Casi desde el inicio de este blog, he estado usando mi cuenta de Twitter para publicar enlaces a noticias que pudieran ser interesantes para otros que sientan el gusanillo del futuro. Se publican usando el tag #futuros para que sea fácil de buscar y que si alguien se anima, pueda añadir los suyos. Esta es la recopilación de noviembre de 2009, que se ha hecho de rogar por unos problemillas de Twitter:
Creatividad en la forma de los robots en el Proyecto A1: desde los humanoides a las esferas y los morfobots http://bit.ly/22ipsK
Fascinante: “El asesinato de la mujer perfecta” http://bit.ly/3obU3n Cuando todos querían crear el “hombre/mujer nuevos”
Oido hoy: con hormigas simples, un hormiguero resulta muy listo; pero una empresa con gente muy lista puede resultar un hormiguero torpe
Suena demasiado ambicioso el título, “El futuro de todo”, pero se trata de un libro muy recomendable para todo aquel interesado en el estudio del futuro. “The Future of Everything: The Science of Prediction“ de David Orrell revisa los métodos científicos conocidos para el estudio del provernir.
Aunque la predicción parezca normalmente cosa de adivinos, superstición y cándida credulidad, hay una predicción seria a la que se basa en modelos matemáticos, usa grandes recursos de computación, y recibe la atención de gobiernos, empresas y de buena parte de los ciudanos. Fundamentalmente se trata de las predicciones aplicadas a tres campos: la meteorología, los mercados y, en menor medida, la biología.
Orrell ha desarrollado precisamente su carrera académica en ese mundo, el de los modelos de predicción del clima, o GCM (Global Climate Models), así que tiene un conocimiento cercano del tema de la predicción del futuro. Sin embargo, su trabajo en la elaboración de estos modelos le ha llevado a conocer sus debilidades, y ha centrado su interés en estudiar los errores de estos modelos, a validarlos, y determinar porqué no acaban de funcionar. Su trabajo es el de modelizar el error de estos modelos.
Su trabajo ha causado bastante controversia. La predicción es casi una industria que atrae considerables recursos; baste recordar que buena parte de las instalaciones de computación más potentes del mundo se dedican a la procesar modelos de predicción. Hay muchas personas involucradas, muchas carreras profesionales dedicadas, empresas, e intereses de todo tipo.
Eso hace que sus trabajos no acaben de ser muy populares entre la comunidad metereológica, por lo que ha tratado de ajustar cuentas con este libro, aunque ha hecho mucho más que eso.
El libro se estructura en tras grandes apartados:
“Pasado” es una completa historia de la predicción, o al menos de los intentos por hacerla de una forma racional. Partiendo de los pitagóricos y pasando por la astronomía clásica, hasta llegar a la modelización del clima. Posiblemente es la parte más completa y consistente del libro.
“Presente” se centra en las tres grandes áreas de aplicación de los modelos de predicción: el clima, los mercados financieros y la biología (centrándose en el determinismo de los genes). De las tres, conocida su experiencia, es la parte dedicada a los modelos del clima las más completa y razonada.
“Futuro” es finalmente una visión de conjunto de los campos en los que se centran los modelos de predicción, y del futuro de esta ciencia. Lo completa con una serie de predicciones derivadas de los modelos climáticos, que ya tratamos hace tiempo.
Con respecto a los modelos de predicción, la crítica se centra en lo prematuro de su consolidación como una técnica madura. Actualmente se considera que sus deficiencias se deben a la falta de detalle de estos modelos (que se resuelve con más capacidad de computo) y del desigual conocimiento de las condiciones iniciales (que se corrige con una mayor captura de datos). Sin embargo, David Orrell sostiene que los errores están en los propios modelos: ha estudiado los errores que generan para determinan qué parte es atribuible al caos y ha determinado que es menor de lo esperado, y que la mayor parte de los errores de predicción se deben a los deficiencias en los modelos utilizados.
En conjunto, es un libro de lectura amena y contiene una enorme cantidad de información interesante y curiosa. Muy recomendable para todo aquel que sienta interés por estos temas. Lamentablemente no hay edición en español, pero en inglés se sigue con facilidad.
Continua la serie de predicciones … digamos poco atinadas.
Como dije en la primera serie, predecir el futuro supone asumir riesgos. Bastante mérito tiene lanzarse a hacerlo como para que luego vengan a sacarle los colores a uno recordado -lo mucho- que se equivocó. Con todo el respeto a quienes se expusieron con sus predicciones:
“Que el automóvil ha alcanza prácticamente los límites de su desarrollo lo sugiere el que durante el último año no se han introducido mejoras radicales.“
Predecir el futuro supone asumir riesgos. Bastante mérito tiene lanzarse a hacerlo como para que luego vengan a sacarle los colores a uno recordado -lo mucho- que se equivocó. Pero la vida es así, y hay que reconocerles el mérito a los que arriesgan … y lo divertido que es ver lo mucho que se equivocaron.
Así que, con todo el respeto a quienes se expusieron con sus predicciones y fallaron estrepitosamente, a continuación y para empezar, unos clásicos:
“El teléfono tiene demasiados problemas como para ser considerado seriamente como un medio de comunicación. El dispositivo no tiene ningún valor para nosotros.”
Informe interno de la Western Union, 1876
“Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles.”
Lord Kelvin, presidente de la Royal Society, 1895
“Todo lo que puede ser inventado ya ha sido inventado”
Charles H. Duel. comisionado de la Oficina de patentes USA, 1899
“¿Pero quién va a querer oír hablar a los actores?”
Harry M. Warner, Warner Brothers, 1927
“Creo que sólo hay mercado en el mundo para cinco computadoras.”
Thomas Watson, presidente de IBM, 1943
Hay una web donde se recogen todo tipo de predicciones futuras (algunas ya pasadas): Long Bets. No he encontrado una sola de las ya cumplidas que haya acertado.
El libro “The Extreme Future“, ya mencionado antes, contiene todo tipo de predicciones. Muchas de ellas están enfocadas a temas muy concretos, aunque otras son variadas. A este grupo pertenece las de esta entrada, una colección de predicciones para ese “futuro extremo” que el autor fija en torno al año 2025:
Porcertaje de consumidores que comprarán vehículos que usen sólo energías renovables: 80
Proporción de mujeres frente a hombres en el mercado de trabajo: 2:1
Porcentaje de robots dentro de los trabajadores: 60
Porcentaje de hogares con robots: 90
Número de años que hace que se ofrecen seguros contra el terrorismo: 10
Porcentaje de norteamericanos (o habitantes de países desarrollados) que han adquirido o vendido ADN por Internet: 45
Orden de preferencia de la inteligencia para padres que seleccionan mejoras para sus hijos antes de nacer: 3º
Orden de preferencia del aspecto físico para padres que seleccionan mejoras para sus hijos antes de nacer: 1º
Porcentaje de estadounidenses que viven más de 100 años: 25
Porcentaje de estadounidenses que viven más de 100 años que son mujeres: 80
Porcentaje de estadounidenses que usan drogas que aumentan sus capacidades: 75
Porcentaje de estadounidenses deprimidos por su vida sexual que usan drogas que mejorarla: 5
Puesto que ocupa la cirujía plástica como gasto doméstico después de la comida: 2
Número medio de horas diarias que cada norteamericano dedica a ver la TV en Internet: 10
Bueno, algunas parecen lógicas y esperables, mientras que otras, …, sinceramente.
El problema de las basuras (espaciales) 2025 (según FOUND en Wired)
Todos las predicciones que se recogen en el Proyecto A1 están en la sección “La Bola” (de cristal)
Una variante popular a la hora de predecir el futuro es imaginarlo. Buena parte de la ciencia-ficción se basa en ese principio, y también una rama de la prospectiva o futurología que imagina y diseña futuros como parte de la previsión. Se trata, entre otras muchas cosas, de ensayar con objetos y tecnologías que no aún existen para determinar su utilidad y aceptación en el contexto adecuado.
A mitad de camino entre lo lúdico y lo serio, durante varios años se ha convertido en una sección fija en la que se han ido mostrando objetos del futuro “encontrados” por los redactores de la revista, que demuestran una gran imaginación y sentido del humor.
Probador de alimentos, 2009
Los objetos de FOUND tienen además una fecha de aparición, a veces sorprendentemente cercana.
Pañal que realiza análisis (2019)
Generador de sueños (2017)
Tras varios años de acudir puntualmente en cada número de la revista, FOUND se ha reconvertido en un concurso de ideas entre los lectores. A modo de despedida, el último artefacto del futuro fue la portada de Wired de 2018, con una referencia a un supuesto juicio antimonopolio a Apple (y una referencia excéptica a la Singularidad):
David Orrell se dedica a los modelos de predicción del clima, pero no tiene mucha fe en ellos. Ha escrito un libro bastante sugestivo sobre ellos, con un título muy ambicioso: “The Future of Everything: The Science of Prediction“. Más adelante escribiré una reseña sobre este libro que se dedica a explorar la historia de la predicción, revisar la aplicación de los principales modelos, y ponerlos en duda, todo ello complementado con información muy interesante, y algunas teorías controvertidas.
Mientras tanto, voy a reproducir una serie de predicciones para este siglo que medio en serio, medio en broma, recoge en su libro. Estas predicciones tienen su origen en los GCM, los Modelos Climáticos Globales (Global Climate Model), complementados con otros de sistemas económicos, biológicos y financieros. Conociendo las críticas que hace el autor a estos modelos, hay que tomarse esta selección de predicciones como un divertimento:
La temperatura global subirá 5 grados
Las sequías en lugares como España, Australia, Nueva Zelanda, Oriente Medio y áreas de Estados Unidos dificultarán los cultivos tradicionales
Aumentará la producción de cereales en Canadá y Rusia
El nivel del mar subirá un metro o más
Tres millones de kilómetros cúbicos de Groenlandia empezarán a derretirse de forma lenta e imparable
El hielo de la Antártida Occidental se derretirá
El Ártico tendrá veranos sin hielo
Buena parte de la tundra nórdica desaparecerá liberando grandes cantidades de CO2
Enormes tormentas de polvo en el Gobi y el Sahara provocarán problemas respiratorios en todo el mundo
El calentamiento local y la reducción en las lluvias acabará con partes de la selva amazónica, liberando grandes cantidades de carbono
Grandes humedales como el Pantanal se secarán
Las tormentas y huracanes serán mucho más intensos
La erosión de las áreas costeras desplazarán a millones de personas, destruirán tierras de cultivo, inundarán naciones insulares, y generarán costes enormes para ciudades como Ámsterdam, Alejandría, Manila, Calcuta o Londres
La circulación termoalina se interrumpirá, haciendo que los inviernos ingleses sean como los del Canadá
Las pesquerías agotadas no se recuperarán
El dengue, la malaria y otras enfermedades tropicales asociadas a mosquitos irán emigrando hacia el norte
Las crecientes incursiones humanas en hábitats naturales liberarán nuevas enfermedades
La biotecnología creará accidental o deliberadamente nuevos patógenos que se liberarán entre la población
La creciente densidad de población, junto a las redes de transportes darán lugar a pandemias de rápida difusión
Las diferencias entre pobres y ricos se ampliarán, llevando a inestabilidad económica y social
El NASDAQ llegará a un índice de un millón
El agua será origen de guerras, como el petróleo
Un asteroide de al menos 50 kilómetros de diámetro colisionará con la Tierra en algún momento del siglo
La liberación de nanomáquinas autorreplicantes reducirá la superficie del planeta a cenizas
Habrá una guerra nuclear, seguida de un invierno nuclear
También hay predicciones más positivas, pero les da menos credibilidad:
Pocos cambios en la temperatura global
Las comunicaciones y el interés en el medio ambiente pararán o invertirán los daños en el entorno
Cambio a vehículos más eficientes y menos contaminantes
Movimiento hacia la energía nuclear, previsiblemente de fusión
La mayoría de los cánceres se podrán curar en los países desarrollados
Las células madre y otros tratamientos genéticos extenderán la esperanza de vida de la población
Las nanomáquinas ayudarán a controlar el calentamiento global y a eliminar carbono de las atmósfera
El crecimiento de la población se ralentizará y no el tamaño total no será muy distinto del actual
El índice NASDAQ dejará de existir
Como se ve, las hay para todos los gustos, siempre y cuando sea un gusto tirando a lúgubre.
Actualización:
Todos las predicciones que se recogen en el Proyecto A1 están en la sección “La Bola” (de cristal)