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Futuro, futurismo, futuros y retrofuturismo

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La forma en los robots

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/10/31

Aunque no entra dentro del tono que tenía pensado para este blog, ante el fin de semana unos cuantos videos y fotos

Cuando aparecieron los robots en la ficción, la idea no es que fueran seres mecánicos (luego electrónicos) si no biológicos y, claro, humanoides. La idea de robots como imitadores de los seres humanos se ha llevado hasta el extremo del valle inquietante, y ha calado en la cultura popular:

Los robots de la ciencia ficción clásica, y buena parte de los prototipos que hemos conocido desde entonces se basan en obtener robots física o mentalmente antropomórficos. En estos días hemos podido ver un notable avance en la imitación del ser humano, al menos en su desplazamiento. Es el notable prototipo andador PETMAN:

Pero no tiene por qué ser el único camino. La misma empresa, Boston Dynamics, presentó hace tiempo BigDog, un concepto de robot cuadrúpedo para carga, de lo más inquietante:

Los seres vivos son la fuente de inspiración más empleada después de los propios seres humanos. Además del cuadrúpedo, se ha experimentado con seis patas y más, y con los insectos voladores. Personalmente tengo debilidad por el robot serpiente:

Y a partir de aquí, la imaginación es libre, por que ¿quién dijo que un robot tenga que imitar a una persona o a un ser vivo? Estos son los aviones robot, autónomos, que cooperan entre sí:

También pueden ser vehículos de conducción automática:

o un electrodoméstico:

Y las formas pueden ser completamente libres. Una esfera:

O el muy preliminar prototipo de un morfo-robot que cambia de forma para desplazarse:

Y tanta libertad nos lleva otra vez al principio, a usar a seres vivos como plataformas robóticas. Posiblemente el ejemplo más vistoso es el de los escarabajos por radio control:

Y para cerrar el círculo, las personas controlodas remotamente de NTT:

que recuperan la idea inicial de los robots de Capek, esos sirvientes biológicos que obedecen sin rechistar a sus amos.

Parece que el futuro nos va a traer una profusión de robots o dispositivos robotizados, aunque entendidos en un sentido mucho más amplio, y posiblemente lejos de aquellos hombres mecánicos que deslumbraron a nuestros abuelos.

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Malthus: “luego vendrá el que bueno te hará”

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/10/22

Hubiera sido uno más de los economistas clásicos en lugar de uno de los autores más denigrados, sobre todo en su tiempo, pero el reverendo Thomas Robert Malthus tuvo la ocurrencia de hacer cuentas y pensar en el futuro. Y sus cuentas fueron que con una población de 15-16 millones de habitantes en la Gran Bretaña de su tiempo (año 1800, frente a los 65 actuales) y un crecimiento inédito hasta esos días, la población rebasaría la capacidad de producir alimentos de la agricultura tradicional de su época.

Hoy Malthus parece el ejemplo de agoreros y de catastrofistas, y en su tiempo no fue mucho mejor. Sin embargo, su libro “Ensayo sobre el principio de la población” se basa en unos principios aplicados hoy en todo tipo de predicciones: desde el oil peak a los modelos de predicción del clima o GCM. Desprovisto de ecuaciones y datos numéricos, Mathus intuye un modelo en el que la población crece exponencialmente y la capacidad de producir alimentos aritmética o linealmente.

Las curvas de población y recursos de Malthus

Las consecuencias previstas por Malthus como escasez, hambre, o enfermedades conformaban un mecanismo regulatorio de la población que haría que se mantuviera estable, aunque a costa de periódicos desastres, las catástrofes maltusianas, que de forma drástica regulan población y recursos.

Lo que no pudo anticipar es que la expansión del comercio y, sobre todo, las mejoras tecnológicas en la agricultura harían que la producción de alimentos creciera a un paso similar al de la población, y que nos llevara a cifras fabulosas como los más de 6.500 millones de habitantes del planeta de hoy en día frente a los algo menos de 1.000 millones de hace dos siglos (y puede que unos 200 al comienzo de nuestra era). Otra magnitud asombrosa es el número de años para doblar la población que se ha reducido desde 200 en tiempos de Malthus, a unos 50 en la actualidad.

Evolución de la población mundial

No sólo ha cambiado el número, también lo ha hecho, y mucho, la distribución de la población. Por ejemplo, hace dos siglos, Europa contenía a la quinta parte de la Humanidad. Hoy sólo a un 5%.

A pesar del descrédito del maltusianismo, a mediados del siglo XX el estudio de la evolución de la población empezó a mostrar signos alarmantes. En 1972, el Club de Roma, un prestigioso think tank que estudia el desarrollo sostenible, publicó el informe “Los límites del crecimiento” que se basaba en el uso de modelos matemáticos producidos por el MIT. Las conclusiones hubieran sido firmadas por Malthus: una vez más, el crecimiento exponencial de la población suponía una presión insostenible sobre los recursos, llegando a predecir, por ejemplo, un agotamiento del petróleo en 1990 que, obviamente no aconteció (entre otras cosas debido a la aparición de nuevas reservas). El informe se actualizó unos años más tarde, y siguió poniendo el foco en la presión sobre los recursos de una población que no deja de crecer, y que posiblemente haya rebasado el tamaño sostenible que puede soportar la Tierra.

La nueva edición pronostica hambrunas catastróficas para el siglo XXI, pero más allá de los números (que demostraron se poco fiables en la primera versión), la principal contribución del Club de Roma es la introducción de los conceptos de limitación de recursos y desarrollo económico y humano sostenible.

La presión sobre los recursos pesqueros

A mediados de los años 60, había lugares en la Tierra donde las hambrunas crónicas actuaban como ese mecanismo de regulación natural identificado por Malthus. Lo cierto es que aún hoy sigue habiendo estos lugares. Pero hace cincuenta años el paradigma era la India, y fue uno de los lugares donde se aplicaron en mayor escala las técnicas de la llamada Revolución Verde. Se trató de la difusión de los nuevos modos de agricultura mecanizada y tecnificada en un país en desarrollo. La renovación de la agricultura está en la base del crecimiento de la población que asustó a Malthus, y a mediados del siglo XX se había convertido en una combinación del uso de fertilizantes, nuevas variedades y mecanización. El caso hindú es el paradigma, y hoy se habla de una nueva revolución que haga algo similar por África.

En el excelente artículo “The Global Food Crisis” en National Geographic se habla de la revolución verde cuarenta años después: contaminación del suelo y de las aguas, dependencia excesiva de productos químicos, agotamiento de la tierra. Este precio ¿es el adecuado por sacar a la India del hambre o es inasumible? Algunos de los promotores de la nueva revolución verde para África tratan de apoyarse en técnicas tradicionales más saludables, y que, sobre todo, eviten la dependencia de los fertilizantes industriales.

Pero sea de una o de otra forma, es necesaria una revolución en la producción de alimentos. Hasta ahora, el escenario futuro parecía despejado:

Evolución de la población, el precio de los alimentos, la producción per cápita y el número de personas hambrientas

Las mejoras en la agricultura y la puesta en producción de nuevos terrenos dieron lugar a un crecimiento de la cantidad de alimentos per capita –muy desigualmente repartido-, y una continuada reducción de sus precios –con consecuencias como las políticas de subvenciones agrarias en los países que pueden permitírselo. Pero la población sigue creciendo a un ritmo asombroso, y al conjurar el fantasma de Malthus nos encontramos con que el consumo ha superado a la producción como en los tiempos de hambrunas históricas, traduciéndose en alzas de precios, escasez y hambre:

La clave: producción y demanda de cereales en la pasada década

Hay causas inmediatas como la sequía crónica en la región de producción de cereales australiana, el aumento en el consumo de carne (el 35% de los cereales se dedican al ganado) o la política de promoción de biocombustibles que desató una fiebre sobre el maíz (95 litros de etanol requieren el alimento de una persona durante un año). Pero las causas más profundas son otras.

Por un lado el imparable aumento, exponencial, de la población. 9.000 millones. Hay que retener esa cifra, porque parece haber acuerdo en estimarla como la población del planeta hacia mediados de este siglo. Eso supone aumentar en un 50% en menos de 50 años, y supone que una parte considerable del crecimiento económico futuro, sobre todo en los países más desfavorecidos, debe dedicarse a proporcionar alimento, vivienda y trabajo a esos nuevos habitantes, no a despegar desde la pobreza actual.

Crecimiento estimado de la población

El crecimiento de población actual es de unos 80 millones de personas netos cada año. Es como añadir un Egipto o una Alemania nueva al mundo cada año.

En el lado de los alimentos, también asoma Malthus. En su tiempo se produjeron una serie de avances en la agricultura que llevaron al estado actual de mecanización, uso de fertilizantes, pesticidas, y selección de variedades. Además, la expansión colonial puso en producción enormes extensiones de terreno fértil en todo el mundo, y esas cosechas llegaron a todo el mundo gracias al avance de los transportes. Incluso, para hundir más la fama de Malthus, la emigración desde Inglaterra actúo como regulador no traumático de la población.

Hoy, las perspectivas para alimentar una población creciente son mucho más “malthusianas”. La empresa Land Commodities tiene una buena lista con todos los argumentos para invertir en todo lo relacionado con la producción agrícola, y es, al mismo tiempo, un catálogo de problemas para el futuro: escasez de tierra utilizable, sequías, cambio climático, fuerte dependencia de productos químicos, reducción de los incrementos de producción, degradación del suelo, incremento del consumo de carne, incremento de precios agrarios, …

Cambios en el uso de la tierra

Incrementos en la producción agrícola

Variación de los precios agrarios

Habiendo alcanzado los confines de la Tierra, sin posibilidad de exportar población fuera de ella, sin ninguna política global de contención del crecimiento, y sin prever avances radicales en la tecnología agraria, vamos a tener que poner una vela a Malthus (además de a Dios y al Diablo) para que nos saque de esta …

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e6/Thomas_Malthus.jpg

Malthus

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La singularidad: una visión excéptica

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/07/06

La Singularidad puede ser un concepto atractivo, capaz de atraer el entusiasmo de muchos, pero esta moneda tiene otra cara, la del excepticimismo hacia esa visión. Hace un año, en junio de2008, la revista Spectrum de la IEEE, publicó un número especial muy recomendable sobre La Singularidad, que está disponible en su web. En él, además de hacer una buena introducción a los conceptos implicados, contrastar la opinión de personas muy conocidas en el mundo de laciencia y la tecnología, o revisar el quién es quién en ese mundillo, se hace eco una visión crítica y excéptica sobre el fenómeno de la Singularidad.

Las críticas se concentran en algunos puntos básicos:

  • Las bases del concepto. No basta la proyección de unas gráficas y la confianza ciega de personajes de renombre para considerar a la Singularidad una certeza. Si no fuera por la relevancia de sus defensores, podría tomarse como un subgénero de la ciencia-ficción o parte de esas creencias -a falta de mejor definición- en OVNIs y otros fenómenos. La Ley de Moore, como base de la creencia en una inevitable progresión de la tecnología es muy débil. Además el carácter puntual de esa singularidad contrasta con la experiencia previa de otros fenómenos históricos. Incluso la pretendida aceleración del cambio es discutible, ya que la percepción han cambiado mucho con el tiempo, de forma que ha habido periodos (como la primera mitad del siglo XX) en los que los avances han sido radicales y evidentes para todos.

  • La mente humana, y con ella la consciencia están lejos de ser explicadas, y puede que ni siquiera seamos capaces de hacerlo en este siglo, así que migrarlas a máquinas parece fuera del alcance de la tecnología futura, al menos en los plazos que fijan los defensores de la Singularidad. El cerebro es mucho más complejo que la analogía con un ordenador sugiere, y se encuentra bajo un proceso de continuos cambios, y presenta marcadas diferencias entre personas. Replicarlo en una máquina parece propio del dominio de la ciencia-ficción según los expertos en neurología.
  • La robótica, y la inteligencia artificial, están aún muy lejos de los avances en las bases para llegar a las AGI (Inteligencias Artificiales Generales) que están en la base de la Singularidad. Esas AGI podrían aparecer espontaneamente en máquinas con la potencia esperada en los diagramas que manejan los creyentes en la Singularidad, pero la realidad puede ser muy distinta. Para empezar la Singularidad no sería un momento, si no un periodo más o menos largo de tiempo, esas inteligencias tendrían que ser creadas y activadas, y tendríamos que llegar a un paradigma nuevo para que aparezcan, no sólo a una potencia de cálculo extraordinaria.
  • La nanotecnolgía, que tiene un papel central como medio para superar las limitaciones de nuestros cuerpos, está dando sus primeros pasos, y muy lejos en el tiempo de tener aplicaciones cercanas a lo que predicen los creyentes en La Singularidad, que no es el foco del trabajo actual. Todos los conceptos referidos a la nanotecnología (nanomáquinas, control, integración en el cuerpo y el ambiente, fabricación exponencial) no han mostrado aún su viabilidad ni en sus formas más simples.
  • Desde un punto de vista económico (La Singularidad también habla de un crecimiento económico exponencial) podemos contar con la perspectiva histórica de varias revoluciones pasadas que han acelerado enormemente el crecimiento y el bienestar. En ningún caso esas transiciones han sido puntuales, si no que se han prolongado a lo largo de muchos años. Además, la inteligencia y su difusión como elixir mágico no ha jugado un papel en esas revoluciones. Además, la mecanización e informatización han supuesto un mayor valor para el trabajo humano más que su sustitución.

Para no mostrar sólo una de las caras de la moneda, se incluyen también un artículo y un vídeo de Vinge, o las opiniones de Kurzweil y Gershenfled.

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La singularidad: una visión entusiasta

Publicado por Alonso Alvarez en 2009/06/25

Tenemos en La Singularidad, una vez más, una idea sugestiva con un nombre atractivo, una combinación imbatible.

El punto de partida de La Singularidad (así, con mayúsculas) son gráficos como éste, y el conocimiento previo de la Ley de Moore y otras reglas similares aplicadas a la tecnología:

Ley de Moore

Es decir, que la progresión en el desarrollo tecnológico que vivimos cada día (más Megabits, más Megahercios, más Gigabytes, más Megapixels) es continua y además se acelera por ser una progresión geométrica. Si echamos la vista atrás así ha sido, y parece que las condiciones para continuar esta progresión se mantienen.

Así que si la capacidad física de las máquinas se duplica aproximadamente cada 18 meses (que es lo que dice ahora la Ley de Moore), y aunque periódicamente parece que se llega a puntos insalvables en esta progresión, finalmente son superados con limpieza con nuevas mejoras tecnológicas. Si eso ocurre con la capacidad física, también se puede aplicar a la capacidad de cálculo, y por extensión a otras capacidades como la presumible inteligencia de las máquinas. De esta forma podemos pensar que un día se alcanzará una capacidad equivalente a la de un ser humano, e incluso más allá, aunque eso no suponga necesariamente inteligencia, consciencia o creatividad. Si podemos contar con máquinas con la capacidad de razonamiento o reconocimiento de imágenes de una persona, seremos capaces de replicar esa potencia en múltiples máquinas tal y como ocurre ahora con servidores y supercomputadores, y puesta toda esa capacidad al servicio de la resolución de problemas de ingeniería, por ejemplo, debería dar lugar a un salto enorme en el conocimiento y la tecnología.

Ese momento, y sus consecuencias es –será- La Singularidad tecnológica, un tiempo de avances técnicos y científicos sin equivalente en la historia que cambiará por completo las vidas de quienes lo experimenten, y el mundo conocido. La Singularidad cuenta con una visión de un mundo futuro mejor (y hasta trascendente) propio de creencias religiosas, y tiene una corte de fervorosos creyentes, pero es que también tiene un profeta: Ray Kurzweil.

Aunque la idea de la Singularidad (y el propio término) tienen casi 50 años, y se atribuye, entre otros, a Von Neuman, hay dos personajes muy destacados cuando hablamos de este concepto. Por un lado tenemos a Vernor Vinge, matemático, escritor de ciencia ficción, y autor de un manifiesto sobre la Singularidad en 1993 (“The Coming Technological Singularity: How to Survive in the Post-Human Era”).

El otro personaje, seguramente más conocido es Kurzweil, que como su más entusiasta defensor es quien ha asociado su nombre al de este concepto. Ray ha tocado muchos campos, pero es en la Inteligencia Artificial donde más ha destacado. Es quien defiende que esa singularidad dará lugar a una nueva inteligencia tecnológica que superará a la inteligencia humana individual, y con el tiempo al conjunto de la inteligencia colectiva humana.

Kurzweil ha escrito un libro, “The Singularity is near”, mantiene una web y blog dedicados a rastrear las pistas del inminente advenimiento de la Singularidad, y recientemente ha entrado a dirigir la Universidad de la Singularidad, bajo el amparo de la NASA y financiación de Google entre otros. Esto puede dar una idea de la influencia del concepto de Singularidad en la comunidad científica y técnica.

Una vez aceptada la llegada futura del momento de la Singularidad, hay que empezar a reflexionar sobre sus consecuencias. Aunque no pasa de ser una conjetura –por muy atractiva que pueda parecer- sorprende la cantidad de estudios, predicciones, artículos y hasta libros dedicados a estudiar y prever su impacto.

Según sus –entusiastas- defensores, la Singularidad afectará a muchos campos, no sólo a la tecnología de computación o la Inteligencia Artificial: neurología, la nanotecnología, biología o economía, y por encima de todas ellas, la vida humana en su forma y su esencia. La Singularidad tiene una fuerte relación con el transhumanismo y habla de un mundo tras la humanidad. El transhumanismo, por sí solo, merece un extenso artículo.

También se puede ver a la Singularidad es una fuente de estímulo y un freno para la innovación: adelantarse en alcanzarla supone adquirir el dominio sobre sus potenciales beneficios; también se ve como una forma de paliar sus riesgos, por ejemplo potenciando la Inteligencia Artificial para que ayude a contrarrestar los hipotéticos riesgos de la nanotecnología; o por último, pidiendo que se detenga la investigación en determinados campos, como en el influyente texto “Why the future doesn’t need us”.

Al final, la Singularidad relegaría a la humanidad a un segundo plano. Puede que las nuevas inteligencias artificiales adopten el control y se dediquen al cuidado de las personas, como se cuidan mascotas o niños pequeños en un escenario cercano al de la saga Matrix. Puede que nuestra propia inteligencia se enriquezca y podamos abandonar nuestros cuerpos para pasar a una existencia soportada por máquinas, pero con nuestra consciencia intacta en ellas. Puede que pasemos a llevar nuestra vida real a mundos virtuales (otra idea de Kurzweil, “The Human Machine Merger: Why We Will Spend Most of Our Time in Virtual Reality in the Twenty-first Century”). O puede, y esa es la esperanza de muchos entusiastas creyentes, que la Singularidad nos permita vivir eternamente -o casi- sobre cuerpos biológicos o biomecánicos. Kurzweil tiene como meta personal vivir lo suficiente como para llegar a la Singularidad y entonces poder beneficiarse de esa posible prolongación indefinida de la vida.

¿Y cuánto tiempo es eso? Los plazos en realidad son relativamente cortos, y se mueven entre el 2035 y el 2050. Dado que el proceso hacia la Singularidad se acelera año a año (“Accelerating-Intelligence News” se llama un blog muy representativo) es posible, siempre según sus defensores, que llegue antes de lo que pensamos.

Pronto, veremos la otra cara, la visión escéptica sobre la Singularidad.

Más información:

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