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Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

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MMXX – 80 tendencias para 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/12

Esta es la lista completa de tendencias que he identificado para el año 2020 (o MMXX en números romanos). Vista ahora, está claro que hay un claro sesgo hacia la tecnología, pero hubiera sido sorprendente que no fuera así. A fin de cuentas, es a lo que me dedico.

La lista completa, tras algunos cambios y colecciones, está en la página Tendencias 2020 de este blog. En esta tabla se muestran todas de un vistazo:

Abaratamiento del genoma Concentración urbana Estado y actores no-estatales La Singularidad Plataformas
Abierto Cultura global Estados Unidos Libro electrónico Pobreza y desequilibrio
Agua Decrecimiento Exaflood Localización Privacidad
Aislamiento Democracia 2.0 Fabricación personal M2M Realidad aumentada
Alimentos Descontento Geoingeniería “Make” Religión
Análisis visual de datos Desigualdad Gestión de la atención Materias primas Retornos
Asia Desintermediación Gratis, freemium Meta-ciudad Robotización
Cambio climático Deuda Hipertransparencia Migraciones Salud
China Digi-real Identidad Movilidad Social
Clase media Digitalización Innovación “barata” Nano Talento
Cloud Dólar Innovación abierta Nueva naturaleza TIC
Cogno Educación Integración Nuevas ciudades Traducción automática
Colaboración Empresa como red Interdependencia Nuevos interfaces Transformación de los medios
Combustibles fósiles Energía IoT Pandemias Transhumanismo
Competitividad Energía nuclear Islam Paro Transporte
Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes Envejecimiento y rejuvenecimiento Jugar Personalización Urbanismo

Pero claro, al menos en mi caso, no basta con las tendencias, hay que obtener un mapa con ellas.

Ese mapa está ya como un borrador, que he presentado esta tarde en una conferencia para ATI, sin embargo, aún necesita un poco de trabajo para refinar contenido y formato. Pero eso no quiere decir que no pueda hacerse un primer trabajo de mapeo trabajando sobre las relaciones entre tendencias.

El punto de partida es la lista desordenada de tendencias. Sin embargo, cuando se conectan las que tienen algún tipo de relación entre sí, va surgiendo una compleja trama:

Eso sí, hay una clara limitación y es que no hay líneas cruzadas lo que limita el número de relaciones entre tendencias que podría ser mayor. Es una limitación del medio y la disposición del gráfico, y el experimento de marcar las líneas cruzadas de otra forma no acaba de funcionar. No es preocupante porque se pierden pocas y no son las más relevantes.

Para ganar en legibilidad he podido destacar un subconjunto de tendencias marcando aquellas que tienen un mayor número de enlaces:

Relaciones -principales- entre las 80 tendencias

La lista resultante es bastante razonable, y muchas de ellas están en mi particular selección. En la próxima entrada dejaré el resultado final de este ejercicio: un mapa global de tendencias para 2020, más unas cuantas gráficas intermedias del proceso.

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Mapas tecnológicos y de tendencias

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/03

Este artículo se publicó en el número 206 de julio de 2010 de la revista Novatica de la Asociación de Técnicos de Informática (ATI) con el título “Mapas tecnológicos”. Lo vuelvo a publicar aquí con cambios menores y como parte de la serie “MMXX” sobre el futuro en el año 2020 como anticipo al mapa de tendencias que culmina la serie.

Los mapas son una de las muchas formas de representar la realidad. Aunque al hablar de mapas pensamos siempre en la cartografía, en la representación de la superficie de la Tierra, existen muchos otros mapas: de ideas, de sistemas, de mercados, de elementos físicos, de estrellas, del cuerpo humano.

La representación gráfica de la realidad física cumple muchas funciones:

  • Para empezar, nos ayuda a recoger y actualizar el conocimiento que tenemos. Pero ese conocimiento no es estático: la actividad humana cambia el territorio (carreteras, ciudades), y nuevas formas de representación se superponen a las clásicas (imágenes de satélites, o reconstrucciones tridimensionales de la ciudades).
  • Los mapas recogen también las relaciones entre las distintas partes del mundo: carreteras, rutas, líneas de transporte, infraestructuras, … Toda esa información describe un mundo interconectado.
  • Los mapas son una herramienta básica para conocer nuestra posición, y ponerla en el contexto del conocimiento (geográfico, ideas, APIs, …) que representan.
  • Y,  como complemento de lo anterior, sirven para dibujar el camino recorrido y planificar nuestros próximos pasos. Los mapas, ayudados por herramientas que nos ayudan a identificar nuestra posición, son unos componentes básicos para la planificación.

Si pueden hacer todo esto para la geografía y el conocimiento del mundo físico ¿Podrán hacer algo por la tecnología, su gestión y estrategia?

Los mapas no tienen porqué limitarse al mundo físico. Una larga serie de diagramas, convenciones de representación y modelos gráficos sirven desde hace tiempo para mostrar conceptos e ideas, su disposición y relaciones. Incluso se ha roto la convención geográfica para representar elementos puramente cartográficos, como el mapa del Metro de Londres de Harry Beck en 1931.

Los mapas mentales (mind maps), mapas de ideas, diagramas de descomposición o relación, por mencionar sólo algunos, son herramientas que permiten realizar una representación visual de conceptos por lo general alejados de la cartografía. En las TIC manejamos desde hace tiempo mapas de red o de sistemas.

Una de las fuentes de inspiración han sido los mapas de tendencias futuras, como el que periódicamente actualiza Richard Watson es su estupenda web “What’s next”. Este mapa combina información sobre tecnologías, sus relaciones, evolución temporal, y elementos adyacentes, usando una metáfora visual muy cercana a un mapa de transporte como el ya mencionado de Beck.

Mapa de tendencias futuras de “What’s Next”

La tecnología es tan susceptible de ser cartografiada como otras muchas áreas de la actividad humana, y además cuenta con dimensiones (interrelaciones, evolución temporal, dependencias) que la hacen especialmente apropiada para ser plasmada en un diagrama.

Los diseños de circuitos y componentes son en sí mismos mapas, pero hemos podido plasmar gráficamente ideas como ocurre, por ejemplo, con los diagramas UML, un completo conjunto de mapas capaces de representar relaciones, comportamientos o dependencias.

Una aplicación de los mapas en la tecnología

Una de las tareas del Observatorio Tecnológico de Telefónica Investigación y Desarrollo ha sido  identificar las principales tendencias tecnológicas para apoyar la toma de decisiones estratégicas de la compañía. Para ello se realizan labores de observación sobre todo tipo de fuentes, recopilando gran cantidad de información. Los datos recogidos tienen orígenes, alcance, orientación, y formato muy diverso. Convertir esos datos en información valiosa, y presentarla de forma que se facilite el trabajo de análisis es uno de los principales retos.

Este trabajo se ha apoyado en el uso de medios gráficos de representación de la información, experimentando con nuevas formas y herramientas. La metáfora cartográfica ha demostrado ser muy bien aceptada por personas de perfil e intereses muy variados. Los mapas de tecnologías, de futuro o de tendencias son recibidos con naturalidad y los conceptos que representan, muy alejados de lo que tradicionalmente se puede considerar parte una cartografía, se amoldan con naturalidad a las dimensiones de un mapa. Mencionaremos ahora algunos de los más relevantes de acuerdo con la experiencia, el uso que se les ha dado, y la aceptación de sus usuarios.

Una de las primeras enseñanzas aprendidas fue determinar en qué casos merece la pena apoyarse en herramientas y cuándo es suficiente una vista estática. Para empezar, la información manejada tiene muchas dimensiones. Por ejemplo, para una misma tecnología o temática de naturaleza tecnológica se acumulan números parámetros, algunos literales y descriptivos, mientras que otros pueden recibir valores que permiten la comparación y la ordenación: madurez, relevancia, horizonte de aplicación, sentido de tendencias en citas o patentes, por citar sólo algunos ejemplos. Esta variedad de parámetros sugiere que no hay un único análisis, si no muchos posibles. Por ejemplo buscar áreas de interés identificando las de alto potencial, horizonte de aplicación lejano y con poca presencia en IPR; o las que definen el próximo “hype” a partir de horizontes medios, alta relevancia y tendencias crecientes en medios generales y especializados.

No es de extrañar que una de las primeras aproximaciones para representar esta información pasara por contar con una herramienta capaz de manejar las distintas dimensiones y generar mapas de acuerdo con los intereses y necesidades de sus usuarios. Se adoptaron tres tipos de representaciones gráficas en esta herramienta: tagcloud dinámico y estático y treemap.

El tagcloud (o nube de etiquetas o tags) es una forma simple de destacar un parámetro jugando con el tamaño de la tipografía empleada, de forma que, por ejemplo, los nombres de las tecnologías más relevantes en un ámbito determinado aparezcan con un tipo de letra mayor que las que tiene una menor relevancia. El uso de colores permite añadir una segunda dimensión, por ejemplo representar la madurez con varias tonalidades de un mismo color. Este tagcloud puede ser una representación estática, indicada para ser impresa, o dinámica, apropiada cuando el número de términos es muy elevado.

 

Un ejemplo de nube de tags o tagcloud

El treemap, como el mostrado a continuación, es una representación de uso frecuente en ámbitos diversos como el mercado de valores, donde el tamaño de cada caja representa el volumen de capitalización de una empresa y el color (en una graduación de verde a rojo) la tendencia de la sesión. Permite la agrupación de valores, y añadir información a cada caja más allá del nombre siguiendo el estilo de las representaciones clásicas de la tabla periódica de elementos.

Treemap

Una de las ventajas derivadas del uso de treemaps es que se adaptan muy bien a la representación de capas, un concepto muy frecuente en comunicaciones e informática. De esta forma es posible disponer en capas horizontales agrupaciones de temáticas tecnológicas que tengan una relación de dependencia entre sí. Por ejemplo, pueden dejarse las tecnologías que supongan la infraestructura de comunicaciones y sistemas en la base e ir colocando sobre ellas otras capas cada vez más cercanas a los servicios finales de usuario.

Los treemaps permiten mostrar en una misma representación varios datos: el tamaño de cada caja, su color, su localización (arriba o abajo, a la derecha o la izquierda, con un sentido más “cartográfico” que otras representaciones), la tipografía usada, y la posibilidad de incorporar iconos simples. La máxima utilidad de estas representaciones se consigue con el uso de una herramienta que permite construir vistas a medida, y ampliar la información al pinchar sobre cada caja.

Una última nota con respecto a los grados de libertad que se ofrecen a los usuarios: aunque hay una gran variedad de preguntas que se pueden plantear a una herramienta de esta naturaleza, es mejor contar con un juego de vistas predeterminadas que ayudan a los usuarios a no partir de cero resolviendo las necesidades más habituales.

A pesar de su capacidad para mostrar información, hay algunos aspectos fundamentales que quedan fuera de su alcance. El treemap es en el fondo una representación estática, fácil de imprimir, y que permite acumular muchos datos en una misma vista, pero que no es capaz de mostrar las relaciones entre los elementos del mapa. Un mapa de relaciones dispone de esa capacidad, aunque a costa de un precio: la cantidad de información (parámetros) es menor, en cada vista sólo puede mostrarse satisfactoriamente un subconjunto de los elementos del mapa, y es imprescindible contar con una herramienta.

Mapa de relaciones

Las relaciones entre las temáticas tecnológicas pueden ser muchas: dependencia, precedencia, complementariedad. El uso de un mapa de relaciones, además de mostrar el entramado de conexiones entre tecnologías, ayuda a identificar situaciones de especial relevancia: componentes aislados, sin relación con el resto de mapa; “hojas” o elementos terminales, que tienen pocas relaciones con el resto del mapa; o “nodos”, elementos centrales con numerosos nexos con otros componentes. En este último caso, tiene especial importancia identificar los elementos con más relaciones, ya que de ahí pueden extraerse conclusiones como identificar componentes de base o de mayor importancia para la estrategia tecnológica de una organización, aunque no sean necesariamente los de mayor impacto o relevancia.

A la hora de tratar con la variable tiempo, muy frecuente en el trabajo de observación tecnológica, hay una representación muy apropiada: el radar. Como se puede ver en la siguiente figura, un radar muestra una serie de semicírculos concéntricos cada vez más alejados del centro que representa el momento actual. De esta forma, un elemento puede ubicarse rápidamente en el tiempo. Con el uso de sectores que dividen cada semicírculo es posible además hacer una clasificación temática (por ejemplo, similar a las capas descritas en el mapa anterior).

Radar

En la imagen, la distancia del centro representa el plazo de aplicación (corto, medio, largo), y los sectores la clasificación temática. Una vez más, el uso de colores, tipografía e iconos, permite añadir información adicional sobre el mapa, por ejemplo usando negrita para destacar las temáticas más relevantes.

Hay otras representaciones que se ha utilizado con éxito para propósitos muy particulares. Por ejemplo, combinaciones de ejes cartesianos con círculos cuyo tamaño y color añaden información, o nube de círculos que destacan unos elementos frente al conjunto, tal y como se puede ver en la siguiente figura.

 

Nube de puntos

Al margen de estas vistas, basadas en representaciones estandarizadas, hemos ido experimentando y creando otros modelos de visualización propios y que tienen la capacidad de mostrar el máximo grado de información en una sola vista.

Por ejemplo, el de la siguiente figura se ha creado para mostrar, en una sola imagen, toda la información relativa al uso de tecnologías en una empresa. Funciona de la siguiente forma:

En lo que se refiera a la disposición del mapa, cada sector recoge las áreas operativas. Las tecnologías comunes se engloban en un área de “soporte”. La relevancia estratégica de cada temática queda reflejada en la cercanía al centro. De ahí, que el rectángulo interior contenga las tecnologías consideradas “estratégicas” por la compañía.

El tamaño de las cajas revela importancia de cada tecnología, distinta de la relevancia estratégica, ya que un mismo componente puede ser imprescindible para la operativa, pero no necesariamente estratégico para el negocio. Un código de colores indica el estado de implantación de cada tecnología, y unos iconos aportan información adicional sobre su uso, dominio, etc.

Mapa tecnológico de una empresa

El último ejemplo de esta aproximación a los mapas tecnológicos se puede ver en la última imagen. Se trata de un mapa que recoge las tendencias tecnológicas más relevantes para una empresa.

Los sectores representan las áreas temáticas en las que se han agrupado las tendencias tecnológicas. Los círculos concéntricos representan la relevancia que cada tendencia concreta tiene para la empresa. El tamaño, color y tipografía permite distinguir las tendencias más o menos relevantes en el mercado. Con ello se pretende cruzar la relevancia global con la que pueda tener para la actividad concreta de una organización. El resultado es bastante sencillo y limpio:

Mapa de tendencias

Los dos últimos mapas recogen una gran cantidad de información en una única vista y están pensadas para ser impresas, aunque pueden ser soportadas por herramientas. En nuestra experiencia es muy importante anticipar el uso de cada mapa para valorar si es preferible adoptar una vista estática y manual, al desarrollo de una herramienta. El medio más apropiado de consulta (pantalla, documento o gran formato) es otra de las variables que hay valorar a la hora de decantarse por una vista u otra.

A modo de conclusión

Los mapas tecnológicos proporcionan herramientas de análisis y comunicaciones muy potentes.

Experimentar con todo tipo de mapas y formas de representación nos ha permitido ir depurando el catálogo de vistas disponibles y determinar cuáles son más apropiadas para según qué propósito. El complemento de herramientas interactivas de consulta ha resultado para potenciar el uso de la información disponible.

Por último, valorar convenientemente la audiencia, uso y expectativas de la información representada por este medio, permite seleccionar la aproximación más apropiada en cada caso.

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Malthus: “luego vendrá el que bueno te hará”

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/10/22

Hubiera sido uno más de los economistas clásicos en lugar de uno de los autores más denigrados, sobre todo en su tiempo, pero el reverendo Thomas Robert Malthus tuvo la ocurrencia de hacer cuentas y pensar en el futuro. Y sus cuentas fueron que con una población de 15-16 millones de habitantes en la Gran Bretaña de su tiempo (año 1800, frente a los 65 actuales) y un crecimiento inédito hasta esos días, la población rebasaría la capacidad de producir alimentos de la agricultura tradicional de su época.

Hoy Malthus parece el ejemplo de agoreros y de catastrofistas, y en su tiempo no fue mucho mejor. Sin embargo, su libro “Ensayo sobre el principio de la población” se basa en unos principios aplicados hoy en todo tipo de predicciones: desde el oil peak a los modelos de predicción del clima o GCM. Desprovisto de ecuaciones y datos numéricos, Mathus intuye un modelo en el que la población crece exponencialmente y la capacidad de producir alimentos aritmética o linealmente.

Las curvas de población y recursos de Malthus

Las consecuencias previstas por Malthus como escasez, hambre, o enfermedades conformaban un mecanismo regulatorio de la población que haría que se mantuviera estable, aunque a costa de periódicos desastres, las catástrofes maltusianas, que de forma drástica regulan población y recursos.

Lo que no pudo anticipar es que la expansión del comercio y, sobre todo, las mejoras tecnológicas en la agricultura harían que la producción de alimentos creciera a un paso similar al de la población, y que nos llevara a cifras fabulosas como los más de 6.500 millones de habitantes del planeta de hoy en día frente a los algo menos de 1.000 millones de hace dos siglos (y puede que unos 200 al comienzo de nuestra era). Otra magnitud asombrosa es el número de años para doblar la población que se ha reducido desde 200 en tiempos de Malthus, a unos 50 en la actualidad.

Evolución de la población mundial

No sólo ha cambiado el número, también lo ha hecho, y mucho, la distribución de la población. Por ejemplo, hace dos siglos, Europa contenía a la quinta parte de la Humanidad. Hoy sólo a un 5%.

A pesar del descrédito del maltusianismo, a mediados del siglo XX el estudio de la evolución de la población empezó a mostrar signos alarmantes. En 1972, el Club de Roma, un prestigioso think tank que estudia el desarrollo sostenible, publicó el informe “Los límites del crecimiento” que se basaba en el uso de modelos matemáticos producidos por el MIT. Las conclusiones hubieran sido firmadas por Malthus: una vez más, el crecimiento exponencial de la población suponía una presión insostenible sobre los recursos, llegando a predecir, por ejemplo, un agotamiento del petróleo en 1990 que, obviamente no aconteció (entre otras cosas debido a la aparición de nuevas reservas). El informe se actualizó unos años más tarde, y siguió poniendo el foco en la presión sobre los recursos de una población que no deja de crecer, y que posiblemente haya rebasado el tamaño sostenible que puede soportar la Tierra.

La nueva edición pronostica hambrunas catastróficas para el siglo XXI, pero más allá de los números (que demostraron se poco fiables en la primera versión), la principal contribución del Club de Roma es la introducción de los conceptos de limitación de recursos y desarrollo económico y humano sostenible.

La presión sobre los recursos pesqueros

A mediados de los años 60, había lugares en la Tierra donde las hambrunas crónicas actuaban como ese mecanismo de regulación natural identificado por Malthus. Lo cierto es que aún hoy sigue habiendo estos lugares. Pero hace cincuenta años el paradigma era la India, y fue uno de los lugares donde se aplicaron en mayor escala las técnicas de la llamada Revolución Verde. Se trató de la difusión de los nuevos modos de agricultura mecanizada y tecnificada en un país en desarrollo. La renovación de la agricultura está en la base del crecimiento de la población que asustó a Malthus, y a mediados del siglo XX se había convertido en una combinación del uso de fertilizantes, nuevas variedades y mecanización. El caso hindú es el paradigma, y hoy se habla de una nueva revolución que haga algo similar por África.

En el excelente artículo “The Global Food Crisis” en National Geographic se habla de la revolución verde cuarenta años después: contaminación del suelo y de las aguas, dependencia excesiva de productos químicos, agotamiento de la tierra. Este precio ¿es el adecuado por sacar a la India del hambre o es inasumible? Algunos de los promotores de la nueva revolución verde para África tratan de apoyarse en técnicas tradicionales más saludables, y que, sobre todo, eviten la dependencia de los fertilizantes industriales.

Pero sea de una o de otra forma, es necesaria una revolución en la producción de alimentos. Hasta ahora, el escenario futuro parecía despejado:

Evolución de la población, el precio de los alimentos, la producción per cápita y el número de personas hambrientas

Las mejoras en la agricultura y la puesta en producción de nuevos terrenos dieron lugar a un crecimiento de la cantidad de alimentos per capita –muy desigualmente repartido-, y una continuada reducción de sus precios –con consecuencias como las políticas de subvenciones agrarias en los países que pueden permitírselo. Pero la población sigue creciendo a un ritmo asombroso, y al conjurar el fantasma de Malthus nos encontramos con que el consumo ha superado a la producción como en los tiempos de hambrunas históricas, traduciéndose en alzas de precios, escasez y hambre:

La clave: producción y demanda de cereales en la pasada década

Hay causas inmediatas como la sequía crónica en la región de producción de cereales australiana, el aumento en el consumo de carne (el 35% de los cereales se dedican al ganado) o la política de promoción de biocombustibles que desató una fiebre sobre el maíz (95 litros de etanol requieren el alimento de una persona durante un año). Pero las causas más profundas son otras.

Por un lado el imparable aumento, exponencial, de la población. 9.000 millones. Hay que retener esa cifra, porque parece haber acuerdo en estimarla como la población del planeta hacia mediados de este siglo. Eso supone aumentar en un 50% en menos de 50 años, y supone que una parte considerable del crecimiento económico futuro, sobre todo en los países más desfavorecidos, debe dedicarse a proporcionar alimento, vivienda y trabajo a esos nuevos habitantes, no a despegar desde la pobreza actual.

Crecimiento estimado de la población

El crecimiento de población actual es de unos 80 millones de personas netos cada año. Es como añadir un Egipto o una Alemania nueva al mundo cada año.

En el lado de los alimentos, también asoma Malthus. En su tiempo se produjeron una serie de avances en la agricultura que llevaron al estado actual de mecanización, uso de fertilizantes, pesticidas, y selección de variedades. Además, la expansión colonial puso en producción enormes extensiones de terreno fértil en todo el mundo, y esas cosechas llegaron a todo el mundo gracias al avance de los transportes. Incluso, para hundir más la fama de Malthus, la emigración desde Inglaterra actúo como regulador no traumático de la población.

Hoy, las perspectivas para alimentar una población creciente son mucho más “malthusianas”. La empresa Land Commodities tiene una buena lista con todos los argumentos para invertir en todo lo relacionado con la producción agrícola, y es, al mismo tiempo, un catálogo de problemas para el futuro: escasez de tierra utilizable, sequías, cambio climático, fuerte dependencia de productos químicos, reducción de los incrementos de producción, degradación del suelo, incremento del consumo de carne, incremento de precios agrarios, …

Cambios en el uso de la tierra

Incrementos en la producción agrícola

Variación de los precios agrarios

Habiendo alcanzado los confines de la Tierra, sin posibilidad de exportar población fuera de ella, sin ninguna política global de contención del crecimiento, y sin prever avances radicales en la tecnología agraria, vamos a tener que poner una vela a Malthus (además de a Dios y al Diablo) para que nos saque de esta …

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e6/Thomas_Malthus.jpg

Malthus

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La bola de cristal (2): algunos números para el 2025

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/08/04

El libro “The Extreme Future“, ya mencionado antes, contiene todo tipo de predicciones. Muchas de ellas están enfocadas a temas muy concretos, aunque otras son variadas. A este grupo pertenece las de esta entrada, una colección de predicciones para ese “futuro extremo” que el autor fija en torno al año 2025:

  • Porcertaje de consumidores que comprarán vehículos que usen sólo energías renovables: 80
  • Proporción de mujeres frente a hombres en el mercado de trabajo: 2:1
  • Porcentaje de robots dentro de los trabajadores: 60
  • Porcentaje de hogares con robots: 90
  • Número de años que hace que se ofrecen seguros contra el terrorismo: 10
  • Porcentaje de norteamericanos (o habitantes de países desarrollados) que han adquirido o vendido ADN por Internet: 45
  • Orden de preferencia de la inteligencia para padres que seleccionan mejoras para sus hijos antes de nacer: 3º
  • Orden de preferencia del aspecto físico para padres que seleccionan mejoras para sus hijos antes de nacer: 1º
  • Porcentaje de estadounidenses que viven más de 100 años: 25
  • Porcentaje de estadounidenses que viven más de 100 años que son mujeres: 80
  • Porcentaje de estadounidenses que usan drogas que aumentan sus capacidades: 75
  • Porcentaje de estadounidenses deprimidos por su vida sexual que usan drogas que mejorarla: 5
  • Puesto que ocupa la cirujía plástica como gasto doméstico después de la comida: 2
  • Número medio de horas diarias que cada norteamericano dedica a ver la TV en Internet: 10

Bueno, algunas parecen lógicas y esperables, mientras que otras, …, sinceramente.

El problema de las basuras (espaciales) 2025 (según FOUND en Wired)


Todos las predicciones que se recogen en el Proyecto A1 están en la sección “La Bola” (de cristal)

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La bola de cristal (1): Pronósticos sobre energía 2030

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/07/20

Ya comenté que el libro “The Extreme Future“ está trufado de todo tipo de listas de tendencias y pronósticos (vamos a traducir así el forecast inglés), así que vamos a empezar esta sección de pronósticos con algunos de los recogidos allí.

El autor dedica un capítulo entero a la energía, lo que es bastante razonable, dado que se trata de una cuestión que despierta gran interés en el presente y en su proyección hacia el futuro.

Las predicciones en particular, cuyo horizonte es el año 2030, proceden de el DOE (Ministerio de Energía norteamericano) y de la CIA, y son:

  • La demanda global de energía se incrementará en un 70%
  • Habrá un incremento de un 50% en la demanda de energía de naciones en desarrollo, especialmente China e India (hay estimaciones que superan esta cifra)
  • El acceso a la energía será un herramienta fundamental en el mundo en desarrollo para alcanzar mejores condiciones de vida
  • Un incremento en el acceso a la energía en el mundo desarrallado será necesario para mantener la productividad y el crecimiento
  • La energía ya se ha convertido en una materia propia de seguridad en todo el mundo
  • Las necesidades energéticas de China doblarán a las de Estados Unidos y la Unión Europea
  • Las energías renovables supondrán más del 35% de las necesidades energéticas globales para complementar las reducidas reservas de petróleo
  • Las innovaciones como la fusión, la nanotecnología y la energía solar, reemplazarán al petróleo (posiblemente una visión muy optimista)
  • La producción personal y distribuida de electricidad será sostenible
  • Avances en el uso del hidrógeno y las energías renovables procurarán nuevas fuentes de suministro de energía

Con respecto al último punto, el autor muestra una gran confianza en el uso futuro del hidrógeno, y considera que será una fuente fiable, flexible (que tendrá muchos usos), de producción local, con menor impacto en el entorno, ilimitada, y finalmente barata y efectiva en costes. También la aplicación de la nanotecnológica en el mundo de la energía tiene un papel relevante en el libro.

Resguardo personalizado de votación electrónica en 2012 (según FOUND en Wired)

Actualización:

Todos las predicciones que se recogen en el Proyecto A1 están en la sección “La Bola” (de cristal)

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Futuro extremo

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/07/16

“Futuro Extremo” o “The Extreme Future“, es un libro de James Canton sobre tendencias de futuro a medio plazo (en torno al año 2020-2025). James Canton es, según su libro (y una entrada en la Wikipedia que podría haber escrito él mismo) asesor de grandes empresas y varias administraciones estadounidenses a través de su empresa “Institute for Global Futures“.

Sin entrar en valorar las actividades de su empresa o su papel como asesor, el libro “The Extreme Future: The Top Trends That Will Reshape the World in the Next 20 Years” es un texto interesante que repasa las tendencias más destacadas en una amplia gama de temas: clima, economía, globalización, ciencia, energía, …

Aunque a veces tiene un punto de vista un tanto local (orientado hacia Estados Unidos), en general el alcance del texto es globalcon razonamientos aplicados a cualquier región del globo.

El “futuro extremo” al que hace referencia el título se define como el horizonte 20 años en el futuro (el libro se escribió en 2005), y al mundo confuso, cambiante, y sorprendente que, según el autor, será el que se viva en esas fechas, en contraste con el actual.

Los cinco factores que definen ese futuro extremo serían:

  • La velocidad. Los cambios serán acelerados y generalizados.
  • La complejidad. Una mayor interrelación dará lugar a relaciones más complejas y mayores interdependencias.
  • Riesgo. Nuevas amenazas y más temibles se cernirán sobre el mundo del futuro: desde terrorismo y crimen a desastres económicos.
  • Cambio. Los movimientos drásticos en el trabajo, la sociedad y las relaciones obligarán a hacer cambios radicales y rápidos.
  • Sorpresa. Definida en los puntos anteriores, la sorpresa será un elemento presente en las vidas del futuro.

Creo que para cualquier persona del pasado nuestro presente se podría definir por estas mismas características: cambios acelerados, entorno cambiante y sorprendente rodeado de nuevas e inquietantes amenazas. Eso no quita valor a la apuesta de Canton que es capaz de enunciar muchas veces un “yo predigo” que en otras personas causaría rubor.

Y es que la profusión de listas de predicciones, tendencias y factores que definen el futuro es uno de los valores de este libro. Aunque algunas proceden de otras fuentes, la gran mayoría son enunciadas directamente por el autor al que no le tiembla el pulso al hacer todo tipo de de predicciones.

Para hacerse valer, empieza enumerando predicciones que ha hecho en el pasado (algunas disponibles en su propia web). Por ejemplo, anticipar una industria “limpia”, o que el talento competirá globalmente, el turismo de células madre (la semana pasada fue noticia en prensa) o la asunción de un papel cada más relevante económicamente para China, aunque también predijo ordenadores cuánticos viables en 2008.

Aunque iré dando salida a algunas de esas listas de predicciones y tendencias, para abrir boca aquí van cinco a las que se atreve incluso a poner fecha (hay que recordar que el libro es de 2005):

  • En 2012, la mayor parte de la gente querrá usar la genética para predecir cuando tendrán problemas de salud, y no sólo para determinar su pueden padecer enfermedades.
  • A menos que haya cambios drásticos en el sistema de educación, en 2010 los jóvenes norteamericanos (seguramente se pueda aplicar a otros países) no estarán preparados para competir en ciencia y matemáticas.
  • Hay una alta probabilidad de que haya acciones terroristas basadas en tecnologías de la información contra Estados Unidos o sus aliados antes de 2010. En realidad ya se ha producido contra otros países.
  • Antes de 2015 habrá ataques terroristas basados en armas biológicas.
  • Habrá más puestos de trabajo que personas disponibles en 2015 en USA, Europa y Japón. Es evidente que no predijo una crisis económica enmedio.

Anillo que detecta el estado de ánimo en 2009 (según Wired)

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Las predicciones de futuro, una justificación

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/06/10

Quería empezar a revisar una serie de predicciones de futuro, pero creo que antes merece la pena explorar el porqué de ese esfuerzo por imaginar un tiempo que puede que ni siquiera lleguemos a conocer.

Siempre se ha acudido a adivinos, sibilas y nigromantes con la intención de manipular el futuro. Si resulta favorable, para mantener el hilo de desarrollo, si se anuncia adverso, para cambiarlo. En nuestros días, y a pesar de lo desprestigiado de la profesión (aunque hay más magos que científicos en televisión), el público sigue acudiendo, ignoro si con mucha fe, con las mismas intenciones.

Si miramos hacia el otro lado de la predicción, el de los pronósticos con algún fundamento técnico o científico, el porqué de hacerlas y seguirlas es también muy similar: si la predicción es favorable, hacer lo posible para llegar a ese escenario, si no lo es, tratar de evitarlo.

Esa palabra, “escenario” es muy importante en la justificación que se hace del informe ”The DCDC Global Strategic Trends Programme 2007 – 2036“ [PDF]. Se trata de un documento que elabora el Ministerio de Defensa Británico, y que hace público en su web. Aunque el contenido está bastante sesgado hacia las actividades del Ministerio, da una visión muy general de muchos aspectos del mundo futuro de dentro de treinta años, tocando varias materias y aventurando varias tendencias generales.

La justificación que se da en ese informe me gusta especialmente: se trata de ensayar esos futuros, de preparar las reacciones cuando lleguen, si es que lo hacen. Es un punto de vista muy propio del oficio militar y en general de quienes tienen que lidiar con situaciones de emergencia: analizar escenarios de riesgo y preparar planes de contingencia para ellos. En este caso se hace algo similar: identificar las principales tendencias y movimientos, y diseñar los escenarios que resultarían de su aparición.

Tal y como dice al hablar del propósito del documento, no se trata de hacer predicciones, ya que el futuro es por naturaleza impredecible, pero sí es una forma de “ensayar” o prepararse para las posibilidades identificadas, estando mejor preparados para darles respuesta si finalmente llegan a producirse.

En este caso no estamos ante análisis y modelos de ciertos fenómenos como el clima, o la demografía, si no de una identificación de corrientes, y su extrapolación hacia el futuro. Eso supone lidiar con el riesgo de limitarse a contar lo que está sucediendo en la actualidad. El futuro se compone de muchas variables, incluso desconocidas, que interactúan de formas inimaginables entre sí, y que tienen magnitudes y naturalezas bien distintas: desde decisiones personales, a la deriva de los continentes. Hay que lidiar además con las imposiciones de determinados futuros desde corrientes políticas o sociales.

Es por ello, que este tipo de predicciones se ajusta con una probabilidad: desde escenarios posibles a poco probables, lo que es una ayuda para quien va a hacer el ejercicio posterior de calibrar el impacto y las acciones necesarias para afrontar un escenario determinado. Hay que considerar además las discontinuidades: si se analizan las principales corrientes y tendencias el futuro parece deslizarse sobre un fluido homogéneo, y sabemos de sobra que no es así, que hay “cisnes negros” que irrumpen en cualquier momento rompiendo o desviando dramáticamente el curso de los acontecimientos. Estas discontinuidades deben ser también consideradas e introducidas en los escenarios que se elaboren.

Hay por último una distorsión que introduce nuestro presente: la tendencia a infravalorar los acontecimientos futuros y a sobreestimar los de la actualidad. El presente actúa como una lente y deforma nuestra visión con su cercanía que nos envuelve.

Pronto revisaremos esos escenarios de futuro, y otros trabajos similares.

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