Proyecto A1

Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

Posts etiquetados ‘Prospectiva’

La bola de cristal (2): algunos números para el 2025

Posted by Alonso Alvarez en 2009/08/04

El libro “The Extreme Future“, ya mencionado antes, contiene todo tipo de predicciones. Muchas de ellas están enfocadas a temas muy concretos, aunque otras son variadas. A este grupo pertenece las de esta entrada, una colección de predicciones para ese “futuro extremo” que el autor fija en torno al año 2025:

  • Porcertaje de consumidores que comprarán vehículos que usen sólo energías renovables: 80
  • Proporción de mujeres frente a hombres en el mercado de trabajo: 2:1
  • Porcentaje de robots dentro de los trabajadores: 60
  • Porcentaje de hogares con robots: 90
  • Número de años que hace que se ofrecen seguros contra el terrorismo: 10
  • Porcentaje de norteamericanos (o habitantes de países desarrollados) que han adquirido o vendido ADN por Internet: 45
  • Orden de preferencia de la inteligencia para padres que seleccionan mejoras para sus hijos antes de nacer: 3º
  • Orden de preferencia del aspecto físico para padres que seleccionan mejoras para sus hijos antes de nacer: 1º
  • Porcentaje de estadounidenses que viven más de 100 años: 25
  • Porcentaje de estadounidenses que viven más de 100 años que son mujeres: 80
  • Porcentaje de estadounidenses que usan drogas que aumentan sus capacidades: 75
  • Porcentaje de estadounidenses deprimidos por su vida sexual que usan drogas que mejorarla: 5
  • Puesto que ocupa la cirujía plástica como gasto doméstico después de la comida: 2
  • Número medio de horas diarias que cada norteamericano dedica a ver la TV en Internet: 10

Bueno, algunas parecen lógicas y esperables, mientras que otras, …, sinceramente.

El problema de las basuras (espaciales) 2025 (según FOUND en Wired)


Todos las predicciones que se recogen en el Proyecto A1 están en la sección “La Bola” (de cristal)

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H+: transhumanismo

Posted by Alonso Alvarez en 2009/07/29

Ya se ha mencionado el tema del transhumanismo en alguna ocasion. Creo que merece dedicarle unas líneas, aunque sea para ir completando el catálogo de la prospectiva o futurismo de este inicio de siglo.

Aunque minoritario, el transhumanismo es un movimiento muy bien fundado y estructurado. En el pasado, la medicina se ha visto como un medio para evitar la muerte prematura, primero, y para garantizar una calidad de vida mínima después. Los transhumanistas creen que la ciencia debe dar un paso más y servir para superar las limitaciones del cuerpo y mente humanos, incluida la molesta costumbre de morir.

Existe la idea generalizada que de la cultura ha terminado con la evolución. Los mecanismos de la selección natural parecen haber dejado de tener sentido en nuestros días. Aunque también podría ocurrir que la escala a la que ocurren los cambios no es perceptible por nosotros. Los transhumanistas quieren usar la ciencia para obtener mejoras individuales, controlando una nueva forma de selección natural.

El transhumanismo está muy relacionado con la Singularidad tecnológica. Muchos de los defensores de la Singularidad esperan que traiga también una serie de mejoras sobre nuestras capacidades naturales. Esto incluye la Mejora definitiva: superar la muerte.

Los transhumanistas (estrictamente “humanos transitorios”) tienen como objetivo último la posthumanidad, el momento en el que la especie humana controlará su futuro ampliando sus capacidades por medios tecnológicos. Una visión un poco extrema, que hace que el transhumanismo, a pesar de ser un movimiento muy minoritario, atraiga una atención -crítica- muy superior a su importancia real.

Todas las corrientes de body hacking y brain fitness tienen mucho que ver con el transhumanismo, ya que serían herramientas necesarias para alcanzar ese objetivo último. Además del uso de complementos tecnológicos para superar las barreras de nuestros cuerpos y mentes, hay otros dos objetivos principales en la mira del transhumanismo: por un lado la manipulación genética que supliría la selección natural y “consolidaría” las mejoras alcanzadas; y por otro la migración de la consciencia a entidades artificiales, pasando por seres biomecánicos o cyborgs. Este último objetivo es también bastante popular entre destacados defensores de la Singularidad (Ray Kurzweil por ejemplo, espera alcanzar a conocer el momento en el que la inmortalidad sea viable por estos medios).

Como concepción de la naturaleza humana que es, no debe extrañar que el movimiento transhumanista cuente con varios filósofos en sus filas. Por ello, y por contar con una historia relativamente larga (desde los años 60, aunque sus postulados pueden rastrearse en el pasado), cuenta con unas notables bases teóricas que atañen a aspectos conceptuales, legales (el derecho a la modificación propia y de los descencientes), o tecnológicos. Además hay una organización, la H+ -un nombre insuperable- hasta hace poco conocida como WTA (World Transhumanist Association) que organiza conferencias, difunde documentos e informaciones sobre la temática.

Un elemento central de esta corriente es el informe de 2002 “Converging Technologies for Improving Human Performance“[PDF] resultado de un workshop promovido desde la National Science Foundation y el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, organizaciones fuera de toda sospecha de pertenecer al movimiento. En él se analizan las posibilidades de la nanotecnología, la biotecnología, las tecnologías de la información y cognitivas (NBIC) como motores para mejorar las capacidades humanas.

La “flecha” NBIC

El informe es muy extenso (casi 500 páginas) y profundo en ciertas partes, pero merece la pena una lectura atenta de ciertas secciones. Las conclusiones son bastante positivas hacia recomendar una inversión decidida y prioritaria en las tecnologías que ayuden a mejorar nuestras capacidades. Identifica numerosos campos de aplicación y hace una llamamiento a todo tipo de organizaciones para que dirijan sus esfuerzos a estos campos, como motor del desarrollo del siglo XXI.

Las ideas transhumanistas están penetrando rápida e inadvertidamente en la sociedad . Además de en la ciencia-ficción (películas como “Gattaca”, o “Matrix”), también están en la literatura convencional (las obras de Houellebecq por ejemplo), la publicidad, o la propia concepción de nuevas tecnologías como la realidad aumentada, o los productos como plataformas extensibles y hackeables.

Con independencia de que vivamos o no para ver si los transhumanistas alcanzan sus últimos objetivos, estas ideas van a estar circulando durante todo el siglo cimentando una nueva concepción de la persona.

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Las predicciones de futuro, una justificación

Posted by Alonso Alvarez en 2009/06/10

Quería empezar a revisar una serie de predicciones de futuro, pero creo que antes merece la pena explorar el porqué de ese esfuerzo por imaginar un tiempo que puede que ni siquiera lleguemos a conocer.

Siempre se ha acudido a adivinos, sibilas y nigromantes con la intención de manipular el futuro. Si resulta favorable, para mantener el hilo de desarrollo, si se anuncia adverso, para cambiarlo. En nuestros días, y a pesar de lo desprestigiado de la profesión (aunque hay más magos que científicos en televisión), el público sigue acudiendo, ignoro si con mucha fe, con las mismas intenciones.

Si miramos hacia el otro lado de la predicción, el de los pronósticos con algún fundamento técnico o científico, el porqué de hacerlas y seguirlas es también muy similar: si la predicción es favorable, hacer lo posible para llegar a ese escenario, si no lo es, tratar de evitarlo.

Esa palabra, “escenario” es muy importante en la justificación que se hace del informe ”The DCDC Global Strategic Trends Programme 2007 – 2036“ [PDF]. Se trata de un documento que elabora el Ministerio de Defensa Británico, y que hace público en su web. Aunque el contenido está bastante sesgado hacia las actividades del Ministerio, da una visión muy general de muchos aspectos del mundo futuro de dentro de treinta años, tocando varias materias y aventurando varias tendencias generales.

La justificación que se da en ese informe me gusta especialmente: se trata de ensayar esos futuros, de preparar las reacciones cuando lleguen, si es que lo hacen. Es un punto de vista muy propio del oficio militar y en general de quienes tienen que lidiar con situaciones de emergencia: analizar escenarios de riesgo y preparar planes de contingencia para ellos. En este caso se hace algo similar: identificar las principales tendencias y movimientos, y diseñar los escenarios que resultarían de su aparición.

Tal y como dice al hablar del propósito del documento, no se trata de hacer predicciones, ya que el futuro es por naturaleza impredecible, pero sí es una forma de “ensayar” o prepararse para las posibilidades identificadas, estando mejor preparados para darles respuesta si finalmente llegan a producirse.

En este caso no estamos ante análisis y modelos de ciertos fenómenos como el clima, o la demografía, si no de una identificación de corrientes, y su extrapolación hacia el futuro. Eso supone lidiar con el riesgo de limitarse a contar lo que está sucediendo en la actualidad. El futuro se compone de muchas variables, incluso desconocidas, que interactúan de formas inimaginables entre sí, y que tienen magnitudes y naturalezas bien distintas: desde decisiones personales, a la deriva de los continentes. Hay que lidiar además con las imposiciones de determinados futuros desde corrientes políticas o sociales.

Es por ello, que este tipo de predicciones se ajusta con una probabilidad: desde escenarios posibles a poco probables, lo que es una ayuda para quien va a hacer el ejercicio posterior de calibrar el impacto y las acciones necesarias para afrontar un escenario determinado. Hay que considerar además las discontinuidades: si se analizan las principales corrientes y tendencias el futuro parece deslizarse sobre un fluido homogéneo, y sabemos de sobra que no es así, que hay “cisnes negros” que irrumpen en cualquier momento rompiendo o desviando dramáticamente el curso de los acontecimientos. Estas discontinuidades deben ser también consideradas e introducidas en los escenarios que se elaboren.

Hay por último una distorsión que introduce nuestro presente: la tendencia a infravalorar los acontecimientos futuros y a sobreestimar los de la actualidad. El presente actúa como una lente y deforma nuestra visión con su cercanía que nos envuelve.

Pronto revisaremos esos escenarios de futuro, y otros trabajos similares.

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