: vivimos en la era de la hipertransparencia. Tenemos un conocimiento instantáneo e inimiginable hace unos de años de la actividad de muchas personas gracias a sus fotos, cambios de estado, preferencia, o check-ins. Además del continuo flujo de información personal canalizado a través de las redes sociales, existen todo tipo de iniciativas que empujan esa transparencia en gobiernos y empresas. Desde Open Data a Wikileaks los espacios para el secreto y la información oculta se reducen. Además, en un movimiento muy interesante, se le atribuye una enorme credibilidad a la información ubicua, anónima y sin contrastar, a veces a costa de los medios tradicionales, en claro declive en los países desarrollados.

Combustibles fósiles: la fuente energética de referencia de los últimos doscientos años (primero carbón, y luego petróleo) plantea cada vez más dudas. La certeza sobre su agotamiento (o al menos la extracción rentable), su papel en las emisiones contaminantes, o los conflictos por su control hacen que parezca muy mala idea prolongar nuestra dependencia. El problema está en las alternativas (o su ausencia), el crecimiento del consumo en países en crecimiento, las previsiones de un consumo per cápita estable o creciente, y la amenaza de nuevos conflictos. La atención sobre el petróleo –y en menor medida el carbón- será aún más alta que en los últimos años, y la necesidad de identificar nuevas reservas, se une la incertidumbre sobre si se ha alcanzado ya el máximo de producción, el temido “oil peak”.

Traducción automática: hace más de 40 años que se anuncia como un esquivo avance inminente (como la videoconferencia o el hogar automatizado), sin embargo es ahora cuando parecen darse las condiciones para que sea una realidad. Se trata de la combinación de mayor potencia en dispositivos portátiles, conectividad ubicua, procesado remoto (en Cloud) y nuevas aproximaciones y algoritmos. Sin estar aún cerca de la traducción de conversaciones en tiempo real, los textos procesados empiezan a ser aceptables, el reconocimiento de voz bastante acertado, y la síntesis realista. De seguir así, podríamos ver en los próximos años los primeros signos de terminar con la maldición de la torre de Babel, con las enormes implicaciones que ese hecho podría tener.

Estado y actores no-estatales: el papel del Estado está ahora mismo en debate y discusión, y coexisten varias corrientes contradictorias. Por un lado hay una fuerte corriente hacia la descentralización, dotando a entidades más pequeñas de un papel relevante (regiones, distritos, estados, prefecturas, autonomías) y no sólo como ejecutoras. Al mismo tiempo hay una corriente hacia la centralización, al menos de ciertas funciones delegadas. Mientras el tamaño, alcance e influencia del Estado es enorme, y en muchos lugares históricamente inédito, hay corrientes como la “Big Society” inglesa que impulsan un Estado menor, dejando muchas de sus funciones en la sociedad civil y en entidades no estatales. Lo cierto es que es difícil encontrar un momento de la Historia sin este tipo de entidades, aunque la proliferación, variedad y ubicuidad actuales son inéditas. Desde los entes supranacionales a las ONGs, su influencia no deja de crecer y la próxima década puede confirmar su papel cada día más influyente. Aunque el modelo basado en la ubicuidad y omnipresencia del Estado es el aceptado universalmente, el fracaso de muchos de ellos, y su sustitución por otras formas puede hacer que el debate sobre el Estado, su función y alcance se universalice.

Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes: una consecuencia del M2M (comunicación entre máquinas) y el I0T (Internet de las cosas) es la posibilidad de crear ciudades inteligentes. En ellas los elementos de infraestructura y mobiliario adquirirían inteligencia en forma de sensores, comunicaciones y cierta capacidad de proceso. La comunicación entre los elementos de infraestructura, y entre éstos y los vehículos y los dispositivos personales, permitirían construir nuevos servicios y formas de gestionar el tráfico, situaciones de emergencia, las infraestructuras y las interacciones de personas y objetos. Aunque el interés es muy grande, y hay ciudades que apuestan por ello, hay una gran incertidumbre sobre los modelos que harían sostenibles este tipo de servicios y su verdadera aceptación por parte del público.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

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MMXX – La tecnología (y IV), las tendencias

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/23

Cuarta y última de las entradas dedicadas a la tecnología dentro la serie sobre el año 2020(MMXX en números romanos). En la primera parte se mostró la visión de una serie de expertos, en la segunda parte se habló de las principales magnitudes que definirían el escenario tecnológico en 2020, en la tercera las grandes certezas e incertidumbres de ese futuro. Ahora llega el turno de hablar de las grandes metatendencias u “olas” de evolución de la tecnología del futuro.

Así que no se trata de hablar de tecnologías concretas sino de las corrientes que las definen, y las consecuencias más destacadas de la evolución intuida en los próximos años de la tecnología:

  • En cualquier momento, en cualquier lugar, para cualquiera, en cualquier aparato“: la ubicuidad de la tecnología nos lleva a un futuro en el que el acceso a información, servicios y entretenimiento esté disponible sin importar condicionantes como localización, momento o dispositivo. Esa universalización conlleva también una extensión a todas las personas del mundo, ya que la penetración de la tecnología (pensemos en los teléfonos móviles) trasciende fronteras y condiciones, alcanzando a la población de áreas rurales remotas en países donde hay carencia de casi todo lo demás. Posiblemente, el gran avance del periodo será alcanzar a la mayoría de la población en países emergentes.
  • Conectados y en Movilidad: y esa tecnología no se entiende sin la conexión, disponible en cualquier lugar y a veces continuada. Parece que estamos cerca de olvidar (para todos, aunque ya hay quien aún lo experimenta) el acto de “conectarse” a una red. La otra cara de la conexión es su independencia de un lugar físico, ya que se vuelve ubicua y móvil, y con ella todos los dispositivos usados para la comunicación, la información y el entretenimiento. Otra consecuencia es la explosión en la variedad y función de los dispositivos móviles conectados, oscilando entre una gran especialización y generalidad, e integrados en el vaivén de la moda, y formando parte de los objetos de la vida diaria.
  • Se acabó olvidar: si ya hace tiempo que estamos delegando en las máquinas operaciones cada vez más simples. Y pronto todo tipo de informaciones y recuerdos quedarán en manos de medios tecnológicos. Aunque desigual, la información en Internet cubre en profundidad y extensión todos los campos de la vida, y está acabando con la necesidad de enciclopedias y obras de consulta. Pero es que incluso estamos dejando un creciente rastro multimedia de nuestros propios recuerdos que pueden también acabar compartidos y conocidos por otros. La posible pérdida de la necesaria “gimnasia mental” (de la misma forma que hemos perdido el ejercicio físico) se compensaría con propuestas como el “mind fitness”,  para refrescar nuestras capacidades mentales de la misma forma que el “fitness & wellness” lo hace con nuestros cuerpos.
  • Nunca más perdidos: la idea de que llevar en el bolsillo un sistema de localización preciso con cartografía muy elaborada podría parecer ciencia-ficción. Ahora es una realidad que no deja de expandirse y alcanzar a más personas en todo el mundo. Al GPS en teléfonos se están añadiendo otras tecnologías de localización personal, de identificación y vigilancia ubicuas, y de presentación de la información (por ejemplo la realidad aumentada) que están haciendo que la sensación de no saber dónde se está e ignorar algo sobre nuestro entorno sea pronto cosa del pasado.
  • Human augmentation: o H+ o transhumanismo es un concepto que se basa en la idea de que la ciencia y la tecnología van a ayudarnos a mejorar las capacidades de nuestro cuerpo y nuestros sentidos. En realidad, esas capacidades aumentadas ya existen: volamos y nos desplazamos a gran velocidad, superamos enfermedades de todo tipo, sustituimos nuestros órganos enfermos, recibimos información de todo el mundo en instantes, podemos ver en la oscuridad, o manipular objetos a gran distancia, tenemos la capacidad de hablar con cualquier persona en nuestro propio bolsillo. El siguiente paso parece ser integrar esas nuevas capacidades EN nuestro propio cuerpo (sensores, implantes, actuadores). Aunque el resultado no sea tan ambicioso, el concepto está calando fuertemente y tendrá implicaciones importantes en la tecnología y la sociedad.
  • Hacer (make): aunque los fundamentos de la tecnología son cada vez más –aún si cabe- sofisticados y alejados del público, su resultado ofrece mayores capacidades y autonomía a la personas. Ahora podemos retocar imágenes, editar video, actuar como agencia bancaria y de viajes, o editar textos e imprimirlos de manera profesional, entre otras muchas capacidades antes en manos de especialistas. Una notable corriente inspirada en la filosofía del código abierto ayuda a que cualquiera pueda construir o mejorar aparatos y dispositivos electrónicos de todo tipo. La impresión 3D, la fabricación personal, estando dentro de esta corriente, pueden tener un impacto decisivo al poner en manos del público la capacidad de (re)producir objetos físicos y no sólo contenidos digitales, como hasta ahora.
  • Video: hay un crecimiento observado y continuado del volumen de video transmitido en la red, y todo parece indicar que va a ser el tipo de contenido más relevante de los próximos años. Esto supone un cambio de paradigma muy importante en un mundo aún dominado en gran medida por la voz y las letras. Si el video domina, la forma de interactuar, de acceder a contenidos, o la naturaleza de éstos y los medios que los soportan, sufrirán grandes cambios.
  • Todo será software: e incluso todo será un servicio o una aplicación. El proceso de convertir todo tipo de dispositivos o componentes físicos en su expresión software, una de las bases del cloud computing, no dejará de crecer y acelerarse. Cuando algo pasa a ser software mueren las barreras físicas y se convierte en replicable, escalable y manipulable. Incluso, de una manera muy burda, los mundos virtuales, nos convierten en software a nosotros mismos. Este paradigma se moverá hacia nuevas áreas del mundo físico a medida que más y más componentes y objetos adquieran capacidad de proceso y comunicaciones. Otro forma de convertir la realidad en software es la capacidad de replicarla (con la impresión 3D o fabricación aditiva) en cualquier momento y lugar.
  • Digireal, o Realigital: las fronteras entre los real y virtual o digital se difuminan, y ambos mundos se mezclan. La realidad recibe información de contexto suplementaria, o se recrea y moldea dentro de ordenadores. Las relaciones personales alcanzan nuevas dimensiones que no implican el contacto directo tal y como lo conocemos. Los objetos físicos se reflejan en mundos paralelos o adquieren atributos virtuales en éste. La difusión de ideas y opiniones se traslada a un mundo virtual de relaciones. Estamos intuyendo que el mundo paralelo digital puede ser más atractivo que el real, y puede que en el futuro demos pasos más decididos para acabar viviendo en aquél.
  • Cambio acelerado: todos los rasgos anteriores definen un mundo escalable, donde los cambios se aceleran y suceden, como las generaciones del software. Aunque pueda resultar una visión algo exagerada y un poco utópica, es una idea muy poderosa, adoptada por muchos de los que impulsan el desarrollo de la tecnología, y quedará reflejada en ella. Posiblemente no sea más que una expresión de una distorsión de la realidad muy habitual (esa lente que magnifica todo lo que nos es cercano en el tiempo, mientras altera nuestra percepción del pasado), pero puede tener un gran impacto mucho más allá de la tecnología.
  • Al final, personas: por encima de todo, en los motivos y como destino de la evolución tecnológica, están las personas. Nuevas formas de comunicación y conocimiento aparecerán y se desarrollará un gran esfuerzo –posiblemente infructuoso- para lidiar con la avalancha de información. El contexto y las relaciones personales serán dimensiones tratadas por la tecnología, y podríamos dejar en sus manos partes de la interacción personal. Llegar al corazón de las personas seguirá siendo el factor que determine el éxito o fracaso de una nueva tecnología, aunque el papel de la comunicación y los servicios orientados a máquinas –reales o virtuales- no deje de crecer.

Como sé que a algunos esto les sabrá a poco, y que lo que esperan son listas de tecnologías concretas, no voy a decepcionarles y a continuación dejo una recopilación de lo que muchos artículos, colecciones de predicciones y documentos de analistas consideran las tecnologías más relevantes (para reducir la lista) en los próximos años:

Dispositivos

Realidad Aumentada

Servicios contextuales

Asistentes virtuales

Energía inalámbrica

Malware móvil

Internet TV

Mundos virtuales

Conexión WiFi de dispositivos

Coches autónomos

Nuevos  interfaces

Localización

Productos y servicios

Comunicaciones y colaboración unificadas

Comunicaciones evolucionadas

Mezcla de real y digital

Análisis y arquitecturas de soporte del contexto

Patrones

Mercados de ideas

Procesamiento extremo de transacciones

Plataformas

Video

Simulación

Medicina y cuidado remotos

Tecnologías básicas

Impresión 3D

IoT

Mercados de datos personales

Ciberguerra

Cogno

Procesado complejo de sucesos

Ciudadanos desarrolladores

Traducción automática y lenguaje natural

 

Infraestructura

Comunicaciones M2M

VoIP Inalámbrica

Conexión ubicua

Cloud, y Cloud híbrida

50B/6B

Software-Defined Radio

Infraestructura para Tiempo Real

Energía

Grafeno

Nano

El fin del SO

Y sí, debería dedicar algo de espacio a explicar cada una de ellas, el porqué y sus implicaciones, pero iba a resultar un artículo excesivo para un medio como éste, y me desviaría mucho del propósito de esta serie.

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MMXX – Tendencias para 2020 (III)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/15

Continuación de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Así que aquí están, como continuación de la primera y segunda lista de tendencias:

M2M: Las comunicaciones entre máquinas, o sin intervención de personas. Se trata de una visión en la que todo tipo de dispositivos (cámaras, coches, infraestructuras, …) y, sobre todo, sensores, estarían conectados a Internet, lo que permitiría crear una imagen más fiable, rica y actualizada de la realidad. Se trata de uno de los grandes paradigmas tecnológicos emergentes ya en implantación y cuya verdadera dimensión se apreciará en los próximos años cuando el colosal volumen de información generado pueda dar lugar a nuevos servicios y modalidades de relación entre personas y su entorno por medio de la tecnología.

Paro: ¿Hay un paro crónico, estructural, en la mayoría de las economías del mundo? Muchos países en desarrollo parecen incapaces de dar ocupación a sus generaciones más jóvenes, mientras que al mismo tiempo, en los desarrollados, una capa de parados jóvenes y mayores parecen condenados a quedar fuera del mercado de trabajo. Quizá sea un poco pronto para considerar este paro, consecuencia en muchos casos de la reciente crisis, como crónico. Lo cierto es que el ocio consecuencia de la tecnología que se prometía para el futuro hace cuarenta años, parece haberse convertido en paro, quizá consecuencia en parte de esa misma tecnología.

Cogno: Las ciencias relacionadas con el modo de funcionamiento de la mente humana están en medio de una revolución, y se ven como uno de los grandes campos de desarrollo humanos. Por un lado se está ahondando en los mecanismos fisiológicos del cerebro, lo que puede desembocar en todo tipo de avances de tipo médico, y herramientas de mejora, y no sólo para reparar disfunciones. Por otro, se ahonda en la comprensión de los mecanismos de la consciencia, la inteligencia, la memoria y el razonamiento. La simulación de los procesos cerebrales es una posible consecuencia de todo este trabajo y, si fuera posible, permitiría crear una nueva generación de software realmente inteligente capaz de superar los principales problemas de la inteligencia artificial (razonamiento, reconocimiento de imágenes y lenguaje) y hacerlo en un entorno escalable.

Talento: muchos análisis y predicciones coinciden en destacarlo como el factor más importante en la empresa del futuro –al menos en los países desarrollados. Parece que viviremos un desprestigio –aún mayor- de la labores manuales. Al mismo tiempo una sobreformación y excesiva especialización parece ir en contra de los trabajadores del futuro. Muchos estudiantes de hoy trabajarán en empleos que aún no existen, y que requerirán una formación continuada que seguramente no puedan dar las instituciones que conocemos. Un último elemento de incertidumbre es la capacidad de la empresa del futuro para sacar partido al talento, atraerlo y desarrollarlo. ¿Se abrirá un abismo entre dos clases de trabajadores?

Abierto: sobre todo cuando hace referencia al conocimiento y los contenidos. Con independencia de polémicas sobre copia, compartición de contenidos, piratería, y el debate sobre la propiedad intelectual, la creación de contenidos de carácter libre y la apertura de datos públicos (open data) son movimientos que se seguirán consolidando. Aunque en sus inicio ha estado asociado a la tecnología e Internet (software y hardware open source, por ejemplo, licencias CC), el libre acceso y disposición de información se ha ido extendiendo a otros ámbitos y va a tener sin duda un fuerte impacto en educación, especialmente en naciones emergentes (bibliotecas digitalizadas, libros sin derechos de autor). Otro área muy intensa de actividad es la relacionada con open data, es decir, el acceso a datos de propiedad pública (cartográficos, estadísticos) para poder ser agregados y procesados externamente.

Alimentos: el alza de los precios de los alimentos parece una tendencia que va a continuar con fuerza en el futuro. Hay muchos factores que han contribuido a ello, y no parece que vayan a cambiar en el corto plazo: crecimiento de la población, mayor capacidad de gasto y gustos más refinados en países emergentes (por ejemplo, mayor consumo de carne), migración del campo a la ciudad (menos mano de obra productora y edificación sobre terrenos fértiles), y el impacto de los biocombustibles. El margen entre la capacidad de producción de alimentos y la demanda no es muy amplio, lo que hace los problemas en la producción, sobre todo climáticos, tengan un impacto enorme. El desarrollo económico está haciendo que algunas naciones (como China e India) pasen a ser dependientes de las importaciones. Una de las apuestas de futuro es una revolución “verde” en África, similar la vivida en la India hace 40 años o en Brasil en tiempos más recientes.

Migraciones: el siglo XXI podría ser el de los movimientos de población y las migraciones. La globalización y sus consecuencias económicas, motivos climáticos, o políticos pueden poner en movimiento a una masa cada vez mayor de personas entre países y continentes. Al desarraigo, el aislamiento y la precariedad como consecuencias negativas, puede acompañar el nacimiento de una cultura global, y una nueva clase internacional sin las raíces ni referencias a las que estamos acostumbrados.

Meta-ciudad: desde la época de las ciudades-estado su papel ha ido quedando relegado frente al de las distintas formas de Estado. Sin embargo, estamos viviendo un momento de auge de la ciudad como centro económico y cultural muy superior a su relevancia política actual. Su influencia se extiende a cientos de kilómetros a la redonda, cruzan fronteras y llegan a superar al del propio estado que los alberga. Podrían ser algunos de los agentes decisivos en la organización del mundo futuro.

Transhumanismo: la evolución de la medicina ha ido desde reparar a prevenir, y el siguiente paso sería el de mejorar. El transhumanismo, humanidad aumentada o H+ defiende la mejora de las capacidades humanas por medio de la tecnología y la medicina. Ya no se trataría de curar la ceguera, corregir o prevenir la miopía sino de, por ejemplo, añadir la capacidad de unos prismáticos a la visión humana. Estos conceptos se verán implementados progresiva y tímidamente en los próximos años, pero la idea (no conformarse con las capacidades propias, ir más allá de la Naturaleza)  ya se está calando en la cultura e influirá en la evolución tecnológica de los próximos años.

Competitividad: siendo uno de los componentes básicos de nuestro mundo, podríamos verla crecer a una escala inimaginable como consecuencia de la profundización de la globalización. Ya no sólo se trata de competir en precios por productos básicos, el próximo desafío es la competencia en productos de calidad y en innovación. Esta competitividad se traslada también a los mercados laborales: en lo que respecta al talento y el conocimiento experto (y a una gama cada vez más amplia de servicios), competimos con personas que viven a miles de km de distancia y que se basan en medios tecnológicos para acceder a nuestro mercado local.

Interdependencia: como consecuencia de una globalización cada vez más extendida. Alimentos, transporte, productos de todo tipo, o servicios cruzan fronteras ayudando a establecer relaciones de dependencia cada vez más intrincadas y complejas. La autosuficiencia será cada vez más utópica. Eso sí, hay que tener en cuenta que este proceso ya se produjo hace cien años y la Gran Guerra y sus consecuencias hicieron retroceder comercio e intercambios mundiales durante más de 50 años.

Innovación abierta: el modelo de innovación clásico, de laboratorio, secreto y exclusividad, está en retroceso. La innovación abierta, que supone la aportación enriquecedora de entidades externas a la que lidera la innovación (incluyendo consumidores de a pie), se está difundiendo y aplicándose en un número creciente de empresas, organizaciones y campos. El futuro inmediato parece ser el de la innovación abierta.

Desintermediación: las tecnologías asociadas a Internet están acabando con el papel del intermediario. En el comercio es cada vez más fácil adquirir productos en toda clase de modalidades al margen de los canales tradicionales, incluso a través de fronteras. Por otra parte, las personas son capaces de realizar con ayuda de medios tecnológicos un número mayor de tareas especializadas que antes requerían depender de terceros. Este proceso se seguirá ampliando y afectando a un número mayor de funciones y servicios. Una hipotética “fabricación personal” sería una consecuencia de este movimiento.

Pobreza y desequilibrio: aunque hay un proceso continuado de reducción de la pobreza absoluta, las desigualdades se mantendrían en el futuro, sobre todo en regiones en desarrollo con alto crecimiento demográfico. En tiempo de crisis y en países emergentes se están ampliando las diferencias entre ricos y pobres. El impacto sobre la clase media, sobre todo en los países desarrollados (deterioro y retroceso) podría empujar esa corriente.

Envejecimiento y rejuvenecimiento: mientras en las sociedades desarrolladas la población continuará envejeciendo (en un proceso que alcanzará a medio plazo a China), en los países en desarrollo será la población joven la que siga creciendo hasta suponer los menores de 18 años más de la mitad de la población de África en 2020. En el primer caso se agravarán las tensiones sobre los sistemas de asistencia y pensiones, suponiendo un esfuerzo económico cada vez mayor. El desarrollo tecnológico encaminado a aliviar estas tensiones (teleasistencia, telemedicina), aunque grande, no acabaría de tener un impacto significativo. En el otro extremo, en muchos países en desarrollo la excesiva población juvenil supondrá tensiones si no es capaz de conseguir trabajo y perspectivas de futuro, incrementando el descontento.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

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MMXX – La economía en 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/04

Aunque sujeta a importantes cambios por razones políticas, sociales, tecnológicas y medioambientales entre otras, y determinada por ciclos cuya periodicidad no sabemos anticipar, la economía es capaz de ofrecer tendencias, estimaciones y pronósticos con una sorprendente exactitud, dada su pobre fiabilidad.

Vaya por delante que la economía está sujeta a todo tipo de incertidumbres y que la ciencia económica ha demostrado ser muy acertada en el análisis de los acontecimientos pasados pero incapaz de predecir los grandes cambios futuros. Si echamos la vista atrás, la lista de hechos con un gran impacto económico que no han sido predichos es inacabable: la formidable crisis del sistema financiero y deuda pública actual, el acelerado crecimiento de las naciones emergentes, la explosión de los servicios basados en Internet y las comunicaciones móviles, el auge de los biocombustibles y otras energías alternativas, la escalada de los precios de materias primas y alimentos, y un largo etcétera sólo si nos fijamos en los últimos años. No obstante, siempre será posible encontrar autores que en su momento anticiparon y avisaron sobre las consecuencias de esos hechos, sin que fueran tenidos en cuenta por la opinión general (posiblemente porque las tendencias disruptivas anticipadas correctamente dejan de convertirse en algo excepcional y pasan desapercibidas, como una epidemia contenida a tiempo, o un atentado abortado antes de que suceda).

Hechas todas las advertencias anteriores, ¿qué podemos decir de la economía en 2020? Parece que hay la opinión generalizada de que el crecimiento de los países emergentes, personalizados en China, continuará orientada ahora hacia una sociedad de consumo, sin que se aprecie una reducción significativa en sus espectaculares tasas de crecimiento. Al mismo tiempo, los países desarrollados mantendrían unas tasas de crecimiento mucho más modestas. Eso lleva a proyectar cambios en los primeros puestos de los países más desarrollados.

 

Proyectando tendencias de crecimiento, parece que algún momento de los próximos 20 años China superaría a  Estados Unidos, algo que podría ocurrir tan pronto como en 2019. El crecimiento económico de China se espera muy alto, aunque ya resulta un tanto aventurado anticipar que supere a la mayor economía mundial en tan poco tiempo. En cualquier caso vamos a un mundo bipolar en lo económico.

Todo ello no hace sino abundar en la teoría del “desacoplamiento” cuya esencia es invertir la teoría de la “dependencia” de hace 50 años. Hasta ahora se suponía que las economías de países desarrollados (anteriormente conocidos como Primer Mundo) y países emergentes o en desarrollo (el antiguo Tercer Mundo) estaban fuertemente ligadas de forma que los primeros adquirían las materias primas y los productos fabricados por los segundos, siguiendo ambas los mismos ciclos de crecimiento y crisis. Sin embargo puede darse la circunstancia, a raíz de la crisis actual, de que los países emergentes sean capaces de desligarse del destino de los desarrollados, creciendo cuando los segundos caen en una crisis (y también debería verificarse la situación contraria). El hecho es China entre otros ha seguido manteniendo tasas de crecimiento aceleradas, arrastrando con ello a otros muchos países, mientras Occidente sigue sumido en la crisis o despertando lentamente. Si con esto se está definiendo un mundo con dos (o más) grandes zonas económicas, con sus propias reglas y ciclos, es algo que aún está por ver.

Uno de los signos de ese crecimiento desacoplado es el aumento continuado del precio de las materias primas. A las fuentes de energía se han unido metales raros primero, todo tipo de minerales después, alcanzando hasta los precios de los alimentos. Hay varios factores jugando aquí: un aumento del consumo en países emergentes, y un proceso de acaparación de recursos por parte de algunos (China, por ejemplo, cerrando todo tipo de acuerdos para asegurar el suministro de todo tipo de minerales, sobre todo en África): la amenaza de agotamiento de algunos, o al menos de modos baratos de acceder a ellos; la falta de capacidad de producción, que hace que una mala cosecha, o una revuelta en un país pueda suponer escasez; los biocombustibles, que detraen producción de alimentos para otros fines; o el mayor nivel de vida en países emergentes, lo que afecta los hábitos de consumo, moviendo las preferencias hacia alimentos más costosos, como la carne, que requieren de grandes cantidades de cereales para su producción.

La amenaza del “oil peak” –el punto de máxima producción mundial de petróleo a partir del cual empezaría a decrecer- pesa sobre el conjunto de la economía mundial. Tanto si ha ocurrido ya, como si acontece antes de 2020, o si se pospone a un momento más lejano en el futuro, lo que es cierto es que el acceso al petróleo barato se agota. Las explotaciones son cada vez más caras, y se busca en lugares más remotos, a mayores profundidades y en modos que requieren procesos de refino más caros. Posiblemente algo similar esté ocurriendo con el carbón –barato- mientras tanto, las necesidades mundiales siguen creciendo, no hay fuentes alternativas claras –al menos en el volumen de los combustibles convencionales- y el consumo per cápita de energía parece que no va a reducirse en esta década.

Tiempo para el agotamiento de materias primas

 

Todo escenario no sería posible sin la globalización que como tendencia parece que va seguir avanzando y profundizando, aunque hay una seria amenaza de vuelta al proteccionismo y de la creación de barreras comerciales por países que se sientan amenazados por el crecimiento de otros. De hecho, ya estamos viendo ese tipo de barreras en forma de restricciones a la exportación de materias primas, sobre todo alimentos y minerales, tanto por razones de garantizar el abastecimiento interior como ideológicas.

De continuar la tendencia hacia profundizar la globalización, veríamos varias consecuencias: relevos en la lista de países proveedores de mano de obra barata para fabricación de todo tipo de productos (de hecho, en el medio plazo, China podría acabar convirtiéndose en una importadora de mano de obra), que podría alcanzar incluso a África; un aumento de los intercambios comerciales y de la circulación de capitales; una mayor presión hacia conseguir una alternativa al dólar como divisa de referencia; una mayor homogeneidad cultural (aunque posiblemente incorporando elementos propios de Oriente); una mayor migración y circulación de personas; y la expansión de una clase internacional formada por técnicos, profesionales, empresarios, o altos funcionarios que viven y trabajan a través de fronteras.

Esa clase internacional es una de las características definidoras de la empresa del futuro. Aunque seguirán existiendo muchos de los modelo de empresa actual, algunos anclados en tradiciones de siglos (seguirá habiendo con alta probabilidad desde tiendas de barrio y pequeños talleres a grandes empresas de producción masiva), las nuevas empresas estarán determinadas por el talento, su búsqueda y explotación. Ese talento debería circular libremente en un mundo globalizado, en un mercado laboral sin barreras legales –ni de idioma. La innovación como motor del desarrollo se irá decantando cada vez más por formas más abiertas y permeables dejando atrás el viejo concepto de la innovación interna de laboratorio cerrado. Esa apertura, ahora tan característica de empresas tecnológicas, podría extender a otro tipo de industrias. La innovación abierta, la empresa como plataforma, la empresa virtual (sin más activos propios que los realmente diferenciales), la agregación, todos ellos son conceptos que podrían difundirse y popularizarse en el futuro.

Sin embargo ¿redundará la supuestamente economía ascendente futura en beneficios palpables para las personas? Para empezar, se anticipa un fuerte crecimiento de la clase media en todo el mundo, si bien, y como es de esperar, ese incremento se concentraría en naciones emergentes: hasta mil millones de personas repartidas entre China, la India, Brasil y otros países en desarrollo. Eso no garantiza que vaya a haber una distribución más equitativa de la riqueza: la pobreza seguirá presente, aunque parece que un menor porcentaje de población mundial estaría entre los márgenes de la pobreza más extrema.

Evolución del PIB per cápita y la población

Sin embargo, al mismo, tiempo, se anticipa un declive de clase media en los países desarrollados. La idea de que la próxima generación vivirá peor y tendrá menos oportunidades que la anterior ha calado, y el hecho de que haya un paro estable y concentrado además entre los mayores y los más jóvenes es un pésimo signo para el futuro.

En resumen, la principal cuestión que debe resolverse en la próxima década (y que continuará a lo largo del siglo) es el impacto que va a tener sobre los recursos la convergencia entre modos de vida, poder político y militar, desarrollo económico, ciencia y tecnología entre Oriente y Occidente. Si es posible contar con recursos suficiente para alimentar a los 9.000 millones de 2050 y proporcionar energía, materias primas, y agua para el desarrollo de las economías emergentes y desarrolladas, el mundo futuro puede ser una continuación del actual, más abierto, fluido, colaborativo y dominado por la innovación (al menos que en épocas precedentes). Por el contrario, recursos insuficientes podrían llevar a un mundo en competencia, cerrado, proteccionista y en definitiva peligroso.

 

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MMXX – Tendencias para 2020 (II)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/02/17

Continuo con la recopilación de las principales tendencias para el año 2020, lo que permitirá ir completando esta serie de entradas, Estos artículos irán intercalados con otras que continuarán recogiendo aspectos más concretos como la tecnología, o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Así que aquí están, como continuación de la primera lista de tendencias, y sin seguir ningún orden en particular:

“Make”: la máxima expresión de “hágalo usted mismo” y una reacción hacia un mundo de productos baratos y reemplazables, pero no reparables. Aunque tiene tintes neoluditas, ese espíritu de hacer más cosas por uno mismo está detrás del éxito de muchas de las funciones sociales y de comercio proporcionadas por la tecnología: ahora podemos ser nuestro propio banco y agencia de viajes, manipulamos imágenes o componemos textos al margen de profesionales.

Democracia 2.0, directa o bajo redes sociales: los medios de comunicación directos entre personas han puesto en sus manos herramientas que facilitan la difusión de información y el debate a una escala nunca vista. Las redes sociales son aprovechadas por muchos movimientos políticos fomentando formas de relación distintas de las tradicionales, más jerárquicas y dogmáticas. Sean o no responsables los medios sociales de algunos de los recientes movimientos políticos, su impacto en la forma de entender la relación entre gobernantes, gobernados y sus representantes va a ser decisivo en el futuro.

Análisis visual de datos: el creciente volumen de datos requiere nuevos medios para facilitar su análisis, tanto automatizado como manual. Un recurso muy potente es la visualización y la manipulación interactiva de la información. La presentación y análisis visual de la información tiende a ser cada vez más frecuente y sofisticada.

Exaflood: o la inundación de datos representada por el cómputo en exabytes (1 millón de terabytes, o un mil millones de gigabytes) con el que se cuenta la información que circula actualmente en Internet. El volumen de información generado se multiplica año a año: las personas corrientes se han convertido en generadores de contenidos, y a ellos se ha unido una legión de sensores que se contarán por miles de millones en 2020. El registro continuo de la realidad está dando lugar a grandes volúmenes de datos que estamos captando, almacenando y procesando. La tendencias indican que en algún momento del futuro inmediato la cantidad de información superará a la capacidad de los medios de almacenamiento (si nada lo remedia). Una posible solución pasa por el uso de medios masivos de almacenamiento compartidos: el Cloud.

Fabricación personal: las impresoras tridimensionales son capaces de producir objetos físicos depositando capas de materiales –generalmente plásticos- de la misma forma que una impresora deposita su tinta. El paradigma de la impresión 3D va más allá de la producción casera de objetos: para empezar favorecerá el desarrollo de una fabricación distribuida y personalizada de todo tipo de productos, que hasta ahora requerían transporte. Además, este concepto puede extenderse a otros ámbitos de forma que ya pueden imprimirse tejidos vivos, o puedan generarse por este medio desde edificios a circuitos electrónicos. Todo ello podría revolucionar la economía futura con la aparición de la llamada “fabricación aditiva”.

Abaratamiento del genoma: la obtención de un genoma completo a precios cada vez más asequibles abre las puertas a una revolución en el conocimiento y la manipulación de lo que entendemos como vida. La creación de vida relativamente artificial en 2010 supone un salto cualitativo en este sentido. Aún estamos muy lejos tanto en conocimiento como en herramientas de la visión del ADN como una especie de software fácilmente manipulable. Sin embargo, parece inevitable la proliferación de sistemas de análisis, tanto caseros como clínicos, del genoma para identificar la propensión a determinadas enfermedades emulado el escenario descrito en “Gattaca”.

Realidad aumentada: modificación en tiempo real de la imagen captada por una cámara para añadir información o dar acceso a funciones. Afronta problemas técnicos y fisiológicos para su adopción generalizada, y aún debe encontrar su lugar entre las aplicaciones adoptadas por el público, pero como paradigma su impacto va a ser muy grande en el futuro.

Transformación de los medios: vivimos el declive de la prensa escrita (en los países desarrollados) aunque cada día se publican más periódicos (globalmente). Internet está forzando un cambio en formatos, contenidos y medios, y en esa transformación será clave la próxima década.

Estados Unidos: la idea de su declive posiblemente no sea real, al menos en los próximos diez años, aunque esa idea seguirá calando, sobre todo popularmente. Irreal porque salvo catástrofe (en forma de “cisne negro”) sigue siendo de lejos la economía más grande del planeta, tiene el mayor músculo militar (tecnología, recursos, experiencia), es el centro financiero global, el mayor productor de tecnología y atractor de talento, entre otros muchos indicadores. También posee la mayor deuda conocida y amenazantes desequilibrios. Otro factor de riesgo es ser la única potencial global, lo que la convierte en objetivo preferente de todos los actores con ambiciones. Sí podemos tener la certeza de que los demás países, o al menos los que se consideran sus competidores, irán asumiendo más riesgos frente a Estados Unidos en el futuro. China será progresivamente más asertiva en la expresión de sus intereses, y eso dará lugar a potenciales puntos de fricción, aunque nadie parece apostar por una nueva Guerra Fría.

Urbanismo: el modo de vida urbano seguirá ampliándose globalmente. Continuará la migración de población rural hacia grandes ciudades, algunas de ellas enteramente nuevas. El reto es convertir las ciudades, especialmente las de países en desarrollo, en entes controlables, salubres y agradables para sus habitantes. El crecimiento de las ciudades se verificará sobre todo en países emergentes, que será donde se vean las principales áreas urbanas, extendidas a lo largo de kilómetros y por encima de límites políticos tradicionales.

Empresa como red: es la evolución en la externalización de servicios no prioritarios. Propiciado por la globalización, las comunicaciones y las nuevas tecnologías, el modelo de empresa en red está en un proceso de difusión y consolidación como alternativa a las grandes corporaciones del pasado. En el extremo está la empresa virtual que ni siquiera cuenta con oficinas, y sólo tiene un mínimo personal propio, enfocada en explotar su particular ventaja competitiva, y delegando todo lo demás en terceros, actuando más como uno nodo de coordinación que como un centro de producción.

La Singularidad: aunque ni los más optimistas defensores de la existencia de una Singularidad Tecnológica en el futuro la anticipan para los próximos 10 años, lo cierto es que es una idea que está calando, sobre todo entre quienes están empujando la evolución de la Ciencia y la Tecnología. Como concepto supone aceptar la aceleración del cambio y del crecimiento, el soporte de la vida y la inteligencia por medios artificiales y la posibilidad de una conciencia futura artificial alternativa capaz de escalar y multiplicarse y llevar a la Humanidad hacia una nueva etapa.

Robotización: tras años de promesas y concentrarse en campos muy concretos, como la fabricación, la robótica está despegando y entrando en nuevos campos. Dejando a un lado el sueño de máquinas humanoides conscientes que nos acompaña desde hace más cien años, estamos viendo entrar la robótica (o mejor, la autonomía en la operación de sistemas y equipos a partir del reconocimiento e interacción con el entorno) en nuevos campos. Uno de los más desarrollados es el militar, en el que se está viendo una explosión de sistemas, principalmente de observación, en su gran mayoría controlados remotamente, aunque ganando progresivamente capacidades autónomas. Muy cercano es el transporte, al que se están uniendo robots domésticos y hasta juguetes, algunos con capacidad para reaccionar ante emociones de las personas.

Nano: la nanotecnología es una de las grandes apuestas investigadoras actuales de cara al futuro. Los primeros productos basados en nanotecnología, y centrados en materiales, ya están disponibles. Su impacto es difícil de predecir, pero se anticipa amplio y con un gran alcance. Las formas más extremas –y pintorescas- como las nanomáquinas, están aún muy lejos en el tiempo.

Concentración urbana: aunque en algunas regiones (como Latinoamérica) se ha verificado una reducción en la densidad urbana, el modelo de ciudad por el que se apuesta es de una mayor densidad frente al modelo de suburbios, que se ha identificado con Estados Unidos. Aunque una mayor densidad favorece el transporte público y un mejor aprovechamiento de los recursos urbanos, este modelo racional tiene que luchar contra la aspiración generalizada de la población a disponer de más espacio, lo que se traduce un crecimiento del tamaño medio de las viviendas, al menos en las áreas desarrolladas.

 

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

 

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MMXX – La tecnología (III)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/02/14

Tercera parte de las entradas dedicadas a la tecnología dentro la serie sobre el año 2020 (MMXX en números romanos). Ya vimos en la primera parte la visión de una serie de expertos, y en la segunda parte las principales magnitudes que definirían el escenario tecnológico en 2020.

La visión del entorno tecnológico futuro del año 2020 está definida por una serie de grandes certezas e incertidumbres. Grandes y relativas claro, ya que la predicción es especialmente complicada, sobre todo si nos referimos al futuro.

Es muy importante, antes de hacer un repaso a estas certezas e incertidumbres, tener muy presente dos hechos con respecto al futuro:

  • Ningún área tecnológica relevante actual (redes sociales, tablets, Cloud, realidad aumentada, la explosión de smartphones, la universalización de la banda ancha, sobre todo móvil, …) fue anticipada en 2000. Anticipada ampliamente, claro, ya que buceando siempre es posible encontrar alguna predicción más o menos acertada
  • Pero al mismo tiempo, es casi seguro que ninguna de las grandes áreas tecnológicas de 2020 sea desconocida hoy. Simplemente, no somos capaces de anticipar su relevancia (o quizá sí)

Contando con esas premisas, podemos repasar dos grandes listas. En primer lugar la de las –relativas- certezas:

  • Que los hábitos de los usuarios se van a ver muy afectados por factores como las tecnologías para la movilidad, la ubicuidad en el acceso a banda ancha, la percepción de privacidad, o la personalización de servicios
  • Continuará la creciente dependencia de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones), sobre todo para empresas y administraciones públicas
  • Los dispositivos móviles serán más potentes que los PCs actuales
  • Habrá una explosión del tráfico –presumiblemente del video y entre máquinas
  • Los núcleos –cores- múltiples serán el estándar para la mayoría de los procesadores. El paralelismo será el paradigma habitual
  • El vídeo en alta resolución será habitual en dispositivos móviles (ya está presente en algunos)
  • La energía en los dispositivos móviles seguirá siendo un reto y una limitación
  • Seguridad y privacidad serán temas aún más críticos en el futuro
  • La comunicaciones y la computación serán ubicuas: accesibles desde cualquier lugar y circunstancia

¿Y cuáles son nuestras grandes dudas –tecnológicas- para 2020? Esta es una posible lista:

  • La primera y más importante es ¿hacia dónde se dirigirán las preferencias y gustos de los usuarios? Es un factor crítico en la adopción de la mayoría de las tecnologías
  • ¿Tienen futuro los mundos virtuales? ¿Serán sólo una moda pasajera que emerge cada cierto número de años?
  • ¿Seguirá vigente la Ley de Moore? ¿Conoceremos sustitutos a la computación basada en silicio?
  • ¿Será Facebook quien sustituya a Google? ¿Será otra compañía? ¿Nadie? ¿Habrá un gran dominante como los IBM, Microsoft o Google que hemos conocido hasta ahora?
  • ¿Se afianzará el paradigma abierto o volverán a triunfar los “jardines vallados”?
  • ¿Será el Cloud una infraestructura global tal y como lo es la electricidad, el agua o las comunicaciones de voz y datos?
  • ¿Hacia dónde evolucionará la mezcla de lo real y lo digital? ¿Veremos la aparición de una completa realidad paralela y virtual?
  • ¿Iremos hacia dispositivos multipropósito, o hacia una colección de dispositivos especializados?
  • ¿Avanzaremos hacia una síntesis real de la inteligencia? ¿Podremos replicar algún proceso cognitivo humano?
  • ¿Superaremos alguno de los grandes desafíos históricos del desarrollo del software como la calidad, o la velocidad de desarrollo?
  • ¿Ha llegado el momento de la robótica? ¿O será tan elusiva como el videoteléfono?

Y esta es sólo una lista abreviada. La original era mucho más larga, pero sólo he querido destacar las que podrían tener mayor impacto.

Para terminar esta serie, dejaré en una entrada las principales tendencias tecnológicas que podrían alcanzar un grado destacado de adopción a lo largo de estos próximos diez años.

 

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