Proyecto A1

Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

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MMXX – Tendencias para 2020 (V)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/04/28

Quinta y penúltima entrega de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas del blog. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, estas tendencias se ordenarán y dispondrán en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Están disponibles la primerasegundatercera y cuarta partes, así como el catálogo completo de las publicadas hasta ahora. Las correspondientes a esta entrada son:

TIC: uno de los grandes protagonistas de los grandes cambios son las Tecnologías de Información y Comunicaciones, o TIC, que engloban desde procesadores a Internet, desde sensores a la robótica, los sistemas expertos o los teléfonos móviles. No hay signos de que esa evolución tecnológica acelerada vaya a decaer, aunque su foco ha ido variando en los últimos años pasando del hardware al software, dentro de éste a los servicios de Internet y últimamente hacia la componente social y colaborativa, la movilidad y el cloud como nueva infraestructura. Una amenaza para la continuidad de este desarrollo es el desplazamiento del foco de inversión hacia la energía. En los próximos años comprobaremos si se mantiene vigente la llamada Ley de Moore (que dicta el aumento de capacidad y reducción de precio de los componentes año a año) o si deben surgir nuevas formas de computación alternativas al silicio.

Asia: si hay tendencia que parece haber un amplio consenso es el supuesto movimiento del centro de gravedad mundial hacia Asia. Incluso se presenta a veces como el siguiente paso en un movimiento hacia el Oeste que empezó en el Creciente Fértil, luego saltó a Europa, de ahí a América y ahora estaría cruzando el Pacífico. Es indudable que el fuerte crecimiento de naciones asiáticas –especialmente China e India- llevará aparejado también un mayor protagonismo mundial, pero aún es pronto para dar por finiquitado al mundo occidental. Además, el mundo del futuro no tiene porqué tener necesariamente un único centro, y podría estar menos polarizado que en el pasado.

Salud: y especialmente el coste de la salud, sobre todo en naciones desarrolladas (incluso en Estados Unidos donde la cobertura pública es limitada), es uno de los grandes desafíos del futuro. Al mismo tiempo, una enorme porción de la población mundial no tiene acceso a los servicios más básicos. A pesar del esfuerzo en investigación los sistemas de salud suelen ser bastante conservadores: ni la integración y disponibilidad universal de información de pacientes, ni los tratamientos basados en la genética, entre otras muchas promesas de futuro, están entre nosotros. eHealth, como concepto que implica el uso de tecnologías TIC aplicadas a la salud, tiene aún un largo recorrido por delante para cumplir la promesa de proporcionar mayor autonomía a los pacientes, atención personalizada y remota. En el otro extremo, la innovación barata (desde dispositivos de análisis muy simplificados, al uso de SMS) puede tener un gran impacto en las naciones en desarrollo. La esperanza de vida aumenta (tres meses cada año) perolas personas se sienten menos sanas que en el pasado, quizá por tener más información y expectativas.

Islam: una de las grandes incertidumbres del futuro es la evolución del Islam y las sociedades en las que es mayoritario. El descontento y los movimientos sociales que han cristalizado en 2011 (aunque sus raíces podrían estar en las protestas de hace dos años en Irán) añade aún más incertidumbre, y de la evolución de Túnez, Egipto, Libia, Yemen o Siria se derivará una ampliación de esa ola de cambios a otros países. La duda entre un Islam radical o moderado, la difusión del modelo indonesio, la evolución de las –cuantiosas- minorías musulmanas de China, Rusia e India, de la emigración en Europa, o de las relaciones entre Occidente e Islam seguirán siendo temas centrales del debate futuro.

Dólar: y su papel como unidad de referencia internacional. No es descartable que la presión de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) acabe modificando el sistema actual de tipos de cambio flotantes y dólar como referencia. Tras una acción así está el propio crecimiento de estas naciones y la abrumadora deuda de Estados Unidos. Una opción es un sistema menos polarizado en torno a una única moneda. También está la propuesta de una nueva unidad de referencia, los SDR o DEG (Derechos Especiales de Giro), o un sistema similar aunque parece menos probable. En cualquier caso, la pérdida de protagonismo del dólar como moneda mundial de referencia, se traducirá en una merma de la capacidad de influencia y poder de los Estados Unidos.

Deuda: la enorme deuda de las naciones desarrolladas es una gran amenaza para el futuro de su prosperidad. Las pasadas crisis de deuda han afectado a países en desarrollo, por lo que éste es un fenómeno relativamente novedoso. La enorme deuda afecta a la inversión pública y al estado del bienestar, y aleja de la inversión de los países amenazados. La deuda amenaza a la propia existencia de la Unión Europea, compromete la recuperación de Japón y es la principal incertidumbre sobre la evolución y el papel futuro de Estados Unidos. Aunque es una gran fuente de incertidumbre, es seguro que no tendremos que esperar al 2020 para empezar a ver las consecuencias del desenlace de esta crisis.

Pandemias: el aumento de población, la facilidad para los desplazamientos humanos (turismo, migraciones) y la globalización ponen los fundamentos para facilitar los movimientos de todo tipo de enfermedades, incluso algunas  consideradas como erradicadas en determinadas zonas. En los últimos años hemos tenido varias amenazas de pandemias biológicas que afortunadamente no han acabado teniendo las –funestas- consecuencias que se anticipaban, sin embargo se han convertido en un componente destacado del catálogo de amenazas que pesan sobre la humanidad. Además, la difusión de Internet, la adopción generalizada de tecnologías de información y comunicaciones, y la progresiva dependencia de su uso que ha desarrollado nuestro mundo, lo hacen muy vulnerable a otro tipo de pandemias, las electrónicas,  que han demostrado su capacidad de destrucción en el pasado –virus por ejemplo- y que pueden hacerse más sofisticadas, inteligentes y dañinas en el futuro (llegando al extremo de una hipotética ciberguerra).

Descontento: las dificultades económicas, las desigualdades, la falta de oportunidades y perspectivas están definiendo un escenario de descontento generalizado. En los países desarrollados se ha abierto paso la idea de que la próxima generación no podrá acceder a las oportunidades y modo de vida de sus padres. Recientemente hemos visto como en naciones sin libertades ni perspectivas de desarrollo económico, el descontento se ha traducido en revueltas contra el poder. “¡Indignaos!” de Hessel es un libro que está teniendo un gran impacto en países como Francia agitando contra la indiferencia y abogando por la insurrección pacífica. Paradójicamente, en España, hay un acusado descenso en la implicación de los jóvenes en causas concretas, ya sea desde el asociacionismo, el voluntariado o la política.

Aislamiento. La crisis, la presión sobre las materias primas o la simple reacción ante la globalización, pueden dar paso a actitudes de aislamiento y proteccionismo.  El nacionalismo de los recursos es una de sus expresiones, y consiste en el control estatal de recursos, generalmente energéticos, y su uso para alcanzar objetivos nacionales. Esta forma de proteccionismo se ha ido extendiendo desde el petróleo (en 30 años ha pasado del 30 al 80% el control estatal) a otros recursos minerales, y recientemente hemos visto prohibiciones de exportación sobre producciones agrarias. Sin llegar en modo alguno a los extremos de la autarquía, el recurso al cierre de fronteras y el aislamiento del exterior puede ser más frecuente que en el pasado, tanto por motivos económicos como ideológicos.

Colaboración: la innovación abierta, la sabiduría de las masa (crowd wisdom), o el crowdsourcing reflejan una tendencia generalizada hacia formas de colaboración intelectual y económica como nunca se había visto. Internet es el motor y nexo de unión para esta nueva forma de hacer las cosas, y los principales ejemplos están muy asociados a la Red: Wikipedia, SETI, el software open source. La colaboración da lugar en la empresa a estructuras menos jerárquicas y más abiertas, incluso a empresas virtuales; los ciudadanos tienen herramientas para participar en la toma de decisiones; la educación y la salud están cambiando su naturaleza; la colaboración alcanza rincones como la energía de la mano del concepto de smart grid.

Personalización: aunque es una promesa con muchos años de historia, lo cierto es que la tecnología está poniendo las bases para que sea posible ofrecer servicios y productos cada vez más personalizados. El salto que podemos vivir en los próximos años es pasar de una abrumadora lista de opciones que debe completar una persona para acceder al producto que busca (piénsese en el catálogo de opciones de un coche o en el formulario de un servicio de noticias personalizado) a un reconocimiento de la persona y su contexto que permita anticipar sus gustos y preferencias. La personalización rompe con la fabricación en masa y la estandarización, y abre las puertas a nuevos modelos empresa, producción y atención al cliente. El “hacking”, entendido como la capacidad de cambiar o mejorar un producto o servicio, es una componente más de esta corriente, y las empresas tendrán que aprender a vivir en un mundo de productos-plataforma, personalizables y modificables.

Nuevas ciudades: los países en desarrollo son el motor de la creciente urbanización de la población. En los próximos 15 años, unas 400 ciudades –en su mayoría desconocidas- generarán el 40% del crecimiento urbano, superando al conjunto de los países desarrollados y las mega-ciudades de más de 10 millones de habitantes. Estas nuevas ciudades, de tamaño mediano, abren la puerta a nuevos mercados, plantean nuevas necesidades de gestión de recursos en sus países, y serán el polo del desarrollo económico de un futuro en el que la mayor parte de la clase media se encontrará en ciudades de naciones emergentes.

Energía nuclear: hasta el tsunami de Japón y su impacto en la central de Fukushima (un claro ejemplo de un cisne negro) se estaba viviendo una relativa recuperación de la energía nuclear en el mundo. Parecían quedar atrás los miedos por la seguridad que se materializaron en Chernóbil, se anticipaban nuevas generaciones más eficientes y seguras, ofrecía una menor dependencia de –inestables- países productores, y se presentaba como una alternativa limpia y sin CO2 a los combustibles fósiles. A día de hoy se están definiendo dos actitudes: prudencia cuando no retirada en países desarrollados, que está llevando a congelar muchos proyectos y al cierre de centrales, especialmente las de las primeras generaciones; y apuesta clara en países emergentes, especialmente China e India. En concreto, esa última actitud está muy influenciada por las tecnologías basadas en el torio, que tendría como principales ventajas una mayor seguridad y disponibilidad, hasta el punto de prometer a sus usuarios la independencia energética para 2020.

Nueva naturaleza: aunque es posible que la mayor parte de la megafauna más representativa de nuestro tiempo permanezca en el futuro, lo hará en áreas protegidas y gestionadas. El concepto de naturaleza salvaje va a cambiar radicalmente a medida que aumente la población y su impacto sobre el paisaje, el llamado “antropoceno”. Al mismo tiempo, estamos viviendo una pérdida de la diversidad en que la que en gran medida se basa nuestra supervivencia pasada y futura. Una asignatura pendiente que posiblemente no se resuelva en el futuro inmediato es la forma de gestionar y proteger adecuadamente el patrimonio de la biodiversidad.

Innovación “barata”: para ser atractivos en sus mercados, los productos tecnológicos desarrollados en Occidente suelen acabar siendo sofisticados y caros, pero esas mismas características los alejan de los países emergentes. Este ha dado lugar a una nueva corriente de innovación en la que se consiguen productos tecnológicos a precios muy ajustados haciendo un ejercicio de simplificación y eliminando funciones innecesarias. Esos productos baratos y simples han resultado ser también muy atractivos en los países desarrollados. De esta forma, se está produciendo una nueva ola de innovación “austera” basada en la simplificación y abaratamiento que resolviendo necesidades propias de mercados emergentes, está alcanzando dimensión global.

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MMXX – Tendencias para 2020 (III)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/15

Continuación de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Así que aquí están, como continuación de la primera y segunda lista de tendencias:

M2M: Las comunicaciones entre máquinas, o sin intervención de personas. Se trata de una visión en la que todo tipo de dispositivos (cámaras, coches, infraestructuras, …) y, sobre todo, sensores, estarían conectados a Internet, lo que permitiría crear una imagen más fiable, rica y actualizada de la realidad. Se trata de uno de los grandes paradigmas tecnológicos emergentes ya en implantación y cuya verdadera dimensión se apreciará en los próximos años cuando el colosal volumen de información generado pueda dar lugar a nuevos servicios y modalidades de relación entre personas y su entorno por medio de la tecnología.

Paro: ¿Hay un paro crónico, estructural, en la mayoría de las economías del mundo? Muchos países en desarrollo parecen incapaces de dar ocupación a sus generaciones más jóvenes, mientras que al mismo tiempo, en los desarrollados, una capa de parados jóvenes y mayores parecen condenados a quedar fuera del mercado de trabajo. Quizá sea un poco pronto para considerar este paro, consecuencia en muchos casos de la reciente crisis, como crónico. Lo cierto es que el ocio consecuencia de la tecnología que se prometía para el futuro hace cuarenta años, parece haberse convertido en paro, quizá consecuencia en parte de esa misma tecnología.

Cogno: Las ciencias relacionadas con el modo de funcionamiento de la mente humana están en medio de una revolución, y se ven como uno de los grandes campos de desarrollo humanos. Por un lado se está ahondando en los mecanismos fisiológicos del cerebro, lo que puede desembocar en todo tipo de avances de tipo médico, y herramientas de mejora, y no sólo para reparar disfunciones. Por otro, se ahonda en la comprensión de los mecanismos de la consciencia, la inteligencia, la memoria y el razonamiento. La simulación de los procesos cerebrales es una posible consecuencia de todo este trabajo y, si fuera posible, permitiría crear una nueva generación de software realmente inteligente capaz de superar los principales problemas de la inteligencia artificial (razonamiento, reconocimiento de imágenes y lenguaje) y hacerlo en un entorno escalable.

Talento: muchos análisis y predicciones coinciden en destacarlo como el factor más importante en la empresa del futuro –al menos en los países desarrollados. Parece que viviremos un desprestigio –aún mayor- de la labores manuales. Al mismo tiempo una sobreformación y excesiva especialización parece ir en contra de los trabajadores del futuro. Muchos estudiantes de hoy trabajarán en empleos que aún no existen, y que requerirán una formación continuada que seguramente no puedan dar las instituciones que conocemos. Un último elemento de incertidumbre es la capacidad de la empresa del futuro para sacar partido al talento, atraerlo y desarrollarlo. ¿Se abrirá un abismo entre dos clases de trabajadores?

Abierto: sobre todo cuando hace referencia al conocimiento y los contenidos. Con independencia de polémicas sobre copia, compartición de contenidos, piratería, y el debate sobre la propiedad intelectual, la creación de contenidos de carácter libre y la apertura de datos públicos (open data) son movimientos que se seguirán consolidando. Aunque en sus inicio ha estado asociado a la tecnología e Internet (software y hardware open source, por ejemplo, licencias CC), el libre acceso y disposición de información se ha ido extendiendo a otros ámbitos y va a tener sin duda un fuerte impacto en educación, especialmente en naciones emergentes (bibliotecas digitalizadas, libros sin derechos de autor). Otro área muy intensa de actividad es la relacionada con open data, es decir, el acceso a datos de propiedad pública (cartográficos, estadísticos) para poder ser agregados y procesados externamente.

Alimentos: el alza de los precios de los alimentos parece una tendencia que va a continuar con fuerza en el futuro. Hay muchos factores que han contribuido a ello, y no parece que vayan a cambiar en el corto plazo: crecimiento de la población, mayor capacidad de gasto y gustos más refinados en países emergentes (por ejemplo, mayor consumo de carne), migración del campo a la ciudad (menos mano de obra productora y edificación sobre terrenos fértiles), y el impacto de los biocombustibles. El margen entre la capacidad de producción de alimentos y la demanda no es muy amplio, lo que hace los problemas en la producción, sobre todo climáticos, tengan un impacto enorme. El desarrollo económico está haciendo que algunas naciones (como China e India) pasen a ser dependientes de las importaciones. Una de las apuestas de futuro es una revolución “verde” en África, similar la vivida en la India hace 40 años o en Brasil en tiempos más recientes.

Migraciones: el siglo XXI podría ser el de los movimientos de población y las migraciones. La globalización y sus consecuencias económicas, motivos climáticos, o políticos pueden poner en movimiento a una masa cada vez mayor de personas entre países y continentes. Al desarraigo, el aislamiento y la precariedad como consecuencias negativas, puede acompañar el nacimiento de una cultura global, y una nueva clase internacional sin las raíces ni referencias a las que estamos acostumbrados.

Meta-ciudad: desde la época de las ciudades-estado su papel ha ido quedando relegado frente al de las distintas formas de Estado. Sin embargo, estamos viviendo un momento de auge de la ciudad como centro económico y cultural muy superior a su relevancia política actual. Su influencia se extiende a cientos de kilómetros a la redonda, cruzan fronteras y llegan a superar al del propio estado que los alberga. Podrían ser algunos de los agentes decisivos en la organización del mundo futuro.

Transhumanismo: la evolución de la medicina ha ido desde reparar a prevenir, y el siguiente paso sería el de mejorar. El transhumanismo, humanidad aumentada o H+ defiende la mejora de las capacidades humanas por medio de la tecnología y la medicina. Ya no se trataría de curar la ceguera, corregir o prevenir la miopía sino de, por ejemplo, añadir la capacidad de unos prismáticos a la visión humana. Estos conceptos se verán implementados progresiva y tímidamente en los próximos años, pero la idea (no conformarse con las capacidades propias, ir más allá de la Naturaleza)  ya se está calando en la cultura e influirá en la evolución tecnológica de los próximos años.

Competitividad: siendo uno de los componentes básicos de nuestro mundo, podríamos verla crecer a una escala inimaginable como consecuencia de la profundización de la globalización. Ya no sólo se trata de competir en precios por productos básicos, el próximo desafío es la competencia en productos de calidad y en innovación. Esta competitividad se traslada también a los mercados laborales: en lo que respecta al talento y el conocimiento experto (y a una gama cada vez más amplia de servicios), competimos con personas que viven a miles de km de distancia y que se basan en medios tecnológicos para acceder a nuestro mercado local.

Interdependencia: como consecuencia de una globalización cada vez más extendida. Alimentos, transporte, productos de todo tipo, o servicios cruzan fronteras ayudando a establecer relaciones de dependencia cada vez más intrincadas y complejas. La autosuficiencia será cada vez más utópica. Eso sí, hay que tener en cuenta que este proceso ya se produjo hace cien años y la Gran Guerra y sus consecuencias hicieron retroceder comercio e intercambios mundiales durante más de 50 años.

Innovación abierta: el modelo de innovación clásico, de laboratorio, secreto y exclusividad, está en retroceso. La innovación abierta, que supone la aportación enriquecedora de entidades externas a la que lidera la innovación (incluyendo consumidores de a pie), se está difundiendo y aplicándose en un número creciente de empresas, organizaciones y campos. El futuro inmediato parece ser el de la innovación abierta.

Desintermediación: las tecnologías asociadas a Internet están acabando con el papel del intermediario. En el comercio es cada vez más fácil adquirir productos en toda clase de modalidades al margen de los canales tradicionales, incluso a través de fronteras. Por otra parte, las personas son capaces de realizar con ayuda de medios tecnológicos un número mayor de tareas especializadas que antes requerían depender de terceros. Este proceso se seguirá ampliando y afectando a un número mayor de funciones y servicios. Una hipotética “fabricación personal” sería una consecuencia de este movimiento.

Pobreza y desequilibrio: aunque hay un proceso continuado de reducción de la pobreza absoluta, las desigualdades se mantendrían en el futuro, sobre todo en regiones en desarrollo con alto crecimiento demográfico. En tiempo de crisis y en países emergentes se están ampliando las diferencias entre ricos y pobres. El impacto sobre la clase media, sobre todo en los países desarrollados (deterioro y retroceso) podría empujar esa corriente.

Envejecimiento y rejuvenecimiento: mientras en las sociedades desarrolladas la población continuará envejeciendo (en un proceso que alcanzará a medio plazo a China), en los países en desarrollo será la población joven la que siga creciendo hasta suponer los menores de 18 años más de la mitad de la población de África en 2020. En el primer caso se agravarán las tensiones sobre los sistemas de asistencia y pensiones, suponiendo un esfuerzo económico cada vez mayor. El desarrollo tecnológico encaminado a aliviar estas tensiones (teleasistencia, telemedicina), aunque grande, no acabaría de tener un impacto significativo. En el otro extremo, en muchos países en desarrollo la excesiva población juvenil supondrá tensiones si no es capaz de conseguir trabajo y perspectivas de futuro, incrementando el descontento.

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MMXX – La población en 2020

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/26

Llega el turno de la demografía a esta serie de entradas sobre el año 2020 o MMXX en números romanos. La demografía es la excepción que confirma la regla: es el único campo de la actividad humana donde la predicción es posible a medio plazo, y 2020 es en realidad un corto plazo en términos de población. El motivo es que el número de personas varía lentamente y tiene una fuerte inercia: las tasas de mortandad y natalidad no sufren cambios bruscos y el crecimiento de la población es muy dependiente del número de personas en edad fértil en un momento dado. Un cambio brusco –e hipotético- en la natalidad difícilmente sería global, y su efecto no se haría notar en 10 años.

Además, la población no está sujeta a cambios repentinos. Aunque localmente un acontecimiento determinado -guerras y epidemias sobre todo- puedan tener un efecto importante (la Camboya de los Khmer, la Unión Soviética entre 1941-45), éste se diluye en el conjunto de la población mundial. Incluso el efecto de las guerras mundiales es rápidamente absorbido. Sólo pandemias de la envergadura de la Peste Negra del siglo XIV tienen un impacto significativo en la población global.

Las grandes tendencias observadas a lo largo de este siglo estarán presentes en la población del 2020: continuación del crecimiento –ligeramente ralentizado- global, envejecimiento y menor crecimiento en economías más desarrolladas, y una enorme proporción de personas muy jóvenes en países en desarrollo, especialmente en África.

Evolución de la población entre 1800 y 2100 según tres escenarios (Naciones Unidas)

La estimación global de población para 2020 de acuerdo con Naciones Unidas es de 7.675 millones de personas. El hito de los 7.000 millones se alcanzaría a lo largo de este año, anticipándose a estimaciones anteriores que lo fijaban en 2012. Aunque el crecimiento continuado pueda parecer gradual (cada año muere el equivalente a la población de Francia y nace un número similar a la de Turquía) visto en perspectiva es espectacular. En torno al año 1800 estaría en torno a los 1.000 millones (desde unos 200-300 hace 2000 años y unos 400 millones en torno al 1200). En 1927 llegó a los 2.000 millones, en 1960 a los 3.000, en 1974 4.000, en 1987 5.000, y en 1999 6.000. Es decir, en los últimos 50 años, la población ha crecido en 1.000 millones de habitantes cada 15 años o menos.

Las estimaciones dicen que ese crecimiento se está ralentizando de forma que se alcanzarían los 8.000 millones entre 2025 y 2030, y los 9.000 millones en 2050. Más allá todo son conjeturas mareantes de acuerdo con los escenarios analizados. Un escenario de pesadilla llevaría la población a los 14.000 millones cuando acabe el siglo, mientras que en el otro extremo, un escenario muy favorable reduciría la población hasta el entorno de los 5.500.

Sin caer en el maultusianismo el crecimiento de la población lleva aparejadas una serie de exigencias de crecimiento económico que no siempre se van a poder cumplir. 1.000 millones de personas más significa más alimentos, más viviendas, más energía, más transporte, más producción, y proveer de puestos de trabajo a todas esas personas. El crecimiento demográfico, por supuesto, no es estrictamente bueno o malo , y es cierto que lleva aparejado un incremento automático de la actividad económica, pero añade una presión sobre los recursos que será mayor en el futuro. Por ejemplo, el crecimiento urbano se hace normalmente a costa de tierras agrícolas, que a su vez serán necesarias para la producción de los alimentos adicionales necesarios.

Evolución de la población en las regiones del mundo entre 1950 y 2050 (Naciones Unidas)

Ese crecimiento será homogéneo, si no que variará entre regiones, aunque en términos generales se irá moderando con respecto a los valores históricos, excepto en África.

Estos serían los cambios demográficos en algunos países destacados (de acuerdo con Naciones Unidas):

  • China superaría los 1.400 millones (tanto como la población total mundial a finales del siglo XIX)
  • La India estaría muy cerca de esa cifra, por encima de los 1.350 millones, con un crecimiento continuado y espectacular en los últimos años
  • Estados Unidos estaría cerca de los 350 millones
  • Brasil tendría 201 millones de habitantes. México se acercaría a los 120, Colombia tendría 52, Argentina 44, Perú 32, Venezuela 33, Guatemala 18 (frente a 5 tan sólo 40 años antes)
  • En Europa, en cambio, países como Alemania, pasaría de 82 a 80, o Italia se estancaría en los 60. España llegaría a los 48, Francia a los 64, y el Reino Unido a los 65.
  • Dos extremos: Nigeria pasaría 158 a 193 millones, mientras que Japón se reduciría de 126 a 123 millones

Mientras China continúa aplicando (aunque quizá menos estrictamente) su política de hijo único, o dos en zonas rurales, el crecimiento en la India no tiene ese tipo de limitaciones. Por ello, se prevé que la India supere la población china en un futuro próximo (2030). De hecho, el área que engloba a India, Pakistán, Bangla Desh, Nepal y Ceilan ya supera ampliamente a China.

No sólo el crecimiento de la población no será homogéneo, si no que su propia estructura variará dramáticamente entre regiones y países. En 2020 más de la mitad de la población del África subsahariana tendrá menos de 18 años, lo que supone, entre otras cosas, un potencial de crecimiento futuro enorme. En el otro extremo, el de las naciones envejecidas, no sólo destaca Japón y varios países de Europa: la política de restricción de la natalidad en China está produciendo, además de un desequilibrio entre el número de hombres y mujeres, una sociedad progresivamente envejecida que previsiblemente tendrá que importar mano de obra en un futuro próximo si quiere mantener su papel como “fábrica del mundo”.

Más allá de los números, es muy importante entender cómo sería la sociedad de 2020 y de qué forma variaría en estos próximos diez años, pero vamos a dejar esa discusión para otra entrada dentro de esta misma serie.

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Las preocupaciones del futuro en TEDxMadrid 2010

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/09/06

(Actualización 28 de octubre: ya están disponibles los vídeos de esta edición del TEDxMadrid)

Seguro que a estas alturas no es necesario presentar al TED, aunque nunca se sabe: TED, son las siglas de “Technology, Entertainment and Design”, y es el nombre de una organización dedicada a la organización de conferencias en las que presentan “ideas que vale la pena difundir”. Esas conferencias reúnen a personas de todo tipo de origen y profesión, aunque con el denominador común de su brillantez, y la originalidad de las ideas que presentan. Con una puesta en escena muy particular, y un impacto enorme gracias a los vídeos de las presentaciones (también disponibles en Youtube), asistir personalmente a una de las conferencia es la meta prácticamente inalcanzable para muchas personas en este mundo.

Afortunadamente, además de acceder a los contenidos a través de Internet, la organización de TED ha fomentado la creación de ediciones locales, los “TEDx”. En España tenemos desde el año pasado el de Barcelona, y el de Madrid, cuya edición 2010 se celebró el pasado 4 de septiembre (mi notas en Twitter, mientras duren).

A una escala menor que el TED original, el TEDxMadrid contó con participaciones muy variadas y destacadas que trataron desde cómo desviar un asteroide a la forma de crear pan de calidad, pasando por la improvisación teatral o el cultivo de cereales alternativos. Comparada con la edición de 2009 ha habido una clara mejoría, aunque aún quedan puntos que pueden ganar un poco, como es la participación del público: aunque se fomenta mucho el networking, las presentaciones son unidireccionales, sin preguntas.

Y ya basta como introducción. El hecho de que esta edición del TEDxMadrid se llamara “Ten Years From Now” hacía inevitable que me pasara por allí. Lo cierto es los participantes no se ajustaron especialmente al horizonte 2020 que sugería la organización, y más bien vimos ejercicios de prospectiva hacia un futuro indeterminado y generalmente más lejano. Lo que sí se pudo ver es una serie de menciones a las principales preocupaciones para el futuro, así como la presencia de algún viejo conocido de este blog.

Aunque la población no figuró explícitamente, si hubo menciones a su evolución y consecuencias. Por ejemplo, dar de comer a más de 9.000 millones de personas (y prometo no demorar más la entrada sobre el tema) supone un ejercicio de imaginación e ingenio que puede pasar por recuperar olvidadas variedades de cereales como nos recordó Jose Luis Hidalgo a propósito del amaranto.

Indirectamente, la alimentación se mencionó en la presentación de Vicente Guallart, describiendo su proyecto de urbanismo que integra la huerta en la ciudad. También nos presentó su trabajo sobre viviendas sostenibles y autosuficientes, enlazando así con otro de los aspectos clave del futuro: la energía.

Alexander Van de Putte - Givens & Widlcards in Energy Foresight

Hay que destacar la excelente intervención de Alexander Van de Putte de la Universidad de Cambridge sobre la prospectiva aplicada a la energía. Habló de muchos temas como la fuerte relación entre energía y la demografía, las perspectivas de futuro de los países BRINK (productores clave que incluyen a Brasil, Rusia, Irak, Nigeria y Kazajstán) y su papel como wild cards, es decir, protagonistas de eventos de baja probabilidad pero muy alto impacto, como podría ser la interrupción del suministro energético desde esos países. También hubo tiempo para hablar del cambio climático, y de alternativas energéticas como una nueva generación de centrales nucleares autocontenidas que consumen sus propios residuos.

La Singularidad estuvo presente de la mano de Alberto Dubois. Su intervención fue muy bien recibida y comentada, especialmente en lo tocante a la aceleración del cambio y otros aspectos “vistosos” de la Singularidad como la posibilidad de prolongar la vida indefinidamente o replicar (y volcar) la mente en máquinas. Me gustó, como a la mayoría de la audiencia, que dijera que vivimos tiempos exponenciales pero que nuestros políticos tienen mentalidad lineal. Luego pude charlar personalmente con él y contrastar su visión práctica de la prospectiva aplicada a su trabajo.

Miguel Belló Mora - Asteroid Impact & Mitigation Techniques

El transporte aéreo futuro tuvo su espacio con una presentación muy inspiradora de Jose Mariano Lopez-Urdiales sobre el uso de alta atmósfera y las posibilidades de dispositivos como los globos en el transporte futuro. Relacionando espacio y riesgos del futuro, Miguel Belló Mora habló de la historia de los impactos de asteroides en la Tierra, las probabilidades de que sucedan de nuevo, las estrategias para impedirlos, y en concreto del proyecto “Don Quijote” de la ESA para experimentar posibles estrategias futuras.

Por último, dos aspectos muy humanos: la educación, a cargo de la inspiradora presentación de Ricard Huguet, “El futuro según los niños”, y de Heather Martin hablando de la simplicidad en el diseño. Y esperar el resultado de la película “El Cosmonauta” ¿inspirará el futuro de un nuevo cine colaborativo y en comunidad?

Sin duda mejor que estas breves notas, y la impresionante cobertura en Twitter (entre los trend topics de ese día) es  poder ver los vídeos que están disponibles en la Web del TEDxMadrid.

Más comentarios sobre TEDxMadrid 2010 en:

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En pocas palabras (IV)

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/02/15

Tengo que reconocer que he dejado un poco abandonado este blog. He estado absorbido por un proyecto que ya está llegando a su fín: la revisión en profundidad de mi Guía de HTML, ahora centrada completamente en la versión 5. Superado el trance, vuelvo a escribir, pero en este caso en el blog.

Casi desde el inicio de este blog, he estado usando mi cuenta de Twitter para publicar enlaces a noticias que pudieran ser interesantes para otros que sientan el gusanillo del futuro. Se publican usando el tag #futuros para que sea fácil de buscar y que si alguien se anima, pueda añadir los suyos. Esta es la recopilación correspondiente a los meses de muy baja actividad de diciembre de 2009 y enero de 2010:

Y para terminar, una extraordinaria colección de imágenes retrofuturistas espaciales en, como de costumbre, “The Dark Roasted Blend”: “Retro Future: To The Stars!“.

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Malthus: “luego vendrá el que bueno te hará”

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/10/22

Hubiera sido uno más de los economistas clásicos en lugar de uno de los autores más denigrados, sobre todo en su tiempo, pero el reverendo Thomas Robert Malthus tuvo la ocurrencia de hacer cuentas y pensar en el futuro. Y sus cuentas fueron que con una población de 15-16 millones de habitantes en la Gran Bretaña de su tiempo (año 1800, frente a los 65 actuales) y un crecimiento inédito hasta esos días, la población rebasaría la capacidad de producir alimentos de la agricultura tradicional de su época.

Hoy Malthus parece el ejemplo de agoreros y de catastrofistas, y en su tiempo no fue mucho mejor. Sin embargo, su libro “Ensayo sobre el principio de la población” se basa en unos principios aplicados hoy en todo tipo de predicciones: desde el oil peak a los modelos de predicción del clima o GCM. Desprovisto de ecuaciones y datos numéricos, Mathus intuye un modelo en el que la población crece exponencialmente y la capacidad de producir alimentos aritmética o linealmente.

Las curvas de población y recursos de Malthus

Las consecuencias previstas por Malthus como escasez, hambre, o enfermedades conformaban un mecanismo regulatorio de la población que haría que se mantuviera estable, aunque a costa de periódicos desastres, las catástrofes maltusianas, que de forma drástica regulan población y recursos.

Lo que no pudo anticipar es que la expansión del comercio y, sobre todo, las mejoras tecnológicas en la agricultura harían que la producción de alimentos creciera a un paso similar al de la población, y que nos llevara a cifras fabulosas como los más de 6.500 millones de habitantes del planeta de hoy en día frente a los algo menos de 1.000 millones de hace dos siglos (y puede que unos 200 al comienzo de nuestra era). Otra magnitud asombrosa es el número de años para doblar la población que se ha reducido desde 200 en tiempos de Malthus, a unos 50 en la actualidad.

Evolución de la población mundial

No sólo ha cambiado el número, también lo ha hecho, y mucho, la distribución de la población. Por ejemplo, hace dos siglos, Europa contenía a la quinta parte de la Humanidad. Hoy sólo a un 5%.

A pesar del descrédito del maltusianismo, a mediados del siglo XX el estudio de la evolución de la población empezó a mostrar signos alarmantes. En 1972, el Club de Roma, un prestigioso think tank que estudia el desarrollo sostenible, publicó el informe “Los límites del crecimiento” que se basaba en el uso de modelos matemáticos producidos por el MIT. Las conclusiones hubieran sido firmadas por Malthus: una vez más, el crecimiento exponencial de la población suponía una presión insostenible sobre los recursos, llegando a predecir, por ejemplo, un agotamiento del petróleo en 1990 que, obviamente no aconteció (entre otras cosas debido a la aparición de nuevas reservas). El informe se actualizó unos años más tarde, y siguió poniendo el foco en la presión sobre los recursos de una población que no deja de crecer, y que posiblemente haya rebasado el tamaño sostenible que puede soportar la Tierra.

La nueva edición pronostica hambrunas catastróficas para el siglo XXI, pero más allá de los números (que demostraron se poco fiables en la primera versión), la principal contribución del Club de Roma es la introducción de los conceptos de limitación de recursos y desarrollo económico y humano sostenible.

La presión sobre los recursos pesqueros

A mediados de los años 60, había lugares en la Tierra donde las hambrunas crónicas actuaban como ese mecanismo de regulación natural identificado por Malthus. Lo cierto es que aún hoy sigue habiendo estos lugares. Pero hace cincuenta años el paradigma era la India, y fue uno de los lugares donde se aplicaron en mayor escala las técnicas de la llamada Revolución Verde. Se trató de la difusión de los nuevos modos de agricultura mecanizada y tecnificada en un país en desarrollo. La renovación de la agricultura está en la base del crecimiento de la población que asustó a Malthus, y a mediados del siglo XX se había convertido en una combinación del uso de fertilizantes, nuevas variedades y mecanización. El caso hindú es el paradigma, y hoy se habla de una nueva revolución que haga algo similar por África.

En el excelente artículo “The Global Food Crisis” en National Geographic se habla de la revolución verde cuarenta años después: contaminación del suelo y de las aguas, dependencia excesiva de productos químicos, agotamiento de la tierra. Este precio ¿es el adecuado por sacar a la India del hambre o es inasumible? Algunos de los promotores de la nueva revolución verde para África tratan de apoyarse en técnicas tradicionales más saludables, y que, sobre todo, eviten la dependencia de los fertilizantes industriales.

Pero sea de una o de otra forma, es necesaria una revolución en la producción de alimentos. Hasta ahora, el escenario futuro parecía despejado:

Evolución de la población, el precio de los alimentos, la producción per cápita y el número de personas hambrientas

Las mejoras en la agricultura y la puesta en producción de nuevos terrenos dieron lugar a un crecimiento de la cantidad de alimentos per capita –muy desigualmente repartido-, y una continuada reducción de sus precios –con consecuencias como las políticas de subvenciones agrarias en los países que pueden permitírselo. Pero la población sigue creciendo a un ritmo asombroso, y al conjurar el fantasma de Malthus nos encontramos con que el consumo ha superado a la producción como en los tiempos de hambrunas históricas, traduciéndose en alzas de precios, escasez y hambre:

La clave: producción y demanda de cereales en la pasada década

Hay causas inmediatas como la sequía crónica en la región de producción de cereales australiana, el aumento en el consumo de carne (el 35% de los cereales se dedican al ganado) o la política de promoción de biocombustibles que desató una fiebre sobre el maíz (95 litros de etanol requieren el alimento de una persona durante un año). Pero las causas más profundas son otras.

Por un lado el imparable aumento, exponencial, de la población. 9.000 millones. Hay que retener esa cifra, porque parece haber acuerdo en estimarla como la población del planeta hacia mediados de este siglo. Eso supone aumentar en un 50% en menos de 50 años, y supone que una parte considerable del crecimiento económico futuro, sobre todo en los países más desfavorecidos, debe dedicarse a proporcionar alimento, vivienda y trabajo a esos nuevos habitantes, no a despegar desde la pobreza actual.

Crecimiento estimado de la población

El crecimiento de población actual es de unos 80 millones de personas netos cada año. Es como añadir un Egipto o una Alemania nueva al mundo cada año.

En el lado de los alimentos, también asoma Malthus. En su tiempo se produjeron una serie de avances en la agricultura que llevaron al estado actual de mecanización, uso de fertilizantes, pesticidas, y selección de variedades. Además, la expansión colonial puso en producción enormes extensiones de terreno fértil en todo el mundo, y esas cosechas llegaron a todo el mundo gracias al avance de los transportes. Incluso, para hundir más la fama de Malthus, la emigración desde Inglaterra actúo como regulador no traumático de la población.

Hoy, las perspectivas para alimentar una población creciente son mucho más “malthusianas”. La empresa Land Commodities tiene una buena lista con todos los argumentos para invertir en todo lo relacionado con la producción agrícola, y es, al mismo tiempo, un catálogo de problemas para el futuro: escasez de tierra utilizable, sequías, cambio climático, fuerte dependencia de productos químicos, reducción de los incrementos de producción, degradación del suelo, incremento del consumo de carne, incremento de precios agrarios, …

Cambios en el uso de la tierra

Incrementos en la producción agrícola

Variación de los precios agrarios

Habiendo alcanzado los confines de la Tierra, sin posibilidad de exportar población fuera de ella, sin ninguna política global de contención del crecimiento, y sin prever avances radicales en la tecnología agraria, vamos a tener que poner una vela a Malthus (además de a Dios y al Diablo) para que nos saque de esta …

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e6/Thomas_Malthus.jpg

Malthus

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