Hasta hace un mes, estas entradas se llamaban “En pocas palabras”. Siguen siendo lo mismo, aunque el título mejora algo.
Casi desde el inicio de este blog, he estado usando mi cuenta de Twitter para publicar enlaces a noticias que pudieran ser interesantes para otros que sientan el gusanillo del futuro. Se publican usando el tag #futuros para que sea fácil de buscar y que si alguien se anima, pueda añadir los suyos. Esta es la recopilación correspondiente al último mes:
“The noosphere in 1996: when the Internet was Utopia”http://bit.ly/7oWiKm “Noosfera”, cuando todo era posible en el ciberespacio
Malas noticias para la Singularidad, parece que va a tardar: “How long until computers are smarter than us?” http://bit.ly/bbSjM4
La predicción “6B para 2020″ puede quedarse corta: “Five billion people to use mobile phones in 2010: UN” http://bit.ly/bQdgrH
Armas de ciencia-ficción hoy: “World first: 747-mounted laser blasts missile out of the sky” http://bit.ly/dC6DEc
“The Law of Accelerating Returns” http://bit.ly/F3Jae el artículo de Kurzweilai que enuncia la idea de la Singularidad
“Magnetricidad”, la variable ‘carga’ magnética de materiales. Implicaciones en el futuro del almacenamiento http://bit.ly/44tON8
Retrofuturo de 1930: “Robots Will Kill Music!” http://bit.ly/dwx9Pf Percibir una amenaza en la tecnología no es cosa de ahora …
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
No hace mucho, en mi trabajo Clark Kent, asistí a una reunión en la que se discutía sobre una orientación futura y disruptiva con la que abordar Internet desde la UE. Aunque es el tipo de temas que prefiero dejar para otro blog en el que escribo -con más frecuencia, hay que reconocerlo- al ser más opinión que información parece este un buen sitio. El caso es que después de la reunión le he estado dando vueltas a las cosas que hablamos y a las que se quedaron fuera, y mal ordenadas estas son las ideas que me quedan:
“Internet” no será lo que ahora englobamos con ese nombre. Ya ha cambiado mucho si comparamos con la situación de hace 10 ó 20 años (cuando tuve mi primer contacto con Internet sin saberlo), y en el futuro mutará más. Internet no será un medio, si no que será el medio, por su tendencia a englobarlo todo. Telefonía, TV, mensajería, presencia, comunicaciones sociales, mundos, hasta la infraestructura global de las nubes de computación (o “La Máquina”) serán partes indiferenciables de Internet. También es posible que cambie de nombre.
Así que pensar en los “nuevos servicios disruptivos de Internet” es un sinsentido. Lo que hay que pensar es nuevo paradigma de comunicación o enriquecer el que se vislumbra hoy en día. De ahí los temas relevantes para el futuro.
La identidad, que será algo más rico, complejo y polimórfico que la colección de passwords y perfiles de ahora. La identidad futura tendrá (o debería tener) varias capas y muchas caras, y permitir un control efectivo, y sin esfuerzo de nuestra presencia en cada uno de los mundos en los que nos movemos, incluyendo el real. Además debería ser capaz de controlar el uso que se hace de elementos pasivos -hoy en día- como son nuestra imagen. Todo ello sin olvidar que la sobreexposición de la propia identidad coexistirá con el máximo celo en el control de la privacidad.
Contexto, fundamental en un medio que ya no reside en los PCs sino que tiende a colarse en todo lo que somos y hacemos, y que nos acompañará en una variedad cada vez mayor de dispositivos. Ese contexto arranca con la localización pero incluye muchas más cosas como la semántica del lugar en el que estemos, quien nos acompaña, qué hacemos, que queremos hacer, nuestros hábitos o la ruptura con nuestras rutinas, incluyendo la predicción de esos casos.
Ese contexto será también el que nos permita lidiar con una nube de sensores y dispositivos conectados que rodearán a las personas y su entorno.
Interfaces, hasta ahora el principal escollo en la evolución de la tecnología. Seguimos con una metáfora ya establecida en 1968 (ratón y pantalla, terminal con capacidades gráficas y video) en la que lo más original es el uso de interfaces multitáctiles y los primeros sistemas BCI (interfaces mentales). Es un elemento crítico y también seguramente uno de los más inciertos.
La nube, la infraestructura aparentemente infinita en la red, a la que acabará derivando el procesado de aplicaciones cada vez más sofisticadas, complejas e inteligentes. Puede que todo lo novedoso conceptualmente aquí sea el nombre, pero la implantación de esa infraestructura va a tener consecuencias decisivas.
Los mundos, la evolución de la comunicación, la relación social, y las realidades virtuales. Si como dicen los creyentes de la Singularidad nuestro futuro está en ellos, ya podemos ponernos a trabajar para mejorarlos. Eso sí, teniendo en cuenta que “mundo” será tanto las realidades alternativas inmersivas, como los espacios de relación virtual (como nuestras redes sociales de hoy en día), como una realidad enriquecida, la “First Life” de Mundie.
Así que más le vale a Europa enfocarse en crear algo distintivo y explotable por su industria que se apoye en la movilidad, en la unificación de medios bajo la metáfora de la web, con una completa distribución de los recursos que dan soporte a aplicaciones fragmentadas y dispersas, con las que nos moveremos en mundos paralelos, espejos, y enriquecidos, asistidos y conectados por sensores y dispositivos satélite.
A mí, francamente, no se me ocurre nada. Y visto el panorama, me sorprendería mucho que se pudiera llegar a replicar el éxito de GSM para Europa.