Desde que leí “Where Are They? Why I hope the search for extraterrestrial life finds nothing” (en inglés, “¿Dónde están? Por qué espero que la búsqueda de vida extraterrestre no encuentre nada“) el año pasado he estado dando vueltas a escribir algo sobre este artículo: una teoría razonable y atractiva y un nombre evocador resultan una combinación imbatible. Ahora con blog ya no tengo excusa.
El artículo original se publicó en la estupenda Tecnology Review, una revista del MIT, y su autor, Nick Bostrom, es el director del Instituto para el Futuro de la Humanidad, y un filósofo muy introducido en el transhumanismo (otro tema más para la lista de pendientes).
El Gran Filtro, el concepto del que habla su artículo, no es enteramente original ya que se basa en las ideas del artículo “The Great Filter – Are We Almost Past It?” (en inglés, “El Gran Filtro – ¿Casi lo hemos pasado?“) del economista Robin Hanson, que parte a su vez de la llamada Paradoja de Fermi: si hay tantas galaxias, estrellas y presumiblemente planetas, y aunque la probabilidad de que se desarrolle vida en alguno de ellos sea muy baja, el número total de posibles planetas habitados por seres inteligente (la ecuación de Drake) es aún así enorme. Así que ¿dónde están? ¿cómo es que no hemos sabido nada de ellos? Es decir, que aunque sobre el papel debería haber muchas posibles civilizaciones por ahí fuera, lo cierto es que no hemos observado ninguna de ellas lo que resulta paradójico. Sobre esta idea se han desarrollado todo tipo de variantes, hipótesis y teorías.
Volviendo al Gran Filtro, Bostrom dice que si aparentemente estamos solos, eso se puede deber a lo sumamente improbable que es llegar a este estado: capacidad para la comunicación y los viajes más allá del planeta de origen. Esto que sugiere que en algún momento de la historia de la vida y acceso a la inteligencia hay un punto crítico, un filtro que raramente se supera, y que es lo que explica la ausencia de extraterrestres y platillos volantes fuera de la ficción.
¿Dónde está este filtro? o mejor ¿dónde estamos con respecto a este filtro? Si lo hemos superado parecen buenas noticias para nosotros, pero malas para el desarrollo de la vida en el conjunto del Universo, al menos del que podemos observar. Eso querría decir que ese Gran Filtro impide llegar a un estado en el que la vida se desarrolle hasta ser inteligente, incluso impediría el desarrollo de la vida. Por ese motivo dice que encontrar restos de vida en Marte serían malas noticias, y peores cuanto más evolucionada fuera.
Aunque la vida se abre camino en las condiciones más difíciles (y cada año aparecen nuevos organismos sobreviviendo en nichos más extremos) es posible que el paso inicial sea el más crítico. En nuestra propia historia evolutiva, aunque da la impresión de que la vida apareció casi en el momento en el que se enfrió la corteza terrestre -y no del todo-, lo cierto es hay periodos de tiempo extraordinariamente largos, del orden de mil millones de años, hasta que aparecieron células más complejas, por ejemplo. De esa forma, aunque cuando alcanza un determinado desarrollo, y las condiciones del planeta son las apropiadas, la vida se difunde de manera irresistible, es posible que haya un punto crítico, un Filtro que impida alcanzar las formas más simples en la mayoría de los casos.
Si en la exploración de Marte y otros cuerpos celestes no se encontrara rastro de vida, o sólo en formas muy simples, parecería corroborar la existencia de ese filtro previo, lo que son buenas noticias para nosotros que ya lo habríamos superado. Pero por el contrario, si aparecieran fósiles, y peor aún de animales parecidos a mamíferos, todo serían malas noticias: el Gran Filtro estaría aún delante de nosotros.
Si aún no hemos superado ese Filtro, y viendo la aparente ausencia de vida inteligente a nuestro alrededor, cabría suponer que hay algún factor en la evolución de especies como la nuestra que puede destruirla o impedir un desarrollo ulterior. Podrían ser factores externos (meteoritos, condiciones naturales) pero a menos que extingan la vida por completo no podrían evitar que en algún momento vuelva a surgir una nueva especie inteligente. Podrían ser factores internos, y en nuestro tiempo tenemos muchos candidatos: desde guerras nucleares a la destrucción del medio ambiente. Dado que la mayoría de esas amenazas han surgido en los últimos sesenta años, es posible que el Gran Filtro esté aún inadvertidamente en fase de diseño, lo que hace que la lista de candidatos sea potencialmente muy larga: ¿nanomáquinas? ¿experimentos de altas energías? ¿pandemias artificiales? ¿ideologías autodestructivas?
También cabe la posibilidad, que se explora en el artículo, de que en realidad estemos rodeados por vida inteligente pero que sean tímidos, o no sepamos escucharlos. El repaso de las distintas razones para no tener conocimiento de ella deja claro que les falta lógica, aunque ¿quien puede juzgar las razones de esos seres infinitamente inteligentes y reservados, que pueblan TVs, foros y blogs con fotos borrosas, y videos movidos?

Por mi cuenta prefiero hacer como Nick Bostrom: seguir atentamente los resultados de la exploración de Marte, y respirar aliviado si lo más evolucionado que aparece allí es algo previo a nuestras bacterias.





