Proyecto A1

Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

Posts etiquetados ‘Estados Unidos’

MMXX – 80 tendencias para 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/05/12

Esta es la lista completa de tendencias que he identificado para el año 2020 (o MMXX en números romanos). Vista ahora, está claro que hay un claro sesgo hacia la tecnología, pero hubiera sido sorprendente que no fuera así. A fin de cuentas, es a lo que me dedico.

La lista completa, tras algunos cambios y colecciones, está en la página Tendencias 2020 de este blog. En esta tabla se muestran todas de un vistazo:

Abaratamiento del genoma Concentración urbana Estado y actores no-estatales La Singularidad Plataformas
Abierto Cultura global Estados Unidos Libro electrónico Pobreza y desequilibrio
Agua Decrecimiento Exaflood Localización Privacidad
Aislamiento Democracia 2.0 Fabricación personal M2M Realidad aumentada
Alimentos Descontento Geoingeniería “Make” Religión
Análisis visual de datos Desigualdad Gestión de la atención Materias primas Retornos
Asia Desintermediación Gratis, freemium Meta-ciudad Robotización
Cambio climático Deuda Hipertransparencia Migraciones Salud
China Digi-real Identidad Movilidad Social
Clase media Digitalización Innovación “barata” Nano Talento
Cloud Dólar Innovación abierta Nueva naturaleza TIC
Cogno Educación Integración Nuevas ciudades Traducción automática
Colaboración Empresa como red Interdependencia Nuevos interfaces Transformación de los medios
Combustibles fósiles Energía IoT Pandemias Transhumanismo
Competitividad Energía nuclear Islam Paro Transporte
Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes Envejecimiento y rejuvenecimiento Jugar Personalización Urbanismo

Pero claro, al menos en mi caso, no basta con las tendencias, hay que obtener un mapa con ellas.

Ese mapa está ya como un borrador, que he presentado esta tarde en una conferencia para ATI, sin embargo, aún necesita un poco de trabajo para refinar contenido y formato. Pero eso no quiere decir que no pueda hacerse un primer trabajo de mapeo trabajando sobre las relaciones entre tendencias.

El punto de partida es la lista desordenada de tendencias. Sin embargo, cuando se conectan las que tienen algún tipo de relación entre sí, va surgiendo una compleja trama:

Eso sí, hay una clara limitación y es que no hay líneas cruzadas lo que limita el número de relaciones entre tendencias que podría ser mayor. Es una limitación del medio y la disposición del gráfico, y el experimento de marcar las líneas cruzadas de otra forma no acaba de funcionar. No es preocupante porque se pierden pocas y no son las más relevantes.

Para ganar en legibilidad he podido destacar un subconjunto de tendencias marcando aquellas que tienen un mayor número de enlaces:

Relaciones -principales- entre las 80 tendencias

La lista resultante es bastante razonable, y muchas de ellas están en mi particular selección. En la próxima entrada dejaré el resultado final de este ejercicio: un mapa global de tendencias para 2020, más unas cuantas gráficas intermedias del proceso.

Publicado en Biología, Economía, Energía, Futuros, Predicción, Prospectiva, Sociales, Tecnología, Tendencias | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

MMXX – Tendencias para 2020 (IV)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/04/06

Cuarta entrega de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Están disponibles la primerasegunda y tercera partes, así como el catálogo completo de las publicadas hasta ahora. Las correspondientes a esta entrada son:

Agua: la gestión del agua es posiblemente uno de los motivos de que hayamos desarrollado una civilización (la “trampa hidráulica”), y su control sigue siendo uno de sus rasgos principales. El aumento de población, incluso en zonas inhóspitas, la contaminación, cambios en el clima, y un uso abrumador en agricultura e industria hacen que la escasez alcance incluso a regiones húmedas. Hay un consenso generalizado en considerar al agua uno de los factores críticos del siglo XXI, capaz de provocar disputas, guerras y migraciones por motivos medioambientales. Además, las fuentes naturales se están reduciendo y las alternativas son muy caras, lo que agrava la situación en naciones en desarrollo.

China: si el siglo XX se ha llamado el “siglo americano”, hay quien ve el XXI como el “siglo chino”. El espectacular crecimiento económico de China, que se está traduciendo rápidamente en influencia política (dirigida esencialmente al control de materias primas) puede derivar también en poder militar y un desarrollo tecnológico independiente. Considerar qué todo eso configure un mundo bipolar como el vivido en la Guerra Fría es un poco prematuro, no obstante. Aunque es cierto que la política china se volverá más asertiva y creará más puntos de roce, aún debe consolidar unos cimientos estables sorteando las amenazas de la corrupción, el aumento de las diferencias sociales, la ausencia de libertades políticas, la contaminación, la falta de recursos, el crecimiento urbano, o el envejecimiento de la población. Hay que tener en cuenta que durante la mayor parte de la historia de la Humanidad (aproximadamente hasta el siglo XVIII) el papel económico de China –e India- era muy relevante, lo que hace que se interprete el crecimiento actual como corrección de la “anomalía” histórica de los dos últimos siglos (más que países emergentes, podría hablarse de “re-emergentes”).

Energía: definitivamente es uno de los temas clave de la próxima década, y abre sus desafíos en varios frentes. En primer lugar está la reducción del consumo, especialmente de los combustibles fósiles (algo que no parece posible), la identificación de nuevas fuentes energéticas capaces de sustituir el catálogo usado actualmente, y la presión hacia el control del suministro y la autosuficiencia energética. Aunque la inversión tecnológica ha crecido enormemente en los últimos años, no parece que estemos cerca de encontrar una solución a los problemas actuales lo que podría llevarnos a una década llena de tensiones y movimientos geoestratégicos para tratar de asegurar el suministro basado en el modelo actual.

Retornos: es inevitable que vivamos la recuperación de viejas ideas que puedan haber “expiado sus culpas” y vuelvan con un nuevo prestigio, sobre todo en las nuevas generaciones y ayudadas por algunas condiciones de entorno. Las desigualdades pueden llevar, por ejemplo, a un resurgimiento de ideas anticapitalistas –un sentimiento que la crisis presente parece alimentar-, quizá ligadas a movimientos religiosos, anarquistas o nihilistas. Algo similar puede ocurrir con diversas formas de populismo o marxismo.

Plataformas: una tendencia observada desde hace ya algún tiempo en el mundo tecnológico, pero que se están extiendo a otros es el de convertir un producto en una plataforma y favorecer el crecimiento de un ecosistema de proveedores de nuevos servicios alrededor. No hay start up tecnológica que no tenga a día de hoy la pretensión de hacer que su producto sea una nueva plataforma de referencia, o de trabajar para una de las ya establecidas. Aunque Facebook, y el ecosistema de aplicaciones y servicios nacidos a su alrededor es un ejemplo clásico, de la mano de la innovación abierta están surgiendo otras propuestas, a veces con el apoyo del fabricante, y a veces con su oposición: robots Roomba modificables, diseños de Lego proporcionados por los usuarios, firmware alternativo para cámaras y equipos de comunicaciones, o reglajes de motor proporcionados por usuario. El consumidor del futuro parece esperar productos abiertos, plataformas que se puedan modificar, extender o adaptar a nuevas necesidades.

Integración: una de las corrientes contradictorias de nuestro tiempo (frente al aislamiento). La creación y consolidación de estructuras supranacionales parece haberse ralentizado (aunque también lo ha hecho la fiebre de creación de nuevas fronteras), pero podrían recibir un nuevo empuje si la Unión Europea –o parte de ella- adopta una resolución más clara hacia la creación de una entidad macroestatal. Como fórmula para combatir la crisis (frente al tradicional proteccionismo) es inédita, y de cómo resulte dependerá que el mapa del mundo que conocemos cambie decisivamente en el futuro.

Decrecimiento: una cara más del neoludismo, pero al mismo tiempo una idea con una penetración muy amplia dadas sus connotaciones ecologistas, anticonsumistas y anticapitalistas. La idea es invertir el proceso histórico, especialmente acelerado de los últimos siglos de crecimiento económico, demográfico, incluso tecnológico. Desde sus formas más moderadas (reducción del consumo y sostenibilidad) a los más extremos (reducir significativamente e incluso extinguir la Humanidad), el decrecionismo como reacción puede tener un papel muy significativo en función de la evolución futura de población, presión sobre los recursos y medio ambiente.

Open innovation: no se trata en absoluto de una novedad, pero los próximos años podrían mostrarnos una mayor difusión y adopción del concepto, incluso por administraciones públicas. La integración de los usuarios en la innovación de las empresas, el estímulo a la creatividad individual, el abandono de la fórmula del clásico laboratorio y su mundo cerrado y secreto, la transparencia en la difusión de la información y otros muchos aspectos propios de la innovación abierta se están convirtiendo en algo habitual y pueden suponer una nueva era de cambios en empresa y gobierno.

Materias primas: la presión de las economías emergentes (especialmente China, pero también se deja sentir India o Brasil) sobre las materias primas se consolidaría en la próxima década. Una carrera por asegurar fuentes de suministro, especialmente en África, está teniendo lugar en estos momentos. Al temido “peak oil” se unen otros “peak” de materiales que van desde el platino al carbón –barato. Esta presión se ha trasladado a la chatarra y los materiales recuperados. Todo ello conforma otro frente más (junto a la energía, el agua o los alimentos) de disputa sobre recursos ahora percibidos como escasos.

Cambio climático: el debate sobre el cambio, su origen y consecuencias está muy lejos de haberse cerrado. Puede que la crisis económica lo haya sacado de las portadas, pero se trata de un tema que ha calado hondo en la opinión pública, que se ha introducido el discurso político, y que está tras el empuje de una serie de tecnologías “limpias”. También puede acabar siendo usado como un arma económica al dificultar el comercio de productos “sucios” de países en desarrollo, frente a los “limpios” de los desarrollados. Dos grandes incógnitas de este periodo será de qué manera incorporará –si es que lo hace- China el discurso de sostenibilidad en su economía, y si las anunciadas consecuencias serán visibles (por ejemplo, los problemas que podrían derivarse por el deshielo del Himalaya) y por ello tendrán un impacto decisivo en la adopción o no de medidas.

Hipertransparencia: vivimos en la era de la hipertransparencia. Tenemos un conocimiento instantáneo e inimiginable hace unos de años de la actividad de muchas personas gracias a sus fotos, cambios de estado, preferencia, o check-ins. Además del continuo flujo de información personal canalizado a través de las redes sociales, existen todo tipo de iniciativas que empujan esa transparencia en gobiernos y empresas. Desde Open Data a Wikileaks los espacios para el secreto y la información oculta se reducen. Además, en un movimiento muy interesante, se le atribuye una enorme credibilidad a la información ubicua, anónima y sin contrastar, a veces a costa de los medios tradicionales, en claro declive en los países desarrollados.

Combustibles fósiles: la fuente energética de referencia de los últimos doscientos años (primero carbón, y luego petróleo) plantea cada vez más dudas. La certeza sobre su agotamiento (o al menos la extracción rentable), su papel en las emisiones contaminantes, o los conflictos por su control hacen que parezca muy mala idea prolongar nuestra dependencia. El problema está en las alternativas (o su ausencia), el crecimiento del consumo en países en crecimiento, las previsiones de un consumo per cápita estable o creciente, y la amenaza de nuevos conflictos. La atención sobre el petróleo –y en menor medida el carbón- será aún más alta que en los últimos años, y la necesidad de identificar nuevas reservas, se une la incertidumbre sobre si se ha alcanzado ya el máximo de producción, el temido “oil peak”.

Traducción automática: hace más de 40 años que se anuncia como un esquivo avance inminente (como la videoconferencia o el hogar automatizado), sin embargo es ahora cuando parecen darse las condiciones para que sea una realidad. Se trata de la combinación de mayor potencia en dispositivos portátiles, conectividad ubicua, procesado remoto (en Cloud) y nuevas aproximaciones y algoritmos. Sin estar aún cerca de la traducción de conversaciones en tiempo real, los textos procesados empiezan a ser aceptables, el reconocimiento de voz bastante acertado, y la síntesis realista. De seguir así, podríamos ver en los próximos años los primeros signos de terminar con la maldición de la torre de Babel, con las enormes implicaciones que ese hecho podría tener.

Estado y actores no-estatales: el papel del Estado está ahora mismo en debate y discusión, y coexisten varias corrientes contradictorias. Por un lado hay una fuerte corriente hacia la descentralización, dotando a entidades más pequeñas de un papel relevante (regiones, distritos, estados, prefecturas, autonomías) y no sólo como ejecutoras. Al mismo tiempo hay una corriente hacia la centralización, al menos de ciertas funciones delegadas. Mientras el tamaño, alcance e influencia del Estado es enorme, y en muchos lugares históricamente inédito, hay corrientes como la “Big Society” inglesa que impulsan un Estado menor, dejando muchas de sus funciones en la sociedad civil y en entidades no estatales. Lo cierto es que es difícil encontrar un momento de la Historia sin este tipo de entidades, aunque la proliferación, variedad y ubicuidad actuales son inéditas. Desde los entes supranacionales a las ONGs, su influencia no deja de crecer y la próxima década puede confirmar su papel cada día más influyente. Aunque el modelo basado en la ubicuidad y omnipresencia del Estado es el aceptado universalmente, el fracaso de muchos de ellos, y su sustitución por otras formas puede hacer que el debate sobre el Estado, su función y alcance se universalice.

Comunicaciones con la Infraestructura y ciudades inteligentes: una consecuencia del M2M (comunicación entre máquinas) y el I0T (Internet de las cosas) es la posibilidad de crear ciudades inteligentes. En ellas los elementos de infraestructura y mobiliario adquirirían inteligencia en forma de sensores, comunicaciones y cierta capacidad de proceso. La comunicación entre los elementos de infraestructura, y entre éstos y los vehículos y los dispositivos personales, permitirían construir nuevos servicios y formas de gestionar el tráfico, situaciones de emergencia, las infraestructuras y las interacciones de personas y objetos. Aunque el interés es muy grande, y hay ciudades que apuestan por ello, hay una gran incertidumbre sobre los modelos que harían sostenibles este tipo de servicios y su verdadera aceptación por parte del público.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

Publicado en Economía, Energía, Predicción, Pronósticos, Sociales, Tecnología, Tendencias | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 Comentarios »

MMXX – La economía en 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/04

Aunque sujeta a importantes cambios por razones políticas, sociales, tecnológicas y medioambientales entre otras, y determinada por ciclos cuya periodicidad no sabemos anticipar, la economía es capaz de ofrecer tendencias, estimaciones y pronósticos con una sorprendente exactitud, dada su pobre fiabilidad.

Vaya por delante que la economía está sujeta a todo tipo de incertidumbres y que la ciencia económica ha demostrado ser muy acertada en el análisis de los acontecimientos pasados pero incapaz de predecir los grandes cambios futuros. Si echamos la vista atrás, la lista de hechos con un gran impacto económico que no han sido predichos es inacabable: la formidable crisis del sistema financiero y deuda pública actual, el acelerado crecimiento de las naciones emergentes, la explosión de los servicios basados en Internet y las comunicaciones móviles, el auge de los biocombustibles y otras energías alternativas, la escalada de los precios de materias primas y alimentos, y un largo etcétera sólo si nos fijamos en los últimos años. No obstante, siempre será posible encontrar autores que en su momento anticiparon y avisaron sobre las consecuencias de esos hechos, sin que fueran tenidos en cuenta por la opinión general (posiblemente porque las tendencias disruptivas anticipadas correctamente dejan de convertirse en algo excepcional y pasan desapercibidas, como una epidemia contenida a tiempo, o un atentado abortado antes de que suceda).

Hechas todas las advertencias anteriores, ¿qué podemos decir de la economía en 2020? Parece que hay la opinión generalizada de que el crecimiento de los países emergentes, personalizados en China, continuará orientada ahora hacia una sociedad de consumo, sin que se aprecie una reducción significativa en sus espectaculares tasas de crecimiento. Al mismo tiempo, los países desarrollados mantendrían unas tasas de crecimiento mucho más modestas. Eso lleva a proyectar cambios en los primeros puestos de los países más desarrollados.

 

Proyectando tendencias de crecimiento, parece que algún momento de los próximos 20 años China superaría a  Estados Unidos, algo que podría ocurrir tan pronto como en 2019. El crecimiento económico de China se espera muy alto, aunque ya resulta un tanto aventurado anticipar que supere a la mayor economía mundial en tan poco tiempo. En cualquier caso vamos a un mundo bipolar en lo económico.

Todo ello no hace sino abundar en la teoría del “desacoplamiento” cuya esencia es invertir la teoría de la “dependencia” de hace 50 años. Hasta ahora se suponía que las economías de países desarrollados (anteriormente conocidos como Primer Mundo) y países emergentes o en desarrollo (el antiguo Tercer Mundo) estaban fuertemente ligadas de forma que los primeros adquirían las materias primas y los productos fabricados por los segundos, siguiendo ambas los mismos ciclos de crecimiento y crisis. Sin embargo puede darse la circunstancia, a raíz de la crisis actual, de que los países emergentes sean capaces de desligarse del destino de los desarrollados, creciendo cuando los segundos caen en una crisis (y también debería verificarse la situación contraria). El hecho es China entre otros ha seguido manteniendo tasas de crecimiento aceleradas, arrastrando con ello a otros muchos países, mientras Occidente sigue sumido en la crisis o despertando lentamente. Si con esto se está definiendo un mundo con dos (o más) grandes zonas económicas, con sus propias reglas y ciclos, es algo que aún está por ver.

Uno de los signos de ese crecimiento desacoplado es el aumento continuado del precio de las materias primas. A las fuentes de energía se han unido metales raros primero, todo tipo de minerales después, alcanzando hasta los precios de los alimentos. Hay varios factores jugando aquí: un aumento del consumo en países emergentes, y un proceso de acaparación de recursos por parte de algunos (China, por ejemplo, cerrando todo tipo de acuerdos para asegurar el suministro de todo tipo de minerales, sobre todo en África): la amenaza de agotamiento de algunos, o al menos de modos baratos de acceder a ellos; la falta de capacidad de producción, que hace que una mala cosecha, o una revuelta en un país pueda suponer escasez; los biocombustibles, que detraen producción de alimentos para otros fines; o el mayor nivel de vida en países emergentes, lo que afecta los hábitos de consumo, moviendo las preferencias hacia alimentos más costosos, como la carne, que requieren de grandes cantidades de cereales para su producción.

La amenaza del “oil peak” –el punto de máxima producción mundial de petróleo a partir del cual empezaría a decrecer- pesa sobre el conjunto de la economía mundial. Tanto si ha ocurrido ya, como si acontece antes de 2020, o si se pospone a un momento más lejano en el futuro, lo que es cierto es que el acceso al petróleo barato se agota. Las explotaciones son cada vez más caras, y se busca en lugares más remotos, a mayores profundidades y en modos que requieren procesos de refino más caros. Posiblemente algo similar esté ocurriendo con el carbón –barato- mientras tanto, las necesidades mundiales siguen creciendo, no hay fuentes alternativas claras –al menos en el volumen de los combustibles convencionales- y el consumo per cápita de energía parece que no va a reducirse en esta década.

Tiempo para el agotamiento de materias primas

 

Todo escenario no sería posible sin la globalización que como tendencia parece que va seguir avanzando y profundizando, aunque hay una seria amenaza de vuelta al proteccionismo y de la creación de barreras comerciales por países que se sientan amenazados por el crecimiento de otros. De hecho, ya estamos viendo ese tipo de barreras en forma de restricciones a la exportación de materias primas, sobre todo alimentos y minerales, tanto por razones de garantizar el abastecimiento interior como ideológicas.

De continuar la tendencia hacia profundizar la globalización, veríamos varias consecuencias: relevos en la lista de países proveedores de mano de obra barata para fabricación de todo tipo de productos (de hecho, en el medio plazo, China podría acabar convirtiéndose en una importadora de mano de obra), que podría alcanzar incluso a África; un aumento de los intercambios comerciales y de la circulación de capitales; una mayor presión hacia conseguir una alternativa al dólar como divisa de referencia; una mayor homogeneidad cultural (aunque posiblemente incorporando elementos propios de Oriente); una mayor migración y circulación de personas; y la expansión de una clase internacional formada por técnicos, profesionales, empresarios, o altos funcionarios que viven y trabajan a través de fronteras.

Esa clase internacional es una de las características definidoras de la empresa del futuro. Aunque seguirán existiendo muchos de los modelo de empresa actual, algunos anclados en tradiciones de siglos (seguirá habiendo con alta probabilidad desde tiendas de barrio y pequeños talleres a grandes empresas de producción masiva), las nuevas empresas estarán determinadas por el talento, su búsqueda y explotación. Ese talento debería circular libremente en un mundo globalizado, en un mercado laboral sin barreras legales –ni de idioma. La innovación como motor del desarrollo se irá decantando cada vez más por formas más abiertas y permeables dejando atrás el viejo concepto de la innovación interna de laboratorio cerrado. Esa apertura, ahora tan característica de empresas tecnológicas, podría extender a otro tipo de industrias. La innovación abierta, la empresa como plataforma, la empresa virtual (sin más activos propios que los realmente diferenciales), la agregación, todos ellos son conceptos que podrían difundirse y popularizarse en el futuro.

Sin embargo ¿redundará la supuestamente economía ascendente futura en beneficios palpables para las personas? Para empezar, se anticipa un fuerte crecimiento de la clase media en todo el mundo, si bien, y como es de esperar, ese incremento se concentraría en naciones emergentes: hasta mil millones de personas repartidas entre China, la India, Brasil y otros países en desarrollo. Eso no garantiza que vaya a haber una distribución más equitativa de la riqueza: la pobreza seguirá presente, aunque parece que un menor porcentaje de población mundial estaría entre los márgenes de la pobreza más extrema.

Evolución del PIB per cápita y la población

Sin embargo, al mismo, tiempo, se anticipa un declive de clase media en los países desarrollados. La idea de que la próxima generación vivirá peor y tendrá menos oportunidades que la anterior ha calado, y el hecho de que haya un paro estable y concentrado además entre los mayores y los más jóvenes es un pésimo signo para el futuro.

En resumen, la principal cuestión que debe resolverse en la próxima década (y que continuará a lo largo del siglo) es el impacto que va a tener sobre los recursos la convergencia entre modos de vida, poder político y militar, desarrollo económico, ciencia y tecnología entre Oriente y Occidente. Si es posible contar con recursos suficiente para alimentar a los 9.000 millones de 2050 y proporcionar energía, materias primas, y agua para el desarrollo de las economías emergentes y desarrolladas, el mundo futuro puede ser una continuación del actual, más abierto, fluido, colaborativo y dominado por la innovación (al menos que en épocas precedentes). Por el contrario, recursos insuficientes podrían llevar a un mundo en competencia, cerrado, proteccionista y en definitiva peligroso.

 

Publicado en Economía, Energía, Predicción, Pronósticos | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un Comentario »

MMXX – Tendencias para 2020 (II)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/02/17

Continuo con la recopilación de las principales tendencias para el año 2020, lo que permitirá ir completando esta serie de entradas, Estos artículos irán intercalados con otras que continuarán recogiendo aspectos más concretos como la tecnología, o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Así que aquí están, como continuación de la primera lista de tendencias, y sin seguir ningún orden en particular:

“Make”: la máxima expresión de “hágalo usted mismo” y una reacción hacia un mundo de productos baratos y reemplazables, pero no reparables. Aunque tiene tintes neoluditas, ese espíritu de hacer más cosas por uno mismo está detrás del éxito de muchas de las funciones sociales y de comercio proporcionadas por la tecnología: ahora podemos ser nuestro propio banco y agencia de viajes, manipulamos imágenes o componemos textos al margen de profesionales.

Democracia 2.0, directa o bajo redes sociales: los medios de comunicación directos entre personas han puesto en sus manos herramientas que facilitan la difusión de información y el debate a una escala nunca vista. Las redes sociales son aprovechadas por muchos movimientos políticos fomentando formas de relación distintas de las tradicionales, más jerárquicas y dogmáticas. Sean o no responsables los medios sociales de algunos de los recientes movimientos políticos, su impacto en la forma de entender la relación entre gobernantes, gobernados y sus representantes va a ser decisivo en el futuro.

Análisis visual de datos: el creciente volumen de datos requiere nuevos medios para facilitar su análisis, tanto automatizado como manual. Un recurso muy potente es la visualización y la manipulación interactiva de la información. La presentación y análisis visual de la información tiende a ser cada vez más frecuente y sofisticada.

Exaflood: o la inundación de datos representada por el cómputo en exabytes (1 millón de terabytes, o un mil millones de gigabytes) con el que se cuenta la información que circula actualmente en Internet. El volumen de información generado se multiplica año a año: las personas corrientes se han convertido en generadores de contenidos, y a ellos se ha unido una legión de sensores que se contarán por miles de millones en 2020. El registro continuo de la realidad está dando lugar a grandes volúmenes de datos que estamos captando, almacenando y procesando. La tendencias indican que en algún momento del futuro inmediato la cantidad de información superará a la capacidad de los medios de almacenamiento (si nada lo remedia). Una posible solución pasa por el uso de medios masivos de almacenamiento compartidos: el Cloud.

Fabricación personal: las impresoras tridimensionales son capaces de producir objetos físicos depositando capas de materiales –generalmente plásticos- de la misma forma que una impresora deposita su tinta. El paradigma de la impresión 3D va más allá de la producción casera de objetos: para empezar favorecerá el desarrollo de una fabricación distribuida y personalizada de todo tipo de productos, que hasta ahora requerían transporte. Además, este concepto puede extenderse a otros ámbitos de forma que ya pueden imprimirse tejidos vivos, o puedan generarse por este medio desde edificios a circuitos electrónicos. Todo ello podría revolucionar la economía futura con la aparición de la llamada “fabricación aditiva”.

Abaratamiento del genoma: la obtención de un genoma completo a precios cada vez más asequibles abre las puertas a una revolución en el conocimiento y la manipulación de lo que entendemos como vida. La creación de vida relativamente artificial en 2010 supone un salto cualitativo en este sentido. Aún estamos muy lejos tanto en conocimiento como en herramientas de la visión del ADN como una especie de software fácilmente manipulable. Sin embargo, parece inevitable la proliferación de sistemas de análisis, tanto caseros como clínicos, del genoma para identificar la propensión a determinadas enfermedades emulado el escenario descrito en “Gattaca”.

Realidad aumentada: modificación en tiempo real de la imagen captada por una cámara para añadir información o dar acceso a funciones. Afronta problemas técnicos y fisiológicos para su adopción generalizada, y aún debe encontrar su lugar entre las aplicaciones adoptadas por el público, pero como paradigma su impacto va a ser muy grande en el futuro.

Transformación de los medios: vivimos el declive de la prensa escrita (en los países desarrollados) aunque cada día se publican más periódicos (globalmente). Internet está forzando un cambio en formatos, contenidos y medios, y en esa transformación será clave la próxima década.

Estados Unidos: la idea de su declive posiblemente no sea real, al menos en los próximos diez años, aunque esa idea seguirá calando, sobre todo popularmente. Irreal porque salvo catástrofe (en forma de “cisne negro”) sigue siendo de lejos la economía más grande del planeta, tiene el mayor músculo militar (tecnología, recursos, experiencia), es el centro financiero global, el mayor productor de tecnología y atractor de talento, entre otros muchos indicadores. También posee la mayor deuda conocida y amenazantes desequilibrios. Otro factor de riesgo es ser la única potencial global, lo que la convierte en objetivo preferente de todos los actores con ambiciones. Sí podemos tener la certeza de que los demás países, o al menos los que se consideran sus competidores, irán asumiendo más riesgos frente a Estados Unidos en el futuro. China será progresivamente más asertiva en la expresión de sus intereses, y eso dará lugar a potenciales puntos de fricción, aunque nadie parece apostar por una nueva Guerra Fría.

Urbanismo: el modo de vida urbano seguirá ampliándose globalmente. Continuará la migración de población rural hacia grandes ciudades, algunas de ellas enteramente nuevas. El reto es convertir las ciudades, especialmente las de países en desarrollo, en entes controlables, salubres y agradables para sus habitantes. El crecimiento de las ciudades se verificará sobre todo en países emergentes, que será donde se vean las principales áreas urbanas, extendidas a lo largo de kilómetros y por encima de límites políticos tradicionales.

Empresa como red: es la evolución en la externalización de servicios no prioritarios. Propiciado por la globalización, las comunicaciones y las nuevas tecnologías, el modelo de empresa en red está en un proceso de difusión y consolidación como alternativa a las grandes corporaciones del pasado. En el extremo está la empresa virtual que ni siquiera cuenta con oficinas, y sólo tiene un mínimo personal propio, enfocada en explotar su particular ventaja competitiva, y delegando todo lo demás en terceros, actuando más como uno nodo de coordinación que como un centro de producción.

La Singularidad: aunque ni los más optimistas defensores de la existencia de una Singularidad Tecnológica en el futuro la anticipan para los próximos 10 años, lo cierto es que es una idea que está calando, sobre todo entre quienes están empujando la evolución de la Ciencia y la Tecnología. Como concepto supone aceptar la aceleración del cambio y del crecimiento, el soporte de la vida y la inteligencia por medios artificiales y la posibilidad de una conciencia futura artificial alternativa capaz de escalar y multiplicarse y llevar a la Humanidad hacia una nueva etapa.

Robotización: tras años de promesas y concentrarse en campos muy concretos, como la fabricación, la robótica está despegando y entrando en nuevos campos. Dejando a un lado el sueño de máquinas humanoides conscientes que nos acompaña desde hace más cien años, estamos viendo entrar la robótica (o mejor, la autonomía en la operación de sistemas y equipos a partir del reconocimiento e interacción con el entorno) en nuevos campos. Uno de los más desarrollados es el militar, en el que se está viendo una explosión de sistemas, principalmente de observación, en su gran mayoría controlados remotamente, aunque ganando progresivamente capacidades autónomas. Muy cercano es el transporte, al que se están uniendo robots domésticos y hasta juguetes, algunos con capacidad para reaccionar ante emociones de las personas.

Nano: la nanotecnología es una de las grandes apuestas investigadoras actuales de cara al futuro. Los primeros productos basados en nanotecnología, y centrados en materiales, ya están disponibles. Su impacto es difícil de predecir, pero se anticipa amplio y con un gran alcance. Las formas más extremas –y pintorescas- como las nanomáquinas, están aún muy lejos en el tiempo.

Concentración urbana: aunque en algunas regiones (como Latinoamérica) se ha verificado una reducción en la densidad urbana, el modelo de ciudad por el que se apuesta es de una mayor densidad frente al modelo de suburbios, que se ha identificado con Estados Unidos. Aunque una mayor densidad favorece el transporte público y un mejor aprovechamiento de los recursos urbanos, este modelo racional tiene que luchar contra la aspiración generalizada de la población a disponer de más espacio, lo que se traduce un crecimiento del tamaño medio de las viviendas, al menos en las áreas desarrolladas.

 

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

 

Publicado en Economía, Predicción, Sociales, Tecnología, Tendencias | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 Comentarios »

MMXX – Lo previsible, y las grandes incertidumbres

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/07

A pesar de reconocer la imposibilidad de la predicción, hay quien trata de acotar los eventos futuros distinguiendo entre lo “previsible”, lo “probable”, y lo únicamente “posible” (equivalente a “foreseeable”, “Probable”, y “Possible” en inglés). A medida que nos alejamos del momento actual, el cono de probabilidad de los sucesos se amplia, y sobre esa base es posible –con una gran dosis de intuición personal- identificar los acontecimientos más probables, y las mayores incertidumbres.

Sin ningún pudor eso es lo que se hace en el informe “Global Trends 2025: A Transformed World” del Consejo Atlántico, un “think-tank” basado en Washington.  Un informe bastante completo que cubre numerosos aspectos, y desarrolla escenarios en un horizonte algo más alejado, el de 2025.

Así, en la sección “The 2025 Global Landscape” habla de las principales “certezas” para el 2020, que serían:

  • La globalización sería irreversible, aunque resultaría menos occidentalizada de lo que lo es hoy
  • Un creciente número de empresas globales facilitaría la difusión de nuevas tecnologías
  • Auge de Asia, y aparición de una posible nueva clase media económica
  • Población envejecida en los países más poderosos
  • La generación de energía “en suelo” suficiente para cubrir la demanda global
  • Creciente poder de los actores no estatales
  • El Islam político permanecería como una fuerza potente
  • Capacidades mejoradas en armas de destrucción masiva en varios estados
  • El “arco de inestabilidad” incluiría Próximo Oriente, Asia y África
  • Poco probable un conflicto entre grandes potencias capaz de convertirse en una guerra global
  • Aún más foco en cuestiones medioambientales y éticas
  • Estados Unidos continuará como la única superpotencia económica, tecnológica y militar

La otra cara son las principales incertidumbre. En este caso una versión ampliada de la lista que se propone en el informe:

  • Por supuesto, y desde nuestra perspectiva, la primera y más importante es el curso que llevará la crisis actual, que algunos llaman “Segunda Gran Depresión”. ¿Continuará o será sólo un recuerdo? ¿La salida será suave o tan traumática como en la anterior?
  • ¿Se producirá el “desacoplamiento”? ¿Funcionarán las economías emergentes con ciclos diferenciados frente a las desarrolladas?
  • Hasta qué punto va a tirar la globalización de las economías atrasadas, y en qué grado establecerán los países asiáticos nuevas “reglas de juego”
  • Extensión de la brecha entre “los que tienen” y los que no; retroceso de las democracias más frágiles
  • ¿Veremos el “peak” del petróleo, carbón y materiales raros en 2020?
  • ¿Afrontaremos escasez alimentaria?
  • ¿De qué forma impactarán las nuevas epidemias en la economía, el transporte o la política?
  • Hasta qué punto la conectividad va a desafiar a los gobiernos
  • Si el ascenso de China e India se va a producir suavemente
  • La capacidad de la Unión Europea y Japón para adaptar sus fuerzas laborales y sistemas de salud, y para integrar emigrantes. ¿Será capaz la UE de convertirse en una potencia?
  • Inestabilidad política en países productores de materias primas; posibles interferencias sobre el suministro
  • Impacto de la religión en la unidad de los estados, y capacidad de generar conflictos
  • ¿Más o menos potencias nucleares? ¿Tendrán los terroristas capacidad de adquirir armas biológicas, radiológicas, químicas o nucleares?
  • Capacidad para gestionar la presión y competencia sobre los recursos
  • Hasta qué punto serán capaces las nuevas tecnologías de crear o resolver dilemas éticos

Sin embargo, verdaderas certezas sólo puede haber con la demografía, y hacia allí habrá que dirigir la mirada en las próximas entradas.

Publicado en Predicción, Tendencias | Etiquetado: , , , , , , , | Deja un Comentario »

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.