Una variante popular a la hora de predecir el futuro es imaginarlo. Buena parte de la ciencia-ficción se basa en ese principio, y también una rama de la prospectiva o futurología que imagina y diseña futuros como parte de la previsión. Se trata, entre otras muchas cosas, de ensayar con objetos y tecnologías que no aún existen para determinar su utilidad y aceptación en el contexto adecuado.
A mitad de camino entre lo lúdico y lo serio, durante varios años se ha convertido en una sección fija en la que se han ido mostrando objetos del futuro “encontrados” por los redactores de la revista, que demuestran una gran imaginación y sentido del humor.
Probador de alimentos, 2009
Los objetos de FOUND tienen además una fecha de aparición, a veces sorprendentemente cercana.
Pañal que realiza análisis (2019)
Generador de sueños (2017)
Tras varios años de acudir puntualmente en cada número de la revista, FOUND se ha reconvertido en un concurso de ideas entre los lectores. A modo de despedida, el último artefacto del futuro fue la portada de Wired de 2018, con una referencia a un supuesto juicio antimonopolio a Apple (y una referencia excéptica a la Singularidad):
Aquí tenemos una de las presentaciones más comentadas del ETECH 2007, organizado por O’Reilly:
Su autora, Quinn Norton, es una colaboradora de la revista Wired. El mensaje de Body Hacking no es la mejora ni la modificación del aspecto físico (sería “body tunning”, si es que ese término existe). Es en realidad la mejora de la “funcionalidad” (como por ejemplo, el añadir un sentido extra “magnético” a los dedos).
En la presentación hay referencias a la automejora, incluida en medicina, lo que estaría relacionado con conceptos aparentemente extravagantes pero bastante más cercanos de lo que suponemos como es el “P2P de esas cosas”, es decir la transferencia de diseños físicos que luego cada persona puede imprimir en su casa.
Por extraño que pueda parecer, es creíble como signo de los tiempos: si va a existir la posibilidad de cambiar -mejorar- una funcionalidad del cuerpo se hará, de la misma forma que se hace con el aspecto, aunque sea de formas tan disparatadas como las que muestra en la presentación. Es otro signo de la tendencia hacia la “personalización” y la diferenciación pero llevada hacia campos donde no nos lo esperábamos. Obviamente, el formato que ha usado busca causar una respuesta, aunque sea de rechazo, por eso no escatima el “gore”.
Según la descripción de la presentación en la web del evento:
Technology that was the traditional purview of the medical establishment is migrating into the hands of body hackers, and the medical establishment itself is finding ways to enhance humans, not just cure disease, and faces a new dilemma about whether and who should be enhanced. All of these advancements come with health dangers and unanticipated possibilities, as well as an ethical debate about what it means to be human.
This talk will touch on the latest medical advances in neurological understanding and interface as well as physical enhancements in sports and prosthetics. But more time will be given to how the body hackers and renegades of the world are likely to go forward with or without societal permission. Journalist Quinn Norton will touch on sensory extension, home surgery, medical tourism, nervous system interfaces, and controlling parts of our bodies and minds once thought to be nature’s fate for us.
Podemos empezar a vislumbrar un momento en el que atletas con prótesis sean capaces de competir en igualdad de condiciones. ¿Cuál será entonces la reacción del público y de los deportistas? Si una prótesis mejora mi velocidad punta o la fuerza de un lanzamiento ¿podré usarla o será una nueva forma de dopaje?
Eso es lo que se presenta en la estupenda de galería de imágenes de “Body Parts, New and Improved“[registro] de Technology Review:
Otro día hablaremos del brain fitness tal y como se presentó hace ya un año en el ETech.