Tercera parte de las entradas dedicadas a la tecnología dentro la serie sobre el año 2020 (MMXX en números romanos). Ya vimos en la primera parte la visión de una serie de expertos, y en la segunda parte las principales magnitudes que definirían el escenario tecnológico en 2020.
La visión del entorno tecnológico futuro del año 2020 está definida por una serie de grandes certezas e incertidumbres. Grandes y relativas claro, ya que la predicción es especialmente complicada, sobre todo si nos referimos al futuro.
Es muy importante, antes de hacer un repaso a estas certezas e incertidumbres, tener muy presente dos hechos con respecto al futuro:
- Ningún área tecnológica relevante actual (redes sociales, tablets, Cloud, realidad aumentada, la explosión de smartphones, la universalización de la banda ancha, sobre todo móvil, …) fue anticipada en 2000. Anticipada ampliamente, claro, ya que buceando siempre es posible encontrar alguna predicción más o menos acertada
- Pero al mismo tiempo, es casi seguro que ninguna de las grandes áreas tecnológicas de 2020 sea desconocida hoy. Simplemente, no somos capaces de anticipar su relevancia (o quizá sí)
Contando con esas premisas, podemos repasar dos grandes listas. En primer lugar la de las –relativas- certezas:
- Que los hábitos de los usuarios se van a ver muy afectados por factores como las tecnologías para la movilidad, la ubicuidad en el acceso a banda ancha, la percepción de privacidad, o la personalización de servicios
- Continuará la creciente dependencia de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones), sobre todo para empresas y administraciones públicas
- Los dispositivos móviles serán más potentes que los PCs actuales
- Habrá una explosión del tráfico –presumiblemente del video y entre máquinas
- Los núcleos –cores- múltiples serán el estándar para la mayoría de los procesadores. El paralelismo será el paradigma habitual
- El vídeo en alta resolución será habitual en dispositivos móviles (ya está presente en algunos)
- La energía en los dispositivos móviles seguirá siendo un reto y una limitación
- Seguridad y privacidad serán temas aún más críticos en el futuro
- La comunicaciones y la computación serán ubicuas: accesibles desde cualquier lugar y circunstancia
¿Y cuáles son nuestras grandes dudas –tecnológicas- para 2020? Esta es una posible lista:
- La primera y más importante es ¿hacia dónde se dirigirán las preferencias y gustos de los usuarios? Es un factor crítico en la adopción de la mayoría de las tecnologías
- ¿Tienen futuro los mundos virtuales? ¿Serán sólo una moda pasajera que emerge cada cierto número de años?
- ¿Seguirá vigente la Ley de Moore? ¿Conoceremos sustitutos a la computación basada en silicio?
- ¿Será Facebook quien sustituya a Google? ¿Será otra compañía? ¿Nadie? ¿Habrá un gran dominante como los IBM, Microsoft o Google que hemos conocido hasta ahora?
- ¿Se afianzará el paradigma abierto o volverán a triunfar los “jardines vallados”?
- ¿Será el Cloud una infraestructura global tal y como lo es la electricidad, el agua o las comunicaciones de voz y datos?
- ¿Hacia dónde evolucionará la mezcla de lo real y lo digital? ¿Veremos la aparición de una completa realidad paralela y virtual?
- ¿Iremos hacia dispositivos multipropósito, o hacia una colección de dispositivos especializados?
- ¿Avanzaremos hacia una síntesis real de la inteligencia? ¿Podremos replicar algún proceso cognitivo humano?
- ¿Superaremos alguno de los grandes desafíos históricos del desarrollo del software como la calidad, o la velocidad de desarrollo?
- ¿Ha llegado el momento de la robótica? ¿O será tan elusiva como el videoteléfono?
Y esta es sólo una lista abreviada. La original era mucho más larga, pero sólo he querido destacar las que podrían tener mayor impacto.
Para terminar esta serie, dejaré en una entrada las principales tendencias tecnológicas que podrían alcanzar un grado destacado de adopción a lo largo de estos próximos diez años.






Lógicamente hay que añadir unos cuando “si” y alguna matización: debería llegar un momento en el que el aspecto y reacciones de un robot fueran aceptables para una persona, y aún más llegar a ser similares a las de otro ser humano; deberían incluir la capacidad de demostrar e incluso de desarrollar una serie de características psicológicas similares a las nuestras.