Casi desde el inicio de este blog, he estado usando mi cuenta de Twitter para publicar enlaces a noticias que pudieran ser interesantes para otros que sientan el gusanillo del futuro. Se publican usando el tag #futuros para que sea fácil de buscar y que si alguien se anima, pueda añadir los suyos. Esta es la recopilación de octubre de 2009:
Cada año, Technology Review (TR), una revista que publica el MIT con contenidos sobre tecnologías muy variadas, desde la información y las comunicaciones a los materiales o la energía, publica una lista de tecnologías emergentes que deberían “cambiar nuestras vidas”. Cada año esa lista varia, y algunas tecnologías acaban evolucionando hacia algo tangible, mientras que otras deben esperar aún para madurar … si es que lo hacen finalmente.
De todas formas, la gente del TR está muy bien informada y suele tener muy buen ojo a la hora de seleccionar lo que puede tener más impacto, sobre todo en el corto y medio plazo.
La lista completa es ésta:
Máquinas biológicas
Memoria “racetrack” o “hipódromo”
El genoma de 100$
Reactor “traveling wave”
Papel para pruebas de diagnóstico
Batería líquida
Asistente software inteligente
Nanopiezoelectrónica
HashCache
Redes definidas vía software
En otro lugar ya hemos analizado varias de ellas por su relación con las llamadas TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones). Así que aquí revisaremos las demás. Hay que tener en cuenta, que en la selección de Technology Review se habla de tecnologías en relación a las empresas que las proponen:
El genoma de 100$: el abaratamiento de la obtención del genoma personal va a tener considerables consecuencias. Para empezar, caerá el precio de los análisis que permiten conocer la predisposición a determinadas enfermedades (más de 80 ofrece ahora el kit de 23andMe, que sólo examina una parte y ahora cuesta 400$), lo que supondrá que casi cualquiera pueda permitirse conocer la predisposición genética de, por ejemplo sus hijos, y tome las medidas previsoras que la tecnología ofrezca. No sé si llevará a un mundo tipo “Gattaca” (por cierto, habrá que revisar esta película), pero sí que la tentación de analizar la componente genética de tu pareja va a ser bastante fuerte. Tanto como la de los seguros por obtener esa información a la hora de calcular la prima. Hay que tener en cuenta la previsible oleada de consecuencias con impacto en la sociedad que pueda desencadenar la disponibilidad barata de genomas personales.
Como lo tendrá también para la investigación. Aunque el ADN no se puede tratar como un lenguaje de programación por más que parezca una analogía afortunada, el mes pasado puede ver una presentación sobre manipulación y codificación de ADN. Como en todo proceso de programación, son necesarias herramientas de pruebas y verificación, como test baratos que analicen el ADN resultante. Va a ser un terreno oscuro y movedizo, y posiblemente con varios años por delante antes ver nada concreto, pero aquí hay una vía para cambios de gran alcance.
De todas formas, estamos a más de 5 años en el mejor de los casos, si la empresa BioNanomatrix es capaz de sacar adelante su producto.
El reactor “traveling wave” es un -nuevo- intento de producir energia nuclear barata y limpia. La idea es suprimir el proceso de enriquecimiento y recarga de combustible, que es peligroso (transporte y manipulación de material radiactiva) y caro (paradas y manipulación). La idea procede de los años 90 y se basa en introducir una pequeña cantidad de material fisionable que a medida que se consume va enriqueciendo el resto del material (Uranio 238, un desecho del proceso de extracción del U-235) con el que se carga el reactor. Si lo que se predice es cierto, podría estar funcionando durante decenas y “cientos” de años sin necesidad de recarga, superando así la vida útil de una central nuclear actual, incluso sin recargar el combustible. También estamos hablando de largos plazos (hasta 30) años antes de poder tener reactores de este tipo operativos.
Lo que es quizá tan singular como la propia tecnología, es que se trata de un desarrollo de una empresa privada, y no nace en un laboratorio financiado con fondos públicos. No hace más que confirmar la migración de la financiación privada en investigación y desarrollo (los fondes de VC, Venture Capital) desde las comunicaciones y la información a la energía que es -y previsiblemente por mucho tiempo- el “punto caliente” de atención de gobiernos y ciudadanos, y un área con grandes perspectivas de desarrollo tecnológico y económico.
La batería líquida es otra muestra del interés en la energía. Ya pudimos ver en el pasado EmTech al responsable de A123, una empresa que está ganando una gran relevancia por su tecnología de baterías, capaces de sobrevivir a colisiones, y de ofrecer la potencia que necesitaría un vehículo completamente eléctrico viable. Así que no es extrañar que se destaque como tecnología prometedora la de estas baterías pensadas para acumular energía en grandes cantidades. La principal diferencia es que todos los materiales activos de la batería son líquidos, lo que debería reducir los costes a un tercio de las convencionales. El sistema permitiría la construcción de sistemas de acumuladores a escalas sin precedentes (miles de metros cuadrados) para respaldar las demandas eléctricas de ciudades.
El uso de papel para pruebas de diagnóstico sería la tecnología más cercana a la comercialización de entre las seleccionadas por TR. Se trata de herramientas de diagnóstico baratas, y resistentes que podrían transportarse con facilidad y usarse sin necesidad de conocimientos o herramientas especializadas.
Basado en microfluidos, el papel contiene líquidos reactivos que en contacto con la sustancia que se quiere analizar -sangre, por ejemplo- cambian de color. El papel aporta muchas ventajas: se puede destruir -incinerar- con facilidad, se puede imprimir en él, se puede manejar en hojas, o se puede recortar. Los test de papel podrían usarse para diagnosticar ciertas dolencias o carencias (de momento insuficiencia hepática) en lugares sin infraestructura médica o para control personal.
Por último, aunque revisadas en otro lugar, las máquinas biológicas pueden resultar algo remotas ya que estamos hablando sobre todo de interfaces directos con seres vivos. Para hacernos una idea de qué estamos hablando, aquí va este video [Youtube, 3:27]:
Como se puede ver, el trabajo se centra en introducir electrodos en pequeños seres vivos, como insectos, para poder controlar remotamente sus movimientos. Los insectos son fáciles de críar, de manipular y capaces de transportar pesadas cargas -a su escala- aunque es evidente que el interés verdadero estará en otros seres (como la extraña experiencia de control “remoto” de personas).
Estas máquinas biológicas representan el interés por los soluciones tipo cyborg como alternativa a los robots: apoyarse en seres vivos para aquellas funciones como el movimiento, más complicadas de recrear artificialmente. Un animal que pueda cumplir órdenes complejas haría olvidarse mecanismos, energía, percepción, reconocimiento visual, o contexto. Claro, a cambio hay que ser capaces de interceptar funciones cerebrales para introducir órdenes y para extraer información, lo que hasta la fecha no se ha demostrado fácil, aunque se está avanzando mucho.
Sería una paradoja que tras generaciones de diseñar organismos artificiales, incluso de confiar en ellos nuestra existencia futura, la robótica pueda dar el salto hacia instalarse en el control de animales, o en la hibridación de organismos vívos y electrónicos.
Actualización:
Todos las predicciones que se recogen en el Proyecto A1 están en la sección “La Bola” (de cristal)
Hay una rama entera del diseño y de la investigación científica que se basa en replicar mecanismos existentes en la naturaleza. Es además una actividad que está creciendo (o haciéndose más notoria) en los últimos tiempos. Pero mucho antes ya nos fijábamos muy bien en lo que les funcionaba a animales y plantas:
Versión 1
Entra en juego el arte y la imaginación y crean nuevas inspiraciones:
Y sabiendo que la tecnología tiene como fuente inspiración al arte, tenemos nuevos prototipos:
Se fija el inicio del declive de la armadura allá por el siglo XIV cuando los arqueros demostraron ser capaces de parar una carga de caballeros con armadadura. Seguramente tuvo que ver más con la incompetencia que con el poder de las armas, pero poner hitos y fechas es una tendencia natural. De todas formas las armaduras se siguieron usando hasta el siglo XVIII aunque reduciendo tamaño y peso, quedando al final convertidas en elementos ornamentales, como los que usan en desfiles los cuerpos de coraceros que aún perviven.
Durante la guerra de las trincheras entre el 1914 y 1918 la armadura resucitó: por un lado el casco se popularizó y sigue hasta nuestros días; y por otro se emplearon armaduras parciales pero sólo para usos muy concretos. La protección no compensaba la pérdida de movilidad.
Una nueva resurrección de la armadura aparece en los años 60 y sigue hasta nuestros días con chalecos y protecciones de todo tipo, que hace que un moderno policía antidisturbios se parezca cada vez más a un guerrero con armadura.
Sin embargo la armadura sí que ha quedado en la literatura, el cómic y en el cine. Ya no se trata de protección, o no únicamente. Las armaduras de ficción, además de proteger y llevar armas, aumentan las capacidades naturales de las personas que las portan: pueden llevar pesos enormes, aumentan su fuerza, son capaces de correr y saltar, y hasta de rodar o volar según el caso. Esto suena mucho a body hacking, la verdad.
Así que el exoesqueleto como medio para aumentar o suplir capacidades motrices se fue abriendo paso hacia los tableros de diseño. La primera propuesta moderna, es el Hardiman de General Electric de 1966, y desde entonces han ido apareciendo demostradores parciales, conceptos (como los de las dos imágenes) centrados casi siempre en aplicaciones militares, y diseños.
¿Estamos llegando a la madurez de este concepto de exoesqueleto? Eso parece ya que tenemos dos propuestas concretas y aparentemente funcionando. Por un lado modelos militares que han recibido financiación para extender las capacidades de los soldados sobre el terreno. La enorme inversión en tecnología para tropas que -hasta la fecha- han combatido es escenarios muy primitivos, es una paradoja sobre la que habrá que volver en otro momento.
Por otro un modelo japonés que después de un larguísimo tiempo de desarrollo parece que está listo para ser “vestido”.
En ambos casos la solución es muy similar, se trata de unas piernas reforzadas, que interfieren las órdenes del cerebro y mueven unos motores que aumentan (entre 5 y 10 veces según el fabricante) la fuerza natural de la persona. Esas piernas son rígidas y están unidas a una estructura que permite soportar grandes pesos en la espalda, en los brazos o en ganchos que se colocan frente al pecho. Uno de los modelos militares es también capaz de correr y hacerlo aparentemente más tiempo de lo que sería capaz una persona.
Afortunadamente hay videos de los dos, así que:
HAL, desarrollo civil japonés
HULC: prototipo militar
Yo sigo teniendo dudas sobre la autonomía de estos sistemas, las baterías que precisan (aunque pueden ser bastante pesadas ya que las soporta el exeesqueleto), la fiabilidad, cómo recuperarse de una caída, cuánto tiempo podrían usarse en condiciones reales, tiempo sin averías, y muchas más.
HULC (Human Universal Load Carrier) es el típico desarrollo militar, seguramente con un precio exhorbitante, pero que podría acabar calando en el público con el paso de los años si llega a ser verdaderamente útil.
HAL de Cyberdyne, el prototipo japonés, está en teoría a la venta por 4.000$, es decir que ha dado el paso para salir del laboratorio, aunque tendría que despejar muchas dudas, y seguramente lanzar varias generaciones, antes de alcanzar un dispotivo con una mínima aceptación. Por cierto, hay un video más amplio con explicaciones subtituladas (pero sin audio), además de una entrevista en tres partes con el profesor Sankai, que es quien ha estado tras el desarrollo de HAL.
Visto el precio del primer equipo comercial, aún parece lejano ver de manera habitual estas ayudas, aunque si funcionan de verdad, podrían acabar en manos de gente con requisitos muy especiales (se me ocurre alpinistas) pero no cuento con verlo este año ni al que viene en una obra o en un almacén. De todas formas, a finales de año podrá alquilarse por 2.000$ al mes (parece que la opción compra es muy atractiva).
Estos equipos tendrían también en teoría aplicaciones para discapacitados, aunque ninguno de los fabricante parece estar interesado en esa línea. Parece que los piernas ortopédicas, o los equipos para ayudar a caminar van por caminos divergentes.
Los creadores de HAL tienen una visión muy particular sobre la robótica: dado que es inviable una verdadera inteligencia artificial, es mejor dotar a las personas de las herramientas y capacidades para superar las limitaciones de su cuerpo. Eso de inteligencias en cuerpos total o parcialmente artificiales lo firmaría cualquier creyente en la Singulaidad. Creo que va a ser el momento de dedicarle un rato a la gran “S”.