Aunque no entra dentro del tono que tenía pensado para este blog, ante el fin de semana unos cuantos videos y fotos
Cuando aparecieron los robots en la ficción, la idea no es que fueran seres mecánicos (luego electrónicos) si no biológicos y, claro, humanoides. La idea de robots como imitadores de los seres humanos se ha llevado hasta el extremo del valle inquietante, y ha calado en la cultura popular:
Los robots de la ciencia ficción clásica, y buena parte de los prototipos que hemos conocido desde entonces se basan en obtener robots física o mentalmente antropomórficos. En estos días hemos podido ver un notable avance en la imitación del ser humano, al menos en su desplazamiento. Es el notable prototipo andador PETMAN:
Pero no tiene por qué ser el único camino. La misma empresa, Boston Dynamics, presentó hace tiempo BigDog, un concepto de robot cuadrúpedo para carga, de lo más inquietante:
Los seres vivos son la fuente de inspiración más empleada después de los propios seres humanos. Además del cuadrúpedo, se ha experimentado con seis patas y más, y con los insectos voladores. Personalmente tengo debilidad por el robot serpiente:
Y a partir de aquí, la imaginación es libre, por que ¿quién dijo que un robot tenga que imitar a una persona o a un ser vivo? Estos son los aviones robot, autónomos, que cooperan entre sí:
También pueden ser vehículos de conducción automática:
o un electrodoméstico:
Y las formas pueden ser completamente libres. Una esfera:
O el muy preliminar prototipo de un morfo-robot que cambia de forma para desplazarse:
Y tanta libertad nos lleva otra vez al principio, a usar a seres vivos como plataformas robóticas. Posiblemente el ejemplo más vistoso es el de los escarabajos por radio control:
Y para cerrar el círculo, las personas controlodas remotamente de NTT:
que recuperan la idea inicial de los robots de Capek, esos sirvientes biológicos que obedecen sin rechistar a sus amos.
Parece que el futuro nos va a traer una profusión de robots o dispositivos robotizados, aunque entendidos en un sentido mucho más amplio, y posiblemente lejos de aquellos hombres mecánicos que deslumbraron a nuestros abuelos.










