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Exoesqueletos que se pueden comprar

Posted by Alonso Alvarez en 2009/04/16

Empecemos por una secuencia:

Inspiración

Inspiración

Hay una rama entera del diseño y de la investigación científica que se basa en replicar mecanismos existentes en la naturaleza. Es además una actividad que está creciendo (o haciéndose más notoria) en los últimos tiempos. Pero mucho antes ya nos fijábamos muy bien en lo que les funcionaba a animales y plantas:

Versión 1

Versión 1

Entra en juego el arte y la imaginación y crean nuevas inspiraciones:

Aliens Inspiración manga Ironman

Y sabiendo que la tecnología tiene como fuente inspiración al arte, tenemos nuevos prototipos:

Se fija el inicio del declive de la armadura allá por el siglo XIV cuando los arqueros demostraron ser capaces de parar una carga de caballeros con armadadura. Seguramente tuvo que ver más con la incompetencia que con el poder de las armas, pero poner hitos y fechas es una tendencia natural. De todas formas las armaduras se siguieron usando hasta el siglo XVIII aunque reduciendo tamaño y peso, quedando al final convertidas en elementos ornamentales, como los que usan en desfiles los cuerpos de coraceros que aún perviven.

Durante la guerra de las trincheras entre el 1914 y 1918 la armadura resucitó: por un lado el casco se popularizó y sigue hasta nuestros días; y por otro se emplearon armaduras parciales pero sólo para usos muy concretos. La protección no compensaba la pérdida de movilidad.

Una nueva resurrección de la armadura aparece en los años 60 y sigue hasta nuestros días con chalecos y protecciones de todo tipo, que hace que un moderno policía antidisturbios se parezca cada vez más a un guerrero con armadura.

Sin embargo la armadura sí que ha quedado en la literatura, el cómic y en el cine. Ya no se trata de protección, o no únicamente. Las armaduras de ficción, además de proteger y llevar armas, aumentan las capacidades naturales de las personas que las portan: pueden llevar pesos enormes, aumentan su fuerza, son capaces de correr y saltar, y hasta de rodar o volar según el caso. Esto suena mucho a body hacking, la verdad.

Así que el exoesqueleto como medio para aumentar o suplir capacidades motrices se fue abriendo paso hacia los tableros de diseño. La primera propuesta moderna, es el Hardiman de General Electric de 1966, y desde entonces han ido apareciendo demostradores parciales, conceptos (como los de las dos imágenes) centrados casi siempre en aplicaciones militares, y diseños.

¿Estamos llegando a la madurez de este concepto de exoesqueleto? Eso parece ya que tenemos dos propuestas concretas y aparentemente funcionando. Por un lado modelos militares que han recibido financiación para extender las capacidades de los soldados sobre el terreno. La enorme inversión en tecnología para tropas que -hasta la fecha- han combatido es escenarios muy primitivos, es una paradoja sobre la que habrá que volver en otro momento.

Por otro un modelo japonés que después de un larguísimo tiempo de desarrollo parece que está listo para ser “vestido”.

En ambos casos la solución es muy similar, se trata de unas piernas reforzadas, que interfieren las órdenes del cerebro y mueven unos motores que aumentan (entre 5 y 10 veces según el fabricante) la fuerza natural de la persona. Esas piernas son rígidas y están unidas a una estructura que permite soportar grandes pesos en la espalda, en los brazos o en ganchos que se colocan frente al pecho. Uno de los modelos militares es también capaz de correr y hacerlo aparentemente más tiempo de lo que sería capaz una persona.

Afortunadamente hay videos de los dos, así que:

HAL, desarrollo civil japonés

HULC: prototipo militar

Yo sigo teniendo dudas sobre la autonomía de estos sistemas, las baterías que precisan (aunque pueden ser bastante pesadas ya que las soporta el exeesqueleto), la fiabilidad, cómo recuperarse de una caída, cuánto tiempo podrían usarse en condiciones reales, tiempo sin averías, y muchas más.

HULC (Human Universal Load Carrier) es el típico desarrollo militar, seguramente con un precio exhorbitante, pero que podría acabar calando en el público con el paso de los años si llega a ser verdaderamente útil.

HAL de Cyberdyne, el prototipo japonés, está en teoría a la venta por 4.000$, es decir que ha dado el paso para salir del laboratorio, aunque tendría que despejar muchas dudas, y seguramente lanzar varias generaciones, antes de alcanzar un dispotivo con una mínima aceptación. Por cierto, hay un video más amplio con explicaciones subtituladas (pero sin audio), además de una entrevista en tres partes con el profesor Sankai, que es quien ha estado tras el desarrollo de HAL.

Visto el precio del primer equipo comercial, aún parece lejano ver de manera habitual estas ayudas, aunque si funcionan de verdad, podrían acabar en manos de gente con requisitos muy especiales (se me ocurre alpinistas) pero no cuento con verlo este año ni al que viene en una obra o en un almacén. De todas formas, a finales de año podrá alquilarse por 2.000$ al mes (parece que la opción compra es muy atractiva).

Estos equipos tendrían también en teoría aplicaciones para discapacitados, aunque ninguno de los fabricante parece estar interesado en esa línea. Parece que los piernas ortopédicas, o los equipos para ayudar a caminar van por caminos divergentes.

Los creadores de HAL tienen una visión muy particular sobre la robótica: dado que es inviable una verdadera inteligencia artificial, es mejor dotar a las personas de las herramientas y capacidades para superar las limitaciones de su cuerpo. Eso de inteligencias en cuerpos total o parcialmente artificiales lo firmaría cualquier creyente en la Singulaidad. Creo que va a ser el momento de dedicarle un rato a la gran “S”.

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Amor + Sexo con Robots

Posted by Alonso Alvarez en 2009/02/12

Generado un considerable revuelo (dentro de unos límites, claro) el lanzamiento hace poco más de un año del libro de David Levy, “Love + Sex with Robots“. Lamentablemente no he tenido aún ocasión de poder ojearlo, pero sí he leído muchas de las opiniones que se vierten sobre él.
Se trata de un texto en el que se anticipan tendencias sobre robots e inteligencia artificial que se adentran en este siglo que acabamos de estrenar. Asumiendo que los avances en estos campos lo harán posible, considera que para mediados de siglo los estados tendrán que empezar a plantearse medidas tan chocantes como la legalización de los matrimonios entre humanos y robots.

Lógicamente hay que añadir unos cuando “si” y alguna matización: debería llegar un momento en el que el aspecto y reacciones de un robot fueran aceptables para una persona, y aún más llegar a ser similares a las de otro ser humano; deberían incluir la capacidad de demostrar e incluso de desarrollar una serie de características psicológicas similares a las nuestras.
Parece que hay una creciente confianza en que desde de la Inteligencia Artificial será viable alcanzar un desarrollo capaz de ofrecer robots o entidades artificiales con estas características. El desarrollo físico de robots está también dando grandes pasos, no tanto en la línea humanoide, aunque sí que están ganando en autonomía y capacidad de decisión en un medio físico.
Si es posible lleva a cabo algo, por raro y disparatado que sea, alguien lo intentará. Las personas son capaces de desarrollar una fuerte empatía por animales, y no sólo los más “interactivos” como perros o gatos. En la nómina de lazos afectivos con el reino animal figuran mascotas como tortugas o iguanas. También es posible desarrollar relaciones afectivas con sujetos sin presencia física debido a la distancia. Esto podría ser un precedente válido para lo que propone el libro.

En contra juegan efectos como la llamada -y discutida- Teoría del Valle Inquietante (Uncanny Valley) que mantiene que la aceptación de un objeto con similitud a una persona aumenta hasta que llega un momento en el que bruscamente baja y se convierte en rechazo. Supuestamente, sería un mecanismo evolutivo que nos ayudaría a alejarnos de los cadáveres (aparentemente humanos, pero con los que no es muy salubre convivir), y que propicia que el aumento de realismo en juegos y mundos virtuales dé lugar a personajes definitivamente no humanos.

En otro orden de cosas, la industria del sexo está siempre a la vanguardia de sacar partido a los avances tecnológicos. Hace poco leí que los interfaces táctiles interesaban sobre todo a este sector, más aún que a los fabricantes de dispositivos móviles. Creo que es fácil imaginar el porqué. Los “muñecos” actuales de gama alta son capaces de generar calor, imitar la respiración y cuenta con texturas cada vez más humanas.

Una combinación de mayor humanidad “física” e intelectual parece capaz de atraer bastante atención y ser la puerta para el desarrollo de relaciones como las mencionadas en el libro. Aunque aún es pronto para ver el resultado de estas tendencias, sí que hay bastante especulación sobre ella (“Inteligencia Artificial” de Spielberg dedica una parte importante de su contenido a ello).
Signo del interés que ha despertado es la lista de preguntas planteadas por lectores y de las que se ha extraído una selección para que el autor del libro las reponda.

En resumen, este es un jardín este bastante espeso, y lleno de maleza donde enredarse, pero creo que si se superan decorosamente las enormes dificultades técnicas que lo impiden a día de hoy, parece razonable empezar a plantearse la realidad de este tipo de relaciones. No obstante, creo que antes veremos desarrollarse otras bajas pasiones (desde una suerte de racismo a la violencia más cruda). Puede que las máquinas saquen algo bueno de nosotros mismos, pero antes agotaremos el amplio catálogo de lo peor que somos capaces de mostrar.

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