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Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

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MMXX – Tendencias para 2020 (V)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/04/28

Quinta y penúltima entrega de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas del blog. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, estas tendencias se ordenarán y dispondrán en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Están disponibles la primerasegundatercera y cuarta partes, así como el catálogo completo de las publicadas hasta ahora. Las correspondientes a esta entrada son:

TIC: uno de los grandes protagonistas de los grandes cambios son las Tecnologías de Información y Comunicaciones, o TIC, que engloban desde procesadores a Internet, desde sensores a la robótica, los sistemas expertos o los teléfonos móviles. No hay signos de que esa evolución tecnológica acelerada vaya a decaer, aunque su foco ha ido variando en los últimos años pasando del hardware al software, dentro de éste a los servicios de Internet y últimamente hacia la componente social y colaborativa, la movilidad y el cloud como nueva infraestructura. Una amenaza para la continuidad de este desarrollo es el desplazamiento del foco de inversión hacia la energía. En los próximos años comprobaremos si se mantiene vigente la llamada Ley de Moore (que dicta el aumento de capacidad y reducción de precio de los componentes año a año) o si deben surgir nuevas formas de computación alternativas al silicio.

Asia: si hay tendencia que parece haber un amplio consenso es el supuesto movimiento del centro de gravedad mundial hacia Asia. Incluso se presenta a veces como el siguiente paso en un movimiento hacia el Oeste que empezó en el Creciente Fértil, luego saltó a Europa, de ahí a América y ahora estaría cruzando el Pacífico. Es indudable que el fuerte crecimiento de naciones asiáticas –especialmente China e India- llevará aparejado también un mayor protagonismo mundial, pero aún es pronto para dar por finiquitado al mundo occidental. Además, el mundo del futuro no tiene porqué tener necesariamente un único centro, y podría estar menos polarizado que en el pasado.

Salud: y especialmente el coste de la salud, sobre todo en naciones desarrolladas (incluso en Estados Unidos donde la cobertura pública es limitada), es uno de los grandes desafíos del futuro. Al mismo tiempo, una enorme porción de la población mundial no tiene acceso a los servicios más básicos. A pesar del esfuerzo en investigación los sistemas de salud suelen ser bastante conservadores: ni la integración y disponibilidad universal de información de pacientes, ni los tratamientos basados en la genética, entre otras muchas promesas de futuro, están entre nosotros. eHealth, como concepto que implica el uso de tecnologías TIC aplicadas a la salud, tiene aún un largo recorrido por delante para cumplir la promesa de proporcionar mayor autonomía a los pacientes, atención personalizada y remota. En el otro extremo, la innovación barata (desde dispositivos de análisis muy simplificados, al uso de SMS) puede tener un gran impacto en las naciones en desarrollo. La esperanza de vida aumenta (tres meses cada año) perolas personas se sienten menos sanas que en el pasado, quizá por tener más información y expectativas.

Islam: una de las grandes incertidumbres del futuro es la evolución del Islam y las sociedades en las que es mayoritario. El descontento y los movimientos sociales que han cristalizado en 2011 (aunque sus raíces podrían estar en las protestas de hace dos años en Irán) añade aún más incertidumbre, y de la evolución de Túnez, Egipto, Libia, Yemen o Siria se derivará una ampliación de esa ola de cambios a otros países. La duda entre un Islam radical o moderado, la difusión del modelo indonesio, la evolución de las –cuantiosas- minorías musulmanas de China, Rusia e India, de la emigración en Europa, o de las relaciones entre Occidente e Islam seguirán siendo temas centrales del debate futuro.

Dólar: y su papel como unidad de referencia internacional. No es descartable que la presión de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) acabe modificando el sistema actual de tipos de cambio flotantes y dólar como referencia. Tras una acción así está el propio crecimiento de estas naciones y la abrumadora deuda de Estados Unidos. Una opción es un sistema menos polarizado en torno a una única moneda. También está la propuesta de una nueva unidad de referencia, los SDR o DEG (Derechos Especiales de Giro), o un sistema similar aunque parece menos probable. En cualquier caso, la pérdida de protagonismo del dólar como moneda mundial de referencia, se traducirá en una merma de la capacidad de influencia y poder de los Estados Unidos.

Deuda: la enorme deuda de las naciones desarrolladas es una gran amenaza para el futuro de su prosperidad. Las pasadas crisis de deuda han afectado a países en desarrollo, por lo que éste es un fenómeno relativamente novedoso. La enorme deuda afecta a la inversión pública y al estado del bienestar, y aleja de la inversión de los países amenazados. La deuda amenaza a la propia existencia de la Unión Europea, compromete la recuperación de Japón y es la principal incertidumbre sobre la evolución y el papel futuro de Estados Unidos. Aunque es una gran fuente de incertidumbre, es seguro que no tendremos que esperar al 2020 para empezar a ver las consecuencias del desenlace de esta crisis.

Pandemias: el aumento de población, la facilidad para los desplazamientos humanos (turismo, migraciones) y la globalización ponen los fundamentos para facilitar los movimientos de todo tipo de enfermedades, incluso algunas  consideradas como erradicadas en determinadas zonas. En los últimos años hemos tenido varias amenazas de pandemias biológicas que afortunadamente no han acabado teniendo las –funestas- consecuencias que se anticipaban, sin embargo se han convertido en un componente destacado del catálogo de amenazas que pesan sobre la humanidad. Además, la difusión de Internet, la adopción generalizada de tecnologías de información y comunicaciones, y la progresiva dependencia de su uso que ha desarrollado nuestro mundo, lo hacen muy vulnerable a otro tipo de pandemias, las electrónicas,  que han demostrado su capacidad de destrucción en el pasado –virus por ejemplo- y que pueden hacerse más sofisticadas, inteligentes y dañinas en el futuro (llegando al extremo de una hipotética ciberguerra).

Descontento: las dificultades económicas, las desigualdades, la falta de oportunidades y perspectivas están definiendo un escenario de descontento generalizado. En los países desarrollados se ha abierto paso la idea de que la próxima generación no podrá acceder a las oportunidades y modo de vida de sus padres. Recientemente hemos visto como en naciones sin libertades ni perspectivas de desarrollo económico, el descontento se ha traducido en revueltas contra el poder. “¡Indignaos!” de Hessel es un libro que está teniendo un gran impacto en países como Francia agitando contra la indiferencia y abogando por la insurrección pacífica. Paradójicamente, en España, hay un acusado descenso en la implicación de los jóvenes en causas concretas, ya sea desde el asociacionismo, el voluntariado o la política.

Aislamiento. La crisis, la presión sobre las materias primas o la simple reacción ante la globalización, pueden dar paso a actitudes de aislamiento y proteccionismo.  El nacionalismo de los recursos es una de sus expresiones, y consiste en el control estatal de recursos, generalmente energéticos, y su uso para alcanzar objetivos nacionales. Esta forma de proteccionismo se ha ido extendiendo desde el petróleo (en 30 años ha pasado del 30 al 80% el control estatal) a otros recursos minerales, y recientemente hemos visto prohibiciones de exportación sobre producciones agrarias. Sin llegar en modo alguno a los extremos de la autarquía, el recurso al cierre de fronteras y el aislamiento del exterior puede ser más frecuente que en el pasado, tanto por motivos económicos como ideológicos.

Colaboración: la innovación abierta, la sabiduría de las masa (crowd wisdom), o el crowdsourcing reflejan una tendencia generalizada hacia formas de colaboración intelectual y económica como nunca se había visto. Internet es el motor y nexo de unión para esta nueva forma de hacer las cosas, y los principales ejemplos están muy asociados a la Red: Wikipedia, SETI, el software open source. La colaboración da lugar en la empresa a estructuras menos jerárquicas y más abiertas, incluso a empresas virtuales; los ciudadanos tienen herramientas para participar en la toma de decisiones; la educación y la salud están cambiando su naturaleza; la colaboración alcanza rincones como la energía de la mano del concepto de smart grid.

Personalización: aunque es una promesa con muchos años de historia, lo cierto es que la tecnología está poniendo las bases para que sea posible ofrecer servicios y productos cada vez más personalizados. El salto que podemos vivir en los próximos años es pasar de una abrumadora lista de opciones que debe completar una persona para acceder al producto que busca (piénsese en el catálogo de opciones de un coche o en el formulario de un servicio de noticias personalizado) a un reconocimiento de la persona y su contexto que permita anticipar sus gustos y preferencias. La personalización rompe con la fabricación en masa y la estandarización, y abre las puertas a nuevos modelos empresa, producción y atención al cliente. El “hacking”, entendido como la capacidad de cambiar o mejorar un producto o servicio, es una componente más de esta corriente, y las empresas tendrán que aprender a vivir en un mundo de productos-plataforma, personalizables y modificables.

Nuevas ciudades: los países en desarrollo son el motor de la creciente urbanización de la población. En los próximos 15 años, unas 400 ciudades –en su mayoría desconocidas- generarán el 40% del crecimiento urbano, superando al conjunto de los países desarrollados y las mega-ciudades de más de 10 millones de habitantes. Estas nuevas ciudades, de tamaño mediano, abren la puerta a nuevos mercados, plantean nuevas necesidades de gestión de recursos en sus países, y serán el polo del desarrollo económico de un futuro en el que la mayor parte de la clase media se encontrará en ciudades de naciones emergentes.

Energía nuclear: hasta el tsunami de Japón y su impacto en la central de Fukushima (un claro ejemplo de un cisne negro) se estaba viviendo una relativa recuperación de la energía nuclear en el mundo. Parecían quedar atrás los miedos por la seguridad que se materializaron en Chernóbil, se anticipaban nuevas generaciones más eficientes y seguras, ofrecía una menor dependencia de –inestables- países productores, y se presentaba como una alternativa limpia y sin CO2 a los combustibles fósiles. A día de hoy se están definiendo dos actitudes: prudencia cuando no retirada en países desarrollados, que está llevando a congelar muchos proyectos y al cierre de centrales, especialmente las de las primeras generaciones; y apuesta clara en países emergentes, especialmente China e India. En concreto, esa última actitud está muy influenciada por las tecnologías basadas en el torio, que tendría como principales ventajas una mayor seguridad y disponibilidad, hasta el punto de prometer a sus usuarios la independencia energética para 2020.

Nueva naturaleza: aunque es posible que la mayor parte de la megafauna más representativa de nuestro tiempo permanezca en el futuro, lo hará en áreas protegidas y gestionadas. El concepto de naturaleza salvaje va a cambiar radicalmente a medida que aumente la población y su impacto sobre el paisaje, el llamado “antropoceno”. Al mismo tiempo, estamos viviendo una pérdida de la diversidad en que la que en gran medida se basa nuestra supervivencia pasada y futura. Una asignatura pendiente que posiblemente no se resuelva en el futuro inmediato es la forma de gestionar y proteger adecuadamente el patrimonio de la biodiversidad.

Innovación “barata”: para ser atractivos en sus mercados, los productos tecnológicos desarrollados en Occidente suelen acabar siendo sofisticados y caros, pero esas mismas características los alejan de los países emergentes. Este ha dado lugar a una nueva corriente de innovación en la que se consiguen productos tecnológicos a precios muy ajustados haciendo un ejercicio de simplificación y eliminando funciones innecesarias. Esos productos baratos y simples han resultado ser también muy atractivos en los países desarrollados. De esta forma, se está produciendo una nueva ola de innovación “austera” basada en la simplificación y abaratamiento que resolviendo necesidades propias de mercados emergentes, está alcanzando dimensión global.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

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MMXX – La tecnología (y IV), las tendencias

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/23

Cuarta y última de las entradas dedicadas a la tecnología dentro la serie sobre el año 2020(MMXX en números romanos). En la primera parte se mostró la visión de una serie de expertos, en la segunda parte se habló de las principales magnitudes que definirían el escenario tecnológico en 2020, en la tercera las grandes certezas e incertidumbres de ese futuro. Ahora llega el turno de hablar de las grandes metatendencias u “olas” de evolución de la tecnología del futuro.

Así que no se trata de hablar de tecnologías concretas sino de las corrientes que las definen, y las consecuencias más destacadas de la evolución intuida en los próximos años de la tecnología:

  • En cualquier momento, en cualquier lugar, para cualquiera, en cualquier aparato“: la ubicuidad de la tecnología nos lleva a un futuro en el que el acceso a información, servicios y entretenimiento esté disponible sin importar condicionantes como localización, momento o dispositivo. Esa universalización conlleva también una extensión a todas las personas del mundo, ya que la penetración de la tecnología (pensemos en los teléfonos móviles) trasciende fronteras y condiciones, alcanzando a la población de áreas rurales remotas en países donde hay carencia de casi todo lo demás. Posiblemente, el gran avance del periodo será alcanzar a la mayoría de la población en países emergentes.
  • Conectados y en Movilidad: y esa tecnología no se entiende sin la conexión, disponible en cualquier lugar y a veces continuada. Parece que estamos cerca de olvidar (para todos, aunque ya hay quien aún lo experimenta) el acto de “conectarse” a una red. La otra cara de la conexión es su independencia de un lugar físico, ya que se vuelve ubicua y móvil, y con ella todos los dispositivos usados para la comunicación, la información y el entretenimiento. Otra consecuencia es la explosión en la variedad y función de los dispositivos móviles conectados, oscilando entre una gran especialización y generalidad, e integrados en el vaivén de la moda, y formando parte de los objetos de la vida diaria.
  • Se acabó olvidar: si ya hace tiempo que estamos delegando en las máquinas operaciones cada vez más simples. Y pronto todo tipo de informaciones y recuerdos quedarán en manos de medios tecnológicos. Aunque desigual, la información en Internet cubre en profundidad y extensión todos los campos de la vida, y está acabando con la necesidad de enciclopedias y obras de consulta. Pero es que incluso estamos dejando un creciente rastro multimedia de nuestros propios recuerdos que pueden también acabar compartidos y conocidos por otros. La posible pérdida de la necesaria “gimnasia mental” (de la misma forma que hemos perdido el ejercicio físico) se compensaría con propuestas como el “mind fitness”,  para refrescar nuestras capacidades mentales de la misma forma que el “fitness & wellness” lo hace con nuestros cuerpos.
  • Nunca más perdidos: la idea de que llevar en el bolsillo un sistema de localización preciso con cartografía muy elaborada podría parecer ciencia-ficción. Ahora es una realidad que no deja de expandirse y alcanzar a más personas en todo el mundo. Al GPS en teléfonos se están añadiendo otras tecnologías de localización personal, de identificación y vigilancia ubicuas, y de presentación de la información (por ejemplo la realidad aumentada) que están haciendo que la sensación de no saber dónde se está e ignorar algo sobre nuestro entorno sea pronto cosa del pasado.
  • Human augmentation: o H+ o transhumanismo es un concepto que se basa en la idea de que la ciencia y la tecnología van a ayudarnos a mejorar las capacidades de nuestro cuerpo y nuestros sentidos. En realidad, esas capacidades aumentadas ya existen: volamos y nos desplazamos a gran velocidad, superamos enfermedades de todo tipo, sustituimos nuestros órganos enfermos, recibimos información de todo el mundo en instantes, podemos ver en la oscuridad, o manipular objetos a gran distancia, tenemos la capacidad de hablar con cualquier persona en nuestro propio bolsillo. El siguiente paso parece ser integrar esas nuevas capacidades EN nuestro propio cuerpo (sensores, implantes, actuadores). Aunque el resultado no sea tan ambicioso, el concepto está calando fuertemente y tendrá implicaciones importantes en la tecnología y la sociedad.
  • Hacer (make): aunque los fundamentos de la tecnología son cada vez más –aún si cabe- sofisticados y alejados del público, su resultado ofrece mayores capacidades y autonomía a la personas. Ahora podemos retocar imágenes, editar video, actuar como agencia bancaria y de viajes, o editar textos e imprimirlos de manera profesional, entre otras muchas capacidades antes en manos de especialistas. Una notable corriente inspirada en la filosofía del código abierto ayuda a que cualquiera pueda construir o mejorar aparatos y dispositivos electrónicos de todo tipo. La impresión 3D, la fabricación personal, estando dentro de esta corriente, pueden tener un impacto decisivo al poner en manos del público la capacidad de (re)producir objetos físicos y no sólo contenidos digitales, como hasta ahora.
  • Video: hay un crecimiento observado y continuado del volumen de video transmitido en la red, y todo parece indicar que va a ser el tipo de contenido más relevante de los próximos años. Esto supone un cambio de paradigma muy importante en un mundo aún dominado en gran medida por la voz y las letras. Si el video domina, la forma de interactuar, de acceder a contenidos, o la naturaleza de éstos y los medios que los soportan, sufrirán grandes cambios.
  • Todo será software: e incluso todo será un servicio o una aplicación. El proceso de convertir todo tipo de dispositivos o componentes físicos en su expresión software, una de las bases del cloud computing, no dejará de crecer y acelerarse. Cuando algo pasa a ser software mueren las barreras físicas y se convierte en replicable, escalable y manipulable. Incluso, de una manera muy burda, los mundos virtuales, nos convierten en software a nosotros mismos. Este paradigma se moverá hacia nuevas áreas del mundo físico a medida que más y más componentes y objetos adquieran capacidad de proceso y comunicaciones. Otro forma de convertir la realidad en software es la capacidad de replicarla (con la impresión 3D o fabricación aditiva) en cualquier momento y lugar.
  • Digireal, o Realigital: las fronteras entre los real y virtual o digital se difuminan, y ambos mundos se mezclan. La realidad recibe información de contexto suplementaria, o se recrea y moldea dentro de ordenadores. Las relaciones personales alcanzan nuevas dimensiones que no implican el contacto directo tal y como lo conocemos. Los objetos físicos se reflejan en mundos paralelos o adquieren atributos virtuales en éste. La difusión de ideas y opiniones se traslada a un mundo virtual de relaciones. Estamos intuyendo que el mundo paralelo digital puede ser más atractivo que el real, y puede que en el futuro demos pasos más decididos para acabar viviendo en aquél.
  • Cambio acelerado: todos los rasgos anteriores definen un mundo escalable, donde los cambios se aceleran y suceden, como las generaciones del software. Aunque pueda resultar una visión algo exagerada y un poco utópica, es una idea muy poderosa, adoptada por muchos de los que impulsan el desarrollo de la tecnología, y quedará reflejada en ella. Posiblemente no sea más que una expresión de una distorsión de la realidad muy habitual (esa lente que magnifica todo lo que nos es cercano en el tiempo, mientras altera nuestra percepción del pasado), pero puede tener un gran impacto mucho más allá de la tecnología.
  • Al final, personas: por encima de todo, en los motivos y como destino de la evolución tecnológica, están las personas. Nuevas formas de comunicación y conocimiento aparecerán y se desarrollará un gran esfuerzo –posiblemente infructuoso- para lidiar con la avalancha de información. El contexto y las relaciones personales serán dimensiones tratadas por la tecnología, y podríamos dejar en sus manos partes de la interacción personal. Llegar al corazón de las personas seguirá siendo el factor que determine el éxito o fracaso de una nueva tecnología, aunque el papel de la comunicación y los servicios orientados a máquinas –reales o virtuales- no deje de crecer.

Como sé que a algunos esto les sabrá a poco, y que lo que esperan son listas de tecnologías concretas, no voy a decepcionarles y a continuación dejo una recopilación de lo que muchos artículos, colecciones de predicciones y documentos de analistas consideran las tecnologías más relevantes (para reducir la lista) en los próximos años:

Dispositivos

Realidad Aumentada

Servicios contextuales

Asistentes virtuales

Energía inalámbrica

Malware móvil

Internet TV

Mundos virtuales

Conexión WiFi de dispositivos

Coches autónomos

Nuevos  interfaces

Localización

Productos y servicios

Comunicaciones y colaboración unificadas

Comunicaciones evolucionadas

Mezcla de real y digital

Análisis y arquitecturas de soporte del contexto

Patrones

Mercados de ideas

Procesamiento extremo de transacciones

Plataformas

Video

Simulación

Medicina y cuidado remotos

Tecnologías básicas

Impresión 3D

IoT

Mercados de datos personales

Ciberguerra

Cogno

Procesado complejo de sucesos

Ciudadanos desarrolladores

Traducción automática y lenguaje natural

 

Infraestructura

Comunicaciones M2M

VoIP Inalámbrica

Conexión ubicua

Cloud, y Cloud híbrida

50B/6B

Software-Defined Radio

Infraestructura para Tiempo Real

Energía

Grafeno

Nano

El fin del SO

Y sí, debería dedicar algo de espacio a explicar cada una de ellas, el porqué y sus implicaciones, pero iba a resultar un artículo excesivo para un medio como éste, y me desviaría mucho del propósito de esta serie.

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MMXX – Tendencias para 2020 (III)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/03/15

Continuación de la recopilación de las principales tendencias para el año 2020 recogidas en una serie de entradas. Estos artículos irán intercalados con otros que recogerán aspectos más concretos como la tecnología o la economía, por ejemplo. Al final, la idea es ordenar estas tendencias y disponerlas en un mapa que sea una vista sintética de todo el proceso.

Así que aquí están, como continuación de la primera y segunda lista de tendencias:

M2M: Las comunicaciones entre máquinas, o sin intervención de personas. Se trata de una visión en la que todo tipo de dispositivos (cámaras, coches, infraestructuras, …) y, sobre todo, sensores, estarían conectados a Internet, lo que permitiría crear una imagen más fiable, rica y actualizada de la realidad. Se trata de uno de los grandes paradigmas tecnológicos emergentes ya en implantación y cuya verdadera dimensión se apreciará en los próximos años cuando el colosal volumen de información generado pueda dar lugar a nuevos servicios y modalidades de relación entre personas y su entorno por medio de la tecnología.

Paro: ¿Hay un paro crónico, estructural, en la mayoría de las economías del mundo? Muchos países en desarrollo parecen incapaces de dar ocupación a sus generaciones más jóvenes, mientras que al mismo tiempo, en los desarrollados, una capa de parados jóvenes y mayores parecen condenados a quedar fuera del mercado de trabajo. Quizá sea un poco pronto para considerar este paro, consecuencia en muchos casos de la reciente crisis, como crónico. Lo cierto es que el ocio consecuencia de la tecnología que se prometía para el futuro hace cuarenta años, parece haberse convertido en paro, quizá consecuencia en parte de esa misma tecnología.

Cogno: Las ciencias relacionadas con el modo de funcionamiento de la mente humana están en medio de una revolución, y se ven como uno de los grandes campos de desarrollo humanos. Por un lado se está ahondando en los mecanismos fisiológicos del cerebro, lo que puede desembocar en todo tipo de avances de tipo médico, y herramientas de mejora, y no sólo para reparar disfunciones. Por otro, se ahonda en la comprensión de los mecanismos de la consciencia, la inteligencia, la memoria y el razonamiento. La simulación de los procesos cerebrales es una posible consecuencia de todo este trabajo y, si fuera posible, permitiría crear una nueva generación de software realmente inteligente capaz de superar los principales problemas de la inteligencia artificial (razonamiento, reconocimiento de imágenes y lenguaje) y hacerlo en un entorno escalable.

Talento: muchos análisis y predicciones coinciden en destacarlo como el factor más importante en la empresa del futuro –al menos en los países desarrollados. Parece que viviremos un desprestigio –aún mayor- de la labores manuales. Al mismo tiempo una sobreformación y excesiva especialización parece ir en contra de los trabajadores del futuro. Muchos estudiantes de hoy trabajarán en empleos que aún no existen, y que requerirán una formación continuada que seguramente no puedan dar las instituciones que conocemos. Un último elemento de incertidumbre es la capacidad de la empresa del futuro para sacar partido al talento, atraerlo y desarrollarlo. ¿Se abrirá un abismo entre dos clases de trabajadores?

Abierto: sobre todo cuando hace referencia al conocimiento y los contenidos. Con independencia de polémicas sobre copia, compartición de contenidos, piratería, y el debate sobre la propiedad intelectual, la creación de contenidos de carácter libre y la apertura de datos públicos (open data) son movimientos que se seguirán consolidando. Aunque en sus inicio ha estado asociado a la tecnología e Internet (software y hardware open source, por ejemplo, licencias CC), el libre acceso y disposición de información se ha ido extendiendo a otros ámbitos y va a tener sin duda un fuerte impacto en educación, especialmente en naciones emergentes (bibliotecas digitalizadas, libros sin derechos de autor). Otro área muy intensa de actividad es la relacionada con open data, es decir, el acceso a datos de propiedad pública (cartográficos, estadísticos) para poder ser agregados y procesados externamente.

Alimentos: el alza de los precios de los alimentos parece una tendencia que va a continuar con fuerza en el futuro. Hay muchos factores que han contribuido a ello, y no parece que vayan a cambiar en el corto plazo: crecimiento de la población, mayor capacidad de gasto y gustos más refinados en países emergentes (por ejemplo, mayor consumo de carne), migración del campo a la ciudad (menos mano de obra productora y edificación sobre terrenos fértiles), y el impacto de los biocombustibles. El margen entre la capacidad de producción de alimentos y la demanda no es muy amplio, lo que hace los problemas en la producción, sobre todo climáticos, tengan un impacto enorme. El desarrollo económico está haciendo que algunas naciones (como China e India) pasen a ser dependientes de las importaciones. Una de las apuestas de futuro es una revolución “verde” en África, similar la vivida en la India hace 40 años o en Brasil en tiempos más recientes.

Migraciones: el siglo XXI podría ser el de los movimientos de población y las migraciones. La globalización y sus consecuencias económicas, motivos climáticos, o políticos pueden poner en movimiento a una masa cada vez mayor de personas entre países y continentes. Al desarraigo, el aislamiento y la precariedad como consecuencias negativas, puede acompañar el nacimiento de una cultura global, y una nueva clase internacional sin las raíces ni referencias a las que estamos acostumbrados.

Meta-ciudad: desde la época de las ciudades-estado su papel ha ido quedando relegado frente al de las distintas formas de Estado. Sin embargo, estamos viviendo un momento de auge de la ciudad como centro económico y cultural muy superior a su relevancia política actual. Su influencia se extiende a cientos de kilómetros a la redonda, cruzan fronteras y llegan a superar al del propio estado que los alberga. Podrían ser algunos de los agentes decisivos en la organización del mundo futuro.

Transhumanismo: la evolución de la medicina ha ido desde reparar a prevenir, y el siguiente paso sería el de mejorar. El transhumanismo, humanidad aumentada o H+ defiende la mejora de las capacidades humanas por medio de la tecnología y la medicina. Ya no se trataría de curar la ceguera, corregir o prevenir la miopía sino de, por ejemplo, añadir la capacidad de unos prismáticos a la visión humana. Estos conceptos se verán implementados progresiva y tímidamente en los próximos años, pero la idea (no conformarse con las capacidades propias, ir más allá de la Naturaleza)  ya se está calando en la cultura e influirá en la evolución tecnológica de los próximos años.

Competitividad: siendo uno de los componentes básicos de nuestro mundo, podríamos verla crecer a una escala inimaginable como consecuencia de la profundización de la globalización. Ya no sólo se trata de competir en precios por productos básicos, el próximo desafío es la competencia en productos de calidad y en innovación. Esta competitividad se traslada también a los mercados laborales: en lo que respecta al talento y el conocimiento experto (y a una gama cada vez más amplia de servicios), competimos con personas que viven a miles de km de distancia y que se basan en medios tecnológicos para acceder a nuestro mercado local.

Interdependencia: como consecuencia de una globalización cada vez más extendida. Alimentos, transporte, productos de todo tipo, o servicios cruzan fronteras ayudando a establecer relaciones de dependencia cada vez más intrincadas y complejas. La autosuficiencia será cada vez más utópica. Eso sí, hay que tener en cuenta que este proceso ya se produjo hace cien años y la Gran Guerra y sus consecuencias hicieron retroceder comercio e intercambios mundiales durante más de 50 años.

Innovación abierta: el modelo de innovación clásico, de laboratorio, secreto y exclusividad, está en retroceso. La innovación abierta, que supone la aportación enriquecedora de entidades externas a la que lidera la innovación (incluyendo consumidores de a pie), se está difundiendo y aplicándose en un número creciente de empresas, organizaciones y campos. El futuro inmediato parece ser el de la innovación abierta.

Desintermediación: las tecnologías asociadas a Internet están acabando con el papel del intermediario. En el comercio es cada vez más fácil adquirir productos en toda clase de modalidades al margen de los canales tradicionales, incluso a través de fronteras. Por otra parte, las personas son capaces de realizar con ayuda de medios tecnológicos un número mayor de tareas especializadas que antes requerían depender de terceros. Este proceso se seguirá ampliando y afectando a un número mayor de funciones y servicios. Una hipotética “fabricación personal” sería una consecuencia de este movimiento.

Pobreza y desequilibrio: aunque hay un proceso continuado de reducción de la pobreza absoluta, las desigualdades se mantendrían en el futuro, sobre todo en regiones en desarrollo con alto crecimiento demográfico. En tiempo de crisis y en países emergentes se están ampliando las diferencias entre ricos y pobres. El impacto sobre la clase media, sobre todo en los países desarrollados (deterioro y retroceso) podría empujar esa corriente.

Envejecimiento y rejuvenecimiento: mientras en las sociedades desarrolladas la población continuará envejeciendo (en un proceso que alcanzará a medio plazo a China), en los países en desarrollo será la población joven la que siga creciendo hasta suponer los menores de 18 años más de la mitad de la población de África en 2020. En el primer caso se agravarán las tensiones sobre los sistemas de asistencia y pensiones, suponiendo un esfuerzo económico cada vez mayor. El desarrollo tecnológico encaminado a aliviar estas tensiones (teleasistencia, telemedicina), aunque grande, no acabaría de tener un impacto significativo. En el otro extremo, en muchos países en desarrollo la excesiva población juvenil supondrá tensiones si no es capaz de conseguir trabajo y perspectivas de futuro, incrementando el descontento.

Todas las entradas de esta serie dedicada al año 2020 pueden encontrarse en la sección MMXX del blog.

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MMXX – La tecnología (III)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/02/14

Tercera parte de las entradas dedicadas a la tecnología dentro la serie sobre el año 2020 (MMXX en números romanos). Ya vimos en la primera parte la visión de una serie de expertos, y en la segunda parte las principales magnitudes que definirían el escenario tecnológico en 2020.

La visión del entorno tecnológico futuro del año 2020 está definida por una serie de grandes certezas e incertidumbres. Grandes y relativas claro, ya que la predicción es especialmente complicada, sobre todo si nos referimos al futuro.

Es muy importante, antes de hacer un repaso a estas certezas e incertidumbres, tener muy presente dos hechos con respecto al futuro:

  • Ningún área tecnológica relevante actual (redes sociales, tablets, Cloud, realidad aumentada, la explosión de smartphones, la universalización de la banda ancha, sobre todo móvil, …) fue anticipada en 2000. Anticipada ampliamente, claro, ya que buceando siempre es posible encontrar alguna predicción más o menos acertada
  • Pero al mismo tiempo, es casi seguro que ninguna de las grandes áreas tecnológicas de 2020 sea desconocida hoy. Simplemente, no somos capaces de anticipar su relevancia (o quizá sí)

Contando con esas premisas, podemos repasar dos grandes listas. En primer lugar la de las –relativas- certezas:

  • Que los hábitos de los usuarios se van a ver muy afectados por factores como las tecnologías para la movilidad, la ubicuidad en el acceso a banda ancha, la percepción de privacidad, o la personalización de servicios
  • Continuará la creciente dependencia de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones), sobre todo para empresas y administraciones públicas
  • Los dispositivos móviles serán más potentes que los PCs actuales
  • Habrá una explosión del tráfico –presumiblemente del video y entre máquinas
  • Los núcleos –cores- múltiples serán el estándar para la mayoría de los procesadores. El paralelismo será el paradigma habitual
  • El vídeo en alta resolución será habitual en dispositivos móviles (ya está presente en algunos)
  • La energía en los dispositivos móviles seguirá siendo un reto y una limitación
  • Seguridad y privacidad serán temas aún más críticos en el futuro
  • La comunicaciones y la computación serán ubicuas: accesibles desde cualquier lugar y circunstancia

¿Y cuáles son nuestras grandes dudas –tecnológicas- para 2020? Esta es una posible lista:

  • La primera y más importante es ¿hacia dónde se dirigirán las preferencias y gustos de los usuarios? Es un factor crítico en la adopción de la mayoría de las tecnologías
  • ¿Tienen futuro los mundos virtuales? ¿Serán sólo una moda pasajera que emerge cada cierto número de años?
  • ¿Seguirá vigente la Ley de Moore? ¿Conoceremos sustitutos a la computación basada en silicio?
  • ¿Será Facebook quien sustituya a Google? ¿Será otra compañía? ¿Nadie? ¿Habrá un gran dominante como los IBM, Microsoft o Google que hemos conocido hasta ahora?
  • ¿Se afianzará el paradigma abierto o volverán a triunfar los “jardines vallados”?
  • ¿Será el Cloud una infraestructura global tal y como lo es la electricidad, el agua o las comunicaciones de voz y datos?
  • ¿Hacia dónde evolucionará la mezcla de lo real y lo digital? ¿Veremos la aparición de una completa realidad paralela y virtual?
  • ¿Iremos hacia dispositivos multipropósito, o hacia una colección de dispositivos especializados?
  • ¿Avanzaremos hacia una síntesis real de la inteligencia? ¿Podremos replicar algún proceso cognitivo humano?
  • ¿Superaremos alguno de los grandes desafíos históricos del desarrollo del software como la calidad, o la velocidad de desarrollo?
  • ¿Ha llegado el momento de la robótica? ¿O será tan elusiva como el videoteléfono?

Y esta es sólo una lista abreviada. La original era mucho más larga, pero sólo he querido destacar las que podrían tener mayor impacto.

Para terminar esta serie, dejaré en una entrada las principales tendencias tecnológicas que podrían alcanzar un grado destacado de adopción a lo largo de estos próximos diez años.

 

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MMXX – La tecnología (II)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/31

Seguimos con la serie de entradas sobre el año 2020 (MMXX en números romanos), ampliando el tema de la tecnología, ya tratado en MMXX – La tecnología (I).

El de la tecnología en 2020 parece un tema inagotable. La continuidad en la aparición y evolución de nuevas tecnologías, y el enorme grado de difusión y penetración en nuestro mundo actual, hace que la tecnología futura sea un campo muy fértil para la predicción y la anticipación.

Hay que tener en cuenta que “tecnología” se refiere preferentemente a todo lo relacionado con las comunicaciones y el procesado de información (TIC o ICT), pero la progresiva digitalización de todos los aspectos de nuestro mundo actual le da una dimensión más global. Ahora afecta al entretenimiento, la salud, el transporte, el gobierno, o la seguridad y promete ampliar su radio de acción a nuestra relación con el mundo físico de la mano de conceptos como IoT (Internet of Things, o el Internet de las cosas).

En la primera entrada referida a la tecnología, se recogía lo que los lectores del The Economist anticipaban para el mundo tecnológico de 2020. Veamos lo que dicen ahora analistas y expertos.

Para empezar hay un consenso generalizado en torno al crecimiento de la difusión de la tecnología: el número de teléfonos móviles ya supera al de habitantes en países como Brasil, la fibra es prácticamente ubicua en Corea, las redes sociales tienen un alcance universal y están detrás de movimientos sociales en países como Irán, Egipto o Túnez, y el número de ordenadores no deja de crecer en países emergentes. Todas estas señales hacen que predecir la continuidad del crecimiento tecnológico no sea aventurado. El cómo se distribuye ese crecimiento sería el lugar para la especulación.

Por ejemplo, el número de personas conectadas a Internet varía según estimaciones entre los 4 y los 6 mil millones, para una población de casi 7.700 millones. A día de hoy, con cerca de 7.000 millones de habitantes, se estima las personas conectadas a Internet en 2.000 millones, y el número de teléfonos móviles en 5.000. Si la tendencia hacia la Internet móvil continua, seguramente los números manejados se queden cortos.

Esa Internet futura tendría mucho de vídeo, hasta el punto que podría ocupar más del 90% del tráfico mundial. La forma en la se transmita ese video (streaming, descarga, IPTV, P2P) es algo aún en el aire, pero la preeminencia del video, incluso móvil, es también algo casi universalmente aceptado.

A las personas y los contenidos se unirá una tercera dimensión, los objetos. Ericsson anticipó un número muy celebrado: 50.000 millones de dispositivos conectados en 2020 (50B, millardos, o billions anglosajones). Ese número, que multiplica por siete al de habitantes de la Tierra incluye:

  • Todo tipo de elementos de medida distribuidos  por las infraestructuras públicas y privadas
  • Vehículos conectados, y los sensores y componentes que, independientemente, tengan su propia conexión
  • Todos los dispositivos personales, cuyo número y diversidad seguirá aumentando hasta estimarse en unos 10 por persona

Otras estimaciones, más conservadoras, cifran en 31 mil millones el número de dispositivos conectados (IDC) pero a cambio habría más de un 1 billón de etiquetas electrónicas y sensores marcando todo tipo de objetos en el mundo real.

Además, habrá que considerar otros –quizá- 100.000 millones de procesadores embebidos en todo tipo de objetos que no consideramos habitualmente dentro de la categoría “computador”: electrodomésticos, juguetes, controles automáticos, los ya mencionados sensores, etc.

Las dimensiones de la Internet futura, que sería una parte ya casi imposible de separar y distinguir de resto de elementos de nuestro mundo, serían colosales: los contenidos multiplicarían por 44 los actuales, y los “contenedores digitales” se multiplicarían por 67 (elementos con entidad propia que almacenan información).

Todo este crecimiento supondrá una fuerte presión sobre las infraestructuras. Las líneas de acceso deberán multiplicarse, especialmente en su vertiente móvil que es, a día de hoy, la única forma eficiente de llegar a buena parte de la población de países emergentes donde hay una fuerte carencia de infraestructuras básicas. Se ha identificado la tendencia a primar las necesidades de comunicaciones sobre otras básicas como las sanitarias (el número de  móviles supera al de cepillos de dientes, por ejemplo) y el gasto medio por habitante en comunicaciones en muchos países emergentes no deja de crecer.

Claro, ese volumen de personas y dispositivos conectados supondrá una presión enorme sobre las redes. La multiplicación del tráfico, el peso del vídeo, el aumento de los elementos conectados, su dispersión y diversidad, el acceso ubicuo y continuo, … Todos estos factores definen un escenario lleno de desafíos para las redes del futuro.

Otro gran reto lo representa el volumen de contenidos que amenaza con superar la capacidad total de almacenamiento mundial. Ya hay propuestas para buscar la forma mantener una única copia de cada objeto digital y garantizar su acceso desde la red. Aunque seguramente sea algo difícilmente realizable, esa explosión de los contenidos favorecerá la adopción de soluciones de cloud computing en todos ámbitos de la vida digital.

Para finalizar, el conjunto de la infraestructura tecnológica en continuo crecimiento y distribuida entre componentes desplegados (personas y dispositivos) y centralizados (cloud) va suponer un porcentaje considerable del consumo energético mundial. Una de las incertidumbres que tendremos que despejar en el futuro es si la eficiencia energética será capaz de hacer frente al crecimiento de usos y componentes conectados.

En futuras entradas terminaremos de revisar la tecnología futura analizando certidumbres e incertidumbres, y enumerando las principales tendencias tecnológicas a medio plazo.

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El futuro en breve (VIII)

Publicado por Alonso Alvarez en 2011/01/13

Esta es la última entrada que recogerá las señales del futuro. Para mantenerse al tanto es mejor seguir los principales enlaces y noticias que publico directamente a través de la cuenta Twitter, y en la versión Tumblr del Proyecto A1:

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MMXX – La tecnología (I)

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/26

Siguiendo con la serie dedicada al 2020, tocaba ya una primera aproximación a la tecnología, y digo “una primera” porque es este campo (y un poco menos en economía) es donde se acumulan más predicciones. Es probable que realmente estemos viviendo una aceleración y acumulación de los cambios en este campo. Pero es igualmente probable que sea simplemente la distorsión de la cercanía, y el enorme eco que tiene hoy en día la información tecnológica quienes nos estén mostrando una imagen desdibujada. Sea como fuere, hay una gran cantidad de material en forma de predicciones, pronósticos, anticipaciones, recopilaciones y análisis sobre la evolución tecnológica de los próximos 10 años. La opinión autorizada de todo tipo de expertos es lo habitual, pero en este caso, y por eso creo que merece la pena recogerla, es la de los usuarios.

The Economist, que a pesar de lo que pueda parecer, dedica bastante espacio a la tecnología y su evolución (recuerdo de mis clases de Economía que es uno de los factores críticos del crecimiento económico), ha elaborado una corta lista de las tecnologías con mayor impacto potencial en la próxima década para que sus lectores voten y seleccionen aquella que marcará los próximos años. Esta es la lista:

4G: la tecnología merecedora del primer premio, cuyo despliegue ha empezado este año y llamada a tener un gran impacto en la nueva década. Puede parecer poco innovadora o rupturista, pero es una vez más una distorsión: hablar mucho de una temática o que se mencione con frecuencia en Internet no quiere decir ni mucho menos que haya sido resuelta o que no suponga una gran innovación. Véase si no el tiempo que llevamos hablando de la transmisión inalámbrica de electricidad, la energía de fusión o el teletransporte. Queda mucho por resolver y desarrollar en las redes de nueva generación, y su verdadero impacto es algo que sólo podemos intuir, aunque en opinión de los lectores de The Economist, ese impacto será decisivo.

Coche eléctrico: la teoría es que revolucionará la industria del automóvil reduciendo emisiones. A cambio el reto en nueva distribución y almacenamiento de energía entre otras cosas será formidable. También está por demostrar que el resultado de proceso de sustituir el consumo individual de combustible, por la generación masiva de electricidad suponga una gran diferencia en el uso del petróleo. Hay estudios tanto a favor como en contra.

Geoingeniería (o ingeniería del clima):  creo que es un concepto muy potente y con un gran recorrido (intervenciones de gran alcance para influir en el clima global). No obstante, la propia dimensión las acciones y el problema que quieren resolver hacen muy dudoso que veamos alguna realización práctica. Que el alcance sea global y por tanto obligue a contar con el acuerdo de numerosos gobiernos y organizaciones ya nos da una pista de lo que puede tardar en llegar a algún sitio.

La electrónica basada en grafeno, cuyas aplicaciones sólo ahora empiezan a entreverse.

El transporte espacial privado, aunque su impacto seguirá restringido a aplicaciones y mercados muy limitados.

Nuevas formas de distribución de ayuda y fomento al desarrollo. La verdad es una temática un poco vaga y cuyo impacto, desde el punto de vista tecnológico, es difícil de calibrar.

Recomiendo la lectura del artículo “Why 4G Networks Deserves Your Vote as the Innovation that will Most Influence the World over the Next Decade” de David Orban, que como primer autor de un libro sobre 4G (además de reputado experto sobre el tema) fue la persona encargada de recoger el premio a esa tecnología.

Esta es sólo una primera incursión en la tecnología, una cuestión sobrte la que hay abundante material y muchas opiniones de cara al 2020.

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MMXX – Lo previsible, y las grandes incertidumbres

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/12/07

A pesar de reconocer la imposibilidad de la predicción, hay quien trata de acotar los eventos futuros distinguiendo entre lo “previsible”, lo “probable”, y lo únicamente “posible” (equivalente a “foreseeable”, “Probable”, y “Possible” en inglés). A medida que nos alejamos del momento actual, el cono de probabilidad de los sucesos se amplia, y sobre esa base es posible –con una gran dosis de intuición personal- identificar los acontecimientos más probables, y las mayores incertidumbres.

Sin ningún pudor eso es lo que se hace en el informe “Global Trends 2025: A Transformed World” del Consejo Atlántico, un “think-tank” basado en Washington.  Un informe bastante completo que cubre numerosos aspectos, y desarrolla escenarios en un horizonte algo más alejado, el de 2025.

Así, en la sección “The 2025 Global Landscape” habla de las principales “certezas” para el 2020, que serían:

  • La globalización sería irreversible, aunque resultaría menos occidentalizada de lo que lo es hoy
  • Un creciente número de empresas globales facilitaría la difusión de nuevas tecnologías
  • Auge de Asia, y aparición de una posible nueva clase media económica
  • Población envejecida en los países más poderosos
  • La generación de energía “en suelo” suficiente para cubrir la demanda global
  • Creciente poder de los actores no estatales
  • El Islam político permanecería como una fuerza potente
  • Capacidades mejoradas en armas de destrucción masiva en varios estados
  • El “arco de inestabilidad” incluiría Próximo Oriente, Asia y África
  • Poco probable un conflicto entre grandes potencias capaz de convertirse en una guerra global
  • Aún más foco en cuestiones medioambientales y éticas
  • Estados Unidos continuará como la única superpotencia económica, tecnológica y militar

La otra cara son las principales incertidumbre. En este caso una versión ampliada de la lista que se propone en el informe:

  • Por supuesto, y desde nuestra perspectiva, la primera y más importante es el curso que llevará la crisis actual, que algunos llaman “Segunda Gran Depresión”. ¿Continuará o será sólo un recuerdo? ¿La salida será suave o tan traumática como en la anterior?
  • ¿Se producirá el “desacoplamiento”? ¿Funcionarán las economías emergentes con ciclos diferenciados frente a las desarrolladas?
  • Hasta qué punto va a tirar la globalización de las economías atrasadas, y en qué grado establecerán los países asiáticos nuevas “reglas de juego”
  • Extensión de la brecha entre “los que tienen” y los que no; retroceso de las democracias más frágiles
  • ¿Veremos el “peak” del petróleo, carbón y materiales raros en 2020?
  • ¿Afrontaremos escasez alimentaria?
  • ¿De qué forma impactarán las nuevas epidemias en la economía, el transporte o la política?
  • Hasta qué punto la conectividad va a desafiar a los gobiernos
  • Si el ascenso de China e India se va a producir suavemente
  • La capacidad de la Unión Europea y Japón para adaptar sus fuerzas laborales y sistemas de salud, y para integrar emigrantes. ¿Será capaz la UE de convertirse en una potencia?
  • Inestabilidad política en países productores de materias primas; posibles interferencias sobre el suministro
  • Impacto de la religión en la unidad de los estados, y capacidad de generar conflictos
  • ¿Más o menos potencias nucleares? ¿Tendrán los terroristas capacidad de adquirir armas biológicas, radiológicas, químicas o nucleares?
  • Capacidad para gestionar la presión y competencia sobre los recursos
  • Hasta qué punto serán capaces las nuevas tecnologías de crear o resolver dilemas éticos

Sin embargo, verdaderas certezas sólo puede haber con la demografía, y hacia allí habrá que dirigir la mirada en las próximas entradas.

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El futuro en breve (VII)

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/11/29

Recogiendo las señales del futuro. Resumen de los principales enlaces y noticias que publico a través de la cuenta Twitter, y en la versión Tumblr del Proyecto A1:

Fantástica arquitectura futurista en DRB: “Hallucinatory Architecture of the Future

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Un hombre singular

Publicado por Alonso Alvarez en 2010/07/14

Es difícil hablar del futuro sin acabar mencionando a Ray Kurzweil (aquí lo hemos hecho varias veces, como en “La singularidad: una visión entusiasta” o en “H+: transhumanismo“), o haciendo referencia a algunas de sus iniciativas: desde su web KurzweilAI a la Universidad de la Singularidad. Persona de gran inteligencia, ha participado activamente en el desarrollo de muchas tecnologías relacionadas con la Inteligencia Artificial, el OCR (reconocimiento de texto), la síntesis de voz, o la interpretación del lenguaje natural. Todo ello como emprendedor de distintas empresas con las que ha alcanzado éxito económico. Sin embargo es mucho más conocido por sus ideas acerca de la aceleración del cambio, la Singularidad o el transhumanismo. El pasado 8 de junio, Ray Kurzweil estuvo en Madrid, participando en el foro Debate y Conocimiento de la Fundación Telefónica (el video está disponible, para quien quiera seguir su intervención). Lamentablemente no pude pasarme por allí, pero gracias a Ruth, que sí que estuvo (y pudo charlar con él), puedo poner aquí la lista de las principales ideas que allí expuso:

  • La tecnología evoluciona exponencialmente, no linealmente
  • La reducción del coste de la tecnología es lo que ha facilitado su difusión en la sociedad: democratizando así la tecnología.
  • Habló de una tecnología cada vez más pequeña, más barata y más potente. Hizo referencias a los Smartphones como un exponente de este paradigma
  • Desaparecen tipos de trabajo o profesiones de “menor cualificación” y al mismo tiempo se crean nuevas profesiones que requieren una mejor formación y más capacidades
  • Energía solar más eficiente (hasta 10 veces más de lo que es ahora).
  • Mezcla o fusión del ser humano y las máquinas: nanomáquinas que se introducen en el cuerpo y son capaces de reparar los problemas (ejemplo de células de la sangre artificiales que pueden conseguir que las personas puedan bucear sin asistencia de bombonas de oxígeno).
  • Evolución de la realidad aumentada con imágenes directamente proyectadas en la retina de las personas gracias a lentes biónicas
  • En este momento ya se están replicando en laboratorio de manera artificial las estructuras del neocortex cerebral humano.
  • En el 2029 la capacidad de computación habrá sobrepasado la capacidad del cerebro humano
  • En el 2029 será posible hacer un “volcado de memoria” –conocimientos- del cerebro humano a un ordenador y podremos vivir eternamente (pero virtualmente)

Precisamente, en estos días el New York Times dedica una serie de artículos a una de las principales creaciones de Ray Kurzweil, la Universidad de la Singularidad. Esta iniciativa ha tenido un éxito enorme en el entorno de Silicon Valley (con inversiones y donaciones de Google o la NASA), lo que puede no extrañar dado que los principales postulados de Kurzweil son muy atractivos para cualquier ingeniero o tecnológo que se precie: en pocas décadas la innovación se acelerará hasta tal punto que máquinas y humanos estarán en igualdad de condiciones, será posible dar soporte artificial a la consciencia y prolongar indefinidamente la vida (un resumen muy tosco, pero puede valer). Incluso sus tesis han empezado a calar en la cultura popular de manos de series como Fringe. Al margen de sus promesas casi religiosas, la Universidad se ha convertido en una meca para toda clase de científicos e ingenieros que asisten a sus cursos y seminarios (a precios nada populares). Esta Universidad de la Singularidad es otra actividad más de la “marca Kurzweil” que incluye libros (no sólo tecnológicos, también sobre salud), películas y documentales, cursos y conferencias.

Ray Kurzweil no es el único defensor de estas ideas, pero sí posiblemente el que más y mejor las ha vendido (hasta el punto de que algunos creen que las ha “usurpado”). Su actividad de divulgación, y su propia experiencia personal han contribuido enormemente a popularizarlas: en su afán por prolongar su vida hasta llegar a la aparición de la Singularidad en algún momento de la década de 2030 (ha habido un adelanto de 10 años sobre la fecha inicialmente prevista) afirma ingerir 150 pastillas cada día, y seguir unos hábitos y dieta estrictos para extender la vida, que refleja en sus libros.

Lo cierto es que la Universidad está formando una red de personas, sobre todo procedentes de la industria privada, que comparten esa visión de un Dorado tecnológico futuro, lo que no hará sino estimular ese proceso o al menor ayudar a difundir esa visión.

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